mar 302009

Una ciudad que no asume su pasado no puede asumir su historia. Con esta premisa, Linz ha diseñado un ambicioso programa cultural con el protagonismo destacado de las nuevas tecnologías. Para los museos ha quedado la época en la que el líder pangermanista proclamaba la anexión de Austria desde el balcón del Ayuntamiento.

La deriva onomástica hasta el actual Linz se origina con el asentamiento celta de Lentos y que hacía referencia a la curva que el Danubio hace a su paso por la localidad. Del topónimo céltico muta a Lentia durante la época romana y aunque después pasaron bávaros, eslavos y otras tribus, poco se conoce de esas visitas hasta que Linz aparece de nuevo en un escrito de Carlomagno hacia el 799. El documento hace alusión al regalo que hace a su cuñado de la Capilla de San Martín (Martinskirche) junto a la fortaleza Linze. En el interior de la capilla destaca el fresco del siglo XV con la representación del Volto Santo de Lucca, muy extraño a este lado de los Alpes.

UN CURIOSO IMPUESTO

En la maleta que forman mis axiomas como viajero hay uno que dice que las ciudades con tranvía no pueden ser feas. Y en la Alta Austria está Linz para demostrarlo. La mayoría de estos tranvías cortan en dos la barroca Hauptplatz, que viene ejerciendo como Plaza Mayor en la dimensión en que la conocemos desde 1260. El tamaño de la plaza, una de las mayores de Austria, tiene su explicación y el de sus casas también. La ciudad celebraba ferias un par de veces al año y necesitaba acoger al mayor número de comerciantes posible. Para ello redimensiona la plaza y establece el «impuesto de las tres ventanas». Si los comerciantes querían más ventanas debían pagar una tasa especial, por lo que es frecuente que las casas en la Hauptplatz tengan mucha profundidad, de varias decenas de metros en ocasiones, con el fin de no echar la casa por la ventana de más. Y como algunos pensaban que la opulencia se acumulaba para mostrarse le dieron forma de ventana, por eso encontramos algunas casas con más de tres. Hoy siguen llegando, cada viernes, los agricultores llegados de distintas partes de la región para vender sus productos. Agricultores que ya no miran de reojo la ventana del Ayuntamiento. Ahora que han decidido dar la cara a su historia también reciben críticas por ello. Nunca llueve a gusto de todos. Y menos cuando de un personaje tan polémico como Adolf Hitler se trata. Tras contar que, efectivamente, el Fürher nació en las cercanías de Linz, estudió en su escuela y pensó en la ciudad como sede de su megalómano proyecto de urbe cultural, todavía hay quien ha criticado el que la exposición, que tuvo lugar hasta marzo, «La ciudad cultural del fürher» careciera de crítica. De la exposición, una frase para el cuaderno de bitácora. La que pronunciara el insigne poeta Ernst Jandl: «También Hitler fue austriaco, no sólo Dios». Una de las curiosidades de esa exposición fue la que contaba los inicios de Hitler como pintor. Dibujó postales para la ciudad de Viena y él tenía fe ciega en su talento. Lástima que fuera el único en creer en ese talento, sino otro gallo hubiera cantado. La universidad de Linz recibe el nombre del copernicano Johannes Kepler. El astrónomo y matemático alemán contrajo matrimonio en segundas nupcias en la ciudad donde obtuvo la plaza de profesor de matemáticas. Con motivo de la Capital Cultural se ha escrito una ópera que habla de la vida de Kepler.

