Estaba cayendo la tarde, había subido al Roque de los Muchachos con la intención de hacer algunas fotos antes de que aparecieran las primeras estrellas. Llegado al final de uno de los senderos, la curiosidad me llevó a levantar un pie por encima de la cuerda de seguridad, luego el otro y, sin mirar atrás por si alguien me recriminaba, comencé a caminar por terreno cada vez más inestable y cuesta abajo. Hasta que llegué al borde del abismo, con la falsa seguridad que da tener el mar de nubes a tus pies. Creyendo que, en caso de caída, esa maraña de algodón amortiguaría mi descenso al vacío. También estaba la cámara, que en mi caso actúa como parapeto ante una situación de peligro. Cuando se dejó de interponer entre mí y la hostia que podía darme, me senté despacio en el suelo, intentando agarrarme a la arena y las piedras que intuía a mi alrededor. No me atrevía a dejar de mirar al frente. Estuve unos minutos en silencio. De repente sucedió. Se escuchó un estruendo de rocas a mi espalda, seguí sin quitar la vista de un infinito que ya no tenía aspecto de algodón. En mi cabeza se formó la escena de una avalancha de rocas arrastrándome al fondo de la Caldera de Taburiente. Pasados unos eternos segundos de incertidumbre, se plantó ante mí, en el filo del abismo de mis pesadillas, una cabra montés. Muy segura de sus pasos, me lanzó una fugaz mirada, desafiándome a seguirla pero sabiendo que era imposible. Tuve tiempo de doblegar a mi miedo, alzar la cámara (tenía montado un 35) y hacer un solo disparo. La cabra salió corriendo barranco abajo dejando vacío mi encuadre. De vez en cuando tengo que recurrir a la foto para confirmar que fue verdad.


Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Muy bonito relato!
Saludos!
Que suerte haber disparado con el 35.
La historia es de “batallita”,
La imagen la refuerza y no solo la hace creíble, sino que avala las palabras.
Un abrazo
W-O-W……la foto Y las palabras! Gracias para compartir.
Saludos Rafa, buena foto. Cuando estuve en La Caldera conoci a dos hombres que viven alli y que son capaces de cuidar la vegetación de esas cabras, son capaces de cazar a mano a estas cabras despeñandolas…
Muchas gracias, Lorena.
Una batallita de vez en cuando no viene mal, Jan
Linda, muchas gracias por ese WOW !!
Muy buen dato, Yago. Si vuelvo a La Palma, ya te pediré información sobre esos “cazadores de cabras”.
La foto una pasada y el relato todavía más … gracias por compartir !!!
Muchas gracias a ti por pasarte, Maria.
Hola Rafa, felicidades por la captura fotográfica. Se trata de un arrui, una especie de cabra montesa salvaje introducida en el parque. Procede del Atlas y lamentablemente es un serio peligro para la flora autóctona. Aunque sabía que existía, no había conseguido verla en la Caldera así que gracias por la oportunidad de desquitarme fotográficamente. abrazos
Gracias por la identificación de la especie, Alfonso. Yo sólo conseguí llegar hasta la cabra.
¿Sabes si se está haciendo algún tipo de control para proteger la flora?
Un abrazo.
Una escena puramente de “el hombre y la tierra”…muy buena foto
Saludos
Buena comparación, m-hotel. Gracias