VAN GOGH SIN ESTRELLAS
Todavía no he tenido la ocasión de visitar Saint-Rémy-de-Provence, el lugar donde, a mediados de 1889, Van Gogh pintó su famoso cuadro Starry Night. Estoy seguro que si hoy se asomara a la ventana del sanatorio el grado de locura le hubiera dejado sin algo más que una oreja. La pequeña localidad cuenta con algo más de 10.000 habitantes ávidos de luz (artificial por supuesto) y rodeados de ciudades como Nimes o Marsella.
Cada vez hay que irse más lejos para disfrutar de esas noches estrelladas. La pasada noche del jueves 12, orgía de las Perseidas, escogí el Pirineo aragonés como anfiteatro. La noche anterior ya tenía la tienda plantada. Scorpius y su roja Antares fueron puntuales a su cita, pero más tarde las nubes reclamaron sus minutos de gloria que al final fueron horas. La mañana del jueves amaneció clara. Sólo un espejismo. Durante todo el día se alternaron las nubes, que fueron descargando, y la espesa niebla que puso el telón sobre mi cabeza hasta que hacia las 2 me fue regalada una de esas madrugadas de sonrisa gélida (el mercurio se paseó por los bajos del termómetro). Casiopea me señaló el camino a Perseo. Empezaba el espectáculo y no quiso faltar nadie: en el palco de autoridades presidía la Vía Láctea, escoltada por Altair y Vega; estuvieron Aries, Tauro y Orión, de las últimas en llegar. El cielo sonreía.
En cada viaje me acompaña algún libro, a veces vinculado al destino y otras no. A priori, las Memorias de Tennessee Williams no tienen nada que ver con las Perseidas, pero al llegar a la página 22 leo:
“Entre tantos encantos, para mí el mayor era coger las bicicletas e internarnos en el cañón al anochecer, en una época en que el cielo era todavía un poema…Y así siguieron las cosas hasta agosto, que es cuando el cielo se vuelve loco por la noche, lleno de estrellas fugaces que sin duda influyen en los destinos humanos, aun cuando luzca el sol.”
Hablaba del año 1939, cuando todavía era posible ver las estrellas desde casi cualquier sitio, cuando todavía Van Gogh habría podido pintar noches estrelladas si no se hubiera suicidado meses después de acabar Starry Night. Cuando el cielo era todavía un poema.
Cerca del horizonte, a la derecha, se puede apreciar el trazo de una de las Perseidas. La distorsión se debe a que la óptica utilizada fue un 15 fisheye.
La constelación de Orión (El Cazador) apareció hacia las 5 de la mañana.
La Vía Láctea. La franja naranja del horizonte corresponde a la contaminación lumínica de la ciudad de Huesca, ¡¡¡ a más de 100 kilómetros de distancia !!!

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Buen trabajo Rafa! La primera es la que más me gusta. Veo que ya empiezas a conocer la uranografía!
Y cuando terminaron el espectáculo y salieron a saludar recibieron una cerrada y merecida ovación de más de 100 millones de años.
Buen trabajo.
Este tipo de fotos es un campo que tengo pendiente. Ahora que he recibido un intervalómetro, a ver cuando me decido.
Un saludo
muy buen trabajo, Rafa!! y aprovecho para decirte que me habría gustado participar del concurso pasado pero justo me salió un viaje a la Pica d'Estats y no lo pude hacer..espero que haya otro sorteo!! un abrazo!!
Uf, Jordi, no estoy ni en el índice.
Juanjo, ¿estuviste allí?
Sergio, si la fotografía engancha, no te digo nada este tipo en concreto.
Gracias Marcelo. Seguro que hay nuevos concursos en el futuro.
Vaya vacaciones !!!!! Todo un lujo hacer fotos de estas maravillosas estrellas. Felicidades.
Gracias David, la verdad es que sí es un lujo dormir bajo esos cielos.
Estupendas fotos Rafa, felicidades !!
Ya sabes donde me hubiera gustado estar esa noche, a ver si para el año próximo fuera posible. Un abrazo !
Claro que será posible, frikosal.
¿Nos atrevemos el año que viene con algo como lo que te envié ayer?