Una píldora más corta para digerir el empacho del vídeo de ayer del Camino de Nidaros. No son tomas falsas, ni siquiera un making of en toda regla como sugiere el título. Es ni más ni menos que un servidor haciendo un poco el payaso. Ya lo siento. Espero que por lo menos os resulte divertido.

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En el Camino de Nidaros con la Fuji X-S1. Cada vez es más frecuente que las cámaras fotográficas integren la posibilidad de grabar vídeo en HD. Si ayer dábamos un repaso a las fotos de la Fuji X-S1, hoy le toca el turno a su sistema de vídeo. La resolución es la máxima, Full HD de 1920X1080 a 30 fps. La única limitación viene a la hora del tiempo de grabación, un máximo de 29 minutos por toma. Pero la rapidez de inicio de una nueva toma hace que no represente mayor problema. Un botón rojo, muy bien situado al alcance del pulgar, inicia y detiene la grabación. La captación de sonido es bastante digna para distancias cercanas a cámara y poco ruido ambiente. Me ha gustado mucho la flexibilidad de la pantalla de visionado que permite encuadrar perfectamente, no por intuición, en tomas elevadas o a ras de suelo. Si ayer hablábamos de la potencia del zoom aplicada a la fotografía, imaginad la versatilidad que tendremos a la hora de grabar vídeo. A la hora de utilizar toda la capacidad del zoom, debemos estabilizar al máximo la cámara. Aún así, será difícil evitar algún salto a la hora de cambiar de distancia focal, aspecto a mejorar en la cámara ya que esos cambios no son todo lo progresivos que sería deseable. Volvemos al análisis final de ayer, si a las virtudes fotográficas de la cámara unimos el vídeo en HD, estamos ante una opción más que interesante para disfrutar de una todoterreno en la fotografía de viajes teniendo en cuenta que en poco menos de un kilo de peso, podemos resolver cualquier situación que se nos presente: desde la fotografía de paisaje con el angular, hasta la de fauna en un safari por África gracias a su potente zoom. Sin olvidar la captación de vídeo para escenas que necesiten algo más que una fotografía.
En cuanto al vídeo, todavía me queda mucho camino por recorrer. Espero que los 29 minutos que dura el vídeo del Camino de Nidaros no se hagan un tostón insufrible, he procurado hacerlo divertido. Si queréis verlo en HD, podéis ir directamente a Youtube y cambiar la resolución. Y mañana, el Making Of, aún más divertido.

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Durante el pasado viaje por Noruega, recorriendo el Camino de Nidaros, tuve ocasión de probar la cámara Fuji X-S1. No os voy a hablar de especificaciones técnicas, que podéis encontrar en la página oficial del modelo, sino de mis sensaciones con la cámara en las manos y sobre aquellos aspectos que me han llamado más la atención. No se trata de una comparativa con el equipo con el que estoy acostumbrado a trabajar, sería absurdo. Es una prueba individual de una cámara que supera en poco la franja de los 600 euros.

Cuando la tienes en las manos, tienes la impresión de que estás ante una cámara de verdad. El agarre es muy cómodo y su peso, de algo menos de un kilo, aleja esa sensación de que estás ante una cámara frágil. Viene equipada con un zoom que, en tiempos de la fotografía analógica, hubiera sido impensable: un 24-624 con 2.8 y 5.6 de luminosidad en las respectivas distancias, lo que la convierte en una estupenda todoterreno para fotografía de viajes. La posición de 624 hace necesaria la estabilización de la cámara, nada nuevo para el que haya disparado alguna vez con esos enormes teles, que hacen que todo baile ante la cámara.

Fuji X-S1 con el zoom en posición 24 mm. Está marcada la zona fotografiada en la siguiente imagen con la posición 624 mm.

Fuji X-S1 con el zoom en posición 624 mm

La posición macro me ha fascinado. Nos permite acercarnos a tan solo un centímetro de los objetos y descubrir todo ese mundo interesante que hay bajo nuestros pies. Teniendo en cuenta que hice todas las fotos a pulso, aumentando el ISO para ganar un poco de profundidad de campo o la necesaria velocidad para que no salieran movidas las tomas, el resultado es muy satisfactorio. Cierto es que para hacer macro dan mejor resultado las caras ópticas fijas, un buen trípode y mucha paciencia, pero he intentado hacer toda la prueba actuando como un aficionado algo avanzado o con la inquietud de mejorar sus fotografías, público al que creo va destinada esta cámara.

