Marruecos no es un país fácil de fotografiar. Y menos aún con prisas. Durante los últimos años he tenido la oportunidad de viajar al país vecino en numerosas ocasiones y estancias más o menos largas. Algunas personas, al ver mi trabajo, me vienen con el cuento de que no se puede hacer fotos de la gente, que si hay que pagar o que les robamos el alma al hacerles fotografías.
Y digo yo, ¿qué pasaría si alguien tuviera la falta de educación de meternos una cámara en la cara y disparar a discreción?
Os puedo decir que hasta ahora no he pagado por ninguna foto en Marruecos. Este hecho, lejos de ser un mérito del que enorgullecerse en charlas en torno a la cacería fotográfica, demuestra cual es la mejor arma a la hora de acercarse a la gente: la empatía. Trato de entender una cultura diferente en muchos aspectos a la nuestra y en la que también veo un reflejo de algunos comportamientos presentes y pasados de nuestra sociedad. Me interesa realmente, mucho más allá de lo que una simple fotografía me puede aportar, la vida de esa gente, su manera de pensar, su generosidad y, sobre todo, cualquier aspecto que me recuerde todo aquello que hemos perdido. El vídeo que os dejo es una muestra de lo que os cuento. Al llegar a un callejón de Chaouen me llamó la atención un grupo de niñas que jugaban a algo parecido a la rayuela y pintaban en la pared. La cámara estaba guardada y así permaneció hasta más de dos horas después. Las fotografías no están entre las mejores de mis viajes a Marruecos, pero en una de ellas se puede ver como ninguna de las niñas está pendiente de un fotógrafo un poco loco que les está haciendo fotos. Si la cámara hubiera ido por delante no habría magia y me hubieran prohibido hacer fotos.

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Y con la mochila colgada, claro !!
Eres un fenómeno. Las fotos me encantan, la última sobretodo.
jajajaja, menos mal que te dedicas a la fotografía, que en el equipo olímpico de tejos creo que no te van a incluir
os dejo el video de Masat que ha colgado Martín Gallego en su última entrada y viene muy a cuento:
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090623/mirada-fotografica-capitulo-3-ramon-masats/530438.shtml
Empatía, empatía, empatía, interés por lo que observas… y no pensar que las personas son objetos inanimados o girafas que están ahí para ser fotografiados por el primero que pase. Tras las personas hay una historia y es muy lícito no querer salir en la foto de un desconocido. Rafa, tienes ese duende. Los hay que no tienen paciencia ni decencia. Preciosa la última foto.
PD. Cuidado con los resbalones
Como bien dices no es una inversión para luego poder sacar fotos, sinó que es una experiencia para conocerlos mejor.
En los lugares donde la gente va cambiando (como en el mercado del que hablé en mi blog el otro día) y por lo tanto no puedes interactuar yo uso la táctica de fotografiar muy rápido, incluso sin mirar por el visor.
La primera y la última son las que me gustan más.
El reirse de uno mismo es toda una virtud…
Seguro que ese "todo por la foto" es algo más.
Seguro que aquel rato jugando con las niñas vale mucho más, para tí, que las fotos que hiciste.
Frikosal, la mochila como apéndice del fotógrafo.
Juanjo, gracias por el enlace.
Maribel, el resbalón provocó la risa de las niñas y rompió definitivamente el hielo. Me doy por bien caído.
Totalmente de acuerdo, Jordi, una de las muchas experiencias vividas.
Alfns, al final es lo que nos llevamos. Según está el patio, sólo seremos ricos en experiencias y buenos momentos.
Estoy de acuerdo contigo Rafa. Más importante que la fotografía se se pueda hacer, esta la experiencia que vives. El cualquier caso la única manera de hacer fotos decentes es con grandes dosis de paciencia y sobre todo respeto. No hace mucho escribí en mi blog algo al respecto. Un abrazo
Estupenda lección Rafa.Bien podemos decir que una imagen, en este caso un video, vale más que mil palabras.
