Hasta el próximo lunes tenéis tiempo de hacer el ejercicio de edición gráfica. Mientras, os dejo un extracto de un artículo que hice para el suplemento Viajes de El Mundo. León es una de las ciudades en las que siempre me he encontrado a gusto, uno de esos lugares sin el suficiente tamaño para la autodestrucción.

León es noble y bella como sólo las ciudades de largos inviernos pueden serlo. Su historia está ligada a una época en la que un sonoro nombre era requisito indispensable para reinar. Entre Ordoño, Ramiro o Sancho y mujeres precedidas de un Doña de solemnidad como Berenguela y Urraca, forjaron el dicho de que León tuvo reyes antes que Castilla leyes.
Asomado a la ventana de San Marcos veo el río Bernesga fluir bajo el puente romano. A la plaza van llegando peregrinos que hoy en día han sustituido fe, capa y sandalias por reto, impermeable y un par de buenas botas. Lo que no ha cambiado es el ritual de visitas a la ciudad y de cura de ampollas en el albergue.

Nadie conoce los entresijos de San Marcos como Salustiano, el conserje, hombre sabio y apasionado de unas tareas que viene desempeñando desde hace más de cuarenta años. De su boca salen palabras como románico, gótico o plateresco, pero también literarias frases: «Vestigios que detienen el tiempo como polvo amohecido de buhardilla». San Marcos ya no es el lugar más frío de España como dijera Quevedo. El irreverente poeta fue enviado allí en una época en la que molestar al conde-duque de Olivares se pagaba, como poco, con la cárcel. Quevedo tuvo claro que no saldría bien parado de su cautiverio: «Ya no es vida la mía sino prolijidad de la muerte» o «Vivo en conversación con los difuntos y escucho por los ojos a los muertos» son algunas de las frases que nos dejó escritas. Creo ver un cierto deje de nostalgia, de tempus fugit, cuando el conserje me cuenta que en los bajos de San Marcos estuvo La Galaxia, la mejor sala de fiestas de León hasta que abrió Tropicana.

Si la fotografía es capaz de congelar un instante, los monumentos de la ciudad han detenido épocas enteras. El románico, el gótico o el plateresco se comprenden mucho mejor al traspasar las puertas de esos libros de piedra, ahorrándonos la lectura de cientos de páginas de todos esos delicuescentes tomos que cuentan historias de catedrales.
Los alrededores de la catedral tienen el aire de las intrigas y misterios de la época regia. En la calle de las Cien Doncellas, junto al Hospital de Nuestra Señora de Regla, se intuye el ruido de espadas de aquellos duelos de honor que se celebraban entre las brumas del alba.
Después de visitar Santa María, la iglesia de la Real Colegiata de San Isidoro sabe a poco, pero para compensar están el museo y el Panteón Real. La anécdota la encuentro en el arca labrada en plata de las reliquias del santo. En uno de los laterales aparece la representación de Adán y Eva con la curiosidad de que tienen ombligo. La guía del Panteón Real cuenta la historia del lugar dictando la lección a los visitantes: la capilla fue mandada construir por Fernando I y es la prolongación hacia occidente de la iglesia. En el panteón, que nunca ha sido restaurado, están enterrados reyes del viejo reino de León. Tras el expolio sufrido en 1808, por parte de los soldados de Napoleón, hubo que recurrir a los códigos genéticos para devolver los huesos a sus tumbas. Sólo interrumpe su discurso para decir:
- Señora, no se siente ahí por favor, que esa es la tumba de Doña María.


A León le suelen sobrar motivos para ponerse la ciudad por montera y salir a celebrar a la calle. Durante la Semana Santa, al margen de las celebraciones oficiales, se rinde culto a un famosillo dipsómano que acabó sus días bajo el primer camión de la basura que tuvo la ciudad. El entierro de Genarín recorre en etílica procesión las calles del barrio Húmedo, uno de esos lugares donde las calles saben a amistad y promesas de una última copa que nunca lo es. Entre callejones con nombres de viejos oficios llegan olores de pincho de morcilla, de encuentros, de miradas furtivas y de algún que otro buen abrigo a la salida de misa que se pasea entre los gestos de eternos aspirantes a un doctorado en nihilismo y sonrisas de anuncio de cerveza en época estival. El barrio es esencia del bendito arte del tapeo, donde hasta el café del desayuno viene acompañado. Arte que se extiende, como un contagio, por el León romántico o por la cercana Plaza del Grano, ensabanada de piedras que marcan el paso de los peregrinos que entran en el albergue. Sentado en una terraza escucho el tañido de las campanas de Santa María del Camino, punto obligado en la ruta jacobea. La suave brisa mece las hojas de los árboles. Me gusta, me quedo. Otro vino, por favor.

Aún queda mucho. Un León de pasiones y odios familiares entre los Guzmanes y los Quiñones, otro en la discreta elegancia de la calla Ancha, el de la imaginación de Gaudí y la Casa Botines en una de sus pocas salidas arquitectónicas de Cataluña, el de la Plaza Mayor con sus guiños castellanos, las terrazas y su amable abolengo; un León que le dice a los califas musulmanes que las doncellas son suyas echando a la calle a las Cantaderas durante las fiestas de San Froilán. Mis despedidas de León son siempre de atribulada melancolía. De una ciudad a la que te unes sentimentalmente nunca te acabas de ir y cada vez que la visito se queda un trocito de mí entre sus piedras.

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5 Comentarios a “LEÓN, ATRIBULADA MELANCOLÍA”

  1. Que bueno Rafa, hoy voy a dejar tierras astures(mi otras tierras junto las catalanas) para ir a Leon, o sea que como anillo al dedo!

  2. Carlos, yo soy asturiano. En breve tengo previsto pasarme por mi Avilés natal. Disfruta León.

  3. Anda! Así que somos medio paisanos… Mi padre nació en una aldea en la cuenca minera, cerca de Mieres.
    Buena gente los astures, y buen yantar!!!

  4. Aupa Rafa, gracias por seguirme, espero que tu paso por mi blog halla sido por lo menos entretenido.
    Yo tengo bastante visto el tuyo desde hace tiempo.
    Lo que es la red ¿que no?, de un blog a otro saltando, asi se conocen otros puntos de vista.
    Nuevamente Gracias.

  5. Edu-Taxilari, bienvenido. Así como explicas es como llegué a tu blog, vas saltando de uno a otro y te quedas en los interesantes. Gracias a ti por pasarte.

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