Para hablar de Clermont-Ferrand hay que irse primero a épocas pretéritas, cuando fueron dos las ciudades. La primera, Clermont, en manos de los obispos. La segunda, Montferrand, bajo el control de los Condes de Auvernia. Tras algún que otro tira y afloja, miradas de reojo; alguna traición seguro que también hubo, la cosa acaba con un matrimonio de conveniencia más o menos avenido con dos sacros atractivos: la Catedral y la iglesia de Nuestra Señora del Puerto.

De la primera, ya tomó nota Stendhal, el viajero que más ha hecho por llenar de marcos incomparables el mundo. ¡Qué hombre! Hiperbolizó sobre el templo, igual que de todos los sitios que visitó. “¡Qué magnífico emplazamiento! ¡Qué catedral digna de admiración!”. Altas dosis de egotismo implícito, del que adolecen muchos de sus personajes. No se lo tengáis en cuenta, ya tuvo lo suyo siendo un incomprendido entre sus contemporáneos. Nos vamos al otro templo, el románico. En la rue du Port huele a pan y cebolla. Como te imaginas que olían las aldeas galas. A puchero. Puntualizo, no es cebolla sino chalote, que una vez cruzas los Pirineos hay que tomarse muy en serio la nomenclatura en los asuntos del yantar. Pasamos de largo la iglesia un momento para llegar a la fuente de Amboise, en la place du Terrail, la particular Cibeles de las vanidades para el equipo de rugby de la ciudad, entre los mejores de Francia, que celebra allí sus títulos.

Ahora sí, Nuestra Señora del Puerto. ¿Puerto? ¿En el corazón de Francia? Vamos a cambiar puerto por mercado o lugar de intercambio comercial. La iglesia es una de las obras cumbres del románico en Auvernia. Más de quinientas joyas de las que cinco tienen muchos quilates. Antes de entrar en el interior, vamos con algunos detalles de la fachada. En 1789, los revolucionaros de espíritu y manías robespierrescas, no dejan títere con cabeza en las figuras talladas en piedra. Sólo reciben el indulto Adán y Eva. Por cierto, qué manía de representarlos con ombligo. ¿No habíamos quedado que venían de la Divina Providencia? Ahora sí, vamos para dentro, a ver algunos de los capiteles mejor conservados de la región.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si Vercingétorix no nació en lo que hoy es el emplazamiento de Clermont-Ferrand, lo hizo en las cercanías. Un héroe que bien pudo inspirar a Goscinny y Uderzo para aquel galo simpático alérgico a los romanos. El de verdad, el que plantó cara a Julio César (aunque luego lo pagara caro) tiene estatua en la place de Jeude, obra de Bartholdi, el de la Estatua de la Libertad. Seguimos con los personajes vinculados a Clermont-Ferrand. Éric Rohmer encontró plató para algunas de las escenas de sus películas. La ciudad celebra cada año, en febrero, un conocido festival de cortometrajes.

Otro de los personajes, del que creo que dará debida cuenta Drymartinez, dejó algunas frases de esas que se suelen citar sin saber muy bien el autor: “Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas”. ¿Sabéis de quién se trata? Pero sin duda, el personaje más famoso de la ciudad es Bibendum, más conocido como Michelin, al que no se sabe si han sometido a la dieta Montignac o a la de la alcachofa, pero lo cierto es que cada vez luce mejor figura y poco tiene que ver con aquel muñeco que colgaba del espejo retrovisor de los coches.

 

El precio no debe ser un obstáculo para visitar la región de Auvernia. La compañía easyJet tiene vuelos a Lyon (aeropuerto en la región vecina) desde Madrid y Barcelona a partir de 22,99 euros por trayecto.

Más información sobre Auvernia y Francia en los siguientes enlaces:

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La región de Auvernia tiene más de 200 volcanes en la Chaîne des Puys, un eje montañoso de algo más de treinta kilómetros. Dato bien conocido por las aves que utilizan cada año esa autopista migratoria. Al pie del Puy de Dôme se encuentra Vulcania, el Parque Europeo del Vulcanismo que abrió sus puertas en el año 2002.

Lo primero que te cuentan en Vulcania es que existen varias clases de volcanes. Los hay de tipo Estrómboli, cuyo cono está formado por pouzzolane, que no son señores de Valladolid, sino un tipo de escoria volcánica: el peleano, que se forma por extrusión de lava (el Puy de Dôme es un ejemplo), y los tipo maar, que son depresiones en las que se forman lagos. En el exterior del parque se encuentra la reproducción de un cráter de 38 metros de profundidad, primer contacto con lo que espera en las diferentes salas. Como novedad del 2011, la atracción Misión Toba, una simulación de la erupción del monte Toba.

