En mi reciente viaje a la región de Los Cabos (México), tuve la oportunidad de nadar con delfines. No fue en mar abierto, sino en un recinto controlado. Pero, al ser la primera vez que realizaba esta actividad, las sensaciones fueron muy especiales. Lo primero que sorprende, antes incluso que la inteligencia de los animales, es el tacto de la piel. En apariencia, la piel del delfín es dura. Aunque en seguida recibes la suavidad que ese primer contacto te devuelve. Es una piel muy sensible, tanto que no puedes entrar a la piscina con ninguna clase de anillo, pulsera o abalorio que pueda dañar a los delfines. Para realizar la actividad conviene tener claras un par de premisas: hay que mantener las piernas estiradas hacia el fondo. El chaleco salvavidas facilita la posición de las piernas, evitando así que puedas darles una patada cuando tratas de mantenerte a flote. Lo siguiente, y muy evidente, es que no puedes taparles el espiráculo ni los ojos. A partir de aquí a disfrutar.
Los delfines nadarán alrededor tuyo, bailarán contigo, se acercarán a darte un beso y esperarán a que se lo devuelvas. También podrás nadar por la piscina cogido a su aleta dorsal. La actividad la realicé con la empresa Cabo Adventures, y el coste de la misma es de 139 dólares. Es apta para los niños a partir de 5 años, pero no está permitida a mujeres embarazadas.
Lo único que no me gustó de la actividad es que no permitan realizar fotografías. Dicen que por motivos de seguridad, pero la verdad es que hay un negocio enorme montado alrededor de las fotografías que el propio personal realiza. Tras el baño, una batería de máquinas te muestra las fotos y, si las quieres, pagas 89 dólares por 8 fotos en un CD o 249 dólares si quieres todas las que te han hecho. No obstante, volvería a repetir el baño con los delfines sin dudarlo.




Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Me encantaría probarlo, Rafa. Lo de las fotos me parece una vergüenza, no obstante. Yo lo dejaría al criterio del delfín.
Rafa, pareces una gracil sirena danzando con los delfines, jajajajaj….
Buena experiencia sin duda. Lástima que la enturvie una vez más la avaricia y el negocio.
Pero seguro que vale la pena en este caso.
Hombre, un negocio es eso, aunque fastidie un poco. Más grave me parece que los familiares no puedan sacar fotos en una comunión o una boda, porque eso sí que no debería ser un negocio.
En fín, polémicas aparte se te ve en la cara que lo disfrutaste con la misma ilusión que un chaval. Qué envidia me da ese viaje a Méjico!!!
Uh Rafa, que afano las fotos. Te han regalado algo por la nota? al menos las fotos o el nado? De haber pagado todo yo no les hacía el link por ladrones. La verdad que eso es ESCLAVITUD ANIMAL, ése delfín les debe dejar una fortuna a los del parque y está privado de su libertad. Espero que al menos lo traten bien, yo no sé si haría la experiencia, me tendrian que demostrar que con lo recaudado hacen algo muy bueno, al menos para preservar a los delfines, pero eso seguro que lo dicen aunque poco harán al respecto. Ah! faltaron los créditos del fotógrafo ja ja ja ja ja
qué divertit, no?.
El concurs m’ ha semblat una bona idea, tot i que l’ he descobert massa tard. Felicitats!
Jejeje mola!
Sí, Jordi, habría que preguntar al delfín. La experiencia fue muy positiva.
Alfons, sobre todo grácil y sirenita… jeje
Jaime, en efecto es un negocio. Pero a precios demasiado altos. Deberían dar la posibilidad de escoger de otra manera. El mínimo son 8 fotos y por lo tanto 89 dólares.
chetoba, los animales están perfectamente cuidados. Los créditos no tuve oportunidad de preguntarlos
Rafa, de verdad que… !!!
: )
Me alegro mucho por ti.
Muchas gracias por darnos esta envidia nada sana,…
(la sonrisa en estos casos se me queda pegada, no me sale sin querer)
Besos.
B.N.C.R. y A.
Gemma, hi haurà nous concursos. A veure si participes.
Pau,
MartinAngelair, siempre hay que dejar la sonrisa pegada en la cara.
lo que hay que hacer entre trabajo y relax rafa! lo bueno es que el delfin parece tambien contento!! saludos..
Marco, el delfín quedó encantado. Además, era chica