Los últimos días los he pasado en una tierra que me es afín. Se ha celebrado en Cantabria un encuentro de bloggers de viajes y redes sociales al que fui invitado. Han sido días intensos, de intercambio de opiniones entre parada y parada de un viaje que nos llevó a conocer algunos de los principales encantos de la región. Cantabria ocupa el 1% del territorio nacional. No obstante, poniéndose su patrimonio por montera, recibe a todo el que se acerca a conocer esa tierra con un atrevido Cantabria infinita.
La llegada a Cantabria por aire me lleva a los paisajes de mi infancia. Desde el aire todos los gatos son pardos, verdes en este caso. Los verdes de un tapiz salpicado de casas de Monopoly, de un paisaje sugerente que se insinúa entre las curvas de las ligeras elevaciones que rodean los valles pasiegos. Los límites, por la ventanilla de la izquierda, los Picos de Europa. El mar Cantábrico por la de la derecha. La ría de Solía refleja, antes de mandar sus aguas a la de Astillero y de ahí a la bahía, los últimos rayos de un sol que se acuesta todavía temprano en esta época del año. Justo antes de aterrizar, apenas unas pecas que afean la llegada: un polígono industrial, otro en marcha y una fábrica junto a la pista. No sólo de la tierra vive el hombre.
El primer destino iba a ser el Balneario de Puente Viesgo. Tras una breve visita a la zona antigua del balneario, cambié la cámara y la Moleskine por el albornoz y el gorro de baño. Por cierto, os podéis ahorrar las risas, el gorro es obligatorio para todo el mundo. (El clip de vídeo es gentileza de Juan Coma)
De que las aguas termales funcionan no cabe ninguna duda. Los jugadores de la selección española de fútbol quedaban tan relajados, que no ganaron nada hasta que dejaron de concentrarse en Puente Viesgo. Después de una sesión en la piscina termal los problemas y achaques son menos. Pero aún quedaba una sorpresa. En el jacuzzi exterior pude disfrutar de un baño con Orión y su fiel Sirius sobre mi cabeza.
A un paso del balneario está la cueva de El Castillo, una de las integrantes del conjunto de cuevas de la cornisa cantábrica designadas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sobre estos dibujos de estilo “con un 6 y un 4…” se han hecho todo tipo de conjeturas. Las primeras muestras de arte del hombre quedaron plasmadas en las paredes interiores de las cuevas.
Como no tenía autorización para fotografiar la cueva de El Castillo, ilustro el arte rupestre con esta fotografía de otra de las cuevas de la cornisa cantábrica, la de El Pendo en Escobedo de Camargo.
El mérito que tenían estas pinturas realizadas alrededor de 22.000 años atrás, en un mes de junio, se ha perdido hoy en día y todos sabemos qué nombre recibe el hecho de pintar en una pared. Los materiales empleados eran sencillos: óxido de hierro para el rojo, limonita para el amarillo o naranja y carbón vegetal para el negro. Como pinceles las manos. Por hallazgos similares en cuevas del sur de Francia, se ha podido saber que los artistas eran nómadas, más que por el asunto de la caza, por cuestión genética. La consanguinidad no ha dado buenas descendencias tradicionalmente. Sobre el arte rupestre todo son interpretaciones que además evolucionan con el cambio generacional. Las rocas, por ejemplo, adquieren una forma u otra en función de la época o la edad de la persona que haga el análisis. Así, los magdalenienses veían animales, los mayores de hoy ven motivos religiosos y la gente joven protuberancias fálicas.
Tras visitar la cueva, participamos en una reunión informal con el consejero de Turismo Francisco Javier López Marcano. El encuentro tuvo lugar en el Museo Marítimo del Cantábrico. Llegamos a Santander.
Más información en la página de Turismo de Cantabria








Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Está muy bien Rafa. Lástima que finalmente tuviese otros compromisos que atender, parece que lo pasasteis muy bien! Efectivamente, es muy dura la vida del blogger.
Lo siento, pero no me la ahorré.