Tras pasar la entrada de la atracción, parecida a la cabina de un DJ, te paran unos minutos ante la puerta para explicarte la historia del supervolcán indonesio. Va sonando música de tambores, acordes tribales para hacerte entrar en ambiente. Los antropólogos coinciden en que si hubo un momento en que la humanidad estuvo en peligro, ése fue el de la erupción del Monte Toba, que tuvo lugar en una fecha que oscila entre 40.000 y 70.000 años atrás. La erupción fue la punta del iceberg de las consecuencias que vinieron a continuación: reducción de las especies animales hasta un número alarmante, lluvias ácidas debidas al ácido sulfúrico liberado que duraron años, se vivió un invierno de más de seis años debido a que las cenizas arrojadas no dejaban pasar los rayos solares y, por tanto, la temperatura descendió una media de 3 grados. Una hipotética epidemia causada por cualquier tipo de virus hubiera acabado con la vida en el planeta. Los volcanes también se diferencian entre efusivos y explosivos. Los primeros vendrían a ser el equivalente del efecto fabada: poca lava y muchos gases. Los explosivos no creo que haga falta explicarlos.

El parque conserva parte de la colección de los objetos (blocs de notas, dibujos, alguna cámara) de Maurice y Katia Krafft, vulcanólogos pioneros en documentar y fotografiar erupciones. Tanto se acercaron a los volcanes que en 1991 les sorprenden, junto a 40 periodistas, las emanaciones de flujo piroclástico del monte Unzen (Japón) y mueren en el acto. El día antes, Maurice había hecho unas proféticas declaraciones a National Geographic. Les contaba que no tenía miedo, que había visto tantas erupciones en 23 años que no le importaría morir mañana.

Las visitas a Vulcania son recomendables para todas las edades, si bien advierten al entrar en cada atracción de la prohibición de uso para gente con problemas de salud y mujeres embarazadas. Además, puestos a que los niños visiten un parque temático, ¿por qué no uno en el que aprendan algo?

 

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El vuelo procedente de Tenerife me había dejado en Barcelona bien entrada la noche para pasar apenas unas horas en casa. El ritual, no por conocido resultaba menos agotador: una maleta deshecha de madrugada para dejar espacio a la ropa limpia, un despertador que suena a las tres horas de haberme acostado, el Cercanías con salida a las 05.55 con destino Barcelona, la incertidumbre de una parada más larga de lo normal para dejar paso a un convoy de mercancías, el Ave con destino Madrid Puerta de Atocha que no espera, pero consigo llegar dos minutos antes del cierre del control de acceso; un metro a Barajas y el vuelo de EasyJet que tenía que llevarme a Lyon, punto de llegada para recorrer la vecina región de Auvernia. El Speedy Boarding, sistema de embarque rápido de EasyJet, me evita la tediosa cola. Mientras sigo las mil veces vistas instrucciones de seguridad, pienso si todavía habrá alguien que quiera llevar la maleta de un freelance. Sin una idea clara de si aeropuerto o estación, si norte o sur, llego puntualmente a Lyon donde me doy de bruces con otro de esos ataques de megalomanía de Calatrava, que ha dejado firma y onerosa factura en la estación del TGV anexa al aeropuerto.

Pero todo ese ajetreo iba a tener su recompensa al final del día. Si acabamos la semana pasada viendo cómo se vivía en un castillo en la región del Tarn, empezamos una nueva dando un salto en el mapa de Francia para dormir en un castillo de estilo Luis XVI en la región de Auvernia. El Château la Canière fue construido para que la familia Bérard de Chazelles conservara las colecciones de Antoine Lavoisier, padre de la química moderna. Tras morir el señor de la casa, toda la instrumentación y los libros de Lavoisier fueron llevados a diferentes museos. Aunque uno quiere pensar que se dejaron olvidado algún tomo entre los cientos de libros de la biblioteca, algunos muy interesantes sobre astronomía.

Esa noche el cielo estaba precioso, con la luna en fase creciente e iluminada por la luz cenicienta. La poca contaminación lumínica del lugar me permitió ver a Orión en su esplendor a primera hora y, ya muy avanzada la madrugada, a las preciosas Altair y Vega. El castillo está situado (casi) a los pies de la cadena volcánica que sesga Auvernia. La propiedad ha ido cambiando de manos, estando en algunas tan dispares como las de un centro de acogida para jóvenes con problemas con las drogas que realizaron la mayor parte de las pinturas que decoran el castillo, o una asociación que resultó ser una secta. Su actual propietario, Marc Monier, certificó el uso como establecimiento hotelero cuando le concedieron la cuarta estrella. Como allí también estaban Drymartinez, laviajeraempedernida, laloliplanet, Viajablog y misviajesporahi, por un instante me sentí el dueño del castillo esperando invitados. Con el batín y las pantuflas, el vino recién decantado y música clásica en el gramófono.

