La baleada es uno de los estandartes de la gastronomía hondureña, una tortilla hecha de harina de maíz, rellena de frijoles machacados y queso rallado en su receta más básica. Hoy en día se han incorporado nuevos ingredientes al ya de por sí contundente preparado, como huevo picado, mantequilla, aguacate y carne. Tiene su origen en los complicados días del auge de la república bananera, cuando era necesario enfrentarse a los campos con una primera (a veces única) comida muy energética.
Durante mucho tiempo hubo dudas sobre el origen del nombre, pero en Honduras conocí a Rafael Ramos, un guía que tuvo ocasión de acompañar a unos trabajadores del FBI que buscaban información sobre lo que había pasado con su padre, uno de los directivos de la Tela Railroad Company. Buscando entre los archivos de la compañía, supieron cómo había acabado los días su padre, pero también la historia de la baleada. En el año 1954, tuvo lugar una gran huelga de los trabajadores del banano que llevó a la creación del sindicato Sitraterco. Durante esos difíciles días, se escapó más de un disparo. Uno de ellos hirió a la mujer que preparaba las mejores tortillas. Cuando por fin se recuperó, continuó vendiendo en su puesto. Los trabajadores decían: “ Vamos donde la baleada”.
Las baleadas se siguen tomando en el desayuno, eso no ha cambiado, pero a los tradicionales puestos callejeros les ha salido la competencia de un par de franquicias que han convertido a las baleadas en el fast food hondureño. Tanta es la demanda, que en el principal molino de Honduras se dedican en exclusiva a moler la harina que utilizarán más tarde las mujeres de los puestos del mercado de Guamilito.








Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.

