HEMINGWAY Y SUS DAÑOS COLATERALES
Por suerte o por desgracia, no lo tengo claro, he acabado más de una vez rodeado del viajero Hemingway. A Kerouac le debemos la Ruta 66, a Stendhal y su epónimo las taquicardias cuando visitamos Florencia, incluso a Delibes le debemos Valladolid. Pero, ¿qué hizo Hemingway? Repasando su trayectoria tenemos borracheras, cacerías y tópicos. Eso sí, era un maestro del ditirambo, un histriónico como lo fue Dalí. Allí donde había una cámara aparecía él, siempre que la cámara no fuera la de Robert Capa que tuvo la osadía de fotografiarlo en actitud poco honrosa, culo en pompa, en un ataque camino a París. Para alguien con la máxima de no parecer nunca un cobarde y menos aún hacer el ridículo, eso fue motivo suficiente para dejar de hablar al fotógrafo de por vida.
Como periodista, tuvo algunos momentos. Como escritor, bastantes menos. A la mediocridad de muchas de las obras que le dieron fama mundial se unió rápidamente una ruta casi oficial de lugares de peregrinaje. La gente se puso a buscar las huellas del escritor por medio mundo hasta el punto de llevar a un restaurante de Madrid a colgar el cartel “Hemingway no estuvo aquí”. Hubo poses ensayadas en el Café Iruña de Pamplona y en el callejón de los encierros, copas en Chicote (Madrid) y excursiones al frente del Jarama y una extraordinaria habilidad, regada con whiskey, para escribir el desembarco de Normandía (como si estuviera en Omaha) desde el hotel Savoy de Londres. Momentos que contribuyeron a llenar su literatura de tópicos. La última etapa de su vida la dedicó a coleccionar matrimonios y trofeos de caza hasta que, el 2 de julio de 1961, se pegó un tiro. Borges fue el único que puso el dedo en la llaga al decir que se suicidó al darse cuenta de que era mal escritor.
La gente corre -como a Santiago en año Xacobeo- a tomar notas en los cafés de la Place Saint Michel (París), a los mencionados Iruña y Chicote o a los altares del culto desmedido: el Floridita y La Bodeguita del Medio en La Habana. Tras alojarse en el hotel Ambos Mundos acaban cociéndose, supongo que para imitar a su ídolo, con mojitos y daiquiris de precio también desmedido.
Después de tanta crítica, no sería justo dejar sin reconocer su mejor novela: El viejo y el mar. Aunque quizá debiera haber encontrado otro método para sus notas de campo. Hemingway se fue a cazar, con un rifle, los mismos tiburones que se comían al pez contra el que luchó el viejo cubano.

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



No sé qué en tu texto me ha dado a entender que no te gusta mucho Hemingway… A mí me dio por leerlo en la adolescencia, a raíz de "París era una fiesta", tan nostálgica. Es obvio que en la cultura anglosajona se valoran elementos que a mí me parecen recursos pobres… No conseguí entrar en Kerouac y he empezado dos veces "El guardián entre el centeno". En fin, mea culpa sin la menor duda.
Hola Rafa…ahora que nombras a Jorge Luis Borges que fue siempre el eterno postulante al Nobel de literatura y nunca lo ganó. Entonces me surgen los siguientes interrogantes que van de la mano: ¿este premio se lo dan a los mejores exponentes literarios o las mejores agentes literarios?, ¿ los jurados son complacientes con determinados contextos políticos a la hora de elegir?.
Todo esto te lo digo porque yo tambien coincido en gran parte con tu opinión sobre Hemingway y él si ganó el Premio Nobel. Un abrazo y buen fin de semana.
Efectivamente,…
…ni me gustaba Dalí ni Picasso,…hasta que me pasé por Figueres, y por muchas salas de un edificio de Bcn, que me escupieron la realidad que realmente desconocia de ambos.
Hemingway, sin quererle, pero en una época que lees todo con voracidad, como es, efectivamente, la adolescencia, fue el primero que me hizo llorar, al tiempo que le maldecía por ello;… es decir, me hizo llorar con ganas.
…Precisamente con la última que nombras.
Recuerdo perfectamente el momento.
Buenas noches y un beso a tu familia.
Juana, El Guardián entre el centeno tiene su momento en la vida y a mi hace algún tiempo que se me pasó (lo debí leer con 17 o 18 años). En Kerouac o en Bukowski he conseguido entrar, lo que no puedo es salir. Y, en efecto, Hemingway me gusta más bien poco.
Marcelo, a veces hay un poco de lo que cuentas en los premios y otras veces mucho. Hemingway fue el gran exponente del premio al contexto…
MartinAngelair, esa fue la época en que me acerqué a Hemingway, la adolescencia. Era, por lógica, el autor que tocaba. En su momento me gustó un poco más que ahora, pero tampoco lo suficiente como para que "doblaran las campanas".
A veces, me olvido que sobre todo, y ante todo, soy, chica,…
…
B.
(quizás, volvamos a leer lo que hemos leído de nuevo, a través de los hijos,…y, Rafa, tienes un tesoro en tu casa…)
Si es por lugares, a Hemingway se le deben unos cuantos. Quizás literariamente hablando no pasara de ser un daikiri o un mojito, cuando en literatura lo que deja poso es un buen vino de crianza con todos los matices que el reposo en barrica le proporciona, pero no hay que desmerecer su labor reduciéndola a borracheras, cacerías y tópicos. Hemingway perteneció a una generación literaria que tenía los pies y la pluma a caballo entre el periodismo y la literatura, y su contribución en ese sentido no es desdeñable. Claro que eso, a largo plazo, puede decaer bastante. Pero el caso es que aquí estamos, comentando sobre Hemingway y no siguiendo los pasos de John Dos Passos o el camino de Erskine Caldwell (cuya lectura es un placer), y si al vulgo de algo le suena Steinbeck es gracias a la maestría cinematográfica de Ford y de Kazan, y el Gran Gatsby es Robert Redford y Benjamin Button es Brad Pitt… (Lo de Borges yo lo veo más como una ironía… Porque si se tuvieran que suicidar todos los malos escritores, el efecto invernadero se dispararía con tanta cremación.) (Perdón por la extensión.)
Zulde, no hay que perdonar nada sobre la extensión cuando es para decir cosas tan interesantes. Además, me ha divertido mucho tu preocupación por no contribuir al efecto invernadero…
¿ Pero como te atreves a criticar a Hemingway ?…conozco a más de uno que se rasgará las vestiduras al leer tu post…
A mí me parece muy bueno, yo aborrecí Hemingway cuando diferencié ficción y realidad escrita. Pero la verdad es que se lo pasó en grande, fue más una figura publica que escritor…yo me quedo con la fábula de El viejo y el mar….
Salut!!
Xavi, es la parte con la que me quedo y que hizo a la perfección: la creación del personaje Hemingway.
Y no lo tuvo que pasar mal, no se perdía una.