Praga 701 Reportaje de Praga con un iPhone

No hace falta que hable del alto componente fotográfico que tiene este blog. Por eso no me podía resistir a experimentar las nuevas posibilidades que nos brinda la fotografía en una ciudad como Praga. En anteriores entradas, hemos paseado por sus cafés, dado una vuelta por lo esencial del mapa y leído interesantes páginas de la Praga más literaria. Ahora tocaba explorar sus calles con algo que se ha convertido en indispensable para la mayoría de nosotros: un teléfono.

Praga 71 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 72 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 73 Reportaje de Praga con un iPhone

Quería ver si es posible hacer un reportaje de viajes con un móvil. El dispositivo escogido fue un iPhone 4 y las fotos fueron tratadas con la aplicación Instagram, que abre una ventana enorme de posibilidades creativas. Las imágenes dan para un tamaño pequeño en caso de querer pasarlas a papel, pero creo que la razón de ser de la nueva tecnología es la publicación en blogs y redes sociales.

Praga 74 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 75 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 76 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 77 Reportaje de Praga con un iPhone

Estoy bastante satisfecho con el experimento y, sin duda, seguiré haciendo fotos de esta manera. Es altamente adictivo. Hay alguna de las imágenes que recoge muy bien la atmósfera que sugiere una ciudad como Praga. Tenemos la ciudad al amanecer, el ordenado cambio de guardia, las supersticiones en torno al puente de Carlos, los antiguos tranvías, las vistas más clásicas desde los puntos elevados, uno de los músicos de la Bridge Band, el muro de John Lennon, una mirada en el café Slavia, el cementerio judío, el hotel Europa. Se puede reconocer la ciudad muy fácilmente.

Praga 79 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 80 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 81 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 78 Reportaje de Praga con un iPhone

En la imagen del café Slavia se ven las (todavía) carencias de estos dispositivos, a la hora de hacer zoom y de disparar con poca luz. ¡¡Pero hablamos de un teléfono!! No obstante, me gusta la foto, sugiere muchas cosas.A vosotros qué os parece, ¿se puede hacer un reportaje de viajes con un teléfono? Yo no tengo ninguna duda.

Praga 82 Reportaje de Praga con un iPhone

Praga 83 Reportaje de Praga con un iPhone

Si te apetece ir a Praga, puedes ganar un viaje de 4 días a esta preciosa ciudad europea haciendo clic en el banner que aparece arriba a la derecha de la página o haciendo clic en este enlace. Suerte.

Tweet

Praga. Plaza de la Ciudad Vieja 01 La Praga de Kafka

La Praga que vivió Kafka fue convulsa, inquieta, febril, a ratos crítica; una ciudad en constante transformación que le dio la vuelta a la tortilla del dominio cultural alemán. A su vez fue poética, pintada, hecha cubos, mil veces soñada. Condiciones que en esa época daban como resultado una efervescencia creativa imparable, de altísima calidad. Pocas ciudades en el mundo tuvieron tan buen resultado de tan mal caldo de cultivo. O bueno, según se mire. Qué poco podemos esperar, en cambio, de la actual crisis que nos ha tocado vivir, que esencialmente es de valores.

Praga. Estatua a La Metamorfosis de Kafka La Praga de KafkaPraga. Casa natal de Kafka La Praga de Kafka

Contra lo que se pueda pensar al leer su obra, Franz Kafka fue un tipo eminentemente divertido con sus amigos, especialmente con los que conformaron el Círculo de Praga. Otra cosa es con el padre, al que sólo supo contestarle por carta. Los ismos de las vanguardias entraron sin freno, cualquier cosa era válida: futurismo, dadaísmo, cubismo.

Praga. Plaza Wenceslao La Praga de Kafka

Praga. Palacio Kinsky La Praga de Kafka

El Jugendstil vistió de romanticismo parte del barrio judío -fue en parte una medida de limpieza- y la cara que se asoma al Moldava, por donde el escritor solía dar largos paseos y baños de comunión en sus torrentes. Decía que sólo se puede tomar posesión de un paisaje a través de la relación física con la naturaleza consistente en bañarse en los torrentes. El baño como acto de amor.

