Pese a la recomendación de El fotográfico de no hacer fotos en Semana Santa, el año pasado no tuve más remedio y me tocó hacer reportajes de algunas procesiones en la provincia de Alicante. La que más me llamó la atención fue la Procesión de la Santa Cruz, el Miércoles Santo, en el barrio homónimo de la ciudad de Alicante. Por estrechos callejones portan los pasos en un recorrido por toda la ciudad. Hasta aquí todo normal. El problema viene a la hora de volver y lo que fue cuesta abajo ahora sube. Para conseguir salvar los escalones que separan las calles del Barrio de Santa Cruz de la ermita tienen que ir a la carrera. Pese a que yo, como Rafa Badía, sólo creo en la luz, no pude evitar sentir emoción al ver como aquellos pasos, uno de ellos llevado exclusivamente por mujeres, se iban abriendo camino hasta llegar a la ermita. Y puestos a hablar de procesiones, a esta hora ya estarán en marcha las que se forman a la salida de las ciudades en motorizada ansia colectiva en busca de las playas de Comaruga. Amén.
FOTOS EN EL CALENDARIO - SEMANA SANTA
FOTOS EN EL CALENDARIO - DOMINGO DE RAMOS
Empieza la Semana Santa y con ella una sección que llamaré Fotos en el calendario. En ocasiones hay fotografías que tienen vigencia durante un día o una época determinada. Es el momento de estar atentos y haber enviado las propuestas con anterioridad a los diferentes medios en los que el tema pueda interesar. Inicia la sección una serie de fotografías del Domingo de Ramos en Elche, capital de la palma blanca. Hábiles manos de artesanas trenzan las palmas que se llevarán a bendecir por toda España. El Domingo de Ramos es el Domingo del año. Niños con zapatos apretados (y lustrosos) salen a la calle creyéndose mayores. Hombres con corbatas apretadas compiten por ver quien la tiene más grande (la palma) y mujeres con escotes apretados, desbordados de implantes, hacen equilibrios en infinitos tacones mientras miran de soslayo para ver quien la tiene más grande (otra vez la palma). Una vez bendecida, el orden aparente se convierte en estampida para coger sitio en uno de esos palcos de vanidad: las terrazas de domigo donde sirven berberechos muy caros, patatas rancias y vermut de grifo con una rodaja de naranja. Y la gente va pidiendo rondas como si no costara. El lunes llegará el momento de colgar la palmera del balcón hasta que adquiera ese aspecto de fetiche en el Día de los muertos. A mi el exvoto me parece una suerte de fúnebre calendario, un memento mori que espera a ser sustituido por la palma del siguiente año.
CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO
Pocas veces me he salido de la fotografía y los viajes como temática principal de este blog. Pero como es mío y nadie lo censura (de momento), me permito opinar sobre algunos temas que quizá puedan herir sensibilidades. Lo hice con las pasarelas y, tras las últimas noticias publicadas, lo hago ahora con un sector de la Iglesia católica.
Recuerdo haber encontrado algunos curas entrañables en libros y películas. Por un lado José, el cura alcohólico de El poder y la gloria de Graham Greene. Según van pasando las páginas acabas desvistiendo al personaje de unos defectos que lo estigmatizan pero que él no llega a sacudirse de encima. También estaba el padre Nicanor de Cien años de soledad. Quién no ha sonreído imaginando al párroco levitar tras tomar una taza de chocolate caliente para llegar a la conclusión de que la jerga en la que hablaba José Arcadio Buendía era latín: -hoc est simplicisimum: homo iste statum quartum materiae invenit (esto es simplísimo: el hombre ha encontrado el cuarto estado material). Alguno hubo en el cine: ¿Recordáis a Robert de Niro en Sleepers?
Con estas referencias vengo a decir que estoy seguro que en el amplio paraguas de la iglesia tienen cabida miles de buenos samaritanos que llevan a cabo una labor impagable. Su fe les lleva a estar al lado de los más desfavorecidos sin pedir nada a cambio.
Ahora bien, la cosa cambia cuando agarran la Biblia para hacer su particular exégesis. Armados con mitra, báculo, estola y el poder que les ha sido conferido dejan de ser portadores de valores eternos para convertirse en gozadores de placeres efímeros. Alzacuellos de autoridad, alzacuellos XXL para abarcar esa enorme papada síntoma de ágapes a dos carrillos, de abundancia en un estómago que llega al punto de querer vender la moto del evangelio a las víctimas de una hambruna. Mofletes sonrosados en beatíficas caras de recién eyaculados. Esa interpretación, esa inversión de la doxología les lleva a arrogarse una falsa divinidad a la que hay que adorar, les autoriza a ofrecer el cuerpo de Dios a la boca de los hombres (literalmente hablando). Eso sí, la santa María siempre virgen. Mientras, la omnipotente sotana vaticana se reúne en conciliábulos que concluyen que hay que matar al mensajero y arremeten contra el New York Times. Dice el Urbi et orbi: “Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quorum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedam pro nobis ad Dominum”. Y por los niños, ¿quién intercede? ¿También Pedro y Pablo?
LOS INSTANTES DECISIVOS
Al principio, cuando empecé a tener cosas claras en esto de la fotografía, mi cabeza estaba dividida en tercios y tenía grabadas las palabras “El instante decisivo”. Salía a la calle obsesionado con una serie de premisas: cámara cargada en mano, mi 35 montado, la hiperfocal ajustada, el dedo en el gatillo, los tercios dibujados y la foto de Cartier-Bresson entre mi mirada y el mundo. Craso error. Repasando las palabras de Rafa Badía en la Primera Edición de Caja Azul comprendí por qué también me divierto al ir a encontrar por la calle. Es muy fácil. Hace años que me había olvidado de todo eso. Hace años que simplemente me divierto haciendo fotos. ¡Ojo! No se han ido los tercios, ni Cartier-Bresson, ni otros muchos referentes, pero están mucho más adentro. Al tomar una fotografía intervienen muchos factores. Tino Soriano creo que había perdido la cuenta al pasar de sesenta. Cuanto antes seas capaz de olvidarte de todos ellos, antes disfrutarás del hecho, del acto fotográfico. Ahora recuerdo con nostalgia aquellas fotos en las que siempre había gente, perros, pelotas o cualquier otra cosa saltando por los aires, cruzándose en mi camino. Sigo haciendo ese tipo de fotografías, por supuesto, pero soy consciente de haber dado un paso de gigante cuando quité de delante de mi cámara el “filtro” del instante decisivo que no me dejaba ver el mundo. Os dejo algunas muestras. Por supuesto, una de ellas, es fruto de la casualidad.
Tras la Primera Edición de Caja Azul y el fenomenal trabajo hecho por Fran Simó para colgar los vídeos, llega el momento de hacer balance. Como tenéis los vídeos a disposición, haré un breve resumen destacando algunas ideas o frases de cada ponente.
ALFONS RODRÍGUEZ

