De los cinco pueblos, Monterosso es el de mayor infraestructura para recibir turismo. Un buen puñado de hoteles y un par de tranquilas playas son un perfecto reclamo para establecerlo como base para las visitas a sus vecinos. Pero si buscas un plus de tranquilidad (yo lo hice) hay que escoger cualquiera de los otros cuatro.

Empezando por Vernazza, uno de esos pueblos construidos para mayor gloria de las postales. Podría decir sin miedo a exagerar, que la estampa que se tiene de Vernazza desde el camino que llega de Monterosso se encuentra entre las más bellas del Mediterráneo. La que fue Vulnetia o Castro Vernatio (Castillo Fortificado) es hoy un amasijo de viviendas de fachadas pintadas en tonos pastel.

Durante la época romana fue uno de los principales puertos de abastecimiento, como constata el escritor Plinio Cecilio Secondo: «Allí se embarcaban las ánforas de vino y aceite directamente para Roma». En la plaza, la gente busca cobijo bajo las sombrillas de los restaurantes que la rodean. Mientras los gatos ronronean, busco la sombra de Santa María de Antioquia para buscar diferencias entre sus dos cuerpos, del medievo el del este y del renacimiento el del oeste.

El mar generalmente ha sido amable con estas tierras, un mar del que nace todas las mañanas una cálida luz, especial, imán para artistas de caballete que ven en las casas de colada tendida el motivo perfecto para sus obras. De las mismas ventanas que cuelga la ropa se escapan cotilleos de vecinos y los aromas de sofrito o buen pesto, cómo no, a la ligur. Si la vista desde el camino a Monterosso es impactante, no lo es menos la que se tiene camino a Corniglia, el único de los cinco pueblos que no desciende directamente al mar. Eso no significa que le dé la espalda.

Visto desde el mar, parece una pintura tocada por la mano de un impresionista. Desde el propio pueblo, quita la respiración asomarse al balcón en el que acaba Corniglia y ver el mar un centenar de metros más abajo. Si se llega al pueblo en tren hay que tomarlo con calma. Ascender por la Larderina, una escalinata de 33 rampas y casi 400 escalones, no es tarea fácil. Como recompensa, altas dosis de cotidianeidad. El ambiente, los aromas y las escenas son familiares a todo el que conoció la esencia del Mediterráneo previa al abordaje de las hordas turísticas.

La iglesia de San Pedro me parece la más interesante de las Cinque Terre. Del mismo estilo que la de San Juan en Monterosso, pero con rosetón y fachada en mármol del caro, del blanco de Carrara. Las confesiones de un viejo pescador me llevan a retroceder y volver al camino que lleva a Vernazza. Tras cruzar un olivar aparece un sendero que lleva a la colina de las Tres Cruces, desde donde se domina toda Cinque Terre.

Yokmok es una agencia especializada en viajes de aventura para grupos reducidos. He encontrado en su página una interesante propuesta para hacer senderismo en Cinque Terre. Os la dejo enlazada por si queréis echar un vistazo. Senderismo en Cinque Terre.

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9 Comentarios a “Cinque Terre (2 de 3)”

  1. Gracias por la mención Rafa, es una ruta que nos encanta por su belleza.

    ¡Enhorabuena por los post!

  2. Con muchas ganas de leer la conclusión :D

  3. Muchas gracias, Yokmok. Tiene una pinta estupenda esa ruta que ofrecéis para hacer senderismo en Cinque Terre.

  4. El lunes la subo, Pau.

  5. Destino apuntado. ¿¿Quién dijo que estaba todo visto y contado??? Es genial conocer nuevos lugares de esta manera.

  6. JR, las Cinque Terre es un destino relativamente tranquilo. Tiene su temporada alta como cualquier rincón de playa pero la ausencia de tráfico rodado hace que se conserve con bastante encanto. Sólo se pueden recorrer a pie o en la línea de tren que va de Génova a La Spezia. Si vas en coche hay que aparcarlo fuera de los pueblos y pagar una pasta.

  7. Los cinco pueblos de Le cinque Terre son preciosos. Estuve este pasado junio por allí y la verdad es que es una ruta que merece mucho la pena, aunque creo que con el calor que hacía, la ausencia total de viento que hubo y las cuestas que tienes que subir (y bajar) no he sudado tanto en mi vida, menudo sofocón.
    Pese a todo merece la pena sin duda, aunque haya ciertas zonas con mucho turista sigue teniendo su encanto.

    Ah, por cierto unas fotos muy buenas.

    Un saludo

  8. Muchas gracias, Alberto. En efecto, en temporada alta hay bastantes turistas. Es complicado que un lugar con tanto encanto se mantenga secreto. De las cuestas no nos libramos en todo el año, pero con menos calor se llevan mucho mejor.
    Saludos.

  9. qué fotos más bonitas, rafa

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