Viene de las anteriores entradas (primera parte y segunda parte)

Santiago de Compostela 29 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Cuando fundaron San Martín Pinario, la Corticela quedó como parroquia de peregrinos, extranjeros y vascos (sic). Los estudiantes tienen su propia ruta de peregrinación sin salir de la ciudad, con inicio en París y final, para los más valientes, en Dakar. Hablamos de bares, claro. En el camino habrán quedado las etapas del Bigotes, el San Jaime, O Gato Negro o el Cocodrilo. Últimamente, parece que los estudiantes se están desplazando al ensanche porque los cuidan con mejores raciones para acompañar las cuncas de ribeiro.

Santiago de Compostela 30 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 37 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 31 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 32 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Cuando se pasa la época del cum laude diario en recorridos lúdicos, lo normal es acabar en lugares más tranquilos, en uno de esos cafés que favorecen las tardes de melancolía a las que tan bien acompaña el orvallo, como llaman por esas latitudes al calabobos, esa llovizna pertinaz que parece que no moja. Mis cafés preferidos son el Derby, al que Valle-Inclán era asiduo por las tertulias que allí se celebraban, y el Casino, lugar entrañable donde vive el Santiago íntimo, ajeno al ir y venir de los peregrinos que van de visita a la oficina donde sellan su credencial. En el café se ve la ciudad que vive en actos, como una obra de teatro costumbrista: el día en que don Manuel cumple noventa años, se le acerca una mujer a saludarle con su marido. Al marcharse, don Manuel le dice a su compañero de mesa que la mujer era preciosa, la más bonita de Santiago. Lo dice con la amarga distancia que da la senectud, quizá con el rencor de la oportunidad perdida.

Santiago de Compostela 331 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 36 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 35 331x500 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)Santiago de Compostela 34 332x500 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

En la calle, las librerías de viejo cuelgan en sus puertas reproducciones de antiguos mapas y advertencias como la que dice que los garbanzos embrutecen, hecho que se puede apreciar en las facciones de los aficionados al cocido. Y tan anchos. Hay más de ese Santiago, de esa Galicia de los pequeños momentos. Nos podemos encontrar con ellos casi a diario en el mercado de Abastos, al que llegan mujeres a vender hortalizas y verduras con cara de guardar trascendentales secretos, retorcidos como la escalera del convento de Santo Domingo de Bonaval, que alberga la sede del museo del Pueblo Gallego y sus costumbres. En la iglesia se sitúa el Panteón de Gallegos Ilustres con los sepulcros, entre otros, de Castelao, Rosalía de Castro y Domingo Fontán, el gallego que se pasó diecisiete años a lomos de un burro para cartografiar Galicia. Durante la visita a la iglesia suena música de Ultreia, el particular saludo que utilizaban los peregrinos, ya mencionado en el Codex Calixtinus, de reciente e incómodo recuerdo para el deán de la Catedral que se vio obligado a dimitir tras la desaparición de ese códice de valor incalculable. Los caminantes han dejado de lado la preciosa locución latina ultreia et suseia para dar paso a Twitter.

Santiago de Compostela 38 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 40 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 39 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Igual que todos los caminos conducen a Santiago, todas las calles de la ciudad llevan a la plaza del Obradoiro, especialmente bella al amanecer, entre brumas. Desde el Hostal de los Reyes Católicos se escucha la llamada de las campanas, tañido que va menguando conforme te pierdes por sus patios. A Andrés Segovia le fascinaba la sonoridad de la sacristía alta, conocida como Observatorio de Agonizados por ser el lugar desde donde los moribundos atendían la misa. El maestro solía cerrar el hueco del balcón con un colchón y tocaba su guitarra. El ciclo de música que impulsó todavía se celebra cada verano y las campanas siguen tocando a diario para recibir a nuevos peregrinos.

Santiago de Compostela 411 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Santiago de Compostela 42 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (3 de 3)

Más información en Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España y en spainheritagecities.

Tweet

Santiago de Compostela 15 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Nos habíamos quedado en la anterior entrada, dando un repaso a los edificios de la plaza del Obradoiro. Por si fuera poca piedra, la plaza tiene la Catedral, exceso barroco con resaca después de las últimas celebraciones. Tras los dos años pasados con ajetreo, ahora le toca barbecho; el 2011 la dejó extenuada por los fastos del octavo centenario de la consagración y en el 2010 tuvo su Puerta del Perdón abierta debido al Año Santo. Ahora se han dado una necesaria tregua de once años para, entre otras cosas, avanzar en los trabajos de restauración de esa obra cumbre del románico que es el Pórtico de la Gloria. Unas inoportunas goteras estaban dañando la obra del maestro Mateo. A los tradicionales croques a la cabeza del maestro hace varios años que le pusieron una valla. ¿Acabará la sonrisa del profeta Daniel encerrada tras una aséptica capa de cristal blindado?

