El municipio de Nordkapp, el más septentrional de Noruega, está formado por la Isla Magerøya y la tierra firme alrededor del fiordo Porsanger. Desde la localidad de Honningsvåg salen la mayoría de excursiones a uno de los lugares más conocidos de Noruega. Además de ser imán para la nevera, postal, camiseta y hucha, resulta que el icono en forma de globo terráqueo de Cabo Norte es real.
Cuentan que el momento álgido se vive durante la época del sol de medianoche, pero las dos visitas que he hecho hasta ahora a Cabo Norte han sido en invierno. Frío intenso y ventisca como protagonistas de un clima apocalíptico, vestimenta cebolla con varias capas de abrigo, paroxismo en cada paso dado hasta llegar a hacerse la foto con la bola y taza de café con bollos en el interior del centro de visitantes. Sugestión aventurera en dosis controladas para ponerse en la piel de Richard Chacellor por unos instantes.
Tras dejar las vistas al océano Ártico desde el restaurante Kompasset para más tarde y no necesitar la capilla de San Juan, ni por supuesto la Suite Nupcial, me decanto por ver el vídeo que proyectan cada hora (cada media en verano) sobre el lugar. Alucinante, nada que ver con ese tostón que tienen muchos países como promoción. Son 14 minutos de imágenes captadas con los mejores medios técnicos posibles y desde todos los puntos de vista, editados con mucho gusto y proyectados en un sistema de tres pantallas que contribuye a magnificar el resultado. La vida a 71º Norte.
Una secuencia de mi aventura nórdica con café caliente. Fotos © José Luis Roca
En el viaje de regreso hacia Honningsvåg, me llama la atención un curioso lavabo con vistas y también una pequeña isla, la de Gjesvæerstappan. Cuentan que cada 14 de abril, a las seis de la tarde, llegan allí 800.000 frailecillos, coincidiendo la fecha y la hora en años bisiestos. Seguramente hay un poco de modulación interesada en la verdadera historia de una migración que lleva a dos millones de aves a anidar en la isla desde mediados de abril hasta finales de agosto.
Como todavía quedaba un rato para volver a embarcar en el Hurtigruten, me acerqué a saludar a José Mijares y Gloria Pamplona, una pareja de españoles que decidió abrir (en el 2004) el Artico Ice Bar, un bar de hielo en Honningsvåg. Cuando acaba la temporada en octubre, su cierre de persianas significa la destrucción del bar para volver a empezar al año siguiente.
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Información sobre el Hurtigruten











Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


