El proceso de transformación de la fotografía analógica a la digital ha llevado implícito otro proceso por parte de las editoriales: sustituir calidad por coste.
Hace años, se enviaba a los fotógrafos por todo el mundo para que volvieran con las mejores fotos, la competencia por la mejor portada en el quiosco era encarnizada. En la era digital, las fotos empezaron a ser más fáciles y baratas de transmitir, hecho que repercutió en un tijeretazo a los precios. Tendencia inversamente proporcional al coste de los equipos para obtener y procesar esas mismas imágenes, contra la arraigada creencia de que lo digital es más barato, creencia que se ha dejado extender como una infección a toda la industria.
Para las editoriales, obtener la mejor imagen de una ubicación o suceso determinado ya no es una necesidad. Sí lo es obtenerla de la manera más rápida y barata. La proliferación de modelos de cámaras prosumer y su facilidad de uso, así como el abuso de los programas de edición ha contribuido a la floración, como setas, de supuestos fotógrafos que deciden entrar en el juego del relativamente bueno, bonito, rápido y barato (incluso gratis).
Las decisiones editoriales ya no se toman por la calidad sino por el coste del producto. Es más, hay medios para los que es una obsesión. Les gusta tu trabajo, es espectacular, pero si no es barato no lo publicarás. Últimamente me ha llegado algún comentario del tipo tus tarifas son demasiado altas (dignas, digo yo) o me saldrá muy caro tu reportaje y la oficina de turismo…
Vamos a empezar a poner el dedo en la llaga. ¡Están engañando al lector! Prometen lo mejor, pero no lo ofrecen. Como mucho, lo camuflan con promociones en las que te regalan una flauta de colores que toca la música que ellos quieren. Están convencidos de que las buenas fotografías, los buenos artículos no aumentan el número de lectores. ¿Lo hace el reducir costes en detrimento de la calidad? ¿Cuánta gente iría a cenar a El Bulli si supieran que Ferran Adrià compra la materia prima más barata y no la de más calidad? Pero claro, las fotografías no perjudican su salud. O al menos no la física porque la mental…
Es una situación muy triste, porque hay un gran número de grandes fotógrafos que lo tendrán muy difícil para que su trabajo vea la luz. ¿O quizá sí la verán y la solución es más fácil de lo que pensamos?
Gracias a Internet, el lector está empezando a evolucionar para pasar de espectador pasivo a contribuyente activo. Está ocurriendo con el periodismo escrito y los numerosos blogs de calidad que podemos encontrar, sin censuras, sin ataduras a un bonito anuncio. De acuerdo que, de momento, como diría Bukowski, eso no pone margarina en la tostada y alimenta al gato. Y al final tienes que renunciar a la tostada y comerte al gato.
Pero no veo tan lejos el cambio. El espectador acabará buscando las imágenes que le gustan contra las que las editoriales le meten por la ley del embudo.
No creo que quede mucho tiempo hasta que el consumidor se canse de pagar por contenidos baratos. Internet ha derribado barreras y ahora el consumidor puede acceder directamente a las fuentes y ve que la censura del dinero y de los intereses comerciales cada vez es más evidente.
Los fotógrafos y las agencias de fotografía van a tener que buscar la manera de saltarse al editor que ha considerado caras sus imágenes, llegando directamente al lector. En algunos países se está empezando a hacer vía fundaciones o grupos de ciudadanos interesados en el periodismo de calidad. Todavía no tengo muy claro por dónde pasa el futuro del periodismo, pero sí sé que ese futuro no ha guardado un trozo de pastel para muchos de los editores, a menos que cambien las reglas del juego antes de que el arbitro-lector certifique con su silbato el cese por defunción.
EDITORIALES: CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
HEMINGWAY Y SUS DAÑOS COLATERALES
Por suerte o por desgracia, no lo tengo claro, he acabado más de una vez rodeado del viajero Hemingway. A Kerouac le debemos la Ruta 66, a Stendhal y su epónimo las taquicardias cuando visitamos Florencia, incluso a Delibes le debemos Valladolid. Pero, ¿qué hizo Hemingway? Repasando su trayectoria tenemos borracheras, cacerías y tópicos. Eso sí, era un maestro del ditirambo, un histriónico como lo fue Dalí. Allí donde había una cámara aparecía él, siempre que la cámara no fuera la de Robert Capa que tuvo la osadía de fotografiarlo en actitud poco honrosa, culo en pompa, en un ataque camino a París. Para alguien con la máxima de no parecer nunca un cobarde y menos aún hacer el ridículo, eso fue motivo suficiente para dejar de hablar al fotógrafo de por vida.