Praga. Plaza de la Ciudad Vieja 02 La Praga de KafkaPraga. Puente de Carlos 02 La Praga de Kafka

Los literatos eran verdaderos malabaristas de la palabra, los poetas eran capaces de que las chicas de Praga durmieran con sus poemas bajo la almohada. Se vivió con vértigo dionisíaco, unas veces debido a la absenta, la mayoría por la borrachera de creatividad que corría por sus calles, por los cafés donde veían bailar a las musas. Hoy las musas compran en las lujosas tiendas de la calle París y esperan que Apolo las recoja en un descapotable (nuevo palo a nuestros días, no puedo evitarlo).

Praga. Chica La Praga de KafkaPraga. Calle Nerudova La Praga de Kafka

No hay una ruta específica de Kafka, pero por toda la ciudad se intuye su aliento. Por los callejones de la Ciudad Vieja a los que llamaba “escupideras de luz”, por la ruta que seguía Josef K., que aunque no se especifica sabemos que le llevaba de la Ciudad Vieja a Malá Strana, cruzando el puente de Carlos, y desde allí ascendiendo al Castillo. Praga fue el fondo insinuado en la mayoría de sus libros. Otros escenarios no hace falta imaginarlos, nos podemos plantar ante ellos: el palacio Kinsky donde su padre tuvo el negocio, la casa donde nació Kafka, el café Louvre o el Arco, el hotel Europa, la sinagoga, la ribera del río por la que paseaba, el número 22 del callejón del Oro donde tuvo casa.

Praga. Puente de Carlos 01 La Praga de Kafka

Praga. Cafe Louvre La Praga de Kafka

Praga. Tranvia 22 La Praga de Kafka

Ya lo dije en una entrada anterior, la relación de Kafka con Praga fue un ni contigo ni sin ti, la ciudad no le dejaba, le tenía atrapado. En la época final de su vida, cuando la tuberculosis era más fuerte que su ingenio, fue el único momento en que se quejó amargamente, en que tuvo miedo. Pero más que de la enfermedad y sus consecuencias, le dio pánico verse reflejado en otro tipo de gente: “Empiezo a pertenecer a las personas que no tienen tiempo”. El aforista de la prosa nos dejó el 3 de junio de 1924, con un testamento que Max Brod se saltó a la torera. Gracias a eso nos llegaron algunas de las mejores obras de la literatura universal, con El proceso en los primeros puestos. ¿Creéis que Max Brod hizo bien al desobedecer a Kafka?

Praga. Casa de Kafka en el callejon del Oro La Praga de Kafka

Praga. Rio Moldava y puente de Carlos La Praga de Kafka

Si te apetece ir a Praga, puedes ganar un viaje de 4 días a esta preciosa ciudad europea haciendo clic en el banner que aparece arriba a la derecha de la página o haciendo clic en este enlace. Suerte.

Tweet

Caf%C3%A9 Casa Municipal Praga 02 Cafés de Praga

En estos días en que Praga huele a otoño, hacen falta pocas razones para entrar en un café. Cuando los Habsburgo se marcharon, dejaron tras de sí una ristra de locales de la más pura tradición vienesa. Algunos han llegado hasta nuestros días, otros han desaparecido, como el Union, incluso a uno le pasó por encima la apisonadora de las franquicias insulsas. Pero la mayoría mantienen la esencia de aquellos febriles días; incluso los más recientes han querido parecerse a sus mayores. El café, a principios del siglo XX, era consecuencia de una necesidad, pero no la del hecho de empezar el día con una dosis de cafeína -a eso estamos reduciendo la importante labor social de esos espacios- sino la de tener lugares donde crear, donde vivir. Los cafés eran centros de intercambios culturales. Para que una ciudad tuviera un café a la altura, era necesario que sus creadores vivieran con las dosis de tensión necesarias -las guerras fueron las encargadas de crear esas condiciones-, que les hubieran sido quemados algunos libros o destruidos algunos cuadros. De los polvos de aquellos conciliábulos literarios los lodos de algunos de los mejores libros de la literatura universal. A la Praga literaria dedicaremos la próxima entrada. Vamos con los cafés. ¿Cómo los reconocemos? En primer lugar, por sus techos. La pátina que ha dejado el humo durante décadas -todavía hoy se puede fumar- ha conferido a los techos ese característico color marrón. Más pistas. Los camareros parecen sacados de una máquina del tiempo, camareros que no anotan sino que escuchan y callan, camareros que no te miran inquisitoriamente al acabar tu consumición, no hay prisa.
Dentro de los cafés, también habría que incluir a las tabernas. Una taberna tuvo la culpa de la adoración que los poetas checos de principios del siglo XX profesaron a Apollinaire: “… y por la noche escuchas / Cantar en las tabernas canciones checas”.
En una taberna daba Hašek los mítines de su Partido del Progreso Moderado en el Marco de la Ley. Por cierto, el café como local en checo es Kavárna. Vamos con algunas recomendaciones:

