El próximo día 24 de junio se disputa por el Gran Premio de Europa de F1 en Valencia. Tengo dos entradas (abono de 3 días) para la carrera que he decidido sortear entre todos. La mecánica es sencilla: tendrás que contestar a la pregunta que aparece al final de la entrada. Cada entrada sobre Valencia (ayer se publicó una y el lunes y el martes habrá dos más), llevará una pregunta y un enlace donde podrás encontrar la respuesta. No será necesario que contestes a las preguntas de todos los días, pero si lo haces tendréis más posibilidades porque cada respuesta acertada supondrá una participación. Tienes tiempo para dejar las respuestas hasta las 23.59 del martes día 19. El miércoles por la mañana, entre todos los que hayáis dejado un comentario, se sortearán las entradas mediante la página Sortea2.
El premio son dos entradas, puestas en casa, para ver la carrera y los entrenamientos de F1 de los días 22, 23 y 24 de junio en Valencia (no incluye traslados ni ningún otro concepto).
El cauce del Turia está cruzado por puentes de distinta edad y condición. El de la Alameda es la primera pista de lo que nos espera al final del cauce. Calatrava comenzó tímidamente a plantar hormigón y acero en el puente de la Alameda y acabó, borracho de ego, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, una oda a la megalomanía, un soneto arquitectónico compuesto de acero, hormigón, cristal y rima asonante en el paisaje.
Pero a todo se acostumbra uno y bien es cierto que la actuación consiguió revitalizar todo el cauce del Turia. Dos nuevas piezas se han unido recientemente al conjunto iconográfico de esa Ciudad dentro de la ciudad: junto al Oceanográfico se levantan el puente de l´Assut de l´Or, bautizado popularmente como el jamonero de Valencia, y el Ágora, al que todavía le faltan unos retoques.

A lo largo de los años he fotografiado la Ciudad de las Artes y las Ciencias por activa y por pasiva, en verano y en invierno, con lluvia y con el sol cayendo a plomo. Por supuesto también en las condiciones más favorables de luz. Muchas de esas fotos han ido a parar a calendarios, postales y puntos de libro para la mercadotecnia del complejo, han ilustrado artículos en revistas de varios países y media docena de libros. Pues bien, no me canso. Cada luz, cada época del año, abre nuevas posibilidades fotográficas y cuando creías que lo habías visto todo, un rincón te da una nueva perspectiva.
Además, como visitante he podido disfrutar en el interior de sus edificios. He de confesar que la primera vez que visité el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe me defraudó un poco. Pero cada vez me gusta más, sobre todo su lema “Prohibido no tocar, no sentir, no pensar”. Aunque para mí la visita estrella es el Oceanográfico, el mayor acuario de Europa con representación de especies marinas de todo el planeta. Tengo pendiente cenar algún día en el restaurante Submarino, donde da la impresión de que es el comensal el que está metido en una pecera.
La arquitectura moderna nunca deja indiferente a nadie, pero no me negaréis que da muchísimo juego para el asunto de las fotos. Vamos con la pregunta que hoy es doble. Uno de los edificios de la Ciudad de las Artes y las Ciencias no es de Calatrava. Dime qué edificio es y su arquitecto. Busca la solución en este enlace.






































Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


