Al final de la entrada sobre Toulouse hacía una pregunta: ¿De qué sabor os imagináis el helado más extraño? Helado de foie, pimientos del piquillo, roquefort, mostaza, aceite de oliva, cebolla confitada, pesto, ketchup, champagne, caviar y wasabi. Todos ellos están en la carta del maestro heladero Philippe Faur.
El único secreto es utilizar materiales de primera calidad y poner pasión en lo que se hace. La mayoría de los heladeros hacen sus productos con leche en polvo y agua, pero Philippe compra la leche en una granja a pocos kilómetros de Saint-Girons. Para el helado de foie acudió a un productor del Perigord y a la casa Petrossian para el de caviar. Y sí, también tiene de fresa y chocolate. En este pasado viaje tuve la ocasión de probar el de foie y el de piquillos y en una anterior visita a la región de Ariège, también en Midi-Pyrénés, un menú en el que los helados iban de acompañamiento: el de foie con la carne, el de piquillos con una especie de estofado y el de caviar con pescado. Sencillamente espectaculares.
Pero sin duda, la estrella gastronómica de la región es el pato, un animal que nace, crece, se reproduce y foie. Con la llegada del otoño, localidades como Gimont o Samatan celebran los mercados del foie a la carrera. Algo así como el primer día de rebajas en El Corte Inglés con gente haciendo cola desde muy temprano. Cuando abren las puertas todo el mundo corre en busca del foie perfecto. Éste tiene que ser redondeado, el color será amarillo o blanco dependiendo del tipo de alimentación, no tienen que verse las venas y los dedos no deben quedarse marcados al tocarlo. El precio sobre los 30 euros el kilo. No podía faltar el vino en un viaje por Francia. Los viñedos de Domaine de Pialentou estaban preciosos, el otoño empezaba a llegar a las hojas y, además, era tiempo de vendimia. Al frente de Pialentou está Jean Gervais, el que fuera propietario de Bodegas Palacios en La Rioja desde el año 86 al 98. Gervais fue el primero en introducir el roble francés en España y artífice del Milflores, un interesante Tempranillo.
La foto de la vendimia corresponde a unos viñedos en la región de Ariège.
Y si os habéis quedado con hambre aún queda mucho más por comer: la codiciada trufa, los quesos de Xavier, la cena en un barco en el canal, las estrellas Michelin. Pero ahí hay tema para otro viaje.
Más información sobre la gastronomía en Midi-Pyrénées aquí.

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.


