¿Acre? ¿Akko? Me quedo con San Juan de Acre, el nombre que recibió la ciudad durante la Tercera Cruzada. Una ciudad con semejante importancia merece un nombre más solemne que esas cuatro o cinco letras. Además, es un nombre más bonito. Repetid en voz alta un par de veces, como en letanía: San Juan de Acre.
Hay personajes que deberían ser eternos. Para una aproximación más exacta a uno de los periodos más convulsos de la ciudad, nos vendrían bien guías como Ricardo Corazón de León y Saladino. Como lo que nos ha quedado de ellos está escrito en los libros de Historia y las historias de los libros, cuando retroceden tanto en el tiempo, están sujetas a interpretaciones por el primer profano que agarra esas páginas, ahí que vamos. Estamos hablando de una de las ciudades más antiguas del mundo, una ciudad que pasó por manos del segundo de los Ptolomeos egipcios y, cómo no, de Alejandro Magno.
Pero retrocedemos apenas hasta finales del siglo XII, cuando la bula Audita tremendi da a los cruzados, a los de la tercera parte, patente de corso para ir a darle lo suyo a Saladino. Tan bien habían construido los cristianos las murallas cuando establecieron en San Juan de Acre su base para las incursiones en Tierra Santa, que son incapaces de derribarlas. Tampoco Napoleón pudo siglos más tarde. Finalmente, el sultán acabó entregando la ciudad. Tras jugar al pito, pito colorito con el reparto del botín y la entrega de la Vera Cruz, la parte francesa deja de sentir tan adentro el cristianismo y deja solo al inglés, que sigue dándose de mamporros con los sarracenos. Mientras, su esposa Berenguela la tudelana hacía turismo por San Juan de Acre. Esa Berenguela era la que se sacó el carné de reina en la Uned, a distancia, ya que nunca llegó a conocer Inglaterra.
La Ciudadela de Acre ha llegado razonablemente bien conservada hasta nuestros días. La que fuera fortaleza de aquellos Caballeros Templarios que cristianizaban por eliminación, da una idea de lo en serio que se tomaban las cosas en aquella época. Más tarde, el lugar fue cárcel y uno de sus presos fue el fundador del bahaísmo, que pintan como la religión perfecta, oxímoron imposible -improbable si hablamos de religión- por el simple hecho de ser doctrina.
Por lo demás, la ciudad conserva un perfil muy atractivo, tanto en su lado de las murallas como en la fachada portuaria. Una iglesia aquí, una sinagoga allá, una mezquita acullá. Algo que iba a ser común en el resto del viaje por Israel que acababa de empezar. El bazar, de mayoría musulmana, conviene catarlo como un vino. Pero en lugar de trazas de frutos rojos, canela, chocolate, incluso del paso por barrica, encontramos pinceladas de medina; en los olores, los gestos de la gente y los productos con los que mercadean. Se tiene la sensación de que esa canción ya la has escuchado antes. Pero como el buen vino, el final, el retrogusto tras visitar San Juan de Acre es potente, largo y aterciopelado.
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Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


Como molan esos bazares y puestos callejeros, esenciales para tomarles el pulso a una ciudad.
Sí, Pau, para mí es una delicia perderse por esos bazares, charlar con la gente y soñar con tener una pequeña casa escondida entre esas callejuelas. Qué grande es viajar.
Que bello lugar tan solo con ver las fotografias del articulo; mas interesante aun cuando uno lee estos parrafos.
Que bueno que me encuentro recorriendo ciudades europeas; asi podre buscar informacion desde el hotel discount barcelone, donde me hospedo, para saber si hay paquetes turisticos a este bonito lugar; me interesaria conocer San Juan de Arce.
RCG, si tienes oportunidad, no dejes de visitar la bonita ciudad de San Juan de Acre. Y, ya que estás, Jerusalén. No te arrepentirás. Puedes encontrar más información en la página de Turismo de Israel
Una de las cosas que mas me gustó de San Juan de Acre (tb lo prefiero a Akko) fue esa luz tan especial que tan bien has reflejado en tus excelentes fotografías. Que ganas me han dado de volver tras leerte y “ver” esta ciudad de nuevo. Que pena que sea tan desconocida. Es sin duda un tesoro que todo el que pase por Israel debería conocer.
Felicidades una vez mas por presentarnos un destino y compartirlo.
Sí, Viajera Empedernida, San Juan de Acre tiene que estar en cualquier itinerario que se haga por Israel. Ya sabes lo que me gusta que haya vida en las calles y que sea la gente la que me cuente cómo es un lugar. No hay más que ver las fotos para escucharles.