La primera parte aquí.

Para evitar el contrabando, los portugueses prohibieron la circulación de oro en polvo, crearon las Casas de Intendencia donde se legislaba y establecieron un impuesto conocido como el quinto real. A finales del siglo XVIII, el mineral empieza a escasear y por tanto a bajar la recaudación del impuesto. Ante esa situación, el Marqués de Pombal pretende cobrar la derrama, hecho que servirá como detonante para que un grupo de intelectuales de buena cuna, reunidos en la casa del Padre Toledo, articulara la declaración de intenciones de la Inconfidencia Minera.

El líder de aquel grupo de revolucionarios fue Joaquim José da Silva Xavier, conocido como Tiradentes por su profesión de dentista. Su exacerbado proselitismo le lleva a contactar con Silvério dos Reis que lo acaba traicionando por su alta deuda con el Estado. Ahorcado y descuartizado, los restos de Tiradentes fueron repartidos por diferentes lugares de Minas Gerais para reprimir cualquier nuevo intento de insurrección. El lema que enarbolaron aquel grupo de inconfidentes aún permanece hoy en la bandera del Estado: Libertas quæ sera tamen (Libertad aunque tarde).

Hoy es complicado seguir el trazado exacto de la Estrada Real. Aquel antiguo camino de tierra y adoquines, por el que bajaban el oro y las piedras preciosas al mismo ritmo que la vida de los esclavos, nos lleva hoy por antiguas ciudades, iglesias barrocas y haciendas que nos hacen revivir los tiempos del colonialismo. Viendo las casas de las localidades de Minas Gerais nada lleva a pensar que de las entrañas de esa tierra salieron enormes riquezas. La opulencia la dejaron para las iglesias y sus excesos barrocos. La arquitectura barroca en Brasil tuvo una serie de particularidades que la diferenciaron de la europea. Llegó tarde y utilizó materiales propios debido a la dificultad que suponía traer materiales desde la costa. Además, no estuvo influenciada por otras órdenes religiosas a las que se les impidió entrar en el territorio para evitar la competencia espiritual.

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5 Comentarios a “Brasil. Minas Gerais. La Estrada Real (2 de 3)”

  1. Meu sonoro passarinho, se sabes do meu tormento, e buscas dar-me cantando, um doce contentamento
    Ah! Nao cantes mais, nao cantes. Se queres me ser propicio, Eu te dou em que me faças, muito maior beneficio.
    Ergue o corpo, os ares rompe, Procura o Porto da Estrela, Sobe a serra e, se cansares, Descamsa num tronco della
    Toma de Minas a estrada, Na igreja nova, a que fica, Ao direito lado, e segue Sempre firme a Vila Rica

    Entra nesta grande terra,
    Passa uma formosa ponte.
    Passa a segunda, a terceira
    Tem un palácio defronte

    Ele tem ao pé da porta
    Uma rasgada janela.
    É da sala aonde assiste
    A minha Marília bela.
    Para bem a conheceres,
    Eu te dou os sinais todos
    So seu gesto, do seu talhe,
    Das suas feiçoes e modos.

    O seu semblante é redondo
    Sombrancelhas arqueadas,
    Negros e finos cabelos,
    Carnes de neve formadas

  2. Hernando, qué grande !!! ;-)
    Gracias por los versos de Gonzaga.
    Minas Gerais fue para mí un descubrimiento en todos los sentidos. No sólo con la historia, ni con los poetas como Gonzaga, también con la música.
    Un abrazo.

  3. [...] This post was mentioned on Twitter by Miguel Nonay, Rafa Pérez. Rafa Pérez said: Segunda parte de la historia de la Estrada Real (Minas Gerais -Brasil) http://bit.ly/h26wKZ [...]

  4. Hermosa arquitectura. Gracias, fue muy interesante.

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