Recorriendo las granjas de la región me viene a la cabeza el personaje de Peer Gynt, al que Henrik Ibsen dio vida. Aunque según le contaba a su editor el literato noruego, Peer Gynt era un personaje real que vivió en Gudbransdalen probablemente a finales del siglo pasado o principios de éste.
Las granjas las hereda el primer hijo varón que no puede venderla, tiene que trabajar la tierra. Si éste renuncia los derechos pasan al segundo. Con ese sistema de herencia, cuesta poco dejar volar la imaginación y llevarlo todo al papel de la novela negra. Tras las sonrisa de la señora que espera en la puerta con una jarra de café en la mano, uno piensa que se esconden las envidias, el aire trágico de los secretos heredados, una cierta querencia al argumento de esas sagas tan del gusto de los nórdicos. Al final, solamente era café.
Por la tarde conozco a Harald, un vikingo con un Iphone que nos pone a remar. En mitad del lago me siento como uno de los aguerridos remeros del Cantábrico, alimentados a base de bocadillos de “remadhijosdeputa”.

 

 

El pasado de la localidad de Hamar está ligado a un obispo que sale por patas, casas incendiadas y su propia historia de monstruo en el lago como profecía de que algo terrible iba a pasar. Vino la Reforma. En los restos de la Catedral de Hamar la guía se arranca por soleares para demostrar la excelente acústica del lugar. El 29 de julio se celebra una misa en honor de San Olav y los peregrinos duermen allí. No aclaró si es después de la misa o por los efectos de la misma. Tratando de encontrar las palabras para describir el momento y el lugar escucho: “La verdad es que es una estructura que te cagas. Pero una estructura, estructura.” (Peregrino dixit) ¿Cabe decir más?

 

 

La anécdota ese día viene de la mano de un joven periodista para el que el hecho de que unos peregrinos españoles estén por esos andurriales es noticia. Al día siguiente salimos en la portada del diario de Hamar. Edición papel y digital, que la noticia lo merece.
Tras la Noruega de atrezzo, esa decorada con la rueda de un carro, una lechera puesta en la puerta de manera nada casual, unas macetas con flores, las cortinas de encaje y el rumor de un río, pasamos a la lluvia y primeras nieves del año en las montañas que cruzamos. (Tercera y última parte el viernes)

 

Puedes hacer click sobre las imágenes para verlas un poco más grandes.

Primera parte aquí.

 

Para más información del Camino a Nidaros y cualquier otro destino en Noruega podéis visitar la página de Visit Norway.
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4 Comentarios a “NIDAROS. EL CAMINO SIN ESTADÍSTICAS (2 de 3)”

  1. ¿ Vikingo con Iphone?…si Odin levantara la cabeza….

  2. Sí, Xavi. Estaba más pendiente de hacernos fotos con su Iphone que de remar, que nos puso a nosotros a ello.

  3. Ya sabes que me encanta la naturaleza, pero no sé cuando podré visitar Noruega, con lo cara que está la vida allí…

  4. Cualquier día, Jordi. Hay maneras. Se pueden encontrar vuelos lowcost desde Barcelona a precio muy interesante.

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