Primera parte / Segunda parte

Alcazar de Segovia 02 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)

La cultura, como el acueducto, siempre ha ido de la mano de Segovia. Cuando prepararon su candidatura a Capital Cultural Europea sólo hubo que hacer algunos retoques a su programación anual, eventos de lo más diverso que convierten a la ciudad en una gran laboratorio de la cultura, con sus marionetas, juglares, narradores y hasta las antiguas instalaciones de una cárcel que hicieron posible ir a ficharse. La última apuesta ha sido la rehabilitación de la Casa de la Moneda.

Interior del Alcazar de Segovia 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)

Alcazar de Segovia desde el bus turistico 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)Segovia Catedral Dama de las Catedrales 03 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)

El Real Ingenio fue construido por orden de Felipe II, siendo la fábrica de moneda más avanzada de su época. En los planos metió mano Juan de Herrera. De las catorce ruedas hidráulicas que funcionaron han sido restauradas tres. Como anécdota, contar que Carlos III mandó cambiar el sistema de acuñación porque no se veía favorecido en las monedas, aunque probablemente no era culpa del cuño.

Segovia Catedral Dama de las Catedrales 02 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)

Segovia Cochinillo 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)
Hablando de reyes llegamos al Alcázar, que fue residencia de varios de ellos a lo largo de la historia. Del Alcázar se dice que es la proa del barco que es Segovia, enfrentado al Clamores y al Eresma. Decía Cela que el Alcázar tiene un aire fantasmagórico, como un decorado de una ópera de Wagner. A poco que se conozcan un poco los tejemanejes que allí se dieron, uno se pone del lado de don Camilo.

Segovia Iglesia de San Lorenzo 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)

Segovia Iglesia de los Santos Justo y Pastor 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)

Segovia Iglesia de los Santos Justo y Pastor Cristo articulado 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)
Nos queda el extrarradio, que en el caso de Segovia no es más obstáculo que diez, si acaso quince minutos andando a paso dominical. El monasterio de San Antonio el Real conserva algunos de los mejores artesonados del país, de mediados del siglo XV. A los artesonados se unen las ajaracas o la colección de misales y cantorales que consiguieron emocionar a una turista alemana, organista de una iglesia cercana a Heidelberg. De la iglesia de San Justo nos quedamos con sus pinturas románicas, sublime pantocrátor injustamente arrinconado a escasos metros del acueducto. Si el viajero tiene la suerte de estar en domingo en la ciudad, a las doce en punto llegan los cantos gregorianos desde el monasterio de El Parral. Pocos monjes ya, apenas once. Reconozco a fray Ignacio, que me abrió las puertas una quincena de años atrás. Tiene ya 89, le veo cansado, siguiendo la celebración con un débil hilo de voz. Tranquilidad, buenas vistas. Sosiego para el ateo que esto escribe.

Segovia Monasterio de San Antonio el Real 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)Segovia Valle del Eresma 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)
No me olvido de la luz. María Zambrano decía que no es la luz la que baja a la ciudad sino la ciudad la que sube hacia la luz. Desde la carretera a Zamarramala se tiene una de las mejores vistas de Segovia, especialmente en esos atardeceres tan largos, cuando se puede ver el degradado de azules cayendo hacia el horizonte de la ciudad donde Quevedo dio cuna al Buscón don Pablo y al Domine Cabra.

Segovia Monasterio del Parral 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (3 de 3)

Más información en Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España y en spainheritagecities.

Viene de la primera parte

Acueducto de Segovia 02 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

El barrio judío, lo que queda de él, está reservado para los viajeros más curiosos. La historia de esas callejuelas sigue el esquema de otras juderías: un grupo de judíos quería cometer perjurio con la sagrada forma pero la hostia adquiere a tiempo una extraña habilidad voladora, léase milagro, y escapa por una de las rendijas del templo. Curiosamente, los encargados de consagrar la hostia, por tanto testigos del episodio, fueron los nobles que tenían cuentas pendientes con los comerciantes hebreos. Hasta aquí la primera parte. En la segunda ya intervienen los Reyes Católicos dictando edictos y llenando de flechas y yugos la ciudad.