Tengo que reconocer que cené con cierta prisa, quería disfrutar de esa habitación de un tamaño cercano a la felicidad que me habían asignado. Y además estaba la bañera, reservada para la mañana siguiente como escenario para esa manía que tengo de ver siempre amanecer. Mientras se llenaba la bañera, se empezaba a intuir el perfil de la cadena volcánica, con el Puy de Dôme, conocedor de épicas tardes a pedales, como cumbre más reconocible. Con una mezcla de prudencia por la temperatura del agua y placer según iba introduciendo el pie, me disponía a vivir un momento que todos sois capaces de imaginar. Así que play en el Ipod y off en la crónica.

 

El precio no debe ser un obstáculo para visitar la región de Auvernia. La compañía easyJet tiene vuelos a Lyon (aeropuerto en la región vecina) desde Madrid y Barcelona a partir de 22,99 euros por trayecto.

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Le Puy-en-Velay (Auvernia-Francia)

Pues sí, acabo de regresar de la región de Auvernia en Francia. Un viaje muy interesante del que os hablaré durante los próximos días. Os avanzo que he podido visitar el parque Vulcania, la ciudad de Clermont-Ferrand, sede de Michelin; algunas iglesias románicas, Le Puy-en-Velay y también he dormido en un castillo. He alucinado con la rapidez de respuesta de José Rojas. Al salir de viaje, tuve que publicar la entrada a las 5 a.m. para que me diera tiempo a enlazarla en Facebook. Pues bien, a los cinco minutos ya había respondido correctamente. A Ángel Martínez Bermejo, pese a haber acertado la respuesta, le doy solamente un punto porque me acompañaba en este viaje y eso podía suponer una ligera ventaja sobre los demás. El próximo destino en un par de semanas. La clasificación provisional queda de la siguiente manera:

José Rojas - 6 puntos
David Suñol - 4 puntos
Antonio Vela - 4 puntos
Ángel Martínez Bermejo - 3 puntos
Marcelo Aurelio - 3 puntos
Yvonne - 2 puntos
Xavi Piera - 2 puntos
Pilar Martín - 2 puntos
Jordi Busqué - 1 punto
Succubus - 1 punto
Meteopallars - 1 punto
Manuel Bustabad - 1 punto

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Bernard Bistes es un tipo excéntrico, casi histriónico. También es pintor. Bernard Bistes vive en un castillo. En 1962 compró el castillo de Mauriac por lo que costaba un coche. Un coche grande, aclara. Nadie quería esas tierras con un castillo en un estado lamentable. Antes de llegar a Mauriac, Bernard había trabajado como profesor de dibujo en Beirut y como agregado cultural en Laos y Montevideo. De esta última etapa le queda un curioso acento al hablar español: mezcla palabras francesas con el ahorita con la misma facilidad que colores en su paleta.

Con el dinero que saca de la venta de sus obras ha ido restaurando el castillo. Y en ello sigue, con la construcción del paso de ronda para devolver al castillo su aspecto original. Cuenta, con cierta pena, que Mayo del 68 fue una profunda herida en Francia que, aún hoy, sigue abierta. Una ruptura cultural total. Se dejó de estudiar Historia o Arte. Pero los jóvenes ahora quieren volver a descubrir la Francia verdadera y están inmersos en profundos cambios culturales. De su pintura dice que no le interesa mezclar la plata con el arte, aunque viva de vender sus cuadros. Se pone muy serio para contar que estuvo muerto durante siete minutos, y que regresó con ideas muy luminosas. Como resultado de esa experiencia llega el blanco a sus cuadros, un color que para él está lleno, no vacío.

Para los desnudos utiliza a sus amigos como modelos, no le interesan los profesionales, sino la gente real. Según se va haciendo viejo y menos peligroso, cada vez hay más amigas que quieren que las pinte desnudas. Le es más fácil dibujar mujeres: una curva, otra, una espiral y ya está. El hombre es más complicado, él busca la sublimación del cuerpo natural pero está de moda lo contrario. Recientemente ha recibido un premio en China que no le interesa en absoluto. No consiguió vender un cuadro. Pero hicieron un montón de fotos y en un rato había reproducciones en el mercado. Por eso, cuando los turistas chinos visitan el castillo les prohíbe hacer fotos.

El hijo de Bernard, sin llegar a ser el personaje que es su padre, también es bastante peculiar. Dice que su hijo nació el día que se perdió Saigón, que todo el mundo estaba pendiente de los transistores y tuvo que asistir él en el parto. Los dos son los encargados de hacer las visitas guiadas por el castillo de Mauriac y unos terrenos para los que no alcanza la vista. Hay posibilidad de alquilar el castillo para dormir allí, pero sólo a grupos que lo alquilen entero.

Más información sobre el Tarn y Francia en los siguientes enlaces:

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Turismo de Midi-Pyrénées

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