BARCELONA. UNA NUEVA CANCIÓN (1 de 3)
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nov 042010
Hace unos dias publicaba en el suplemento de Viajes de El Mundo un artículo sobre Barcelona. En cierto modo, ha sido una reconciliación con una ciudad a la que a veces le sobran turistas. He ampliado un poco el artículo publicado y os lo dejo por aquí -en 3 entregas- para que le echéis un vistazo.
La alargada sombra de Gaudí cobija grandes secretos modernistas. Hay una ciudad que se gusta en los libros, otra que mira al Mediterráneo con altivez, con un narcisismo casi sin dudas y una más, armada de sartén y cazuela que ha puesto en marcha una revolución gastronómica abanderada por un grupo de jóvenes cocineros y su filosofía bistronomic.
Hablar de Barcelona en singular es quedarse en la superficie, en esa primera impresión de postal resultona. La Condal es como una de esas casas que tras una brillante capa de pintura esconden otra que también nos gusta. A veces más que la primera.
Aunque nos pese, hay una Barcelona de vuelos de saldo, de fútbol en miércoles con previa en la cervecería, de sangría y paella sin domingo. Pero cuando te sobra sol, mar y patrimonio es fácil encontrar tu propia ciudad, un espacio en el que encontrarse a gusto. A estas alturas no le voy a quitar a un Gaudí por el que hemos bebido los vientos un ápice de importancia. Pero al modernismo le pasa como al cine; muchas veces le acabas cogiendo cariño al eterno actor secundario. La arquitectura modernista es la huella indeleble del seny i rauxa del que hicieron gala un grupo de empresarios emprendedores, dicotomía del carácter catalán, ángel y demonio presentes en cualquier decisión con visos de posteridad. En la Barcelona de finales del siglo XIX una fachada modernista y el carnet del Circulo Ecuestre daban acceso directo al selecto club de una burguesía que bailaba en el salón de las vanidades. Pasear -con el permiso de Gaudí- por el otro modernismo nos permite vivir un idilio con el más sensual de los estilos arquitectónicos. Poder disfrutar de las curvas de un edificio sin decenas de cámaras alrededor, sin escuchar el memorizado discurso del Babel de guías o aceptar la invitación de un portal entreabierto para convertirse en voyeur del arte burgués. Todo ello sin alejarnos del meollo formado por Paseo de Gracia, Gran Vía y Diagonal en sus tramos más céntricos.
Lucha de hierro en los balcones de Casa Comalat, cuya fachada busca hueco a codazos entre dos austeras fincas; desafío al cielo de la Casa de les Punxes, milagros de piedra en Casa Malagrida, viaje a las entrañas de la ballena en el portal de Casa Sayrach, torreón sin princesa para Casa Rocamora: para cada casa un sueño y mil secretos.
Visitando el interior del Palau de la Música te das cuenta rápidamente dónde estuvieron los límites de la ornamentación modernista, caminando peligrosamente por el borde de la profusión. Aunque benditos excesos en este caso. De ahí a que, como dijera Josep Pla, hubiera que derribar el edificio por ser una aberración arquitectónica hay todo un mundo.
Podéis hacer click en las imágenes para verlas un poco más grandes.
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Publicado por Rafa Pérez a las 07:49
Etiquetado en: Barcelona, modernismo




Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Barcelona es una ciudad con encanto, pero prefiero las pequeñas ciudades, me siento más protegida.
Un bonito reportaje.
Un abnrazo!
Tu entrada me ha recordado "La ciudad de los prodigios" creo que la voy a recuperar para releerla en cuanto termine los dos loinbors que tengo pendientes.
Un abrazo
Wersemei, yo también soy de ciudades más pequeñas.
Juanjo, en la segunda parte toco la Barcelona literaria.
Me gusta ver en foto lugares por los que paso casi a diario. A ver esa segunda parte.
Seny i Rauxa, efectivamente, esa es nuestra divisa, y como el funambulista que va por el cable, pasamos de uno a otro extremo. Bien contado y bien fotografiado !
Jordi, cuesta hacer fotos de los sitios por los que pasamos a diario.
frikosal, es en el equilibrio entre el seny i la rauxa donde se hacen cosas muy interesantes. Te diría incluso que con unas gotas más de rauxa.
concordo contigo Rafa ' cuesta hacer fotos de los sitios por los que pasamos a diario'…vivo en el Example y se me encargaran algo sobre el barrio tendria que sentarme comodo, tomar un cafè y pensarlo bien!
Me quedo tambien con que en BCN la segunda capa es casi mejor que la primera…El gotic antes de las 8 de la mañana por ejemplo, antes de ser pisado por miles de zapatos. El modernismo aqui, mas alla de Gaudi, es una forma congelada de vivir la burguesia catalana de XIX. Gracias a este estilo me acerco cada vez a la ciudad.
Sí, Marco, al final se trata de que cada uno encuentre el espacio o la versión de Barcelona con la que se encuentra más cómodo.
Barcelona es mi ciudad de adopción,…
…en la que más camino con la mirada por sus paredes,…sean o no, ya familiares.
(son ya veinte años de 'paseos' en ella,…
…aunque tardé algunos en fijarme conscientemente,…
Besos.
B.N.C.R.y A.
MartinAngelair, a veces tardamos en darnos cuenta de lo que tenemos más cerca y ponemos la vista en destinos más lejanos. Barcelona es un buen principio.
Barcelona da para tres artículos y más… y si es con tu pluma y tu cámara, mejor aún. Aquí estamos esperando la continuación….
Paco, también se esperan por aquí tus crónicas "romanizadas".
A Gaudí le encargaron el proyecto de la Catedral de Tánger, que no se realizó. Los bocetos del exterior se conoceían, pero no los interiores, que han sido últimamente encontrados. La gran sorpresa fue que coincidían enormemente, por su sincretismo, con los que Antonio Fuentes ( Tánger, 1905 – 1995 ) planteó en sus Catedrales realizadas en la década de 1960 !!!
En http://www.antoniofuentes.org pueden ver obras y documentos biográficos sobre el artista.
Gracias por el dato, Alfonso. Muy interesante.