Sí, Javier, había leído tu entrada en su momento. Venimos a coincidir en que lo importante es el respeto.
Paco, el vídeo vale unas risas. Lo que pretendo es que llegue el mensaje y hacer ver que no se puede salir a hacer fotos como si fuéramos de cacería.
Excelente lección práctica sobre como terminar siendo parte del entorno.
Un abrazo
Gracias, Jan. Al final todo se reduce al hecho de intentar ser invisible.
Hala!!!
…no se puede ser más patoso, Rafa!
Qué bonita entrada.
(no te enfades por lo de patoso,…porque, es cierto, que lo he comentado convencida)
Besos a esa familia.
y Buen Día,…claro que sí.
MartinAngelair, si fuera de los que se enfadan, no hubiera colgado el vídeo para escarnio público.
De todos modos, me quedo con lo de bonita entrada. Gracias, besos y buen día para ti también.
Veo que todos los comentarios coinciden, y me adhiero. Me parece justo y necesario que la cámara aparezca un rato después del primer encuentro. Sólo para preguntar: si la cámara de fotos tardó dos horas en salir de la bolsa ¿cuánto tardó la de vídeo?
El vídeo es toda una joya. Casi no hace falta el texto para comprenderte.
He leído sobre esto experiencias de Tino Soriano, Martín Gallego, Moisés Fdz Acosta (moifoto), Airob… he visto el vídeo del fotógrafo de Magnum disparando sin piedad por las calles neoyorquinas y…
Yo soy de los que no se atreven. Quizás por mi inexperiencia y mi timidez me supera esa barrera de fotografiar a personas en su entorno, pero si algún día lo hago creo que seguiré esa máxima tuya que no se ve, sino que se respira en ese vídeo.
Y como dice Jordi, además se suma al saquito de las experiencias inolvidables que son inherentes a cada viaje.
Grandísima entrada que la enlazo a mi facebook, y de paso pongo un link en mi blog hacia el tuyo, que ya estaba tardando…
Un saludo.
Ángel, la de vídeo era una compacta muy pequeña que pasaba desapercibida.
Ercanito, mil gracias.
Hay que atreverse. El interés hacia lo que hace la otra persona te va a llevar a acercarte paulatinamente. Prefiero interesarme de ese modo que viendo uno de esos programas que hacen hoy en día sobre la vida de los demás.
Qué razón tienes. De esos programas es mejor no hablar.
Me ha encantado el video, me he reído como los niños. Sin duda es la mejor manera de acercase.
Hay más cosas en esta vida que una gran fotografía. Hay que ser honestos y respetuosos con la gente que fotografiamos (y con nosotros mismos!)
En efecto, Miguel. Si no puedo llenar las fotos de contenidos, de experiencias vitales dejo de ser honesto conmigo mismo y las fotos quedan vacías.
A través de un enlace en el blog de Paco Elvira, he llegado hasta este tuyo.
Estoy totalmente de acuerdo contigo en cuanto a que Marruecos es un país dificil de fotografiar a personas, sobre todo a mujeres o niñas.
A través de la integración, la cercanía, empatía etc. es el modo de que acepten ser fotografiados sin mas historias, es difícil pero con paciencia se logra, es así.
Yo también voy de vez en cuando a este cercano país, y me encuentro bastante cómodo allí, descubro en cada viaje algo nuevo.
Magnifica entrada esta, por cierto, la foto de la niña dibujando en la pared con el dibujo de henna en la mano, magnífica…
Saludos desde Murcia.
Gracias, Onofre.
Marruecos es un país que me fascina a todos los niveles. Por supuesto como fotógrafo, pero también como aprendiz de todo y viajero.
Las fotos que ilustran la entrada no son de mis preferidas, pero vienen a demostrar (junto con el vídeo) mi teoría de que para hacer buenas fotos a veces es necesario guardar la cámara.