Segovia Antigua Sinagoga Mayor 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

Segovia Plaza Mayor 02 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

Segovia Plaza Mayor 01 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

Sirva la reina Isabel I de Castilla para que lleguemos hasta la plaza Mayor. En un rincón aparece la iglesia de San Miguel, donde fue coronada contra el viento y marea de La Beltraneja. Ser hija bastarda no ayudaba demasiado en aquella época. La plaza Mayor es la de más acento castellano, una plaza que pertenece a los segovianos. En todos sus defectos reside su encanto. Balcones y ventanas desiguales, como desencajadas; dudosa verticalidad de algunos de sus edificios, muchos de ellos apoyados en el vecino como para no caerse; un concierto de piano en Negresco 25 como apetecible contrapunto a los cánticos de un grupo de imberbes que buscan vivir una noche memorable. La plaza también fue de toros, todos tenemos un pasado. Ya por la mañana es de los niños, que corren entre las acacias y juegan a conquistar el templete que a sus ojos es castillo.

Segovia Teatro Juan Bravo 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

Si seguimos dando la espalda a la Catedral -una vez nos enfrentemos a ella no veremos otra cosa- encontraremos el edificio del Ayuntamiento, como guinda de todo el pastel de soportales que sostiene a la plaza. Como Dama de la Catedrales conocen al principal templo de la ciudad. Dama por lo coqueta, con los pináculos bien peinados, la piel dorada y el estilismo de los Gil de Hontañón. El interior alberga generosas raciones de luz segoviana convenientemente teñida por las vidrieras policromadas y el que pasa por ser el primer libro impreso en España: el Sinodal de Aguilafuente de 1472.

Segovia Plazas de San Martin y Medina del Campo 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

Segovia Palacio de los Condes de Alpuente 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

Segovia Parroquia de la Trinidad 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)
No convienen las prisas al pasar por el barrio de las Canonjías, ya habrá tiempo de llegar al Alcázar. En la calle de los Desamparados vivió durante una mayoría de edad Antonio Machado. En su estancia en la ciudad formó parte de la Universidad Popular y su Patronato de Misiones Pedagógicas, que iba por los pueblos con reproducciones de cuadros de El Prado, libros y música para educar a la gente. El cuarto que ocupó el poeta era el más frío de la casa, allí dejó la frase “Blanca Hospedería, celda de viajero, con la sombra mía”. En otra de las estancias de la casa encontramos libros que el régimen consideró disolventes, pesimistas, liberalizantes, escépticos, además de anarquistas y antipatrióticos: Baudelaire, Goethe, Kant y Aristóteles fueron algunos de los autores denostados. Al salir de la casa me encuentro con la deliciosa librería de viejo Torreón de Rueda. Escondido entre muchos libros aparece César para enseñarme las curiosidades que hay en las estanterías.

Segovia Pension de Antonio Machado 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

Segovia Libreria Torreon de Rueda 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (2 de 3)

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Nota: A partir de hoy, las fotos aumentan de tamaño. Si haces clic en cualquiera de ellas para verlas en galería, se muestran a un tamaño de 800 px.

Acueducto de Segovia 01 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

Érase una ciudad a un acueducto pegada. Indisolubles, sin saber muy bien cuál es el apéndice, si la ciudad o el monumento. Tan alargada es la sombra que mucha de la gente que llega a Segovia apenas pasa de sus arcos, quedándose en la piel de esa postal resultona. Desgranamos los motivos por los que merece la pena quedarse en Segovia.
Haciendo la habitual recopilación de notas tras la visita a una ciudad, llego a las páginas de Segovia y me encuentro con una interesante judería, pinturas románicas, algunos de los mejores artesonados conservados en España. También hay un concierto de piano en un café, recuerdos de Antonio Machado y una Nariz de Oro emprendedora. Por último un trozo de papel aparte que dice: “Insistir en la calidad de la luz en este rincón de la piel de toro”. Se me olvidaba. Muy al final también aparecen un acueducto, el Alcázar, la Dama de las Catedrales y el cochinillo: tetralogía monumental (incluido el cochinillo) para el recorrido iniciático de las escapadas breves.