LA MILLA CULTURAL

Un agradable paseo en bicicleta a orillas del Danubio va desgranando las apuestas que ha hecho Linz por la cultura y a las que ha dado forma de espacio museístico. Habría que consultar a Federico III que le parece la ampliación de una de las alas del Castillo. La simbiosis entre la piedra antigua y el cristal y el acero del moderno apéndice es una de esas obras que siempre crean controversia. El caso es que con esta actuación la ciudad cuenta con un espacio de primer orden para manifestaciones culturales. Otro más. En la particular milla de la cultura queda clara la mirada puesta en el futuro y del pasado no queda más que tomar prestado el nombre. Haciendo referencia al topónimo celta, el Museo Lentos de Arte Moderno o mejor sus paredes, cuentan con el privilegio de sostener obras de Egon Schiele, Oskar Kokoschka o Gustav Klimt. El museo exterioriza la euforia de su contenido en un policromo continente. La colina Pöstlingberg es el mirador perfecto para ver como el envase va cambiando de color al caer la noche, ahora azul, ahora malva, ahora naranja. Todavía más moderno, más futurista encontramos el Ars Electronica Center y su universo multimedia. Sobrevolar Linz, crear tu propio mundo virtual o dotar de pelo a mi alopecia se convierten en hechos factibles entre las paredes del museo, que ha visto ampliado su espacio con la construcción de la nueva sede que casi moja sus pies en el Danubio. Una ambiciosa ampliación que ha dotado de más de seis mil nuevos metros cuadrados destinados a hacer vivir al visitante novedosas experiencias virtuales. Cierra la propuesta de espacios culturales la Brucknerhaus, dedicada al compositor y organista austriaco Antón Bruckner. El auditorio alberga los principales conciertos del festival que se celebra anualmente a mediados de septiembre para rendirle merecido homenaje. Bajo el órgano de la Iglesia de la cercana localidad de Sankt Florian descansan los restos de Bruckner junto a cráneos de los caídos en batalla en la época de los Hunos. Cráneos que parecen mostrar escatológica pleitesía al que se conociera como Menestral de Dios. Siguiendo los pasos o las notas de Bruckner, encontramos un par de estatuas repartidas por Linz; la del Antiguo Ayuntamiento y la de la Iglesia de los Jesuitas, donde ejerció como organista. Pero Bruckner no fue el único que recibió el influjo de la ciudad para sus composiciones. En tiempos en los que se debía cambiar el carruaje por el barco para llegar a Viena, Mozart y su mujer son los huéspedes del conde Thun durante unos días. En agradecimiento, Mozart decide dar un pequeño concierto. Es cuando surge el genio para crear en tan sólo cuatro días la Sinfonía Linz.

LINZ VERÄNDERT

Linz fue conocida por su industria y el gigante exponente de ella que supuso la Voest, resultado del dinero recibido del Plan Marshall. Hoy la fábrica, además de producir el acero, lo transforma. La implicación de la industria con el desarrollo de la ciudad pudieron ser los prolegómenos que dieron lugar al lema de la capitalidad cultural. El Linz verändert (Linz cambia) que abandera este 2009 comenzó con la reconversión de la Voest a todos los niveles. Empezando por el ecológico, con la drástica reducción de las emisiones tóxicas y finalizando en la transformación del acero, que pasó de tener un protagonismo destacado en la industria armamentística a «disparar» a los modernos trenes de alta velocidad de Francia y España. También el concepto de alojamiento cambia. Incorporado al programa de Linz 2009, el Pixel Hotel continúa la línea futurista emprendida por la ciudad. En este curioso hotel, con pocas habitaciones repartidas por la ciudad, es posible aparcar el coche junto a la cama o tener a los niños ocupados en una buhardilla matando marcianitos. Con tanto pixel, diodo y viajes al futuro se podría pensar que nada queda de la Austria tradicional. Nada más lejos de la realidad. Basta pasarse por uno de esos cafés de aire imperial, como el K.U.K Hofbäckerei, donde sirven un excelente café entre cuadros y trajes de Francisco José y Sissi. La compañía perfecta para ese café es un buen pedazo de la Linzer Torte que, con más de 300 años de edad, es la más antigua del mundo certificada como tarta. Dulce y perfumado emblema de la ciudad que hace imprescindible la visita a la pastelería que más ha hecho por preservar y dar a conocer la tarta. En Jindrak pasan con mimo, de generación en generación, el secreto de la Linzer Torte Original.

