La semana pasada se produjo un terrible atentado en la plaza Djemaa el Fna de Marrakech donde perdieron la vida 16 personas. Marruecos es uno de los países en los que me he sentido más a gusto como fotógrafo y como viajero. Eso ya lo sabéis los que pasáis por aquí de vez en cuando.

He tenido la suerte de viajar con frecuencia a Marruecos; los últimos años en estancias prolongadas. En mi último viaje, hace algo más de un año, escribía una entrada para el blog desde una terraza delante del malogrado café Argana. Cuántos vasos de té no habré bebido en el propio Argana. Mientras hacía tiempo para que bajara la luz y se activara el resorte que dispara a los mercaderes que dan de comer a la plaza, se agolpaban en mi cabeza sensaciones y sentimientos tan deprisa que difícilmente podía darles orden. No os voy a marear con lo mismo. Los que no conozcáis la plaza, podéis leer aquella crónica aquí y entrar en ambiente.

Si aceptas las reglas de juego de la Djemaa el Fna, la plaza es uno de los lugares más fascinantes para un viajero: sonidos, olores, gestos, una orgía para la memoria visual, ese bagaje que difícilmente pueden mostrar ni las mejores fotos ni los mejores artículos. Un teatro, una escenificación, y como tal hemos de aceptarlo. El suceso del pasado jueves, día 28 de abril, no puede detener la función. Show must go on. Marruecos es un país que vive en gran medida del turismo, como nosotros. Al que han intentado detener con una bomba, como a nosotros. Marruecos tiene la fortaleza de recuperarse y seguir mostrando mucho y muy bueno, como la tuvimos nosotros.

No dejemos que ese suceso nos eche para atrás a la hora de escoger Marruecos como destino de nuestros viajes. No va a ser así en mi caso. En cuanto encuentre un hueco en la agenda, sin duda antes de que acabe el año, voy a escaparme a pisar de nuevo la Djemaa el Fna, uno de esos lugares que todo el mundo debería conocer alguna vez. Para empezar la mañana tomando un gran vaso de zumo de naranja por 3 dirhams, con medio vaso extra si nos ganamos la empatía del vendedor, para sorber ruidosamente un té a la menta en una de sus terrazas (pronto, sin duda, en el café Argana), para volver a la plaza al caer la tarde; al eco de los tambores, al olor de los pinchos de kefta; para dejarte llevar al ritmo de la música gnawa, hacer ver que entiendes a los contadores de cuentos, mirar de reojo a los monos encadenados y a las sufridas serpientes -qué error más grande financiar eso con moneda fácil-, intentar vivir al ritmo de la plaza sabiendo que siempre perderemos el paso, escuchar una vez más la llamada a oración.

No caigamos en el error de darle a los que pusieron la bomba lo que andan buscando. Nuestra indiferencia será su mayor derrota. La Djemaa el Fna siempre nos ha recibido con las puertas abiertas, no nos vayamos ahora dando un portazo.

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9 Comentarios a “La plaza Djemaa el Fna y el café Argana”

  1. No conozco Marruecos, pero he estado en otros países africanos como Argelia, Egipto, etc.. así que puedo oler a través de tus textos y tus fotos el aroma a hierbas y carbón, escuchar el gentío sobre el que se impone la llamada a la oración y degustar en mi boca el sabor ligeramente amargo de las naranjas…Bueno, qué estoy pensando que de este año no puede pasar sin conocer Marruecos y esa coqueta y arrebatardora plaza de Djeema el Fnna.
    Un abrazo.

  2. Bien dicho Rafa. Yo también pienso volver pronto. La tremenda fuerza vital de la plaza es imparable con bombas. Seguro que ahora mismo ya se ha recuperado.

  3. Rafa, veig que em coincidit d’alguna manera avui en el tema. Jo anava a escriure sobre Sofia, però no sé com m’ha sortit Marràqueix.

  4. Yo también pienso ir cuando pueda, esos sucesos puntuales no nos deben echar para atrás a la hora de decidir nuestros destinos, porque también pueden ocurrir al lado de nuestra propia casa. Además, esa plaza te cambia la visión de Marruecos totalmente, la primera vez que la visitas. Te engancha la amabilidad de los habitantes, el ambiente… todo, es especial.

  5. He de decir que yo conocí esta mítica plaza el año pasado catapultado por las sugestivas palabras de Rafa y creo que es un destino que todo viajero ha de conocer. Estoy totalmente de acuerdo con esta reflexión y recomendación acerca de volver en cuanto podamos para así dejar sin argumentos a quienes estén detrás de ese atentado. Un abrazo

  6. Gràcies Rafa, penso com tu!!!

  7. Enhorabuena por el artículo y las fotos,Rafa.Yo también fui hace unos años a Marrakech y,concretamente en la plaza Djemaa el Fna,se respira un encanto único.Parece que retrocedes en el tiempo.Por algo es patrimonio oral de la humanidad.A mi,sinceramente,el atentado del otro día no me hará cambiar de opinión el volver de nuevo a Marruecos.Espero que la gente que haya elegido este pais como lugar de vacaciones,no cambie de destino.Es un pais maravilloso que merece la pena visitar:Tan cercano y tan distinto

  8. Un digno homenaje, enhorabuena Rafa :D

  9. Pau, es lo mínimo que podía hacer. Lo siguiente será volver a un país que adoro para contarlo desde allí.

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