SLAVIA. Un cuadro con una dama vestida de verde, que representa a la absenta, preside uno de los espacios de este café junto al Moldava. ¿Cuánta creatividad salió bajo la falda de aquella buena señora? El poeta Jaroslav Seifert, decía desde una mesa del Slavia que la absenta era un modo de coquetear con París.

Caf%C3%A9 Slavia Praga 01 Cafés de PragaCaf%C3%A9 Slavia Praga 02 Cafés de Praga

RUDOLFINUM. Ínfulas del Imperio Austrohúngaro. En el interior de un palacio neorenacentista de finales del XIX, hoy sala de conciertos con un protagonismo destacado en el festival de la Primavera de Praga. Para gente con posibles.

Caf%C3%A9 Rudolfinum Praga Cafés de Praga

LOUVRE. Ubicado en el primer piso, que no en la primera puerta (hay periodistas despistados que se cuelan en otro café que nada tiene que ver con éste). Frecuentado, en su tiempo, por Kafka, Max Brod o Felix Weltsch. También fue punto de reunión para los brentanianos. Tiene sala de billares.

Caf%C3%A9 Louvre Praga 01 Cafés de PragaCaf%C3%A9 Louvre Praga 02 Cafés de Praga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAFE DE PARIS. En el interior del hotel Paris, que saltó a la fama gracias a Bohumil Hrabal que lo incluyó en Yo serví al rey de Inglaterra. De arquitectura Art Nouveau.

Caf%C3%A9 Paris Praga Cafés de Praga

CASA MUNICIPAL. Otro de los que aparecen subidos al carro del Art Nouveau. Es conocido por los checos como el “Repre”. La música en vivo, generalmente de piano, hace muy agradable la estancia.

Caf%C3%A9 Casa Municipal Praga 01 Cafés de Praga

ARCO. Aquí se conocieron Franz Kafka y Milena, aunque ella en ese momento bebiera los vientos por otro. Lo encontré cerrado, parece que están intentando devolverle el sitio y esplendor que le corresponde. Durante el comunismo fue considerado un local cutre, lo que es mucho decir teniendo en cuenta las penurias pasadas.

Caf%C3%A9 Arco Praga Cafés de Praga

HOTEL EUROPA. En la plaza Wenceslao. Situado en los bajos del conocido hotel, con una de las mejores fachadas Art Nouveau de la ciudad. El café ha sido testigo de todos los grandes cambios que ha sufrido el país. A pocos metros de allí se inmoló el estudiante Jan Palach. Todavía tienen a una mujer atendiendo en el guardarropía.

Caf%C3%A9 Hotel Europa Praga Cafés de Praga

GRAND CAFE ORIENT. Dicen que es el único café cubista del mundo. Praga fue la capital mundial de esta corriente artística. El cubismo, como el resto de vanguardias, no ha resistido demasiado bien el paso del tiempo, pero resulta curiosa la visita.

Grand Caf%C3%A9 Orient Praga Cafés de Praga

FRANZ KAFKA. Éste es muy nuevo. Tiene la curiosidad de estar puerta con puerta con la casa natal del escritor. Bonita terraza donde ver pasar a la gente dirección a Josefov, el barrio judío. En sus paredes hay escritos aforismos de Kafka: “De día no se pueden ver las estrellas”.

Caf%C3%A9 Franz Kafka Praga Cafés de Praga
Si te apetece ir a Praga a tomar un café, puedes ganar un viaje de 4 días a esta preciosa ciudad europea haciendo clic en el banner que aparece arriba a la derecha de la página o haciendo clic en este enlace. Suerte.

Tweet

Praga 15 Mapa de Praga

El mapa de Praga, el que entregan al turista que llega a alguno de los puntos de información, muestra la ciudad dividida en cuatro barrios. En la mayoría de ocasiones, será complicado traspasar esas barreras ficticias que no son más que un trazo verde sobre un papel, unas veces por falta de tiempo y otras por desconocimiento de lo que hay al otro lado, donde los barrios no tienen nombre sino número.