Segovia Catedral Dama de las Catedrales 01 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

Alcazar de Segovia 01 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)Alcazar de Segovia Trono Reyes Catolicos 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

Del Azoguejo hacia arriba, por la calle Real sin detenerse apenas, si acaso para asomarse a alguno de esos escaparates tradicionales que se dan codazos con las franquicias encargadas de vestir a las Lolitas de hoy. Una vuelta por la Catedral y de un salto hasta el Alcázar, que se está haciendo tarde y Cándido ya ha sacado el cochinillo del horno. Una leve impresión de esta elegante ciudad castellana. Si detenemos la película, rebobinamos y bajamos los frames por segundo, empiezan a aparecer los detalles.
La plaza del Azoguejo tiene un cierto deje de la época en que la picaresca era un arte. Lejos quedan los tiempos en que Lope de Vega decía que corría más vino por abajo que agua por arriba. A la plaza entras pasando entre los arcos del acueducto, mirando hacia arriba de reojo y acelerando un poco el paso, como cuando pasas por debajo de una escalera. Sin argamasa, le oigo decir a una guía mientras los más incrédulos se acercan a tocar la piedra y buscar entre las rendijas.

Segovia. Casa de los Picos 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

Tienda de souvenires en Segovia 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

Plaza de San Martin con la estatua de Juan Bravo 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

No sé qué pensarían hoy los romanos al ver convertida una de sus mejores obras de ingeniería en la leyenda de una muchacha que tentó al diablo. Pero bien es sabido que entran mucho mejor ese tipo de historias bien condimentadas por los guías que el aceite de ricino de pesos, medidas y leyes físicas. Son tres los segmentos que hacen falta para dar enjundia a la calle Real: Cervantes, Juan Bravo e Isabel la Católica. Antes de desembocar en la plaza Mayor nos topamos de frente con la casa de los Picos, ornamento utilizado para requerir la atención del transeúnte y condenar al ostracismo al judío y al verdugo que habían dado nombre a la propiedad con anterioridad.

Segovia Valle del Eresma y Casa de la Moneda 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

Lucio del Campo en Segovia 332x500 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)

Los diferentes tramos de la calle Real utilizan las plazas a modo de bisagras. Las siamesas de San Martín y Medina del Campo son buenos ejemplos. Bajo la atenta mirada de Juan Bravo, el comunero que plantó cara al rey dual junto a Padilla y Maldonado, monta su chiringuito Ángel Román Allas, el último minutero de España. Ahora ya, los años pasan, sólo sale algunos sábados y los domingos, un rato, cuando hace buen tiempo. Hoy en día que cualquier artilugio está cargado con una cámara de fotos, él se empeña en seguir midiendo distancias y encerrándose bajo el paño a revelar como se ha hecho siempre.

Segovia Vista desde Zamarramala 500x332 Segovia. Un paseo sin prisas (1 de 3)
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Kenia Nairobi Mama Tunza 03 La historia de Mama Tunza

Los últimos días hemos estado aprendiendo swahili, viendo algunos de los ingredientes por los que es tan fácil que un país como Kenia te atrape. Ahora bien, el país africano tiene un día a día detrás de los safaris, los festivales y las casas europeizadas del barrio de Karen en Nairobi. Una pista casi impracticable para el cómodo vehículo llega desde el pueblo de Ngong hasta el hogar de Mama Tunza. Preludio de fango que los habitantes de los alrededores deben recorrer a diario. La historia de Mama Tunza es la de una madre coraje sin eufemismos occidentales.

