Buenos Aires es un estado de ánimo. Una ciudad se compone de calles, edificios, personas y tiempo para nada. No se puede reducir a algo tan simple. Buenos Aires son emotivos reencuentros tras medio siglo fuera, celos, historias de amor junto al río de la Plata. Un mate que amarga pero me callo, una sonrisa saliendo del Panamericano, cuarenta años sirviendo cafés en la misma barra, una caricatura porteña durmiendo en un parque, un mucho de Borges y un poco de Vázquez-Rial, más Maradona que Messi y que la sigan chupando; una cabina de Tele-fornica.
En Buenos Aires los gobiernos de la nación y del municipio discuten en vallas publicitarias por las obras de la autopista, los manifestantes trabajan -oxímoron porteño- de lunes a viernes en la 9 de julio, los fines de semana con los pies en remojo en el Tigre. Buenos Aires son bosteros y gallinas, una entrada para el cine Arteplex Centro, librerías de saldo y pizza para cenar entre los neones de Güerrin.
Claro, que también es Caminito, un Especial de lomo en el café Tortoni, operaciones de estética y 36 billares venidos a menos. Un carterista en Palermo, excedente de psicólogos y mil cartas de ultramar (ahora un e-mail). Circula un Ford Falcon con la incertidumbre de si abrirá sus puertas de repente. Son las tres, la hora en que se cae el cielo y da igual que corras.
Buenos Aires es como contabas, una postal de San Telmo, lágrimas en la plaza de Mayo, pero todo esto ya lo dijo Sabina. Son horas perdidas, avanzo, un giro a la derecha, estoy perdido. ¿Dónde está el mapa? Buenos Aires son teatros en noche de estreno, una milonga en La Ideal, un buen polvo bailado.
Buenos Aires es vida, amor a primera vista. Llevo un día en Buenos Aires.













Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Dios, qué fotos Rafa!
Estoy de acuerdo en lo de la ciudad, que es extrapolable a los viajes en general. Cada lugar, cada escapada, tiene que sacudir los cinco sentidos, si no, no es auténtico. Buenos Aires es una explosión en cada uno de ellos.
Gracias, Andrés. Buenos Aires es una ciudad especial. Te abofetea, te abraza, la quieres, la odias, la sientes. Nada que se pueda explicar en un tour turístico.
Ah, bueno… Veo que te ha pegado fuerte, eh. Me alegro que disfrutes de lo bueno de mi ciudad, y que todavía no hayas tenido tiempo de padecer las “pálidas”, que las tiene y son muchas y muy chungas. Ahora quizás entiendas un poco mejor los porqués de ese punto fanfarrón y chulesco que inevitablemente tenemos los porteños (y que en España hacen extensivo a todos los argentinos, que por suerte no son así en general). Porque para llegar hasta allí tienes que cruzar medio planeta, aterrizar en el mismo culo del mundo, de paso casi a ninguna parte (si acaso Chile, pero no necesariamente), y cuando llegas te encuentras con “eso” que te ha llegado al alma en apenas un día. No está bien ser fanfarrón, es malo y negativo. Pero el orgullo de ser una parte infinitesimal de esa ciudad se te va grabando a fuego desde muy chiquito y a veces, incluso demasiadas, sale a relucir de mala manera.
Pero es que Buenos Aires, mi amada Buenos Aires, es mucha, pero que mucha ciudad.
Te paso algunas recomendaciones. La milonga de La Ideal está muy bien por el salón, pero el ambiente es un poco frío, sobre todo en fin de semana. Mejor La Viruta, en Palermo, o una que ahora no recuerdo el nombre en Riobamba y Corrientes. Y cuanto más cerca del finde, mejor.
