Pisa morena, pisa con garbo… Ah, no, que no es esa Pisa. Tras la visita a Florencia, tocaba regresar a Pisa desde donde tenía el vuelo de regreso a casa. Tenía unas horas por delante para visitar la ciudad. Pisa es una bonita ciudad con casi todas sus calles vacías. Casi todas menos una, la que cruza a toda prisa su centro histórico para llegar hasta la torre de Pisa. Pasado el susto, cuando casi se les cae, la torre vuelve a estar apuntalada con esa extraña verticalidad que le ha dado fama mundial. ¿Y a qué va la gente a Pisa? Pues a hacerse fotos en las más ridículas de las posturas.
Así como el reto en Florencia fue ver la ciudad a través de sus escaparates, en Pisa me propuse hacer fotos diferentes de la torre en el par de horas que tenía por delante, salirme un poco de la foto de postal para abrir un reportaje a doble página o para una portada: buena luz, líneas, etc. Siempre es bueno asumir esta serie de retos cuando no estás con la presión de un encargo. Son un ejercicio estupendo para ganar agilidad y educar la mirada. Los sitios tan vistos y visitados aumentan la dificultad, pero con un poco de paciencia las imágenes acaban surgiendo. El lunes ya pudisteis ver una de las fotos de Pisa hecha con el smartphone. Esta vez os dejo una selección más amplia de las que hice con la cámara. Fue un rato muy divertido. De toda la serie, ¿cuál es vuestra preferida? (Si hacéis clic en la imagen se ven mucho mejor, a un tamaño más grande).
Como veis, hay para todos los gustos y en todas las posturas. Hasta los chuchos querían salir en la foto.
Y sí, al final no pude resistirme a hacer la foto clásica de postal, no vaya a ser que a alguna revista de papel le dé por necesitarla. ¡Juas!



































































Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