Santiago de Compostela 16 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 17 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 18 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 19 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 20 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)
Años antes de la consagración, en 1075, se iniciaron las obras del templo dedicado al apóstol y a sus restos, encontrados a principios del siglo IX. Luego vino un periodo de incertidumbre, cuando por miedo al pirata Francis Drake escondieron los restos del apóstol. Y cuando un gallego esconde algo, lo esconde bien. Tan bien que los perdieron durante dos siglos. En el siglo XIX aparecen de nuevo fruto de unas excavaciones en la propia Catedral, donde no se les había ocurrido buscar antes. Santiago recuperaba su papel de joya del cristianismo, de meta de la fe trashumante. Hoy en día ha trascendido ese papel y las peregrinaciones tienen un aire mucho más laico, de búsqueda interior más que espiritual.

Santiago de Compostela 21 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 22 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 23 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 24 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 26 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

El vuelo del botafumeiro se ha convertido en un espectáculo, relegando a un segundo plano la función de ambientador ante los malos olores de los peregrinos que llegaban mucho más pendientes de alcanzar el perdón divino que de echarse un agua de vez en cuando. Sin ser de las más espectaculares en su interior, otra cosa es el exterior, la Catedral tiene algunos rincones escondidos tras el obvio abrazo al apóstol, como las pinturas románicas de la capilla de Nuestra Señora de la Azucena o la capilla de la Corticela, anexa a la Catedral. En el interior hay una curiosa figura de Jesús en el Huerto de los Olivos, conocido popularmente como el Cristo de los Papeles. Entre sus manos, los estudiantes depositan sus plegarias. Deben fiarse poco de su capacidad de estudio porque hubo que poner una cesta a los pies para dar cabida al enorme número de peticiones para la intervención divina. (Continuará…)

Santiago de Compostela 25 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 28 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Santiago de Compostela 27 332x500 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (2 de 3)

Más información en Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España y en spainheritagecities.

Tweet

Seguimos con la serie de Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España

Santiago de Compostela 01 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Dicen que todos los caminos conducen a Roma, pero muchos de ellos llevan a Santiago de Compostela. El del Norte, el Francés, la Vía de la Plata, también llega hasta allí el entrañable Transcantábrico, esos vagones de nostalgia convertida en lujo. Todos ellos conducen, ampollas mediante en la mayoría de los casos, a la plaza del Obradoiro, el ombligo de ese gran Narciso de piedra al que tan bien le sienta el orvallo.

Santiago de Compostela 02 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Santiago de Compostela 03 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Santiago de Compostela 04 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Santiago de Compostela 05 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Santiago con sol no es Santiago, es otra cosa distinta. El tono y brillo de las piedras, el musgo asomando por las junturas, los reflejos en los adoquines, el olor de las calles mojadas; son todos rasgos indisolubles de la personalidad y del paisaje santiagués. Camilo José Cela decía que en España había dos ciudades, Santiago de Compostela y Salamanca, que el resto eran campamentos. Sin ser tan radical -ahí están por ejemplo el resto de Ciudades Patrimonio de la Humanidad y también la de cada cual- puede ser cierto que sean las dos más monumentales. Eso sí, poder eclesial mediante.

Santiago de Compostela 06 500x332 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Santiago de Compostela 08 332x500 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)Santiago de Compostela 09 332x500 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

A Santiago le vino muy bien para su esplendor toda la historia del apóstol y su supuesto sepulcro. Apóstol que diera a las tropas españolas, también al Capitán Trueno, su heroico grito: Santiago y cierra, España. Con el tiempo, la expresión ha perdido la coma y su significado guerrero. También Valle-Inclán, cómo no don Ramón, hacia referencia a la ciudad en La lámpara maravillosa: “De todas las rancias ciudades españolas, la que parece inmovilizada en un sueño de granito, inmutable y eterno, es Santiago de Compostela. (…) En esta ciudad petrificada huye la idea del tiempo. No parece antigua, sino eterna. (…) Allí las horas son una misma hora, eternamente repetida bajo el cielo lluvioso”. No le faltaba razón. La ciudad se encuentra cómoda ofreciendo el mismo cuadro inmarcesible desde hace siglos, sin apenas cambios en el callejero del meollo que recorre el peregrino. Otra cosa muy diferente son las ampliaciones que toda expansión demográfica demanda. O los edificios con firma crecidos en época de bienes y que tanto cuesta llenar luego. Los gallegos empiezan a mirar, todavía de reojo, a la cima del monte Gaiás, donde Peter Eisenman ha plantado su Ciudad de la Cultura.