LINZ 2009

Siempre que una ciudad accede a la celebración de la Capital de la Cultura Europea lo hace con las miras puestas mucho más allá de los meses del título oficial. Linz no es ninguna excepción. Con el esfuerzo conjunto de organizadores, ciudadanos e instituciones se pretende dar continuación al trabajo realizado hasta el 2015. Pero como lo que toca ahora es el año en curso, los eventos mas destacados del programa son:
Hasta el 10 de mayo la exposición «Best of Austria. Una colección de arte» en el Museo Lentos, muestra un recorrido por lo mejor del arte austriaco.
Hasta el 7 de junio el pintor Toulouse-Lautrec es el protagonista en la Landesgalerie Linz.
Desde el 29 de mayo y hasta el 27 de septiembre habrá que echar la vista arriba. La exposición «Höhenrausch» convertirá a los tejados de la ciudad en improvisadas galerías de arte.
«80+1» es la vuelta al mundo virtual, según el ejemplo de Julio Verne. En el Ars Electronica Center del 18 de junio al 6 de septiembre. El museo también celebrará un Festival electrónico al acabar la vuelta al mundo.
Para los que gusten de algo más clásico, del 13 de septiembre al 5 de octubre el tradicional Festival de Bruckner.

Más información en www.linz09.at

DATOS PRÁCTICOS
CÓMO LLEGAR

SKYEUROPE y AUSTRIAN AIRLINES tiene vuelos directos desde Barcelona a Viena. Más información en www.skyeurope.com y en www.aua.com/es/spa El tren conecta Viena con la ciudad de Linz.
AIR BERLIN vuela a Linz vía Palma de Mallorca desde Madrid, Barcelona, Málaga y Bilbao. Más información en www.airberlin.com
RYANAIR
vuela a Linz desde Gerona. Reservas en www.ryanair.com

DÓNDE DORMIR

PIXELHOTEL LINZ
– Marienstrasse, 10 – TEL. + 43 650 743 79 53
www.pixelhotel.at Alojamiento futurista acorde con la Capitalidad Cultural.
ARCOTEL NIKE
– Untere Donaulände, 9 – TEL. +43 732 762 60
www.arcotel.at A orillas del Danubio, junto a la sala de conciertos Brucknerhaus.

DÓNDE COMER
SKY GARDEN
– Passage Linz, 3 – www.skygarden.at
En la azotea de un centro comercial. Excelentes vistas.
PÖSTLINGBERG-SCHLÖSSL – Pöstlingberg, 14 – www.poestlingberg.at Tan sólo dos comensales pueden disfrutar de la gastronomía servida en la torre del castillo.

MÁS INFORMACIÓN
Oficina Nacional Austriaca del Turismo
www.austria.info/es
TEL. 902 999 432
[email protected]

Las páginas web de la Oficina de Turismo de Linz y de Linz 2009 disponen de completa información sobre la ciudad.
www.linz09.at

www.linz.at

feb 042009

El imperialismo y la época de Sissí son las primeras cosas que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en Viena. Pero, recurriendo al tópico, Sissí es ese árbol que no deja ver el bosque. Frente a la ciudad de rancio abolengo hay propuestas que muestran una urbe fresca, con ganas. Para entendernos, se trata de preferir la Viena que finaliza aplaudiendo al compás de la Marcha Radetzky a la que comienza cariacontecida la audición del Concierto de Año Nuevo.