La idea original de Caja Azul parte de una foto de Alfons, por lo tanto era obvio que le correspondiera abrir esa caja, dar inicio a un proyecto que pretende ser de largo recorrido. Y lo hizo a lo grande citando a Cartier-Bresson. Si de experiencias, sensaciones y referencias va la fotografía, ahí iba la primera: Corazón, ojo y cabeza en el mismo eje. Comenzaba Caja Azul. De su intervención me quedo con dos frases:
- Hoy quizá no respondamos a todas las preguntas pero las vamos a plantear.
- El sentido que cada uno le dé a una foto es absolutamente legítimo.

- La fotografía no es un balance notarial donde hay un debe y un haber y las cuentas cuadran.
- Miles Davis necesitaba su trompeta, sólo se sentía realmente cómodo con ella. Había vinculado el hecho de tocar el instrumento con su existencia. Era su manera de expresarse como para nosotros lo es la fotografía.
- Como Trueba al recoger el Oscar, Rafa sólo cree en la luz (Trueba en Billy Wilder)
- Nos movemos por sensaciones: si te hace feliz hacer una foto, hazla. Haz la foto que quieras hacer.
- Las sensaciones que se formaban en el periodo de latencia han variado con la era digital.
- La fotografía de calle es lúdica. Sales a encontrar no a buscar.
Rafa descubrió que la foto de la canasta en Mongolia es de Paco Elvira y no de Marc Riboud.
PACO ELVIRA

- Es muy importante ver muchas fotos. Todo lo vivido se junta para representarse en el momento de hacer la foto.
- La Piedad como ejemplo de referencia cultural llevada al campo de la fotografía. En otras sociedades quizá no se entienda, pero para nosotros es un icono.
- Nos mostró, con los magníficos retratos de Arnold Newman, como el fotógrafo puede tomar partido.
- Acompañamos a Paco a la Isla de Skye.
Si alguien no lo escuchó, Paco volvió a comprarse un 600 quitándole así romanticismo a la historia de la venta del anterior para irse dos meses a fotografiar Irlanda del Norte.

- Para construir nuestro propio criterio nos serviremos del bagaje cultural, intelectual, personal. Conocer la obra de los grandes fotógrafos, mirar obras de arte o leer sobre Historia del Arte nos ayudarán a construir ese criterio.
- Hay que conocer la cultura visual de nuestro tiempo.
- Es importante conocer el medio para el que se trabaja.
- Una foto puede adquirir distintos significados en función del contexto. Puso como ejemplo la foto de Robert Doisneau.
- La fotografía es la llave maestra de un almacén enorme de emociones.

Con un discurso orientado a su papel como director de fotografía de Idep, no exento de algunos toques de ironía, Manel nos hablo del papel de las escuelas en la actualidad. De cómo algunos de empeñan en ser autodidactas porque mola (pese a estar en la lista de ex-alumnos) y destacó que en España hay un abanico de docentes excepcional en las escuelas de fotografía.

Tras las ponencias se abrió un interesante debate que sólo cesó cuando el hambre hizo acto de presencia. Desde Caja Azul estamos trabajando en la Segunda Edición para intentar superar el alto listón que se ha puesto con esta Primera Edición, en gran parte gracias a vuestra presencia y aportaciones. Gracias.

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