Santiago de Compostela 11 331x500 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Abajo, en el conjunto que forma parte de la lista de la Unesco, es donde todo sigue igual. Al escenario sólo le cambian los actores, siempre de paso. Excepto Zapatones, armado de zurrón y bordón con vieira, que con su larga barba blanca, su capa de peregrino y esas grandes barcas que tiene por zapatos, es inquilino habitual de la plaza del Obradoiro. Zapatones siempre tiene tiempo para el que quiera escuchar las historias salidas de su voz ronca. Otro de los fijos en la plaza es el chaval que toca la gaita bajo el arco del palacio de Gelmírez. La imagen que devuelve la plaza desde el arco sería suficiente para adjetivar con cierta tendencia a la hipérbole. Se alcanza a ver el palacio de Rajoy como sede del politiqueo local y regional, el colegio de San Jerónimo que pasó de residencia de estudiantes sin recursos a sede del rectorado y el Hostal de los Reyes Católicos que hoy acoge a los peregrinos con posibles bajo el sello de Paradores. Interesante upgrade el que le ha dado el tiempo al uso de esos edificios que bastarían para dar lustre al mapa de cualquier ciudad. (Continuará…)

Santiago de Compostela 13 331x500 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santiago de Compostela 14 500x333 Santiago de Compostela. No parece antigua, sino eterna (1 de 3)

Más información en Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España y en spainheritagecities.

Tweet

Comercio tradicional en Tarragona 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

Y como no es romano todo lo que reluce, vamos con la otra Tarragona, la ciudad que albergará los Juegos del Mediterráneo del 2017. Si te asomas al Balcón del Mediterráneo, ese idílico final de paseo con tendencia a promesas que se lleva el viento y que les dio a los tarraconenses la expresión A tocar ferro, te das cuenta de que Tarragona tiene muchas de las virtudes de las ciudades de orilla mediterránea y, a su vez, carece de los vicios que acarrea el sol y playa. La línea del tren, lejos de ser un feo chirlo en el paisaje, separa sus playas del Pantagruel urbanístico, dejando el mar para la gente y evitando esa fea costumbre que tenemos de bañar el ladrillo en el agua.

Puesto de flores en La Rambla de Tarragona 332x500 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)Catedral de Tarragona 04 332x500 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

Igual que los romanos dejaron su huella, la dejarán los comercios tradicionales, esos que se aferran a su local aguantando el empuje del ogro de las franquicias: una copa en El Cau, reserva para las diez en el Pulvinar, las joyas de Blázquez y su entrada modernista, una botella de vino en Licores Jové, el público del Metropol, las floristerías de La Rambla.

Barrio del Serrallo en Tarragona 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

Barrio del Serrallo en Tarragona Arreglando redes de pesca 332x500 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)Balcon del Mediterraneo en Tarragona 332x500 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

Todo ello forma la identidad de una ciudad con las cosas muy claras, de personalidad muy marcada. Y para muestra el Serrallo. El barrio de pescadores, que nutre de pescado a una buena parte de la provincia, tiene ínfulas de pueblo que vive casi ajeno a la metrópoli. Desde el barrio hay un agradable paseo de retorno a la parte alta de la ciudad, entrando por el paseo de Las Palmeras y llegando a La Rambla, una arteria peatonal convertida en escaparate de vanidades.

Catedral de Tarragona 06 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

Catedral de Tarragona Procesion de las ratas 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

Catedral de Tarragona 05 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

Cada tarde se dan cita toda clase de personas, que montan su itinerario por la ciudad obligándose a pasar por allí, desde la plaza Imperial Tarraco hasta el balcón que marca los límites de la ciudad frente al mar nuestro. Límites que no fueron suficiente para los romanos, que extendieron sus dominios hasta el Arco de Bará, entrada triunfal a la ciudad imperial. También llegaron hasta la localidad de Altafulla para construir la villa de Els Munts, donde se alojó Adriano durante su estancia en Tarraco. Una segunda residencia de lujo que demuestra lo bien que se vivía, ya entonces, en esta orilla del Mediterráneo.

Arco de Bara 500x331 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (3 de 3)

A partir de esta tarde, y durante todo el fin de semana, estaré fotografiando el festival Tarraco Viva. Podéis seguirlo en vivo a través de mi cuenta de Instagram y de Twitter.

Más información en Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España y en spainheritagecities.