En mi primer viaje a Viena tras visitar sus palacios, un buen puñado de iglesias y la Ópera surgió la pregunta. ¿Y ya está? No podía ser, esa no era la ciudad efervescente y ávida de cultura de finales del XIX y principios del XX. Algo tenían que haber heredado de la filosofía freudiana, del erotismo puesto en escena de Schnitzler o del desvelo de las emociones humanas de la cautivadora prosa de Stefan Zweig. Los trazos de la obra de Klimt, Schiele o Hundertwasser debían aparecer en otros lugares al margen de los museísticos. En mis sucesivas visitas a Viena dediqué mi tiempo a buscar cualquier indicio de aquello. Para empezar, sólo tenía una fecha. No quería saber nada de la Viena anterior al 10 de septiembre de 1898, día en que Sissí fallecía en Ginebra. Sí, es verdad, alguno de los personajes citados desarrolló parte de su obra con anterioridad a esa fecha, pero alcanzaron la cualidad de eximios en la senectud, esa excelencia intelectual que sólo otorga el paso de los años. Menos en el caso de Schiele, la excepción que confirma la regla, pero su prematura muerte no nos privó de altas dosis de genialidad. Mi objetivo era trazar una suerte de ruta cronológica que me fuera acercando a la Viena de hoy, la hedonista, la que marca tendencias en lifestyle y se mueve con soltura entre las ciudades con mayor calidad de vida del mundo. Un recorrido que pretendía a su vez ubicar las idiosincrásicas huellas que legaron aquellos genios.

LA CONSTRUCCIÓN DEL XX

El paso del siglo XIX al XX y la rebeldía de un puñado de jóvenes frente al avance de la industrialización en Inglaterra dio lugar al Jugendstil. Derroche de imaginación que tuvo representación en diversos lugares de Europa bajo los nombres de Modernismo o Art Nouveau. Así fue destacando la sexualidad que emanaba de la pintura de Gustav Klimt, que pintaba señoritas de alta sociedad pero buscaba musas por arrabales y prostíbulos, la arquitectura de Otto Wagner y su evolución del sobrio clasicismo a la arquitectura moderna que imponía la época, donde como cuenta en su libro «nuevas tareas y perspectivas humanas exigían un cambio o reconstitución de formas preexistentes» o las teorías y arquitectura de Josef Hoffmann, fundador del Taller de Viena, del movimiento de la Sezession y precursor del modernismo. En contraposición a los chicos de la Sezession, encontramos el racionalismo de Adolf Loos. Fuera las flores, todo ornamento le resulta superfluo y busca la perfección, la pureza en las líneas exteriores. Cual no sería su rivalidad con el estilo de los Wagner, Klimt y compañía que tituló uno de sus artículos de opinión «Ornamento y delito».
Tras encontrarme con lo mejor de unos y otros exponentes del inicio del siglo XX, toca un salto en el calendario para reconocer la Viena que Stefan Zweig plasmó en sus libros. Unas veces mencionada directamente y otras por intuición, la ciudad austriaca es el fondo de muchos de sus relatos y tiene un lugar destacado en El mundo de ayer, sus memorias. Los barrios estudiantiles, los libreros de viejo como el entrañable Mendel, el primaveral paseo de la prostituta Lise por el parque del Prater, los edificios que desearían tener una habitación donde una desconocida escriba su carta y cafés como el Gluck, todos forman parte de la literatura del escritor al que le asustó el mundo y no pudo soportarlo. Todos los lugares, sin excepción, siguen en Viena. Buscando ese café Gluck doy una y otra vez con mis huesos en el Café Hawelka. Da igual hacia dónde vaya, de dónde venga, pero cada vez que visito Viena acabo sentado en una de las mesas del Hawelka. Y como siempre (deseo que todavía,) el señor Leopold sigue sentado en su mesa, donde siempre lo encuentro desde hace una docena de años, aunque me consta que él lleva allí muchos más. Esta vez sólo cambia su semblante, la mirada perdida hacia el lugar donde se encuentra la compañera de su vida. Lamentablemente, Josefine ya no saluda a los clientes uno por uno al llegar la noche y relevar a su marido. Sí saluda Leopold. El ritual no por mil veces visto deja de ser entrañable. Se le acerca algún muchacho con fotográficas intenciones, el señor Hawelka arrima la bandeja con su perenne vaso de agua y sonríe. He aprendido a disfrutar de la soledad en este lugar que parece escuela de lobos esteparios. Parte de mis sueños viajeros se han gestado allí, bajo el entramado del techo y su característico tono conferido por el humo de miles de cigarrillos, humo al que sólo allí consigo acostumbrarme. Todo el que quiso ser algún día, el que fue, el que es, ha pasado por el Hawelka. Y lo seguirán haciendo. Uno de los hijos se acerca a Leopold para besarle. Le admira. Mientras, el padre ríe, cómplice, pensando quizá que es un pesado, pero en el fondo encantado de que la gente le devuelva una parte del cariño que él lleva dando gratis, como el segundo vaso de agua, toda la vida. Mientras, otro cliente pide un buchteln, ese bollo esponjoso del que el argot ha tomado prestado el nombre para significar algo falso, carente de consistencia.

