La semana pasada tuve ocasión de leer el libro Calle Amazonas (colección Heterodoxos de la Ed. Altaïr) escrito por Bernardo Gutiérrez. Hacía tiempo que no encontraba una crónica de viajes tan adictiva, con rasgos de los mejores libros de los grandes viajeros. En Calle Amazonas se mezcla el viaje con el rigor periodístico al que nos tiene acostumbrados su autor. Bernardo ha vivido varios años en Brasil como corresponsal de La Vanguardia (acaba de regresar al país para pasar de nuevo una larga temporada) y fruto de su trabajo allí ha publicado reportajes en medios como Geo, Interviu, National Geographic, Courrier International (París), Internazionale (Roma), Expresso (Lisboa) o Clarín (Buenos Aires).

Leyendo Calle Amazonas he sumergido mis pies en el fango, he sentido el ajetreo, el sudor y los empujones gracias a su minuciosa descripción del puerto de Manaos y todavía me entra la risa al recordar los detalles de su encuentro en la fábrica de motocicletas con la empleada maquillada en exceso. Tras leer el libro, me puse en contacto con Bernardo y accedió a contestar algunas preguntas que comparto con todos vosotros.

Todas las fotografías © Bernardo Gutiérrez

El fotógrafo viajero - Tras leer el libro y tomar multitud de notas, la primera pregunta que se me ocurre es ¿Qué tal el viaje, Fidel?

Bernardo Gutiérrez - Pues surrealistamente bien. Fidelandia existe en un rinconcito de Pará. Al acabar el viaje, la realidad y la ficción están sutilmente enredadas… Creo que recordando el viaje valoro más la magia, las cosas positivas. Las negativas te machacan cuando has acabado el viaje, las injusticias, la pobreza… Luego, poco a poco, comienzas a ver todo con más perspectiva.

EFV - El prólogo de Calle Amazonas empieza con una cita de Amélie Nothomb: “La mirada es una elección”. ¿Es, con demasiada frecuencia, una elección demasiado estrecha? No solo al hablar de la Amazonia, sino al viajar en general.

BG - Creo que es tan estrecha como la mente de cada uno. Hay miradas que abarcan el todo, que son un prisma, un ángulo. A eso me refería principalmente. Que la mirada es situarte en un punto de la realidad, para mirar. Sobre la Amazonia cuelgan tantos tópicos, clichés y mitos que hay que situarse bien a la hora de juzgarla, de vivirla.

EFV - El libro nos trae una ecléctica banda sonora de la Amazonia. Albery Albuquerque (grato descubrimiento), Scorpions o Roger Waters (Pink Floid) queriendo ser Fitzcarraldo. ¿Los sueños de Fitzcarraldo están condenados al fracaso?

BG - Rotundamente sí. Pero creo que en ese intento, ese intentar llegar a algo, ese sueño febril, tiene algo de grandioso. Quien intenta algo, ya sea un Aureliano Buendía buscando un galeón desde Macondo o un Fitzcarraldo persiguiendo un anhelo, siempre consigue algo.

EFV - Personificas en el cacique Luiz la historia de muchos de los habitantes de la Amazonia, con falsas promesas de un título de propiedad. Con una Funai corrupta hasta la médula y la alargada sombra de la esclavitud, ¿qué solución ves para los caciques Luiz de la Amazonia?

BG - Es delicada. La solución pasa por una política seria del gobierno brasileño – y por extensión del resto de países – de protección de propiedades colectivas, indígenas o quilombolas. Por una política sostenible donde el “progreso” no esté reñido con las formas tradicionales de vida, que curiosamente siempre protegieron la selva. Existen algunas iniciativas interesantes que quieren que los indígenas y habitantes de la jungla se beneficien del mercado de carbono. Si avanzasen, sería muy efectivo. Recibirían rendimiento económico a través de los fondos internacionales por el simple hecho de proteger la selva.