Tweet

Museo arqueologico de Tarragona 03 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

De todos los recintos romanos, los más populares eran sin duda el anfiteatro y el circo. Sólo hay que recordar las necesidades, el opio de un pueblo feliz: panem et circenses. El anfiteatro era gratuito para todos y, en proporción con el número de habitantes, el de Tarraco fue el más grande de todo el imperio. Eso sí, había zonas separadas para las distintas clases sociales. Por la puerta triumphalis salía el ganador, considerado casi un héroe. La puerta libitinensis estaba reservada para la salida de los perdedores, no necesariamente vivos.

Tarragona 05 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Tarragona Loba capitolina 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Circo romano de Tarragona 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Hay constancia de que hubo un mural dedicado a Némesis, donde se encomendaban los gladiadores antes de salir a la arena. El emperador Heliogábalo, el de los festines, restauró el recinto del Ave Caesar, morituri te salutant. Pese a que algunos historiadores dudan de la veracidad del saludo, eso poco importa cuando ha sido la filmografía clásica la encargada de meter la frase en todos los hogares. Quién no recuerda alguna que otra tarde semanasantera viendo pelis de romanos… Pero las luchas de gladiadores eran tan solo uno de los espectáculos que tenían lugar en los espacios lúdicos. En las venerationes entraban en juego los animales capturados en cualquier parte de los dominios romanos: elefantes, rinocerontes o tigres que luego se merendaban a los prisioneros en los noxii. El plato fuerte eran las munera o luchas de gladiadores. Prisioneros de guerra o esclavos adiestrados en las diferentes clases de lucha se batían a muerte en la arena en busca del preciado rudis o sable de madera, símbolo que daba la libertad al gladiador. Gladiadores los había tracios con rodela y puñal, retiari con red y tridente, samnitas con escudo y espada, murmilones con el casco decorado con un pez e incluso había meridiani, una suerte de teloneros que aparecían en los descansos. No hay constancia, pese a la cercanía del mar, de que celebraran naumaquiae, unas batallas navales para las que se precisaba inundar la arena.

Tarragona 06 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Anfiteatro romano de Tarragona 02 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Anfiteatro romano de Tarragona 01 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Sarcofago de Hipolito en Tarragona 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Los juegos adquirían una dimensión política y religiosa importante, amén de social. Coincidían con fiestas en el calendario, los había anuales y con fecha fija (ludi stati). La popularidad del emperador dependía en buena medida del éxito de los juegos. Viendo hoy a la gente visitar esos lugares, me pregunto si realmente adquieren conciencia de lo que allí tuvo lugar. Deberíamos tratar por un momento de imaginar el bullicio de la gente cuando caminamos sobre las gradas, escuchar el rugido de un león cuando bajamos a pisar la arena, para salir luego por la puerta grande y ser el centro de las conversaciones en los corrillos que se forman en las tabernas.

Tarragona 04 332x500 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)Tarragona romana 332x500 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Otra de las piezas claves de las ciudades romanas eran los alojamientos y las casas particulares. Stabula y hospitia, el equivalente a posadas y hoteles, daban cobijo al que iba de paso. Las domus, ejemplo de segunda declinación en el instituto, se componían de diferentes estancias. En el atrio se recibía a las visitas alrededor de una fuente, dejando a la vista de todos la vajilla de plata como carta de presentación de la familia. En el triclinium se daban esas imágenes que conocemos de los banquetes romanos, con las personas tumbadas en un sofá comiendo grandes racimos de uva y bebiendo vino de una jarra. En el tablinum se despachaban los asuntos de negocios y la cubicula o dormitorio quedaba para las visitas menos importantes, como ese cuñado pesado. Si con todas estas visitas nos falta Roma, siempre tendremos el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona (MNAT), que va coleccionando todo lo que los romanos se dejaron en la ciudad. Hay que saber que cada vez que se hace un agujero en Tarragona aparecen restos de la época. A veces se echa tierra encima, sin más complicaciones. Otras, dan comienzo complejas excavaciones que nos siguen dando pistas de cómo se vivía hace dos milenios. En el museo está expuesto el que fue el primer felpudo de la historia; un mosaico que se encontró en la entrada de una casa con la inscripción Ave Salve. (Continuará…)

Acueducto romano de Tarragona 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Tarragona 07 500x332 Tarragona. Balcón de la eterna primavera (2 de 3)

Más información en Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España y en spainheritagecities.

Tweet
© 2010 RAFA PÉREZ - Todos los derechos reservados Suffusion theme by Sayontan Sinha
Content Protected Using Blog Protector By: PcDrome.