En el número actual de la revista Altaïr, dedicado a Lisboa, han utilizado algunas de mis fotografías sobre la capital lusa para su portada y páginas interiores. Una vez escuché a un fotógrafo de National Geographic, no recuerdo quién, decir que cuando tenías la portada la revista era un poco tuya. Creo que tiene razón. Cuando pasas por delante de un quiosco dices ahí está, esa es una de mis fotos. La ilusión es doble porque Altaïr es una de esas revistas que merece la pena. Trata los destinos en sus monográficos de manera muy correcta. La foto escogida para la portada es del Elevador da Bica, uno de los elevadores de la red de transportes Carris, que también gestiona conocidos tranvías como el 28. A la hora de plantear un reportaje de viajes hay que ir dando soluciones a las necesidades. En primer lugar del propio reportaje. Como freelance hay que pensar más allá del momento de la producción y tratar de que el trabajo pueda encajar en diferentes medios. Por otro, si vas con un encargo (éste no era el caso), hay que dar respuesta al estilo de la revista. Formar parte de la solución y no del problema. Sabes qué imagen necesitan para abrir a doble, para la portada, los detalles que trabajan y el tipo de fotografía que publican. Cada disparo tiene que ser concebido con algún propósito. Para hacer esta fotografía había habido un trabajo previo de localización. Estuve unos días antes por la mañana y también por la noche, mirando como incidía la luz en los distintos lugares del escenario. A la izquierda de la calle había unos andamios que tuve que evitar utilizando un tele para dejarlos fuera de cuadro. Había visto que de una calle lateral salía una luz diferente (más fría) a la del resto de la calle. En el momento que el elevador pasara por allí había que disparar. La cámara estaba en modo manual y la exposición medida previamente. Tuve que tocar el balance de blancos para enfriar un poco la toma, con el que suelo trabajar (5500-luz día como la diapo) me daba un rojo excesivo que hacía que se perdieran detalles. Los raíles me sirvieron como punto de fuga hacia el elevador y también hacia el resto de la imagen, con la zona del Tajo mucho más fría, complementaria al resto de la fotografía. Esta foto no hubiera sido igual sin una cámara digital, en concreto sin la D700. Para parar el elevador en el lugar que quería tenía que trabajar con la velocidad más alta posible, que en este caso era de sólo 1/15 de segundo con el diafragma a 2.8, por lo que ajusté la sensibilidad a 1600 ISO. Una ráfaga de tres disparos, dos de ellos con el tranvía movido, dieron el resultado que veis. Os dejo la foto original y la copia de los datos EXIF por si queréis consultar algún dato más.

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Tras publicar ayer la 1ª parte, seguimos con la entrevista a Bernardo Gutiérrez, autor de Calle Amazonas (Ed. Altaïr - Colección Heterodoxos) Fotografías © Bernardo Gutiérrez

EFV - Nos parece algo nuevo la invasión del Made in China, pero lo cierto es que ya en 1913 la producción asiática, cual Pantagruel, se da un festín con el caucho amazónico. Hoy en día han apostado por los chips, las motocicletas y las redes sociales. ¿Es todo tan perfectamente “verde” como te lo pintaron en tus visitas a las fábricas?

BG - Lógicamente, no. Es verdad que la Zona Franca ha contribuido a que Manaos no dependa de la explotación maderera. Pero la gestión de residuos es ineficiente y el estado de Amazonas está menos deforestado que Pará, por ejemplo, porque tiene muy pocas carreteras. En estos momentos, está en marcha el asfaltado de una carretera hacia Rondonia… Infelizmente, los asfaltado no suelen servir para nada positivo en la Amazonia. Llega la devastación, los camiones, las madereras ilegales.

EFV - Montaigne fue de los primeros en defender a los indígenas. Habla de pueblos donde no hay mentira, ni avaricia, ni envidia. Para que luego llegue la TV a acabar con siglos de tradición, como retrata Werner Herzog en Ten minutes older: the trumpet. Parece que el progreso ha hecho más daño que la colonización portuguesa.

BG - Creo que existe un mito sobre la colonización portuguesa: que no fue mala, por lo menos, que fue mejor que la española. Es lo que yo pensaba antes de documentarme y conocer la Amazonia y Brasil a fondo. Realmente, fue brutal. El exterminio fue total, el río Negro se quedó casi sin indígenas. Mezclaban a diferentes tribus indígenas, con diferentes lenguas, en misiones católicas, para que perdieran sus raíces, para que perdiesen su cultura. Les hicieron perder sus raíces, su cultura oral. El denominado progreso no es más que una continuación de aquella política colonizadora. Quizá sea más rápida la degradación, la pérdida… El contacto con la tecnología actual, con las costumbres, es más impactante…

EFV - Vayamos a Parintins. El hecho de que Coca-cola pepsicolizara sus latas con el tono azul, ¿es debido a la fuerza de la gente o simplemente a una estrategia comercial?

BG - Estrategia comercial pura y dura. ¿Se iban a arriesgar a que la mitad de la ciudad no bebiese Coca Cola por concepto?

EFV - ¿Se utiliza con mucha frecuencia la excusa del hijo del boto para los embarazos de una noche de locura?

BG - Sí, realmente es una leyenda con calado. Quizá, sobre todo en las ciudades, se dice en broma, sabiendo que el boto vive a tres calles de la embarazada…

EFV - ¿Cómo imaginas el futuro de la Amazonia?

