El miércoles se generó un intenso debate en diferentes muros de Facebook sobre la noticia de que Javier Arcenillas iba a empezar a colaborar con Magnum. La noticia ha sorprendido en el mundo fotográfico, en muy pocos casos de manera grata. A mí me pareció interesante seguir el hilo del debate en algunos muros, pero decidí dejar de participar en aquéllos en los que se entraba en descalificaciones personales. A última hora (fue una lástima no haberlo hecho antes) me pareció oportuno seguir una de las máximas del periodismo y dar voz a todas las partes, por lo que envié una solicitud de amistad a Javier explicándole mis motivos. Solicitud que él aceptó de inmediato. La flexibilidad e inmediatez del mundo 2.0 nos ha permitido generar todo tipo de debates, muchas veces enriquecedores y, quiero creer, constructivos. Pero también nos hace caer en errores importantes y seguir una serie de informaciones aparecidas en la red, dándoles toda credibilidad sin consultar el origen ni a las personas afectadas. Resulta que muchas veces no nos creemos lo que nos cuenta la Wikipedia, tras analizar a fondo su contenido, pero nos dejamos arrastrar por el sensacionalismo y la descalificación gratuita en muchos otros. Dicho esto, quiero puntualizar que no apruebo la actuación o actuaciones pasadas de Javier en su participación en determinados concursos y así se lo hice saber. Ahora mismo no me importa si fue en un concurso con una monja que desapareció o en otro que le premiaban fotos no inéditas. Hay unos hechos pasados confirmados por el propio autor que están ahí y tienen mucho peso en su currículum. Ahora bien, ¿alguien se ha preocupado de pedirle a Javier que nos muestre las fotos por las que Magnum ha decidido empezar a colaborar con él? Yo no lo he hecho, desde luego. Y es importante precisar que ha sido Magnum quien ha llamado a Javier. ¿O es que alguien piensa de verdad que Javier le ha colado un gol por la escuadra a la agencia de agencias? Vuelvo a decir que repruebo el proceder de Javier en el pasado, por el que pidió ayer perdón de todas las maneras posibles, pero hubo mucha gente que no quiso escuchar, aunque luego siguiera pensando lo mismo, pero simplemente hay que saber escuchar, además de hablar. Como estas nuevas impresiones excedían el espacio destinado a un comentario en Facebook, he decidido colgar este post en el blog.
Si demostráramos la misma vehemencia y ejerciéramos la crítica de manera tan feroz con nuestros políticos, quizás otro gallo cantaría. Mientras, estaré encantado de que Javier me enseñe las fotos con las que intenta borrar sus errores del pasado y con las que ha convencido a Magnum de que merece la pena que cuenten con su trabajo.

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.

