En esta entrada os podría hablar de filosofía kantiana, de cómo las ciudades nos han robado las estrellas. También os podría decir que, en muchas ocasiones, dormir no es lo mejor que podemos hacer por las noches. Pero sólo os diré que mereció la pena quedarse toda la noche en vela, en completo silencio. Y eso es justo lo que os propongo, que tratéis de mirar las fotos en silencio. Que os imaginéis que estáis tumbados bajo un cielo tan limpio como el que hay al pie del Teide. Os dejo con las estrellas hasta el lunes, cuando seguiremos descubriendo las cosas que se pueden hacer en Tenerife sin toalla. Buen fin de semana.

Astroamigos hace salidas para los que prefieren ser guiados por el firmamento. Grupos reducidos, de un máximo de ocho personas.

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En la anterior entrada nos habíamos quedado en una especie de introducción a una isla de Tenerife sin toalla. Como sé que si no os explico algo de las alternativas al sol y playa, vais a salir corriendo con el bote de bronceador, aquí vamos con lo que fue mi última visita a la isla. La primera cruz en el mapa la iba a marcar cerca de Icod de los Vinos, en la Cueva del Viento. La cueva es la quinta mayor del mundo en terreno volcánico. Si tenemos en cuenta que las otras cuatro están en Hawai y nos queda poco a mano, se puede considerar a la Cueva del Viento como la única joya geológica de estas características a nuestro alcance. La cueva abrió al público hace tres años, pero se formó un poco antes. Concretamente hace 27.000 años (perdonad que no anotara el día) como producto de las primeras erupciones del Pico Viejo. El recorrido se hace en grupos de un máximo de catorce personas y está limitado el número máximo de visitas.

Para preservar las características de la cueva y de las más de 190 especies animales, invertebrados en su mayoría, no hay luz artificial instalada en el interior de la misma, por lo que proveen de frontales a los visitantes. Uno de los momentos más impresionantes de la visita es cuando te invitan a apagar el frontal y quedarte unos segundos en silencio.
De Icod de los Vinos me fui hacia el acantilado de Los Gigantes, en esa parte de la isla que casi garantiza el sol durante todo el año. Porque ese es otro de los mitos de Tenerife, debido en parte al hombre del tiempo. Y en Canarias buen tiempo. Con esa frase acababa siempre “el parte” y se quedaba tan ancho. Pues eso, que saliendo de ese sur nos encontramos con la panza de burro, esa nube que llega empujada por los alisios y va dejando poco a poco esa lluvia horizontal que tan bien le sienta a la laurisilva. Pero estábamos en Los Gigantes, donde había quedado con la gente de El Cardón para navegar en kayak junto al acantilado y luego subir al barco de apoyo para ir a avistar cetáceos.

Hubo suerte con el delfín mular. Varios ejemplares, con una cría, pasaron varias veces por debajo de la embarcación y nos acompañaron en parte de la navegación. Me quedé con ganas de probar otra opción muy interesante: llegar haciendo senderismo por el barranco de Masca y recoger al final los kayaks para navegar por la zona. Por la tarde llegó la ruta en BTT.

Un descenso de 17 kilómetros hacia el volcán Chinyero. He visto bicicletas de muchas clases, hubo una época en la que tenía tiempo de salir en bicicleta de montaña y alguna cosa me quedó. Las máquinas que MTB-Active puso a mi disposición -no es del todo cómodo viajar con tu propia bicicleta en avión- son las mejores que he montado.

La ruta tuvo de todo: sol, lluvia, niebla al adentrarnos en el mar de nubes, lavas negras de la erupción del Teide, un bosque en el último tramo con una alfombra de flores amarillas (no conozco el nombre de esa flor que aparece en una de las fotos. Si alguien lo sabe que lo deje en un comentario).

El último tramo del descenso fue a degüello, intentando demostrar que el que tuvo retuvo, hasta que llegó una curva que casi se me indigesta. Al final, descarga brutal de adrenalina y ganas de volver a hacer ese recorrido o cualquier otro de los ¡más de 40! que tienen identificados. No hubo tiempo para más, por lo menos de día. Empezaba a caer la noche y esperaba una de las actividades que todo el mundo debería hacer de vez en cuando. El próximo día os cuento.

Os dejo los datos de las empresas con las que fui realizando las actividades por si necesitáis más información.

Web de la Cueva del Viento
Kayak y avistamiento de cetáceos: El Cardón
Ruta en BTT: MTB-Active

Más información de la isla de Tenerife en el siguiente enlace.

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Todo el año preparando las vacaciones, nervios de última hora al hacer la maleta y esa extraña sensación de que te olvidas algo. Le llevas el canario a la vecina, encargas que te riegue las plantas, te vas a despedir de la suegra y cuando por fin llegas a Tenerife, te viene como un relámpago a la cabeza: te has dejado la toalla en casa. La solución sería comprar una en cualquier tienda de Todo a 100 (1 euro), pero entonces se acabaría aquí la entrada y os quedaríais sin saber qué hacer en Tenerife si se te olvida la toalla.

He visitado Tenerife en numerosas ocasiones. Pero muy pocas, sólo las últimas, me planteé una visita así a la isla. Había hecho viajes en los que no evité, ni quise, caer en todos y cada uno de sus tópicos, haciendo la ruta del Puerto de la Cruz a Santa Cruz y viceversa, viviendo más de noche que de día, cuando acudía a dormir a la playa de Las Teresitas. ¿Y el Teide? El pico más alto de España, decía el maestro.

A la hora de salirnos del turismo embotellado que tan bien ha vendido nuestro país durante las últimas décadas, te puedes plantear diversas opciones, algunas incluso buenas para la salud. Hacer senderismo entre bosques de laurisilva, alguna ruta en BTT entre volcanes, ver el espectacular tajinaste en floración, tumbarse bajo la Vía Láctea a no hacer absolutamente nada, navegar con la compañía de cetáceos.

Podemos pensar en algo más epicúreo; homenajes gastronómicos, descubrir buenos vinos, descansar en una bonita casa rural. Lo normal sería necesitar varias semanas de vacaciones y otros tantos destinos para realizarlo todo. O escaparse a Tenerife. Donde en pocos kilómetros podemos pasar de bosques antediluvianos a tener la compañía del delfín mular, de darnos cuenta de todas las estrellas que nos han robado en las ciudades a hacer un descenso en bicicleta junto al volcán Chinyero, de brindar con uno de los excelentes vinos de la isla a tumbarte a ver pasar la vida en la piscina de tu alojamiento rural.

De todo ello, os hablaré los próximos días en el blog. Luego habrá tiempo para La Gomera y La Palma, dos islas muy interesantes y un poco desconocidas al quedar fuera de la influencia franco-anglo-alemana. Mientras, os dejo con algunas fotos a modo de introducción.

Panorámica compuesta por 12 fotografías unidas con Photomerge

Más información de la isla de Tenerife en el siguiente enlace.

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