Como periodista, tuvo algunos momentos. Como escritor, bastantes menos. A la mediocridad de muchas de las obras que le dieron fama mundial se unió rápidamente una ruta casi oficial de lugares de peregrinaje. La gente se puso a buscar las huellas del escritor por medio mundo hasta el punto de llevar a un restaurante de Madrid a colgar el cartel “Hemingway no estuvo aquí”. Hubo poses ensayadas en el Café Iruña de Pamplona y en el callejón de los encierros, copas en Chicote (Madrid) y excursiones al frente del Jarama y una extraordinaria habilidad, regada con whiskey, para escribir el desembarco de Normandía (como si estuviera en Omaha) desde el hotel Savoy de Londres. Momentos que contribuyeron a llenar su literatura de tópicos. La última etapa de su vida la dedicó a coleccionar matrimonios y trofeos de caza hasta que, el 2 de julio de 1961, se pegó un tiro. Borges fue el único que puso el dedo en la llaga al decir que se suicidó al darse cuenta de que era mal escritor.
La gente corre -como a Santiago en año Xacobeo- a tomar notas en los cafés de la Place Saint Michel (París), a los mencionados Iruña y Chicote o a los altares del culto desmedido: el Floridita y La Bodeguita del Medio en La Habana. Tras alojarse en el hotel Ambos Mundos acaban cociéndose, supongo que para imitar a su ídolo, con mojitos y daiquiris de precio también desmedido.
Después de tanta crítica, no sería justo dejar sin reconocer su mejor novela: El viejo y el mar. Aunque quizá debiera haber encontrado otro método para sus notas de campo. Hemingway se fue a cazar, con un rifle, los mismos tiburones que se comían al pez contra el que luchó el viejo cubano.
En esta 2ª edición, volvemos a abrir Caja Azul para adentrarnos en la complejidad de una decisión personal, íntima y de transcendencia social: ser fotoperiodista.
¿Qué motivos e inquietudes llevan a una persona a dedicarse al fotoperiodismo?
Detrás de un buen reportaje quedan escondidos multitud de factores: sacrificio, concesiones, dilemas éticos. Ser fotoperiodista o fotógrafo documental supone, en la mayoría de casos, no diferenciar entre vida personal y profesional. Es interesante pensar cómo relaciona el autor la propia existencia con su obra y con la forma de desarrollarla, así como las motivaciones que llevan a una persona a querer dejar constancia de unos hechos a través de las imágenes.
El éxito en su trabajo puede llegar por un reconocimiento en forma de premio, por el impacto social o porque ha servido para cambiar una realidad. ¿Cómo entienden y manejan el éxito de un reportaje? En algunas ocasiones, los fotoperiodistas se convierten en involuntarios protagonistas de sus propias historias, acabando en el ojo del huracán de la opinión pública. ¿Dónde establece un fotoperiodista los límites éticos?
Abrirán el debate las reflexiones de dos grandes profesionales del fotoperiodismo, diferentes en la forma y parecidos en el fondo. Dos estilos muy definidos de desarrollar un mismo trabajo, buen ejemplo de la transición que está viviendo el fotoperiodismo. Desde los recursos del fotoperiodista clásico hasta la incorporación de las nuevas tecnologías y tendencias al desarrollo de la profesión. Para ello contaremos con el particular estilo visual de Mattia Insolera, fotógrafo italiano galardonado en el último World Press Photo y con Bru Rovira, reportero de La Vanguardia durante 25 años que ha cubierto multitud de conflictos bélicos. Es autor de diversos libros y ha sido reconocido con premios como el Ortega y Gasset de Periodismo. Rovira se autodefine como un reportero de “carreteras secundarias”.
El público podrá opinar y reflexionar junto a los dos invitados. Un diálogo con el fotoperiodismo en el que muchos acabarán preguntándose: ¿Quiero ser fotoperiodista?
Fecha: 12 de junio del 2010
Hora: 10:00 a 14:00
Lugar: Centre Civic Pati Llimona, c/Regomir 3, Barcelona (08002) Ver mapa.
Entrada: Gratuita. Aforo limitado. Es necesaria la inscripción.
Puedes apuntarte en el formulario de inscripciones.
