Valle Maggia es conocido por los rusticis, casas de campesinos con dos o tres siglos de antigüedad. Uno de las mejores medios para visitar el valle es mediante los eficaces autobuses postales de color amarillo, identificados por el cuerno sobre disco negro y su peculiar claxon interpretando las notas de la Obertura de Guillermo Tell de Rossini.
Los pequeños pueblos se van sucediendo y ver sus deliciosas iglesias, casi siempre románicas, es motivo suficiente para visitar localidades como Cevio, Moghegno o Bignasco, donde el valle pierde su nombre y se ramifica para convertirse en Val Bavona y Val di Prato. El primero forma una espectacular garganta que conduce hasta la remota aldea de Sonlerto, a los pies del glaciar del pico Basódino. En Val di Prato, la curiosidad llega tras pasar Prato Sornico y Peccia.
El controvertido arquitecto Mario Botta ha dado forma a la iglesia de San Juan Bautista en el pequeño pueblo de Mogno. Como siempre en la arquitectura de vanguardia, hay diversidad de opiniones. Como respuesta a la joya de la arquitectura moderna, siglos de historia en la románica San Nicola en Giornico, ya en el Valle Leventina. La cripta y el Pantocrátor no tienen desperdicio.
A Lugano se la conoce como el Río de Janeiro del viejo continente, se supone que por las vistas que ofrece desde alguno de los montes que la circundan. Vistas y paisajes que ya contempló el padre de Harry Haller, el lobo estepario. Cuando Herman Hesse llegó al pequeño pueblo de Montagnola era tan solo un extraño alemán con sombrero de paja e incluso, para los más pequeños, el pintor de mamarrachos.
Tras Siddartha, El lobo estepario y el Nobel de literatura a sus espaldas, Hesse pasó a ser “el eterno caminante”, apodo que le dieron sus vecinos de Casa Camuzzi, donde residió 12 de los 43 años que pasó en la pequeña localidad, los últimos de su vida. Hoy, la casa alberga el museo Herman Hesse. A su muerte le sucedería lo mejor que le puede ocurrir a un escritor; fue adoptado por los jóvenes rebeldes de medio mundo. Eran tiempos de la generación del flower children, religiones pacifistas y evaporación de tabúes sexuales. Todos ellos convirtieron a Hesse en su mentor.
Lugano es ciudad de coquetos colmados, y también de destacadas iglesias. La Catedral de San Lorenzo es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica lombarda, y Santa María de los Ángeles no le va a la zaga. Sus notables frescos, representación de La última cena incluida entre ellos, son obra de Bernardino Luini, de del que se dice que pudo ser discípulo de Leonardo da Vinci. Trazos no le faltan. En los embarcaderos del lago Lugano parten los barcos que llegan a pequeños pueblos como Gandria, antiguo nido de contrabandistas más conocido hoy por sus restaurantes de pescado, o el pintoresco Morcote, antaño pueblo de pescadores, de características casas de color terracota que han sido pobladas por artistas.
Más información sobre el cantón del Tesino y Suiza

Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



No sabes lo bien que me ha sentado pasar hoy por tu casa.
Casi que lo necesitaba.
(… A Hesse me lo comí, y me comió, de muy niña. Fue el que motivó, aunque sea paradójico, mi amor por la fantasia)
Muchos besos (y muchas gracias,… de verdad)
B.D.C.R. y A.
MartinAngelair, la obra de Herman Hesse es enorme. Lo poco (muchas veces me gustaría que fuera mucho más) que tengo de lobo estepario también se lo debo a él.
Información Bitacoras.com…
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