Kenia Nairobi Mama Tunza 05 La historia de Mama Tunza

Un día, en el barrio de Kibera, los sollozos de un niño la sacaron de algo tan rutinario como tirar la basura. La policía se desentendió, le dijo que debía cuidarlo hasta que lo reclamara la madre. Nunca sucedió. Mama Tunza fue encontrando niños abandonados que acogió en su casa de Kibera. A partir de ahí, se suceden las historias de solidaridad sin intenciones. No hablo de la de las estrellas del rock que se pasan por África, televisión mediante, recién aparecido su último disco. Ni de actrices en gira promocional de su película. Hablo de Tara, una niña irlandesa a la que diagnosticaron una enfermedad terminal tras volver de un viaje por Kenia. Al morir, tenía sólo 17 años, dejó escrito que el dinero que le hubiera correspondido en su día como herencia quería que fuera destinado a construir una escuela para Mama Tunza.

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Kenia Nairobi Mama Tunza 02 La historia de Mama Tunza

En la actualidad, viven con Mama Tunza 138 niños. La vida del valenciano Gabriel González también se cruzó con Kenia. Se enamoró del país. En 1993 fundó la empresa Kobo Safaris. Hasta aquí todo normal, comprensible, es el patrón del europeo que se asienta en el continente africano. La diferencia está en que Kobo Safaris destina un dólar a proyectos solidarios por cada pernoctación de un turista. El año pasado fueron 50.000. Hace tres años crearon Kobo Trust, fundación en la que trabaja su hija Carmen. La única condición que ponen para que Kobo colabore en un proyecto es que no dan dinero, sino material. Cuando se da dinero para posibles acciones solidarias hay que conocer muy bien el funcionamiento de las oenegés. Las hay con un 45% de gastos administrativos, pero en el caso de Naciones Unidas se llega al 80% en ese concepto. Cruz Roja de Kenia destinó más del 80% de las ayudas recibidas a construir un hotel de lujo en Nairobi.

Kenia Nairobi Mama Tunza 01 La historia de Mama Tunza

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Las instalaciones de Mama Tunza son sencillas, apenas unos barracones entre el barro dispuestos en torno a un patio donde se juega al fútbol, sin importar que el barro llegue por encima del tobillo. En los barracones se enseña, se come y se duerme. Desde Kobo les hacen llegar comida, agua potable y otro tipo de ayudas que van surgiendo de la experiencia. Gabriel contaba que cuando llevaron pupitres para las clases, los quemaron para calentarse. En el siguiente suministro empezaron a llegar los cargamentos de leña. De las historias personales de los niños de Mama Tunza, sorprende una por encima de las demás, aunque podríamos hablar de 138 bien diferentes. Durante una conferencia a la que asistió, le hablaron de un niño que vivía con una familia de babuinos. Sus padres lo habían abandonado y eran los monos los que cuidaban de él. Cuando Mesha llegó con los demás niños, apenas se relacionaba y emitía gruñidos para intentar comunicarse. Hoy es un niño de siete años que sabe leer y escribir. Kobo Trust está implicada en otros proyectos: en Lamu colaboran con Anidan (un orfanato del que os hablaré próximamente) o con el proyecto Lady Madonna, que da protección a mujeres maltratadas. También están apostando muy fuerte por devolver su identidad a los bosquimanos de Tanzania. Tras un conocido reportaje de la revista National Geographic, empezó a llegar el turismo y el poblado pasó a ser controlado por las mafias. Las mujeres cayeron en la prostitución y los hombre se alcoholizaron, se bebían cada escaso dólar que les daban cuando los turistas debían pagar un alto precio por llegar hasta ellos. Empezaron a cambiar sus hábitos de vida.

Kenia Nairobi Mama Tunza 08 La historia de Mama Tunza

Kenia Nairobi Mama Tunza 06 La historia de Mama Tunza
Si tenéis la oportunidad de viajar a Kenia o a cualquier otro país del continente africano, tratad de no obviar otras realidades. Aunque os parezca que es poco lo que podéis aportar, puede significar que Mama Tunza pueda dar de comer a otro niño más.
En su página web hay más información sobre esta extraordinaria mujer.

