nov 092009

DAR AL PLAY MIENTRAS SE LEE EL POST, POR FAVOR

Días atrás se han cumplido sesenta años del estreno de la película El tercer hombre, probablemente la mejor que ha dado el cine británico. Es inevitable que piense en la cítara de Anton Karas cada vez que me acuerdo de la película. En mi último viaje a Viena me dediqué a recorrer los escenarios de la película, rodada en parte en estudio en el Reino Unido, pero con las localizaciones exteriores hechas en una Viena de posguerra, dividida en cuatro sectores.
El guión de la película fue un encargo realizado por el productor Alexander Korda a Graham Greene, el escritor que sonaba a cubitos de hielo en un vaso de güisqui, al tambor de una pistola jugando a la ruleta rusa y que consiguió que sus novelas supieran a hostia consagrada y gota de sudor resbalando por la frente.
Pero sin duda, el gran artífice del éxito de la película es el siempre histriónico Orson Welles. El de Wisconsin consiguió que mucha gente olvidara que el director de la película fue Carol Reed. Aunque creo que el gran mérito de Welles fue lograr la ascendencia del mal sobre el bien. El magnetismo de su personaje, Harry Lime, acaba eclipsando al personaje protagonista, el escritor de novelas baratas Holly Martins. Algunas de las escenas de la película están entre las más recordadas del haber cinematográfico; La metáfora del gato huyendo que sólo quería a Harry, la aparición de Harry Lime en el portal, la persecución por las alcantarillas de Viena (que tanto recuerda a la escena del Othello de Welles en la Cisterna portuguesa de El-Jadida) o el diálogo en la noria del Prater. Y el final… ese final. Yo quiero que las mujeres me despechen como lo hizo una guapísima Alida Valli, guapa como sólo podían ser las actrices del blanco y negro.
Para el recorrido por la Viena de El tercer hombre iba a tener el guión de mi buen amigo Alonso Ibarrola y como guía a un fetichista Gerhard Strassgschwandtner, el mayor coleccionista de objetos relacionados con la película y que regenta el Museo El tercer hombre en la capital austriaca, con objetos tan interesantes como la cítara original de Anton Karas, un proyector Ernemann 7b con el que se proyectó la película en el estreno o grabaciones de Schellack.

Algunas curiosidades:

De todos los protagonistas de la película sobrevive el niño Herbert Hablik, Hansel en la película. Regenta un estanco concedido por el ayuntamiento tras el accidente en una tarde de baño en el Danubio que le dejó postrado en una silla de ruedas.

En los créditos de la película aparecen nombre y apellido de todos los actores, pero no de la actriz que aparece como Valli.

La famosa frase en la noria del Prater es errónea. La frase, que parte de una improvisación de Orson Welles decía: “En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz. ¿Y qué tenemos? El reloj de cuco.”
El reloj de cuco es un invento alemán y Welles mostró a posteriori su arrepentimiento por el error.

Anton Karas era un músico callejero cuando Carol Reed lo encuentra por las calles de Viena y decide que interprete el tema principal de la película.

ALGUNAS FOTOS

Sombra en el Museo El tercer Hombre

Portal donde vivía Harry Lime


Fotogramas oríginales en el Museo El tercer hombre



Portal donde aparece Harry Lime


Noria del Prater


Arboleda del cementerio parecida al lugar donde Alida Valli hace su sensual paseo de despedida

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8 Comentarios a “EL TERCER HOMBRE”

  1. Me encanta esa película, ese blanco y negro es precioso, las cloacas.. Hace años compré el DVD y si tengo un rato me sentaré a verlo de nuevo a su salud. Pero ¿sabe que me pasa? No tengo tiempo de nada, si leo es por la costumbre de encender siempre el frontal cuando ya estoy en la cama y dedicar aunque sean tres minutos a un libro. Con el cine no puedo hacerlo.

  2. Sana costumbre la de dedicar minutos a los libros. Para las películas yo suelo aprovechar las horas en aeropuertos, mientras los raw se convierten a tiff o las tardes de invierno cuando estoy de viaje y se hace tan pronto de noche.

  3. la escena clasica es la aparicion de welles. pero para mi, la mehjor, es la previa, cuando se dice: tengo alguna oportunidad? ufff

  4. La pasada semana hice un tour por Praga-Budapest-Viena. Enfermo de "EL Tercer Hombre", como soy, estuve en el Prater y cumplí una vieja ilusión como era la de subir a la noria, contemplar las "hormiguitas" y dejarme llevar por las emociones. Fue fantástico.

    http://img692.imageshack.us/img692/7263/img1952b.jpg

    http://img408.imageshack.us/img408/4189/img1944k.jpg

    La vida también son esas cosas.

    Un saludo

  5. Anónimo, esa "oportunidad" también es un momento cumbre.
    Siento haber visto con tanto retraso tu comentario.

  6. JoanCG,

    La vida son precisamente esas cosas. Momento también importante, cuando desde arriba de la noria le pregunta a cuántos dispararía.
    Siento responder con tanto retraso, pero hacía tiempo que no pasaba por esta entrada.

  7. Buena entrada, no sabía que había un museo dedicado al Tercer Hombre! Y vaya el reloj de cuco no es invento suizo pues la frase famosa era muy buena pero ahora le resta un poco este descubrimiento…

  8. Gracias, Pedro. El museo es muy, muy interesante. Está la cítara original de Anton Karas, fotogramas de la película, discos, fotos y mucho más. Su dueño es un tipo muy peculiar. Se pueden recorrer también las alcantarillas donde se rodó la persecución. Para mí fue muy emocionante visitar los escenarios de la película.
    Y la frase sigue siendo buena, teniendo en cuenta que fue improvisada.

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