EFV - De la época del caucho han quedado principalmente los vicios. ¿Dejaron también algo bueno en herencia?

BG - Queda el mito, las leyendas. Y edificios maravillosos, teatros de la ópera como en Manaos y Belém, calles maravillosas, y algunos barrios, como el de Nazaré en Belém, encantadores. Y el puerto de Manaos y mercados de hierro forjados en Belém y Manaos.

Mañana la segunda parte.

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El litoral de Baracoa es una sucesión de playas casi vírgenes: playa Blanca, Duaba y la espectacular Maguana de cristalinas aguas y arena blanca, lugares perfectos donde relajarse tras una de las excursiones referidas en la entrada anterior. La región también es conocida por los cultivos del café y del cacao, el mismo que cultivaron los franceses huidos de la revolución independentista de Haití a finales del siglo XVIII. No es difícil ver síntomas de influencia gala en esta parte de la isla, como la propia arquitectura colonial de Baracoa.

Existe la posibilidad de hacer una interesante y bien documentada Ruta del Cacao en Finca Duaba. Allí se pueden aprender los secretos y particularidades del cultivo de esta planta amiga de la sombra y en la que crece el codiciado fruto. El embriagador aroma del fruto transporta a todos esos momentos, casi prohibidos, en los que de niños hemos corrido al armario donde nuestra madre escondía el chocolate, para que luego más tarde fuera ese mismo aroma el que nos delatara. Bueno, el aroma y la extraña capacidad menguante de la tableta.

Desde hace un par de siglos, el changüí es la expresión musical preferida entre los baracoenses, sin olvidarse del Nengón, cuyo núcleo fundamental nace en la zona de El Güirito. En la Casa de la Trova, Victorino Rodríguez presenta los flechazos musicales (sic) y asalta a la concurrencia con preguntas del tipo: “¿De qué cementerio eres?”, cuando el aludido supera ya una cierta edad. Los mojitos y demás combinados, con el ron siempre de protagonista, facilitan las risas y la camaradería entre los presentes. La marímbula, el tres, el guayo, el bongó y las maracas forman los rítmicos acordes.


El poeta y trovador cubano Lázaro García, destacaba las excelencias de la ciudad y su música en una de esas poéticas sentencias tan del agrado de los cubanos: “Baracoa es esencia, no sólo por premiada, sino por fresca lejanía; sus paisajes conmueven de tanto verde antiguo custodiando sus aguas y sus hombres son mieles tributando los sudores que saben de cielos y cosechas. Tal vez sea por eso, que esta música nace más de los sueños que de las escuelas mismas y estas voces se escuchan como un milagro tierno de semillas que atesora la sangre, salvándola en su flor intacta y luminosa”. Ahí es nada.
Salgo de la Casa de la Trova y mis pies desobedecen las órdenes de caminar sin contar. Un, dos, tres… En la plaza no cesa la música. Un improvisado concierto de los grupos que van en busca de fortuna me regala esa última canción de Félix B.Caignet. A mis espaldas van quedando las notas que dicen: “Traigo rico mango del mamey y piñas que deliciosas son como labios de mujer…”
Mientras me alejo voy pensando: Baracoa, miénteme…

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En la plaza principal de la ciudad encontramos, ante la iglesia, un busto que rinde tributo a Hatuey, el cacique indio que lideró la revuelta de los taínos ante los españoles. Bartolomé de las Casas cuenta en su Crónica de Indias que Huatey intentó agradar con areítos (bailes) a los españoles para evitar que los atacaran y que arrojó a un río una cesta con joyas y oro diciendo que ese era el único Dios en el que creían los españoles. Y claro, en esa época, esas ofensas se pagaban. Llevado a ejecutar, el religioso que oficiaba le insta a elegir entre convertirse e ir al cielo o ir al infierno. El cacique indígena preguntó si en el cielo había cristianos y al serle confirmado ese supuesto dijo que prefería ir al infierno. Delante de la estatua, en el interior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, se conserva la Cruz de Parra, que pasa por ser una de las 29 que Colón dejara en su primer viaje a América, lo que la convierte en el símbolo más antiguo del cristianismo en el continente.

