Ayer estuve visitando el Rikjsmuseum, el Hermitage Amsterdam (que expone parte de la colección del museo Van Gogh hasta que éste abra sus puertas) y el Stedelijk. La sensación que me quedó es que hemos ido perdiendo el norte progresivamente. Hice un recorrido por la pintura del Siglo de Oro holandés, viví una epifanía atea con mi queridísimo Vermeer para pasar luego por Van Gogh, cuyas obras se exponen temporalmente en el Hermitage Amsterdam. Más tarde decidí asomarme al Stedelijk y menos mal que acerté en el orden cronológico de la visita. Tras pasar por el impresionismo y por el expresionismo alemán -mira que me gusta Ernst Luwdig Kirchner- llegué a Picasso, Pollock o Kandinsky. Y aún. No es la sala donde pasé más rato, pero di mis vueltas. Hasta que de repente me encontré rodeado de Malévich y Mondrian. Uf, tengo que escapar de aquí, pensé. Pero me fui de Guatemala a Guatepeor. Para muestra las imágenes que adjunto. Ayer tuve ocasión de ver todas estas obras. Mi cerebro asimiló una parte, para lo demás tengo que reconocer que está totalmente hermético. ¿Me falta gafapastismo? ¿Me sobran canas?
Así que os hago algunas preguntas para saber si no eres tú, soy yo. Si somos todos o si el mundo se ha vuelto definitivamente loco.
¿Dónde perdimos el oremus? Jugamos a las diferencias (Haced clic para verlo más grande).
La vida imita al arte.
Twenty-five. Por el culo te la hinco. ¿Vale todo en el mundo del arte?





Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