EL ENCARGO MÁS DIFÍCIL
El 14 de junio del año 2008 se inauguró en Zaragoza la Expo del Agua. Justo un mes antes, la revista Viajar me envió a la ciudad para realizar un encargo en dos partes: la primera era fotografiar la propia ciudad y la segunda, hacer fotos en el recinto de la Expo, que cerraba al día siguiente sus instalaciones a las visitas de prensa. Hasta aquí, todo bastante normal. Iba a tener un día de trabajo en el recinto y tres más en el resto de la ciudad lo que suponía el tiempo medio que sueles tener para resolver un reportaje de estas características, a veces uno o dos días más.
La sorpresa vino al llegar a Zaragoza. Así me encontré el recinto de la Expo, insisto, justo un mes antes de abrir sus puertas al público.
Y como ejemplo de lo que me esperaba en el resto de la ciudad, esta foto de la Basílica del Pilar ¡con andamios en una de sus torres!
Lo primero que hice fue subir al FTP de la revista la foto del recinto en obras y la de El Pilar y a continuación llamar al editor gráfico de la revista, César Lucas, para comentar la situación. Me dijo que por resolver situaciones como estas es por lo que enviaban a un determinado fotógrafo a un destino y literalmente “Que con buena picha, bien se jode”, es decir, que en condiciones óptimas de luz y escena todos pueden hacer un reportaje. Optamos por fotografiar detalles de la arquitectura de la Expo y del Centro de visitantes que ya estaba abierto y en la ciudad, hubo que esconder (sin photoshop) los andamios que fui encontrando. El resultado fue un reportaje de 26 páginas por el que recibí la felicitación del editor gráfico. Lo que si tuvimos que descartar fue la idea de que una foto de la Expo fuera en portada. Estas son algunas de las fotos que hice durante aquellos días. (Click para ampliar la hoja de contactos)
12 VINOS PARA 12 LIBROS
Corre por ahí un axioma acerca de que todos los fotógrafos sabemos cocinar. Supongo que habrá de todo en la viña del señor (viña porque la entrada va de vinos y señor en minúscula por descreimiento). Dicho esto, a mi sí me gusta cocinar. Paco Elvira hace de maravilla la labor de promoción de la “gastrofotonomía”, por lo que yo me iré por otras ramas. Para acompañar todos esos platos, nada mejor que todos estos vinos. Pero como resulta demasiado obvio el maridaje plato-vino, yo he decidido hacer una serie de recomendaciones para acompañar los libros de los que hablé en Sant Jordi con una botella de vino, porque como decía Humphrey Bogart: “El mundo entero tiene, más o menos, tres vasos de vino de retraso”. Es un placer tomar una copa de buen vino al ritmo que imprime la lectura. Son 12 vinos para 12 meses, como los libros en Sant Jordi. Junto al nombre, aparece la D.O. y la variedad.
Por supuesto, son todos españoles. Los precios: desde los 3 euros el más barato hasta alrededor de 30 euros el más caro. Igual que mis gustos en literatura, la cosa no va de best sellers, por lo que no encontraréis un Rioja en esta lista (aunque los haya estupendos). No seré tan atrevido como para decir el vino que se debe abrir con cada libro. Eso dependerá del estado de ánimo de cada uno.
Eso sí, como en los libros, os pido que me dejéis vuestras recomendaciones. ¡Salud!
ABADÍA RETUERTA Selección Especial 2006 - Vinos de la Tierra Castilla y León - 75% Tempranillo, 20% Cabernet Sauvignon, 5 % Merlot
JANÉ VENTURA SUMOLL - Penedés - Sumoll
CASTILLO DE ENERIZ Media Crianza - Navarra - Cabernet Sauvignon, 80 % Tempranillo, 20 %
MAURO 2007 - Castilla y León - Tempranillo, 85 % Syrah, 15 %
FINCA TERRERAZO 2006 - Finca Terrerazo (Valencia) - Bobal, Tempranillo, Cabernet Sauvignon
FINCA SANDOVAL 2006 - Manchuela - Syrah, Monastrell, Bobal
DOMINIO DE TARES CEPAS VIEJAS 2006 - Bierzo - Mencía
PINTIA 2006 - Toro - Tinta de Toro
PAGO DE LOS CAPELLANES Crianza 2007 - Ribera del Duero - Tinta Fina, Cabernet Sauvignon
QUINTA SARDONIA Q2 2007 - Castilla y León - Tinta Fina
ÀNIMA NEGRA AN 2005 - Baleares - 95% callet, 5% mantonegre y fogoneu.
ENRIQUE MENDOZA SANTA ROSA 2004 - Alicante - Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah



Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


