Acabábamos la anterior entrada con un pregunta. Vamos con la respuesta. Ante la burla del monarca por la poca presencia de un edificio en el que el cardenal había volcado tantos esfuerzos, éste le responde: “Otros harán en mármol lo que yo hice en barro”. De ahí la inscripción en latín En luteam olim celebra marmoream. Al siguiente patio, el de Continuos o Filósofos, ya se refirieron Quevedo en El Buscón y Mateo Alemán en Guzmán de Alfarache. En especial a la llamada Puerta de los Burros, por la que pasaban los estudiantes con suspensos para recibir las burlas de los compañeros: podían ser manteados o que les cayera encima la gran nevada, una lluvia de escupitajos. Lo único que ha cambiado con el paso de los años es que ahora es el alumno aplicado el que es vilipendiado. El termino gorrón se acuña en la Universidad de Alcalá, porque los estudiantes con sus grandes gorros eran especialistas en colarse en todo tipo de fiestas.
En el paraninfo se entrega cada año el prestigioso premio Cervantes y de aquí también salió la Biblia políglota, en la que tanto empeño puso un cardenal Cisneros que recibió sepultura, entre mármol del bueno, en la anexa capilla de San Ildefonso.
Las visitas guiadas que ofrece la oficina de turismo permiten caminar por encima de la muralla. El guía habla de adarves y quimeras -las estatuas que representan monstruos imaginarios, alados y que vomitan fuego- y la gente asiente con cara de no haber entendido nada, pensando más en la ruta que van a hacer a la hora del aperitivo que en la que les ocupa.
Pese a todo, el voluntarioso guía sigue con la historia de Alcalá de Henares. Va dando la alineación de responsables: Alonso de Covarrubias arquitecto, al arzobispo Pedro Tenorio le debemos el perímetro amurallado. Luego llegaría el siglo XIX, con los franceses y la desamortización de Mendizábal con mucho más ruido que nueces. A la salida, una madre le cuenta a otra lo que le gustan a su hijo esas cosas. Pues anda que al mío. Pero son ellas las que han hecho la visita y se dirigen con prisas hacia las tabernas de la calle Mayor. Atrás se han dejado la Catedral-Magistral construida en homenaje a los Santos Justo y Pastor, los hermanos protagonistas de uno de los capítulos del cuento fundacional de la Complutum romana, de donde deriva el gentilicio complutense. Aunque la universidad que lleva ese nombre está en la capital. Pero no pisemos terreno pantanoso y vayamos con Miguel de Cervantes.
Yo no nací aquí por casualidad, dice una voz grave en la capilla del Oidor. Siempre me había imaginado a Cervantes con una voz mucho más fina, quizá debido a ese aspecto frágil que ofrece su imagen más conocida, con la eterna golilla. En una parte de la parroquia de Santa María, hoy cercenada de esa torre desde la que se tienen las mejores vistas de la ciudad, han instalado el centro de interpretación Los Universos de Cervantes. El eco de esa voz que le han puesto a nuestro literato más universal, inunda el lugar donde se encuentra la reproducción de la pila bautismal con un par de pedazos de la original. Habla de una Galatea más hermosa que cruel, también de su viaje al Parnaso para reclutar poetas que lucharan contra los mediocres. En el lugar donde se cree que tuvo la morada el manco de Lepanto se acondicionó la Casa-Museo Cervantes, con sus estancias decoradas a semejanza de la época. Si algún pobre letraherido aún estuviera hambriento de Cervantes, en la Hostería del Estudiante, el cocinero Samuel Cruz propone un menú para comerse El Quijote.
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Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.