LA DESTRUCCIÓN DEL XX

En 1949, se cumple por lo tanto el sexagésimo aniversario, se rodó en una Viena de posguerra la que es probablemente la mejor película del cine británico. El tercer hombre, de Carol Reed, deja en el haber del espectador algunas de las imágenes y diálogos más conocidos de la historia del cine. La cítara de Anton Karas todavía resuena en la memoria colectiva y, milagro de las nuevas tecnologías, como señal de llamada en mi móvil. Una ruta recorre los lugares claves de la película. Es posible recorrer la Viena del subsuelo en un corto paseo por las alcantarillas o plantarse ante la noria para recordar aquella mítica frase que Harry Lime le dice a Holly Martins: «En Italia, en 30 años de dominación de los Borgia hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz. ¿Y que tenemos? El reloj de cuco». Welles se arrepentiría a posteriori de la frase, improvisada durante el rodaje, al conocer el origen alemán del reloj de cuco. La ruta también permite llegar al portal donde se rodó la aparición más famosa de la historia del cine o ir tras los pasos de Alida Valli en el cementerio, donde su paseo final hizo del despecho belleza. A la pregunta sin formular, unos ojos y ese eterno pasar de largo por respuesta. El museo que el coleccionista Gerhard Strassgschwandtner ha dedicado a la película le rinde merecido homenaje. En su interior podemos ver la cítara original, carteles del estreno y un amplio surtido de recuerdos para satisfacer al más fetichista.

LA ECLOSIÓN DEL XXI

De modo inevitable nos plantamos en la Viena actual, que propone mucho y muy bueno. ¿Herencia del febril movimiento cultural mencionado? Quiero pensar que sí. El enlace del Modernismo a la salvaje vanguardia de los años sesenta necesitaba de un eslabón en la época actual que comienza a forjarse en la década final del pasado siglo. Polémicos proyectos, siempre los son cuando se habla de arquitectura moderna, colocan a Viena en la cabeza del monstruo cultural generado en Europa tras la caída del muro. El proyecto de viviendas Fábrica de ataúdes, la deconstrucción de los tanques del gasómetro para convertirlos en centro comercial y apartamentos o el Barrio de los Museos son algunos de los ejemplos que han situado de nuevo a Viena en los manuales de arquitectura de todo el mundo. Y luego está la loable utilización de estos espacios. Sirva de ejemplo el empeño de acercar la cultura a los niños en el Museo Zoom, donde están convencidos de que en la buena base educativa reside la clave para que podamos seguir hablando de Viena y la cultura en el futuro. Y para asociar definitivamente la palabra diseño al nombre de Viena la ciudad cuenta con semanas, foros, museos y palacios dedicados al diseño y a la moda.