Praga 16 Mapa de Praga

Praga 17 Mapa de Praga

Praga 18 Mapa de Praga

El mapa acabará manoseado y arrugado en cualquier bolsillo una vez aprendido lo esencial; que paseando por Staré Město (Ciudad Vieja), Nové Město (Ciudad Nueva), Malá Strana (Ciudad Pequeña) y Hradčany (El barrio del Castillo), llegamos a todos los lugares que nos muestran las postales. A partir de ahí le hacemos poco caso y deambulamos con el instinto como guía. Aunque siempre habrá momentos de ¿Dónde va Vicente? Lo normal será empezar y acabar el día en la plaza de la Ciudad Vieja, plantados ante el reloj astronómico a las horas en punto para ver El paseo de los apóstoles y escuchar al trompetero, un muchacho políglota en busca de propinas. Por cercanía, pasearemos por Josefov antes de arremeter la cuesta del Castillo.

Praga 26 Mapa de Praga

Praga 25 Mapa de Praga

Del antiguo barrio judío no quedan más que los libros que lo cuentan. Bueno, también alguna sinagoga, un reloj que gira al revés y el inquietante cementerio con sus lápidas buscando hueco en posturas inverosímiles. Ahora sí, vamos arriba. Decía Schopenhauer que los beatos de Praga cometerían el mayor de los pecados si pasasen el puente de Carlos sin quitarse, al menos, una vez el sombrero delante de cada estatua. También los ateos, apunto yo.

Praga 19 Mapa de Praga

Praga 20 Mapa de Praga

Una de las estatuas más sobadas es la de San Juan Nepomuceno, precursor de un puenting imperfecto y protector contra las inundaciones. Falló en todo. No hubo cuerda y la crecida del Moldava, de hace casi una década, puso en remojo al patrimonio praguense. La parte más afectada fue la isla de Kampa, aunque allí siguen los famosos candados y el muro dedicado a John Lennon, que recibe una mano de pintura cada poco tiempo.

Praga 21 Mapa de Praga

Tres visitas a Praga, tres muros distintos. En cuanto al amor… ¿Cuántas de esas parejas que se juraron amor eterno atando un candado y tirando la llave al río (con la consiguiente contaminación) siguen hoy juntas? Para el barrio del Castillo haremos bien en reservar tiempo para recorrer todos sus espacios. No nos olvidemos andar un poco más allá para ver la biblioteca del monasterio Strahov.

Praga 22 Mapa de Praga

Praga 23 Mapa de Praga

Praga 24 Mapa de Praga

En la catedral de San Vito hago una anotación mental: regresar mañana a primera hora, ahora ya es tarde y hay demasiadas personas, guías con paraguas y estudiantes americanos. La fachada de la Ciudad Nueva que asoma al Moldava es pura sinfonía, casi perfecta. Lo era hasta la llegada de Gehry, ese fabricante de iconos. Su Casa Danzante, Ginger y Fred para más señas, pone el tapón a la profusión de edificios Art Nouveau. Si bien habíamos visto muestras en la calle Maiselova (Josefov), es a partir del Teatro Nacional donde hablan los edificios antes que su arquitecto. Justo es nombrar alguno: Kotera, Fanta o los sensuales dibujos de Mucha.

Praga 28 Mapa de Praga

Praga 29 Mapa de Praga

La vuelta por la plaza de Wenceslao: unas flores en el lugar donde se inmoló Jan Palach, más modernismo convertido en hoteles y un salto para llegar hasta el Museo del Comunismo. Tiene gracia ver como a su alrededor merodean un Starbucks, un McDonald’s y un casino. ¡Sacrilegio! El ratón que acaba persiguiendo al gato. De vuelta a la plaza de la Ciudad Vieja, es inevitable, un vistazo al Teatro de los Estados, donde Mozart estrenó en persona su Don Giovanni y se rodaron algunas escenas del Amadeus de Milos Forman. Llegados a la plaza se completa el bucle. Praga no me deja marcharme, decía Kafka. Y con razón.

Praga 27 Mapa de Praga

Si te apetece ir a Praga, puedes ganar un viaje de 4 días a esta preciosa ciudad europea haciendo clic en el banner que aparece arriba a la derecha de la página o haciendo clic en este enlace. Suerte.