Otras curiosidades parecen descender directamente de Kardec o del vudú de Haití. Como la que habla de la maldición del Pelú, que dice que ninguna de las iniciativas que se lleven a cabo en Baracoa prosperará.
La reserva de flora y fauna endémica es la más notable de la isla antillana. El carpintero real, el tocororo, ave nacional; el raro almiquí o las curiosas polimitas son algunos de los huéspedes del P.N. Alejandro de Humboldt, epicentro de la Reserva de la Biosfera “Cuchillas del Toa”. Todo el entorno de la reserva es propicio para la práctica del senderismo o el recorrido en cayucas por los numerosos ríos, como el Toa, el más caudaloso de Cuba. Durante el recorrido, encontramos cascadas de diferentes alturas, siendo la más conocida El Saltadero. Otros ríos destacables son el Barigüita que con sus 194 metros es el más corto, el Duaba, indisolublemente ligado a la historia del desembarco de Maceo en 1895 para reiniciar la Guerra de Independencia y, para seguir con las mentiras, el Miel y su bahía, un río que no endulza.

La excursión estrella de la zona es sin duda la que lleva hasta El Yunque, nuevo bulo pues no es de hierro. Ya Colón describió en su cuaderno de bitácora a esta elevación de 575 metros como “montaña alta y cuadrada que parece isla”.

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Foto © Ángel Martínez Bermejo

En esta pasada edición de FITUR tuve la ocasión de participar, junto a los excelentes bloggers Nani Arenas (La viajera empedernida) y Joan Vendrell (Rumbo perdido), en una charla sobre bloggers de viajes. La gran mayoría de la gente está utilizando Internet como única fuente para informarse, programar y reservar sus viajes. La convocatoria fue un éxito y contamos con el apoyo de numerosos representantes de oficinas de turismo, agencias de comunicación, prensa y otros bloggers. A la espera de poder recibir un vídeo sobre el evento, os dejo algunos puntos sobre los que tratamos.

1. El sector de los bloggers de viajes debe pasar por una necesaria profesionalización. Para que un blog de viajes funcione hay que ofrecer contenidos de calidad generados por el propio autor o autores del blog. Cortar y pegar puede servir una temporada, pero si el lector se encuentra el mismo artículo en diferentes espacios se acaba cansando.
2. Con los blogs recuperamos credibilidad e independencia. Ojo, no es que no la hayamos tenido hasta ahora. Pero el controlar todos los contenidos de nuestro blog nos permite ir un poco más allá e introducir la crítica constructiva tan necesaria para que un producto turístico crezca.
3. Durante las crisis, en plural, que han atravesado las editoriales desde siempre, el que ha terminado pagándolo ha sido el lector. Ha bajado la calidad del papel y de las colaboraciones, debido en parte al intrusismo que cedía su trabajo gratuitamente con tal de viajar por todo el mundo. El lector tiene la capacidad de escoger, sabe hacerlo. Está empezando a encontrar en la red información fiable y de alta calidad.
4. El blog tiene un valor añadido: la interactividad con el lector. Bien a través del propio blog o de las redes sociales. Un artículo en prensa tradicional no puede recibir el feedback de los lectores más allá de alguna carta al director. Ahora podemos conocer quién nos visita, a qué hora y qué temas le interesan más. Es posible adaptar el producto a las necesidades de los lectores de una manera mucho más eficaz que mediante el estudio de un target. Contamos también con la inmediatez, no hay que cerrar en determinada fecha para mandar a imprenta. Podemos estar contando en vivo un viaje o subiendo crónicas diarias de nuestro recorrido al blog. Todo ello amplificado con las redes sociales (principalmente Facebook y Twitter) hace que la audiencia sea superior a los medios de prensa tradicional. Además, esta audiencia es fácilmente comprobable con multitud de medidores de estadísticas.