Gracias por el relato para los que no pudimos asistir!
Que bonitas las fotos del Museo Marìtimo. Y que interesante y educativo.
La verdad es que logras trasmitir el gusanillo de visitar Cantabria.
Los bloggers tenemos esa cualidad aunque como se ve en el vídeo sufrimos un poco para lograr tanta información.
Siento haberme perdido ese viaje pero habrá mas citas, seguro. Y espero que ese debate sobre bloggers se repita con más éxito pronto y con otro escenario como telón de fondo.
La verdad es que logras transmitir el gusanillo de visitar Cantabria.
Los bloggers tenemos esa cualidad aunque como se ve en el vídeo sufrimos un poco para lograr tanta información.
Siento haberme perdido ese viaje pero habrá mas citas, seguro. Y espero que ese debate sobre bloggers se repita con más éxito pronto y con otro escenario como telón de fondo.
Fenomenal. Llevo 32 años visitando Cantabria y puedo decirte que por mucho que ande de aquí para allá, siempre me sorprendo con algo nuevo. Que si una aldea perdida en la que ver las mejores vistas del valle, que si un restaurante perdido en donde degustar los mejores manjares de la tierra, que si una fiesta en lo más remoto de la montaña… en fin, que Cantabria es mi segunda casa y mi destino habitual de parte de mis viajes y vacaciones. Os animo a conocerla.
Esta iniciativa es muy bonita; me da mucho coraje cuando alguien habla de lo bonito que era un lugar u otro del mundo, y resulta que no conoce nuestra propia tierra. Sencillamente gracias.
“De que las aguas termales funcionan no cabe ninguna duda. Los jugadores de la selección española de fútbol quedaban tan relajados, que no ganaron nada hasta que dejaron de concentrarse en Puente Viesgo.”
Me vas a perdonar, pero todavía me estoy riendo con este comentario, jajajaja, ¡qué acertado!
Como ya he dicho por unas vías u otras, me alegro “infinito” de que hayáis disfrutado de “mi” tierruca. Y como dice Nani, la verdad es que consigues transmitir el gusanillo por visitarla, ¡sobre todo en ese vídeo! jeje qué vividor =D
Jordi, habrá nuevas oportunidades. El camino está abierto.
Anibal, si te has reído un rato doy por bien hecho el ridículo…
Muchas gracias, Susi. Atenta a las próximas entradas sobre Cantabria.
Viajera Empedernida, sabes bien que muchas veces (la mayoría) no es tan relajante como en el vídeo. Seguro que vamos a tener nuevas oportunidades de hablar del 2.0
Ricardo, con tu comentario no hace falta que siga escribiendo sobre Cantabria
Aunque trataré de descubrir cosas nuevas en las próximas entradas.
Maribel, simplemente se trata de visitar lo nuestro con la mirada y la mente tan abiertas como lo hacemos cuando nos vamos más lejos.
Gracias, Ku. Creo que con las dosis adecuadas de humor se viaja mucho mejor.
Yo solo quiero decir que no soy de cantabria pero cada vez que viajo, me gusta mas. Yo siempre viajo con mis hijos y siempre durante una semana del verano les llevo al Museo Maritimo, se lo recomiendo a todos los padres, mis hijos estan encantados de estar allí aprendiendo y haciendo manualidades (tengo que felicitar al personal porque se lo curran mucho) y mientras nosotros podemos visitar cantabria durante la mañana.
Teresa, acabas de destacar otro de los aspectos claves de Cantabria: su oferta turística responde a todos los tipos de viajeros. Padres con hijos, viajeros independientes, aventureros, amantes de los deportes de aventura, del viaje cultural… SIn duda, Cantabria Infinita también en su oferta.
Como cántabro que soy sólo te puedo decir que gracias por acercarme a mi tierruca y por hablar tan bien de ella. Me vienen recuerdos y se me dibuja una sonrisa. Espero las otras entradas. Salud!
Mingo, es fácil hablar bien de Cantabria, de sus paisajes, de su gente, de la gastronomía… Además, me recuerda tanto a mi tierra…