BG - Lo imagino lleno de dificultades, con el Gobierno brasileño construyendo presas y presas y autopistas y centrales hidroeléctricas. Pero también la imagino con más redes sociales de conocimiento, con más grupos organizados, con más presión internacional para protegerla. Sin dudas que es un futuro apasionante.

EFV - En un plano más práctico y como consejo para el viajero, ¿se puede llegar a tutear a la Amazonia? Precauciones en cuanto a comida, vacunas, seguridad.

BG - Primero de todo: paciencia, paciencia y paciencia. El ritmo es otro, lento, diferente, cósmico. Hay que adaptarse. Después hay que llevar ropa apropiada, mangas largas para por la noche, repelente y hasta mosquiteras para algunas situaciones. No comer cualquier cosa en la calle, siempre agua embotellada… Cosas muy básicas.

EFV - Por último, ¿ha aparecido ya Adelir, el cura volador?

El cura Adelir falleció presa de su sueño, víctima de ese anhelo lunático que rige muchos rincones del mundo.
Muchas gracias, Bernardo.

Calle Amazonas, un libro para viajeros (activos y pasivos) que os llevará a conocer los entresijos de un río que es más una forma de vida. Tras haber visitado el Amazonas en el lado peruano y la Amazonia ecuatoriana, estoy deseando preparar la mochila para visitar de nuevo el Amazonas, esta vez en su parte brasileña.

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La semana pasada tuve ocasión de leer el libro Calle Amazonas (colección Heterodoxos de la Ed. Altaïr) escrito por Bernardo Gutiérrez. Hacía tiempo que no encontraba una crónica de viajes tan adictiva, con rasgos de los mejores libros de los grandes viajeros. En Calle Amazonas se mezcla el viaje con el rigor periodístico al que nos tiene acostumbrados su autor. Bernardo ha vivido varios años en Brasil como corresponsal de La Vanguardia (acaba de regresar al país para pasar de nuevo una larga temporada) y fruto de su trabajo allí ha publicado reportajes en medios como Geo, Interviu, National Geographic, Courrier International (París), Internazionale (Roma), Expresso (Lisboa) o Clarín (Buenos Aires).

Leyendo Calle Amazonas he sumergido mis pies en el fango, he sentido el ajetreo, el sudor y los empujones gracias a su minuciosa descripción del puerto de Manaos y todavía me entra la risa al recordar los detalles de su encuentro en la fábrica de motocicletas con la empleada maquillada en exceso. Tras leer el libro, me puse en contacto con Bernardo y accedió a contestar algunas preguntas que comparto con todos vosotros.

Todas las fotografías © Bernardo Gutiérrez

El fotógrafo viajero - Tras leer el libro y tomar multitud de notas, la primera pregunta que se me ocurre es ¿Qué tal el viaje, Fidel?

Bernardo Gutiérrez - Pues surrealistamente bien. Fidelandia existe en un rinconcito de Pará. Al acabar el viaje, la realidad y la ficción están sutilmente enredadas… Creo que recordando el viaje valoro más la magia, las cosas positivas. Las negativas te machacan cuando has acabado el viaje, las injusticias, la pobreza… Luego, poco a poco, comienzas a ver todo con más perspectiva.

EFV - El prólogo de Calle Amazonas empieza con una cita de Amélie Nothomb: “La mirada es una elección”. ¿Es, con demasiada frecuencia, una elección demasiado estrecha? No solo al hablar de la Amazonia, sino al viajar en general.

BG - Creo que es tan estrecha como la mente de cada uno. Hay miradas que abarcan el todo, que son un prisma, un ángulo. A eso me refería principalmente. Que la mirada es situarte en un punto de la realidad, para mirar. Sobre la Amazonia cuelgan tantos tópicos, clichés y mitos que hay que situarse bien a la hora de juzgarla, de vivirla.

EFV - El libro nos trae una ecléctica banda sonora de la Amazonia. Albery Albuquerque (grato descubrimiento), Scorpions o Roger Waters (Pink Floid) queriendo ser Fitzcarraldo. ¿Los sueños de Fitzcarraldo están condenados al fracaso?

BG - Rotundamente sí. Pero creo que en ese intento, ese intentar llegar a algo, ese sueño febril, tiene algo de grandioso. Quien intenta algo, ya sea un Aureliano Buendía buscando un galeón desde Macondo o un Fitzcarraldo persiguiendo un anhelo, siempre consigue algo.

EFV - Personificas en el cacique Luiz la historia de muchos de los habitantes de la Amazonia, con falsas promesas de un título de propiedad. Con una Funai corrupta hasta la médula y la alargada sombra de la esclavitud, ¿qué solución ves para los caciques Luiz de la Amazonia?

BG - Es delicada. La solución pasa por una política seria del gobierno brasileño – y por extensión del resto de países – de protección de propiedades colectivas, indígenas o quilombolas. Por una política sostenible donde el “progreso” no esté reñido con las formas tradicionales de vida, que curiosamente siempre protegieron la selva. Existen algunas iniciativas interesantes que quieren que los indígenas y habitantes de la jungla se beneficien del mercado de carbono. Si avanzasen, sería muy efectivo. Recibirían rendimiento económico a través de los fondos internacionales por el simple hecho de proteger la selva.

EFV - De la época del caucho han quedado principalmente los vicios. ¿Dejaron también algo bueno en herencia?

BG - Queda el mito, las leyendas. Y edificios maravillosos, teatros de la ópera como en Manaos y Belém, calles maravillosas, y algunos barrios, como el de Nazaré en Belém, encantadores. Y el puerto de Manaos y mercados de hierro forjados en Belém y Manaos.

Mañana la segunda parte.

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