Próxima pizza: una fugazzeta (rellena o no) en El Cuartito, Talcahuano entre Marcelo T. de Alvear y Santa Fe. Cosas que no puedes perderte: una bondiola a la parrilla al mediodía en los puestos de Costanera Sur, detrás de Puerto Madero; una comida en El Obrero, bodegón de La Boca; husmear la librería de la esquina de Alsina y Bolívar, en San Telmo, y la del Ateneo de Santa Fe, claro. También hay otra fantástica sobre la calle Thames, en Palermo Soho. Imprescindible: un viaje en colectivo, aunque sea corto, si es en hora punta, mejor. Una caminata por la Costanera Norte viendo despegar los aviones de Aeroparque. Un helado en Persicco, Saverio o Volta (al lado del Ateneo de Santa Fe), aunque haya refrescado. Para la carne, El Mirador o Cabaña Las Lilas en Pto. Madero están muy bien, pero si puedes, escápate a Defensa 1880, frente a Parque Lezama (está muy bien ese parque para fotos, por cierto, frente a una iglesia ortodoxa rusa que vas a flipar). Una tarde cualquiera en el hipódromo de Palermo. Un desayuno o merienda en Quebec (Arenales y Callao) o la Puerto Rico (Alsina entre Defensa y Bolívar). Y si el domingo que viene estás en la ciudad, la Feria de Mataderos, un mercadillo muy diferente al resto, mezcla de campo y ciudad, y algún partido de fútbol, claro. Ya me contarás que has podido hacer de todo esto.
Abrazo grande y que te diviertas.
Rodolfo
Mil gracias por las recomendaciones, Rodolfo. Es casi como tenerte de guía por acá -nótese el adverbio de lugar
El problema va a ser el tiempo, el poco tiempo. Hoy tenemos city tour y luego un día y medio libre que quiero dedicar a hacer algo de Palermo.
Te voy contando. Un abrazo.
Jaja! Una vez “secuestré” un grupo de prensa y los subí a todos a un colectivo en Corrientes. Me encanta ser guía en Buenos Aires.
Una cosa que me olvidé, pero necesitarás una pareja: los albergues transitorios, más conocidos como “telos”, entiéndase edificios enteros dedicados al amor por horas. Ojo, no es prostitución, es para parejas normales y corrientes. Todo un mundo…
Abrazo
La próxima visita tienes que ser mi guía, jaja
Lo de los telos tendrá que quedar para otro viaje. Más solo que la una…
Una pena… no podía ser perfecto, jajajaja!
Si, Rafa…se necesita una vida para recorrer esta ciudad y es tan grande que los porteños (y esto lo digo con mucho respeto) la consideran un país que termina en la Avenida General Paz…
Me han gustado mucho tus primeras impresiones y las imágenes también, especialmente la que muestras ese gran mural de Piazzola y la del perro, por supuesto!!.
La foto que hiciste de la Avenida 9 de Julio está hecha desde el edificio cilíndrico? Un abrazo y a disfrutar de Palermo, de su vida nocturna, de sus bares, de su gente, y de su cementerio.
QUE BUENO ESTA ESTO, FELICITACIONES..YO QUE LO TENGO CERCA, DESDE LA PLATA BS AS. ARGENTINA……..FELICITACIONES
Bueno, Rafa, los compañeros no te lo podían haber pintado mejor. Palermo (Hollywood y Soho) vale la pena, y ya que estás por ahí (Plaza Italia) date una vuelta por el Jardín Botánico, paraíso de los gatos.
Aunque no esté la feria de los domingos, San Telmo es un buen barrio para fotos entre semana. Por sus calles adoquinadas, el Café Dorrego y algunas galerías de anticuarios y patios de regusto colonial.
La feria de Mataderos es altamente recomendable; y no te olvides los cementerios: primero La Recoleta (cerca hay un buen centro cultural y la vida pija de Buenos Aires); en La Chacarita también hay algunos mausoleos interesantes, entre ellos el de Gardel, siempre con flores frescas. Y para barrio gardeliano, El Abasto. Date una vuelta por Once (Plaza Miserere y aledaños), un batiburrillo de comercios cutres pero muy frecuentados.