Foto © Jordi Busqué

5. Las entradas publicadas en el blog no caducan.
6. Otros se encargan por nosotros de la indexación. Con la colección de revistas y guías de viajes, además de disponer de mucho espacio en casa, debías ser muy metódico a la hora de indexar para poder encontrar meses después el artículo que te interesaba. Los buscadores hacen ahora ese trabajo.
7. La no caducidad y la indexación hacen que el destino esté siempre disponible para el viajero. Algunas de las entradas publicadas en mi blog hace más de una año, aparecen en la primera página de resultados en Google a la hora de buscar información del destino. En ocasiones, incluso por delante de la página oficial de la oficina de turismo.

Foto © Jordi Busqué

Ahora falta por ver cómo se rentabiliza un blog. Hay propuestas de diferentes tipos: por generar contenidos y por publicidad, preferentemente dirigida, son los más factibles. Aunque como dijo Joan Vendrell, el blog puede ser una herramienta de marketing y los ingresos pueden entrar por la puerta lateral. El evento concluyó con la intervención de Paco Nadal que dijo una verdad de Perogrullo, pero que conviene recordar: “Para que un blog interese hay que contar buenas historias”. Y eso ha sido hoy y siempre.

Foto © Jordi Busqué

Podéis completar la información con las entradas que han publicado:

-Ángel Martínez Bermejo

-Paco Nadal

-José Luis Sarralde

-TVE

-Alfonso Polvorinos

Mañana publicaré una lista de 10 blogs de viajes que me interesan por su forma de contar las cosas.

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Convulsa algunas veces, en el ostracismo la mayoría, la historia de Baracoa no tiene desperdicio. El 27 de noviembre de 1492 el almirante Colón llega a Baracoa y habla de hermosura, amabilidad y de un desarrollo que desciende de los aruacos. Años más tarde, en 1511, el Adelantado Diego Velázquez de Cuéllar funda aquí la primera población española en la isla, pasando a ser la capital política y el primer obispado. Cuatro años más tarde sobreviene el primer aislamiento de la ciudad al perder la capitalidad en favor de Santiago de Cuba. El nombre de Baracoa deja de figurar incluso en el Archivo de Indias. Estos hechos favorecen la llegada de corsarios y contrabandistas que pirateaban por aguas del Caribe, y que convierten a la ciudad en su guarida en las postrimerías del siglo XVI. Para poner freno a las incidencias comerciales de la piratería y al recrudecimiento de las rivalidades entre Inglaterra y España a mediados del siglo XVIII, llega el periodo de expansión defensiva y es cuando se construyen los grandes fuertes: el Matachín, el Castillo de Seboruco y el Fuerte de la Punta.

El 20 de septiembre de 1838 es un día grande para la ciudad, que recibe de la reina María Cristina de Habsburgo su escudo con la inscripción “Omnium Cube urbium exigua tamet si tempore prima ferens”. O sea, aunque pequeña ciudad de Cuba, siempre primera en el tiempo. Es esta la esencia de la Historia con mayúsculas. Es otra historia, la de sus gentes, las historias en minúscula las que te enganchan a esta tierra. Y si no la de ellos, la de los que llegaron.

Cuentan que cuando Magdalena Rovenskaya pidió un billete al fin del mundo le dieron uno a Baracoa. Otra mentira, o dejémoslo en conveniente leyenda. La verdad es que, huyendo de la revolución bolchevique, la Rusa llega hasta París y se inicia como soprano. Casada con Albert Menasse, son los negocios de éste los que acaban con ellos en Cuba. Mujer culta (hablaba seis idiomas) y elegante, inspiró el personaje de Vera en la novela de Alejo Carpentier La consagración de la Primavera. Huyendo de una revolución acabó enganchada sentimentalmente a otra y ayudó con 25.000 dólares y su hotel, aún hoy en pie, a los barbudos.

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