El trayecto entre Ringebu y el centro de peregrinos Dale-Gudbrans podría pasar desapercibido, por su similitud con la etapa anterior. A no ser por un detalle. Parte de la etapa transcurre por los valles de Gudbransdalen entre granjas y típicas casas de color rojo, junto al río Laagen, por lo que repetimos paisaje. Hasta que se llega a la cascada Fryajuvet , uno de los escenarios del festival Peer Gynt.
¿Qué no sabéis quién es Peer Gynt? Hablamos de un personaje creado por Henrik Ibsen y llevado al pentagrama por el también noruego Edvard Grieg. Peer es un perla, algo pueblerino, con aires de grandeza. Asiste de invitado a una boda y como de ahí sale otra, se enamora de Solveig, pero se acaba escapando con la novia hacia las montañas, donde se encuentra al Rey (el de la suite) que le promete el oro y el moro. Mentira. El rey quiere un pretendiente para su hija, que debía ser más fea que Picio, porque Peer sale por patas y acaba despertándose junto a Solveig. Hay que reconocer que Ibsen le echó imaginación. Pero Peer debió consumar con la hija del Rey de las Montañas y como de tal palo tal astilla, le nace un bicho considerable. Peer se larga a África y se mete en el asunto de los esclavos para acabar dando gato por liebre a un jeque, que piensa que es un profeta. Vamos al final que me estoy liando. Tras mucho viajar se encuentra, ya muy cansado, con su sombra que le cuenta que la ambición le cegó, que su verdadero amor estaba esperando en casa. La cosa acaba con los dos abrazados y Peer convertido en el hombre que susurraba a la noruega.
Pues con todo eso, preparan un festival que ha ido adquiriendo prestigio con el paso de los años. Los enclaves son espacios naturales como la cascada mencionada, con el escenario metido de patas en el agua. Son doce días de espectáculos, entre el 1 y el 12 de agosto. Pues entre los paisajes de los que habla la obra de Ibsen, estamos caminando estos días. Las ovejas nos contemplan al pasar. En ocasiones, cuando caminamos todo el grupo, me siento como el pelotón del Tour de Francia, jaleados por la gente que sale de sus casas. En cambio, cuando vamos solos los dos fotógrafos, no hay gloria para los escapados y la gente pasa bastante de nosotros. La etapa ha sido bastante suave, con desniveles acumulados de 395 metros en subida y 360 en bajada. 17 kilómetros sumados al periplo. La próxima etapa me la venden como bonita. Os sigo contando.
Las fotos de esta entrada están hechas con una Fuji XS-1 que estoy probando estos días. Son JPEG directos, sin tocar nada.











Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



No hay etapa suave sin un buen descanso, felicidades por el día de hoy ,es una maravilla!!
Bueno, Elvira, el descanso no ha sido todo el que debiera. En cuanto vuelva a casa habrá que ponerse al día en ese aspecto.
Venga campeones que ya os queda menos
Pau, objetivo cumplido. Lo cuento esta semana
Vaya tipo el Peer este, menudo trepa estaba hecho, ¿no? Menos mal que al final reculó….
Mucho ánimo y fuerzas para que sigáis quemando kilómetros y nos los sigais contando.
Un abrazo.
Sí, JR, un buen bicho estaba hecho el tal Peer. Periplo finalizado, con fuerza y ánimos para volver a empezar