¿Probaste ya la carne?. Una vez les conté a mis alumnas que el milagro de la vida, bioquímicamente hablando, “son los yuyos transformados en bife de chorizo”. Ahí te lo dejo.
Rafa, si en un día haces todas estas fotos no sé que harás en todo el viaje.
Marcelo, está hecha desde la terraza del hotel Panamericano.
¡Qué bien Rafa! recuerdo esa sensación como de conquistador que te domina al aterrizar en una megaurbe y que la tienes toda para ti, un mundo por descubrir… y que tras el paso de los dias tienes la sensación de no haberlos podido aprovechar lo suficiente y cuando regresas te das cuenta de lo mucho que los has aprovechado…
Fantástico, algún día iré a Buenos Aires.
Buenas fotos, pero me quedo con la de la chica de rosa… :p
Adriana, qué suerte poder pasear por Buenos Aires cada vez que quieras.
Antonio, grandes consejos. Ya sabes que siempre tomo buena nota de ellos. Coincido contigo en el milagro del bife de chorizo.
Jordi, Buenos Aires es así. Las fotos están tomadas en una hora por la mañana y un par por la tarde. Entre medias hubo un asado en una estancia a 70 km. de Bs As.
Carlos, yo ya quiero volver. Falta tiempo para una ciudad que disfrutas a cada momento.
Me han entrado unas ganas terribles de visitar Buenos Aires !
Y todo esto en un solo dia ?
La chica de la maleta es real, ¿o es un maniquí? Te aseguro que a primera vista me pareció una foto de escaparate, o de anuncio “Samsonite”. Buenos Aires. !Qué envidia (sana) me das!
Angel, Buenos Aires da para mucho aunque sea poco el tiempo.
Ramon, bien real, te lo aseguro. Era la actriz de una película que estaban rodando en la recepción del hotel.
Los consejos de Rodolfo son geniales Rafa! Hazle caso si puedes!!
Casi casi te digo Rodolfo, que cuando vaya para allá nos podríamos hacer un recorrido
Cada lugar q te recomienda está muy bien. Sólo falta que cuando vayas al Parque Lezama en San Telmo, mi barrio, te tomes un café en el Británico, el café de la esquina, que ya no está Manolo, pero bueno.. tenés que ir a ese bar.
Luego te hacés unas buenas fotos en el parque, la iglesia ortodoxa rusa (la casa roja era mi casa). Recuerdo la crueldad del ovispo de la iglesia con los gatos… Sigo.. y ya que estás cerca te vas a comer al Obrero
.
Siempre con cuatro ojos que las “pálidas” chungas las hay…
La librería que seguramente se refiere Rodolfo es Eterna Cadencia, en la calle Honduras. Genial.
Abrazo!
El problema Marcelo es que vamos a tener que coincidir, porque yo tampoco estoy “allá”. En todo caso, me alegra saber que mis consejos para Rafa te parecen buenos. Señal que no estoy muy desfasado. Me acordé del Británico, claro, pero no quería abrumarlo al amigo. Otro lugar buenísimo de tu barrio, pero no sé si sigue abierto, es el bodegón del gallego que está, o estaba, en la esquina de Brasil y ¿Piedras?, ¿o es el Manolo al que te referís? Espectacular ese lugar. ¿Y conocés El Puentecito, en Barracas? Vieytez y el Riachuelo, donde termina el recorrido del 12, inolvidable…
En fin, vamos a seguir laburando.
Abrazo
Para nada desfasado. El Británico es el que por la noche atendía Manolo, Defensa y Brasil. No es lo mismo ahora, desde que lo vendieron, pero vale la pena ir.
El Puentecito en Barracas no lo conozco pero tomo nota.
Abrazos
Ayer estuve en San Telmo por la mañana, pero no me dio tiempo ir al parque Lezama.
Por la tarde me fui para Palermo y compré tres libros geniales en Eterna Cadencia. ¡Qué lugar tan entrañable!
¿Os habéis planteado hacer una guía de Bs As?