Kenia Nairobi Mama Tunza 10 La historia de Mama Tunza

David Monfil, fotógrafo y amigo que me acompañaba en el viaje a Kenia, decidió volver y está estos días trabajando el tema Mama Tunza. Pay it forward. Os aconsejo seguir su blog para ver su evolución.

Kenia. Isla de Lamu 15 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Karibu. Lejos de ser palabra para el felpudo, un bienvenido se expresa con cariño, sintiendo de verdad que te están dando la bienvenida. Es una palabra que se escucha a todas horas: cuando se llega a un lugar, a la hora de servir la comida, cuando compras algo en una pequeña tienda. Te lo dice el señor que sale de la mezquita, el niño que va a la escuela y el masái que te deja probar su lanza. A veces, como las gracias, se acompaña de sana (mucho).

Kenia. Isla de Lamu 12 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Isla de Lamu 14 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Hotel Stanley en Nairobi Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Isla de Lamu 13 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Alfagiri. Se refiere tanto al atardecer como al amanecer. No olvidaréis nunca una amanecer o una puesta de sol en África. Es algo de lo que no me canso. Y mira que la acacia no es ningún árbol espectacular. Ahora, dale un contraluz al desvencijado árbol, con más pinchos que una barra en Donosti, y verás qué cambio. Cuando se ve la rapidez con la que se va el sol tras el horizonte, un perfecto disco rojo, uno se queda sin palabras. También con nubes resulta espectacular, con los rayos colándose por cada agujero. En este pasado viaje a Kenia, tras ocultarse el sol apareció recortado contra la poca claridad del cielo, previo a la noche cerrada, el ñu de Osborne. Se ha puesto de moda acompañar el momento del atardecer con un gin-tonic. Me parece una frivolidad absoluta. Yo soy mucho más de ron.

Kenia. Parque Nacional Amboseli 12 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Parque Nacional Amboseli 13 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Hakuna matata. La película de El rey León puso de moda la expresión gracias al estribillo de una de las canciones de la banda sonora. Por cierto, siguiendo con las clases de swahili, ¿sabíais que Simba -protagonista de la película de Disney- quiere decir león?
El hakuna matata engancha con el pole pole. No pasaaaa naaaaada. Así, alargando innecesariamente la a. No hay problema, tanto si tiene solución como si no. Procura ser feliz. El primer día costará comprenderlo, hasta que se cruce la primera hamaca en tu camino. Tranquilos, una vez regresas a casa se te quita en unos días la cara de colocado en Jamaica y vuelves a tu rutina con más facilidad de la deseada.

Kenia. Parque Nacional Amboseli 11 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Parque Nacional Amboseli 10 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Parque Nacional Amboseli 09 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Rafiki. Amigo. No será difícil que volvamos con unos cuantos. La amabilidad de la gente y esa manía de sonreír siempre hacen que te ganen con facilidad. Además, hasta algunos masáis tienen Facebook. Bromas aparte, a poco que entablemos conversación con la gente -Lamu es un lugar propicio- nos daremos cuenta de que dan importancia a cosas ligeramente diferentes que nosotros. Los chicos de Anidan, la verdulera del mercado, los masáis de Porini, el campeón de la carrera de burros en el Festival Cultural de Lamu. Mucha gente en el recuerdo.

Kenia. Masais en el Parque Nacional Amboseli 01 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Masais en el Parque Nacional Amboseli 03 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Kenia. Masais en el Parque Nacional Amboseli 02 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

Asante. Gracias. Y mil veces gracias. Kenia es un destino soñado que supera con creces cualquier expectativa previa. Lejos de ser engullida por los tópicos, la experiencia de viajar al gran continente africano y participar en un safari en Kenia proporciona sensaciones que seguro formaran parte del viaje de mi vida, viaje hecho de retales de cada punto que voy visitando en el globo. Asante sana.

Post Scriptum: Dedico esta entrada a todos los elefantes del mundo. Preferentemente vivos, Alteza.

Kenia. Parque Nacional Amboseli 08 Viaje a Kenia a través del swahili. Lección 3

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