Fuji X-S1 en posición Macro

Fuji X-S1 en posición Macro

Fuji X-S1 en posición Macro

En cuanto a las respuestas a ISO alto, no he necesitado a lo largo del viaje pasar de 800 para realizar mi trabajo. No obstante, estuve haciendo algunas pruebas llevando más arriba ese valor pero se empezaban a apreciar pérdidas de calidad. Por lo que establecería el límite con alta calidad en un valor nada desdeñable de 1600 ISO, aunque si se prima el tener la foto, el límite que ofrece la cámara está en 12.800 ISO.

Fuji X-S1 a 1600 ISO

También tiene la posibilidad de grabar vídeo en HD, pero os hablaré de ello en la próxima entrada. Os avanzo que es uno de los aspectos que más me ha gustado de la cámara.


En definitiva, me ha parecido una cámara muy interesante para toda aquella persona que viaje o fotografíe todo lo que aparece a su alrededor y no quiera hacer una gran inversión en equipo fotográfico. La relación calidad-precio de la Fuji X-S1 es sobresaliente.

Durante todo el viaje por Noruega, estuve publicando crónicas diarias de las etapas utilizando para ello los JPEG directos que daba la cámara (la ajusté en RAW+JPEG alta). Las fotos que hoy publico son JPEG, pero tras haber revelado el archivo RAW. Podéis hacer clic para verlas un poco más grande.

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El día 28 por la tarde fue el gran día, poníamos el punto final al Camino de Nidaros haciendo entrada en Trondheim, el nombre actual para la antigua ciudad de Nidaros. Si bien hubo algo de truco. Tras recorrer por la mañana una dura etapa, el bus nos había recogido en Hjerkinn para trasladarnos a Trondheim o Nidaros. Por la tarde, retrocedimos algunos kilómetros para reunirnos con todos los peregrinos llegados de otros puntos.

Era la víspera de San Olav y había preparados una serie de actos oficiales. Fue una especie de paseo triunfal, de unos ocho kilómetros, para ir tras las últimas señales del camino. Tras detenernos en una serie de pequeñas iglesias, llegamos a la Catedral donde nos esperaba un grupo de gente con antorchas haciendo un pasillo hasta la puerta del templo.

La llegada a la plaza de la Catedral fue muy emotiva, abrazos y besos de alegría por el final del camino. Por la noche, se celebró una misa en honor de los peregrinos. Y poco más. Caí derrotado sobre la cama, esta vez de hotel, sin poner el despertador como había estado haciendo las últimas dos semanas. Òscar y yo habíamos caminado alrededor de 300 kilómetros, aproximadamente la mitad del Camino de Nidaros, recorriendo sus etapas más emblemáticas. Haciendo balance, debo afirmar que ha sido una experiencia muy enriquecedora. El Camino de Nidaros es pura naturaleza, como sólo Noruega y alguno más de sus vecinos nórdicos puede ofrecer. El haber tenido la oportunidad de charlar íntimamente con ella durante un par de semanas ha cargado mis pilas para una buena temporada. Pese al esfuerzo.

El 29 era el día grande de la ciudad, la celebración de San Olav. Por la mañana, tuvo lugar la entrega del Olavsbrevet, el equivalente a la Compostela del Camino de Santiago. Acreditación que fue entregada incluso a algunos peregrinos que hicieron todo el recorrido en coche. En fin. Luego llegó el momento de disfrutar de Trondheim, una agradable ciudad sobre el río Nidelva. Las casas que hay junto al puente de madera forman la postal de la ciudad y justo detrás está la zona más agradable, con pequeñas casas de madera convertidas en bares más parecidos al salón de una casa que a un espacio para el ocio.

Como última anécdota que refleja hasta que punto hablamos de un país sincero y honrado, os contaré lo que me pasó en el bus que me tenía que llevar desde la ciudad al aeropuerto. En Noruega puedes pagar hasta un café con tarjeta, también el bus. Pero hay algunos datáfonos que no leen todas las tarjetas. Nos había pasado el día anterior en el lugar donde cenamos en Trondheim, un local de kebabs, pero un cajero delante del restaurante solucionó el imprevisto. El conductor del bus hizo subir a los pasajeros que esperábamos en la parada, diciendo que nos cobraría más tarde. Cuando pasó por los asientos, la máquina no leía ninguna de las dos tarjetas que le di. Le ofrecí ir al cajero en el aeropuerto o pagar en euros, que sí llevaba, ya que como volvía a casa apenas me quedaban algunas monedas, insuficientes para las 120 coronas que costaba el billete. No quiso cobrarme. En España me han hecho bajar del bus porque el conductor no tenía cambio de 20 euros, lo de la tarjeta ya les parece ciencia ficción. En fin, deseando volver a Noruega. Tras varias visitas al país, aún quedan un par de destinos que me apetecen mucho, las Lofoten y las Svalbard. A ver si lo soluciono en breve. Y ya sabéis, cualquier duda que tengáis sobre el Camino de Nidaros no dudéis en contactarme.

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