Tweet

Praga 01 Praga. El palacio de la melancolía*

Esta mañana he amanecido en Praga. Desde la ventana del hotel Adria veo la huella que la lluvia de anoche ha dejado en la ciudad: adoquines mojados, tejados de rojo intenso y el reflejo en un charco de un tranvía pasando, sin prisas, componiendo un cuadro que remite a décadas pasadas. Otro vistazo rápido a la plaza Wenceslao, lo merece. Praga ha sido asediada, conquistada y reconquistada con cierta frecuencia. Todos los que jugaron al ratón y al gato que servía para cambiar el curso de la historia pasaron alguna vez por esta plaza. En el recuerdo, Jan Palach.

Praga 02 Praga. El palacio de la melancolía*

Praga 03 Praga. El palacio de la melancolía*

Praga 04 Praga. El palacio de la melancolía*

Antes de salir a la calle -aunque sean las 6 de la mañana se hace tarde- repaso unas notas aleatorias: melancolía, poesía, tranvía, Pilsen, ¿están vivos los de la Bridge Band?, misterio, modernismo y, claro, siempre Kafka. Llego al puente Carlos antes que el amanecer, que ya se intuye. A esa hora la ciudad quiere parecerse a las poesías visuales de Josef Sudek, con sus pronunciadas sombras y luces que se cuelan por cualquier rendija.

Praga 05 Praga. El palacio de la melancolía*

Praga 06 Praga. El palacio de la melancolía*

Praga 10 Praga. El palacio de la melancolía*

Con la llegada de los primeros turistas se empiezan a escuchar comentarios diversos. Los anoto. Uno en castellano, que localiza su hotel al lado de la estatua del Cid Campeador. O sea, San Wenceslao. El siguiente en inglés: It’s very nice… Me parece muy difícil (y atrevido) reducir Praga a un simple bonito, meter a todos los que de un modo u otro vivieron Praga en un insulso bonito. Ahí están Kafka, Rilke, Mozart, Hrabal, Jan Neruda, Tycho Brahe, Kepler, Patrizia Runfola. La lista es letanía.

Praga 11 Praga. El palacio de la melancolía*Praga 12 Praga. El palacio de la melancolía*

Toda Praga está envuelta de una atmósfera de poesía. Te das cuenta en las horas en que te quedas a solas con ella. Cada parte de la ciudad, cada monumento es un verso. Desde la colina donde está el pabellón Hanavský o desde el Castillo, se puede leer todo el soneto. Como en el Castillo estoy y van a ser las 12, me quedo a ver el cambio de guardia.

Praga 07 Praga. El palacio de la melancolía*

Praga 08 Praga. El palacio de la melancolía*

Mientras esperan al talón-punta de los soldados, chicas de belleza eslava se hacen sesiones fotográficas, para congelar esa gracia efímera que les fue concedida. No así Praga. Casi inmarcesible, como la Bridge Band que tiene su escenario en el puente Carlos. Allí estaban hace quince años y allí siguen ahora.

Praga 09 Praga. El palacio de la melancolía*

Praga cuenta con una larga tradición cafetera. Entre todos los cafés, tengo mi preferido; el Slavia. Sirven un strudel de manzana y un café con leche, tamaño bañera, muy ricos. Las vistas al Moldava y al Teatro Nacional, con el tintineo de los tranvías anunciando su cercanía colándose por la ventana, ponen el resto. Suena un piano. ¿Se atreverá con Dvořák?

Praga 13 Praga. El palacio de la melancolía*

Cuando llega la noche, acaba de cobrar sentido la ciudad misteriosa, la del asunto de la alquimia y las defenestraciones. Sirva esta entrada tan solo como introducción. De todo ello va este viaje. Cafés, libros, fotografía, calma. Os voy contando.

Praga 14 Praga. El palacio de la melancolía*

* Para esta primera entrada he tomado prestado el título del excelente libro de Patrizia Runfola, El palacio de la melancolía. También sobre la ciudad habla otro libro suyo, Praga en tiempos de Kafka. Absolutamente recomendables como guías de la ciudad, en lugar de las estáticas y estéticas guías de quiosco.

Si te apetece ir a Praga, puedes ganar un viaje de 4 días a esta preciosa ciudad europea haciendo clic en el banner que aparece arriba a la derecha de la página o haciendo clic en este enlace. Suerte.

Tweet
© 2010 RAFA PÉREZ - Todos los derechos reservados Suffusion theme by Sayontan Sinha
Content Protected Using Blog Protector By: PcDrome.