| La Inglaterra de Shakespeare. Un hotel con fantasma | Baracoa. La Cenicienta del oriente cubano (2 de 4) |
No está de camino a ninguna parte, nunca lo estuvo. El gran Machín cantaba «A Baracoa me voy, aunque no haya carretera» porque hasta los años sesenta era sólo accesible por mar. La melodía acompaña, persigue al que llega en busca de la más hermosa cosa del mundo, como la definiera Colón a su llegada.
Baracoa es como esas mujeres que sabes que te mienten pero no te importa. Su belleza encandila de tal manera que con gusto pasas por alto cualquier falacia con tal de estar a solas con ella, aunque sea poquito, que siempre lo es. Y el hecho de haber estado aislada tanto tiempo ha contribuido a que esa belleza tenga un punto salvaje.
Los más de mil kilómetros que separan los dos malecones, el famoso de la Habana y del que presumen en Baracoa, se pueden recorrer de diversas maneras. La cómoda, en casi dos horas de vuelo, la entrañable, por carretera. Con el precedente de aquellos lugares cantados por los genios de la trova, llegamos a Santiago de Cuba. Han quedado atrás Bayamo, alabado por Pablo Milanés y los famosos Alto Cedro, Marcané, Cueto y Mayarí cantadísimos por Compay Segundo.
Desde Guantánamo, dice el chófer riendo, sólo 150 kilómetros por la conocida como Vía Mulata. La risa es porque queda La Farola, mentira de bienvenida ya que es una farola que no alumbra. La sinuosidad del trazado construido para salvar la orografía del, hasta 1965, inexpugnable macizo de Nipe-Sagua-Baracoa podría ser mareante en la acepción desagradable del término, pero los paisajes que van quedando atrás actúan como Bálsamo de Fierabrás. Precipicios infinitos y densas selvas tropicales cubiertas de helechos antediluvianos y cruzadas por numerosos ríos conforman la barrera que divide el paisaje costero, casi desértico de Guantánamo, del paisaje tropical de Baracoa.
Por fin Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa. En el trópico, tres grados de temperatura sobre la media son muchos grados. Y eso se nota en el carácter y el ritmo que imprimen a su vida los habitantes. Es fácil adivinar, en lo físico, rasgos de los indios taínos, piel aceitunada, pómulos salientes y hermosos ojos. Y son evidentes, en el carácter, las notas del kardecianismo. Aunque las notas que más influyen por allí son las musicales del ritmo del Nengón y el Changüí. Baracoa significa “cercanía de mar” en lengua aruaca, y el mar, se quiera o no, también marca.









Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Baracoa es una sorpresa, una mina de historias, para mi tal vez el lugar más interesante de Cuba. Están de centenario. Aguardamos las próximas entradas con impaciencia.
Cuántos recuerdos! Es, sin duda, mi lugar favorito de Cuba, donde he vivido historias emocionantes. Este 2011 cumple 500 años desde su fundación.
Gracias, Ángel. Compartimos fascinación por Baracoa. Cualquier día de estos, amenazo con hablar de algún sitio donde no hayas estado.
Maribel, un lugar muy especial, lejos de todo el bullicio de la capital.
Excelentes fotografías, Cuba es uno de mis destinos pendientes. Espero poder ir pronto. Mientras tanto me he tenido que conformar con la calle 8 de Miami
Xixerone, espero que puedas hacer pronto ese viaje. De verdad que merece la pena.