Tras París, la ciudad de Lourdes es el lugar que más turistas recibe en Francia. La historia de Lourdes es, como poco, peculiar. Vamos con ella. Bernardette era una joven pastora, analfabeta, que se encontró con una señora en la cueva de Massabielle. No sé si por escéptica o por pocas luces, tuvieron que suceder 18 encuentros hasta que un día la señora le dijo: Pero no ves, alma cándida, que soy la Inmaculada Concepción… ¡Milagro! La Virgen le dijo que fuera a tomar agua de la fuente y que comiera hierba. Diréis lo que queráis, pero ¿no es eso lo que hacen las ovejas y no tienen los pastores la costumbre de echarse un sueñecito mientras pastan? Ahí lo dejo y no digas que fue un sueño.

La cosa es que la fuente no ha dejado de brotar, hasta cien mil litros diarios de agua que los fieles embotellan en todo tipo de cachivaches fruto de la mercadotecnia: cantimploras, vasos, garrafas de distintas capacidades y marianas formas. Llegué a Lourdes por la noche, cuando la ciudad tiene aspecto de Las Vegas del cristianismo, a caballo entre un circo rancio y un bazar chino. Se ven todo tipo de recuerdos en venta, amontonados tras neones cegadores. Aunque por lo visto, hay poco que hacer con ese tema. Hubo un intento de mejorar la calidad de la mercadotecnia, hasta que un cardenal de visita en Lourdes compró el más hortera de todos los recuerdos y entendieron que eso debía ser lo que demandaba la gente. Aunque también habría que hablar de la capacidad como coolhunter de un tipo que mezcla púrpura con rojo escarlata, se pone birreta y lleva un anillo tamaño rapero.


Por la mañana temprano todo estaba en aparente calma. Hasta que los autocares empezaron a regurgitar y se dio inicio a la función: abrían iglesias y capillas para que curas políglotas fueran ocupando su lugar en el altar, voluntariado de los cinco continentes asesoraba a los grupos y la gente caminaba por el mapa sin salirse del trazado mariano. Se formaron las primeras colas junto a la cueva, en las máquinas que venden velas o medallitas y en las fuentes instaladas a lo largo del río de las que, supuestamente, brota agua del manantial. Como me debo a vosotros, hice un completo trabajo de campo y probé el agua, no-vaya-a-ser-qué. Al rato me picaba toda la espalda, de manera nerviosa, como si un sarpullido la recorriera de arriba a abajo. Enfrente, la gente frotaba estampas, medallas y velas por la pared de la cueva; ponían a arder toneladas de velas que operarios con enormes carros se encargaban de retirar para dar cabida a otras nuevas.

El itinerario clásico tiene en la basílica de San Pío X uno de sus must. Es una especie de búnker nuclear, diseñado por el arquitecto Vago -no es coña, es su nombre-, adornado con retratos gigantes de santos, el primero de ellos en la frente, nada más entrar: Escrivá de Balaguer.
También tenemos el museo de la santa, donde vemos algunos trozos de ropa, fotos, libros y sorprendentes manuscritos de caligrafía propia de cantoral gregoriano, de la época que pasó en el convento. Todo un mérito teniendo en cuenta que, meses antes, no sabía leer ni escribir. Cada noche, se vive el momento con más carga emocional en lo que supone una visita a Lourdes, la procesión de las antorchas. El día que visité la ciudad el grupo mayoritario era de catalanes, que por lo visto son de los visitantes más asiduos a Lourdes. Iban cantando el Virolai mientras transportaban velas, otro de los productos superventas, hasta la puerta del santuario.

Vi mucha emoción durante el escaso día y medio que estuve en Lourdes, pero también comportamientos que en otras religiones se achacan al fundamentalismo. Mientras sigan existiendo ese tipo de conductas, probablemente no tengamos remedio como sociedad. Y el tiro no va hacia la gente que llega hasta Lourdes, cada uno es libre de emocionarse y creer en lo que quiera: señores que caminan sobre las aguas, futbolistas, contertulias yonquis, incluso en pulpos advenedizos con perfil en Facebook. Mi crítica apunta arriba del todo, al que se esconde en la respuesta al Cui Prodest.

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14 Comentarios a “Lourdes. Las Vegas del cristianismo”

  1. Simplemente genial.

    Estuve en Lourdes hace ya bastantes años (creo que tenía 13 o 14) y me impresionó muchísimo. Lo recuerdo tal como tú lo cuentas. De aquellas, incluso me dio un poco de miedo (edades en las que se es fácil de impresionar).

    Un abrazo

    • Carmen, sigue dando un poco de miedo. Te haces muchas preguntas cuando visitas un lugar como Lourdes.

  2. Buenísimo!
    Título, artículo y reflexión final.

  3. Excelentes fotos, como siempre, gracias!
    Voy a Lourdes a yudar a enfermos. Voy a rezar y no compro nada, ni falta que hace: lo que me llevo es más fe, más determinación para trabajar, servir y rezar. Y el Papa me enriquece con sus palabras, con sus ideas, con su sabiduria. Dinero? Comercio? Quien quiera que lo haga, sin duda es una minoria de los que vamos al Santuario. Por eso algún comentario -siendo sincera- no me ha gustado, en cambio las fotos buenísimas. Como se ve en ellas, hay gente de todo el mundo, gente que cree, que tiene esperanza en una humanidad mejor, un lugar único. Adeu!!!!

    • Hola Jana, como comento, siento un profundo respeto hacia la gente que acude a Lourdes, sea por el motivo que sea. Si además es el de ayudar, todavía es mayor. Lo que critico es el aprovechamiento comercial que se hace de todo ello. También, desde mi ateísmo, me parece un horror el papel de la jerarquía de la iglesia católica.

  4. Tal cual. Territorio propio de escrivás de balaguer y gentuza por el estilo. Gente con buena intención engañada por publicidad manipuladora y mercadotecnia. Dinero, dinero y dinero.

    Manuel Bustabad

  5. No me gusta estos sitios donde la gente va con ilusiones y sólo se deja el dinero. Vaya chollo han pillado en esa región. Porqué no inventamos algo en alguna región española necesitada???? Por lo demás genial artículo Rafa, como siempre!! Un abrazo

  6. Hermano Pérez, se ha olvidado usted comentar que Lourdes es el destino para el que se necesitan más vacunas del mundo.

    Que Nuestro Señor le acompañe en sus viajes.

    Padre Jorge.

    • Uf, me parece que no son muy efectivas las vacunas tradicionales, padre Jorge.
      De las que sirven para no perder el norte, voy servido. O eso creo.

  7. Yo también estuve hace muchos años y me impresionó por el circo que hay allí montado. Ahora bien, no estoy deacuerdo con el título. No confundamos cristianismo con catolicismo. No tienen NADA que ver. Por otra parte, vacunar a la gente contra lo que le da consuelo o le hace emocionarse tampoco creo que sea la solución (si es que hay algo que solucionar), como dice Jana, que cada uno vaya a enriquecerse de la forma que mejor considere, y no todos lo hacen económicamente.

    Pues eso, queda dicho.

    JD

    • JD, para mí el concepto de religión es uno y no hago distinciones. Podría quedarme con la moral protestante (no hay más que ver lo avanzados con respecto a nosotros que están los países del norte de Europa), pero no conviene olvidar la manu militari de Calvino cuando regresó a Suiza y su papel como pionero al crear las comisiones de vigilancia vecinal, Stasi lo llamaron siglos más tarde.

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