Era muy pequeño, no recuerdo exactamente el año pero sin duda no llegaba a los diez años, cuando cayó en mis manos una colección de libros de Julio Verne. Por supuesto todavía la conservo, como todos mis libros. Entre ellos estaban títulos como La vuelta al mundo en 80 días, Miguel Strogoff, Cinco semanas en globo o El rayo verde. Supongo que parte de mi espíritu viajero se alimentó de aquella colección de libros. Poco tiempo después de leer El rayo verde apareció una fotografía de una aurora boreal entre las páginas de mi libro de Ciencias Naturales -que bonito nombre y no el de Conocimiento del Medio- y durante mucho tiempo relacioné la formación de las auroras boreales con el rayo verde, pese a las explicaciones de Aristobulus Ursiclo. Cuando años más tarde supe diferenciar entre un fenómeno y otro, se iba a convertir en una obsesión el poder verlas algún día. Había viajado a Noruega por encima del Círculo polar ártico hacía seis años y tuve la oportunidad de verla por primera vez. Tenue, efímera, breve, mágica. Esta semana pasada he vuelto a Noruega. La primera noche a bordo del Hurtigruten, el expreso costero que recorre el litoral noruego, ya quisieron aparecer por encima de los fiordos. El pasado jueves, en la localidad de Alta, estuve inquieto durante toda la cena. Podría contar que algo en mi interior me decía que iba a ser esa noche, que la magia estaba por encima de lo empírico, pero la realidad es que sabía que las condiciones eran idóneas: noche despejada y temperaturas extremas en torno a -20ºC. Con el último mordisco por tragar fui recorriendo las localizaciones que había hecho previamente. Pasaban unos minutos de las diez de la noche (benditos datos Exif porque los nervios y el frío no me dejaban ver la hora) cuando comenzó a insinuarse. Al rato bailaba libre por el cielo. Me sentí solo con ella, único en el mundo, pequeño, excitado. La aurora boreal era mi particular Elena Campbell, la protagonista que ansiaba ver el rayo verde. Bailaba conmigo, me abrazaba. Apenas unos minutos de un beso que recordaré toda la vida. Apenas treinta segundos de exposición para una foto que había soñado los últimos 25 años de mi vida.
EL BESO DE LA NATURALEZA
"LA MIRADA SALVAJE" de ANDONI CANELA
La semana pasada estuve unos días trabajando en Valencia y aproveché para visitar la exposición “La mirada salvaje” de Andoni Canela, en el Museo de Ciencias Naturales. En muchos sentidos, Andoni siempre ha ido un par de pasos por delante de la mayoría de fotógrafos. Con esta exposición lo ha vuelto a demostrar. Algunas de las fotografías están montadas en marcos de roble natural que proviene de las vigas de una casa de 300 años de antigüedad, alcanzando pesos de hasta 50 kilos. La exposición se completa con unos paneles en los jardines exteriores hechos en lona resistente al agua, a fuertes vientos e incluso a los niños. Precisamante a los niños es a los que recomiendo visitar la exposición. Pedirle a vuestros padres que os acompañen para poder comprobar la difícil labor que os queda por delante: tratar de conservar lo que vuestros mayores nos estamos cargando. Esa es la principal conclusión que saco de la visita a la exposición, la enorme labor educativa de Andoni que predica con el ejemplo y tiene un estupendo proyecto junto a su hijo Unai. Es el conocido Looking for fochas que se puede ver en su blog.
Por lo demás, un diálogo imaginado tras una frase de una de las señoras que visitaba la expo:
- Anda, un retrato de un lobo. (A partir de aquí todo es producto de mi mente maliciosa)
- Sí, señora. Es para el carnet de lobo. ¿Sabe que esa foto es producto de días, a veces meses de trabajo?
- ¿Para retratar a un lobo? Pero si he oído que los amaestran para que den saltos…
- Estos no señora, estos muerden.
Tras su paso por Valencia, la exposición visitará Zaragoza, Bilbao, Plentzia y, a falta de algunos flecos, Madrid y Barcelona. Si alguien está interesado en la exposición puede contactar con Andoni Canela o con Rodolfo Chisleanschi que, a través de la agencia Kairos, se ha encargado de coordinar y comisariar la exposición.
LECTURA FOTOGRÁFICA: LOS PROCESOS DE VALORACIÓN EN FOTOGRAFÍA
¿Cómo se transforma el significado y la emoción que contiene una fotografía antes, durante y después del disparo?
