Podemos considerar a la Catedral de Ávila como el laboratorio del gótico español. Todo tipo de experimentos tuvieron lugar en el primer templo de ese estilo construido en España. No todos salieron bien. Hay varias visitas imprescindibles en el interior de la Catedral: el trascoro en alabastro, la capilla de San Nicolás y su curiosa inscripción pidiendo limosna para casar a las doncellas huérfanas, el retablo de Pedro Berruguete, continuado por Santa Cruz (ambos mueren durante los trabajos) y terminado por Juan de Borgoña; y el sepulcro del obispo Alonso de Madrigal, conocido como El Tostado. Pese a su baja estatura, era muy inteligente y fue uno de los escritores más prolíficos (y olvidados) de las letras españolas. Cuentan que en un viaja a Roma, el Papa le invita a ponerse de pie creyendo que estaba de rodillas: “Excelentísimus domine, ascendit superius” (excelentísimo señor, póngase en pie). A lo que el obispo le contestó: “Santitate, non sum plus” (Santidad, no soy más). Cuando todos dejaron de reír, dijo que en su tierra la altura de los hombres se medía por la testuz.


El románico en Ávila es para la Basílica de San Vicente, donde se conserva el cenotafio de los Santos Hermanos Mártires. Seguimos son las leyendas. A San Vicente le corresponden la del judío y la de San Pedro del Barco y la mula: donde llegue la mula será enterrado. A San Vicente llegó, dio una coz y se murió. Al animal le reservaron un espacio cerca de la basílica. En alguna de las capillas intentaron imitar el tono rojizo de la piedra de la Catedral y les salió una especie de arte rupestre hortera.
El visitante tiende a no salirse demasiado del perímetro amurallado. Craso error. Una visita a Ávila no puede ser completa sin acercarse al Monasterio de Santo Tomás, el de más abolengo, el que fue sede de la Inquisición. Iniciado con aportaciones obligatorias para los judaizantes y concluido con el patrocinio de los Reyes Católicos. Sorprende el interesante Museo de Arte Oriental, en el interior del monasterio, con una extensa colección de piezas traídas por los misioneros que marcharon a países como Filipinas, Japón, China, o Vietnam. Al salir del monasterio, cae la tarde y los vencejos llenan el cielo de Ávila, hace por tanto calor. La visita concluye en la plaza del Mercado Chico. La mística, cuando se superan los treinta grados, se entiende mucho mejor en una terraza a la sombra.









Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



No me canso de visitar Ávila.
No todo va ser playa o montaña.
Un punto positivo para el turismo de interior!!!
Un saludo y enhorabuena por tu blog.
Que bonito es avila, muy buena recopilación de sitios en los 3 posts, genial! El otro dia en el grado en turismo que estoy cursando estuvimos hablando de la cuidad y me impresiono mucho! espero poder ir a visitarla dentro de poco! gracias por la información, muy buen blog!
Es una ciudad y desconocida para la mayoria
Que sitio tan lindo
Me encantaria ir a tomar fotos alla
Lo voy a anotar definitivamete la proxima ida a espania
Es un sitio muy bonito, vale la pena visitar