PLACER POR VÍA EPICURAL (sic)

Fuera de esa carta de Schnitzel y Tarta Sacher la ciudad propone un apetecible puñado de sugerencias. En el Naschmarkt ya se pueden vender productos más allá de los llegados en carro, condición con la que se abrió el mercado en el siglo XVI. Comida oriental, vinagres que compra Ferran Adriá, restaurantes con música electrónica en vivo y esos puestos de fruta que semejan uno de esos retos del dominó, donde si tocas una sola pieza todas las demás se vendrán abajo. En definitiva, uno de esos lugares donde se sacia antes la vista que el estómago y en el que los Lohas, el acrónimo inglés que define una forma de vida preocupada por la salud, la sostenibilidad y el placer por igual, encuentran su sitio. La diversidad cultural reflejada en los puestos del Naschmarkt no es sino introducción a la que encontramos por el resto de la ciudad y la creatividad se expresa en todos los ámbitos y adopta múltiples formas. De chocolate con Pimiento de Espelette en Schokov, de mueble ornamental en Das möble, de original souvenir en wieWien o de curiosas recetas en la librería Babette´s, especializada en libros de cocina y donde cada día se cocina un menú extraído de los libros que allí se venden. La apuesta que la ciudad ha hecho por los vinos de calidad no tiene marcha atrás. Como en otras regiones vitícolas tuvo que ser el relevo generacional dando paso al enfant terrible el que creyera firmemente en las posibilidades de su vino. El grupo WienWein ha tomado como referencia el Gemischte Satz servido en los Heurigen y que llega a mezclar más de una decena de tipos de uva, para dar un nuevo impulso al panorama vitivinícola de la ciudad. Su trabajo ha servido para colocar al vino, no al consumidor, entre la lista de los productos Slow food. Sirva el vino para maridar todos esos platos que Viena ofrece fuera de carta. Con semejante oferta, ¿quién quiere quedarse con un simple menú?

DATOS PRÁCTICOS

CÓMO LLEGAR

SKYEUROPE tiene vuelos directos desde Barcelona a Viena.
Más información en www.skyeurope.com
IBERIA vuela desde Madrid a Viena.
Más información en www.iberia.com

DÓNDE DORMIR

THE LEVANTE PARLIAMENT – Auerspergstrasse 9 – www.thelevante.com
Hotel de diseño con el blanco como color predominante. Muy cerca del Barrio de los Museos.
RATHAUS WEIN & DESIGN – Lange Gasse 13 – www.hotel-rathaus-wien.at
En este hotel todo gira en torno al vino. Cada una de sus habitaciones está dedicada a un viticultor austriaco.

DÓNDE COMER

WEINGUT & HEURIGEN CHRIST – Amtsstrasse 10-14 (Viena-Jedlersdorf )
www.weingut-christ.at
Heurigen en las afueras de la ciudad gestionado por Rainer Christ, uno de los fundadores del grupo WeinWien, responsables del auge de los vinos vieneses.
BABETTE´S – Schleifmühlgasse 17 – www.babettes.at
Librería especializada en cocina donde cada día se prepara un menú en base a las recetas de alguno de los libros de las estanterías.
DIE HALLE – Museumplatz (Barrio de los Museos) – www.diehalle.at
Creativos, estudiantes y artistas del teatro son algunos de los clientes de este restaurante ubicado junto a la entrada de la Kunsthalle.

DE COMPRAS
La apuesta por la creatividad y el diseño que ha hecho Viena da como resultado un buen número de curiosas tiendas que dejaran satisfecho a los más exigentes. Algunas buenas direcciones:

SCHOKOV – Siebensterngasse 20 – www.schokov.com
Chocolatería en el Barrio de Spittelberg con variedades tan atractivas como la de algas, Pimiento de Espelette, sal marina o patata.
WIEWIEN – Kettenbrückengasse 5 – www.wieWien.at
Por fin una tienda que dota al souvenir de gusto.
LOMOGRAPHY SHOP – Museumplatz (Barrio de los Museos)
www.lomography.com
Tienda para los fanáticos del movimiento Lomo.
GEGENBAUER – Waldgasse 3 (Naschmarkt) – www.gegenbauer.at
Sus vinagres causan furor entre los máximos exponentes de la alta gastronomía, Ferran Adriá incluido.

MÁS INFORMACIÓN

Oficina Nacional Austriaca del Turismo
www.austria.info/es
TEL. 902 999 432
[email protected]

La página web de la Oficina de Turismo de Viena tiene completa información en español sobre la ciudad.
www.vienna.info

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