¿Cómo interactúa el fotógrafo con los roles de creador y de espectador de sus propias imágenes?
¿Cómo se transforma la fotografía cuando un editor la lee?
¿Y qué pasa cuando nuestras experiencias y conocimientos cambian la lectura?
Y el espectador: ¿qué lectura hace?
Se abordarán los aspectos que influyen en la lectura fotográfica. Hay fotografías que se hacen incluso antes de ver la escena. En el encuadre se encierra algo más que un instante: desde las sensaciones hasta el bagaje cultural; tanto del fotógrafo como de la persona que interpretará después la fotografía. El fotógrafo, como espectador de sus propias imágenes, encuentra el sentido tras la captura o, incluso, mucho tiempo después; influenciado por algún suceso o conocimiento que le lleva a darle un nuevo significado a la fotografía. El fotógrafo necesita del espectador para transmitir el mensaje. El espectador debe encontrar o dar el sentido a la fotografía. El espectador puede ser desde el editor gráfico hasta el consumidor de la publicación. Pensamos en el sentido, en el instinto, en la suerte, en la experiencia fotográfica acumulada, como fotógrafos y como espectadores. Creemos en una visión intuitiva, inconsciente, en la experiencia y el conocimiento, como herramientas del proceso fotográfico. La imagen existe, los fotógrafos capturamos el instante y tratamos de explicar, emocionar y transmitir al espectador, que a su vez, interpreta, le da un sentido y juzga.
Con estos planteamientos, presentamos “Lectura fotográfica”, primera edición de Caja Azul.
Nos acompañarán como ponentes:
• María Rosa Vila (editora gráfica de la revista Descobrir Catalunya)
• Rafa Badia (fotógrafo, editor gráfico y profesor)
• Paco Elvira (fotoperiodista y profesor de fotoperiodismo)
• Alfons Rodríguez (fotoperiodista y profesor de fotoperiodismo)
• Manel Úbeda (fotógrafo y director de IDEP)
Fecha: 6 de marzo del 2010, de 10:00 a 14:00 hrs
Lugar: IDEP. Gran Vía Corts Catalanes, 461. 08015. Barcelona.
Precio: Entrada gratuita. Aforo limitado. Es necesaria la inscripción.
FOTOS "IKEA"
El año pasado tuve que trasladarme durante varios meses a la Costa Blanca para hacer trabajo de archivo fotográfico. Una pequeña parte de ese trabajo consistió en fotografiar los productos gastronómicos que representan a la provincia. Al tener que moverme de un lado para otro resultaba complicado llevar un estudio encima y a veces hay que ingeniárselas un poco para obtener resultados aceptables. ¿Verdad Paco Elvira? La solución ortodoxa hubiera sido comprar una softbox, reflectores y llevarme flashes de estudio. La solución heterodoxa, que se impuso, fue idear un estudio portátil que a muchos os parecerá cutre, pero fue muy barato. Compré en Ikea una tienda de campaña para niños modelo KOJA por 5,99 euros y paseando por los pasillos de la tienda sueca encontré una manta negra que me sirvió de fondo y unos metacrilatos blanco y negro para suelos y utilizarlos como reflectores. La transparencia de la tienda me permitía ubicar el flash fuera cuando era necesario y dentro cuando quería rebotarlo. La única pega es que las tiras que montan la tienda eran de color azul en el interior y daban reflejos. Solución: cinta aislante blanca. En la foto de la copa de vino, pegué una etiqueta de la D.O. en el suelo para que apareciera a través de la copa y tuve que ir mezclando el vino con agua para obtener el efecto que me interesaba. También tuve que cubrir la entrada de la tienda con un trapo blanco dejando asomar sólo el objetivo para evitar que la copa hiciera de espejo. La tienda plegada cabía en una antigua funda de trípode y los reflectores en una bolsa. Todo junto no ocupaba apenas espacio en el maletero del coche. También compré un pulverizador en la sección de jardinería para rociar las frutas. El coste total fue inferior a 20 euros y el resultado creo que aceptable. Desde aquí pido perdón a Siqui Sánchez: Siqui, escuché tu charla en La Garriga. Todo aquello de los osos pandas y de que había que aparentar con enormes cachivaches, pero no me vio nadie.
Os recomiendo hacer click en la foto para ver mejor los detalles.

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


