El ancho mínimo de las puertas para permitir el paso de una silla de ruedas debe ser de 80 centímetros. Doy esta información porque estos pasados días he estado recorriendo Oviedo desde otra perspectiva, la que da estar sentado en un silla de ruedas. Oviedo es una ciudad que conozco muy bien y hasta ahora podía afirmar que la calle Uría, la miraras por donde la miraras, era llana. Desde la silla es una subida, leve pero interminable. Y así otras muchas calles de la ciudad que hacen necesario volver a darle una vuelta al mapa para buscar el trazado más favorable, un recorrido que dé descanso a los sufridos motores -en el caso de poder utilizar los brazos- o a nuestro acompañante.

La lista de obstáculos se puede ampliar con escalones de apenas centímetros que no existían o accidentes insalvables creados al superponer las distintas capas de asfalto de las calles. Han sido unos días muy intensos en lo profesional y en lo personal, que ni siquiera el ego de una guía (no pienso darle un protagonismo que no merece) ha podido deslucir. Ha brillado el sol en Asturias, hemos tenido interesantes charlas bien regadas con sidra y, una vez más, he podido comprobar que la gastronomía asturiana es cosa de muy valientes. El artífice de este viaje ha sido Miguel Nonay, de Viajeros sin Límite, el único que realmente necesitaba esa silla. El trabajo que está haciendo por el turismo inclusivo en todo el mundo, no tiene precio. Si hay que hacer canopy, se hace. Si hay que bajar dunas en el desierto, se bajan.
En muchas ocasiones las barreras están en la mente de las personas. En una pequeña rueda de prensa que dimos el domingo, quise destacar que todos somos viajeros, independientemente de nuestras capacidades y mirad que no hablo de discapacidades. Cuando no se puede hacer accesible un lugar, es cuando aparecen las personas. En el año en que construyeron Santa María del Naranco, una de las joyas del prerrománico asturiano, poco pensaron en la accesibilidad. Hoy en día, al ser Patrimonio de la Humanidad no son fáciles las actuaciones para modificar su acceso. Aunque si es patrimonio de todos, me pregunto por qué no todos podemos hacer la visita. Miguel no podía perderse el interior de la iglesia, así que agarramos entre tres buenos mozos y colocamos a Miguel asomado a la característica ventana del monumento. Por lo demás, contaros que no es nada fácil moverse en una silla de ruedas. Al cansancio de brazos, hombros y espalda, se une una falsa confianza que te lleva a participar en carreras en las que acabas volando. Tú por un lado y la silla por otro.






Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.



Precioso artículo, me ha gustado muchísimo. Obvia decir que “es un tema sobre el que todos deberíamos reflexionar” y blablabla, porque ya lo sabemos. Gracias a post como éste quizá alguno hoy lo haga (la primera, yo).
Y por dios, ¡la caída final es un puntazo! jajaja.
Carmen, de la caída ya me he recuperado. Pero la refelexión todavía continúa.
¡Vaya paliza os dio Miguel en la carrera!
Gran entrada ésta.
Manuel Bustabad
Manuel, Miguel había entrenado un poco más que nosotros
Confirma vuestra experiencia que no nos damos cuenta de lo que cuesta subir leves pendientes con silla de ruedas, pasar callejuelas con adoquines o intentar bajar una acera. En un viaje a Aviñón me torcí el tobillo y tuve que visitar la Provenza francesa en silla de ruedas. Trabajemos para que las ciudades sean cada día más accesibles a todo el mundo. Buena iniciativa la de #oviedotrip12!
Un saludo
Roser, entonces ya sabes de qué hablo. Si todos tomamos un poco de conciencia, haremos un mundo mejor.
Rafa,como tu ya sabes,llevo siglos colaborando en revistas especializadas en viaje, y nunca he visto un reportaje que trate lo importante que son 80 cm. Te felicito por la elección de la temática
Gracias, Lucas. Es un tema que preocupa poco. Yo lo he ofrecido para publicar en prensa y de momento…
Empecé a notar las rampas de Oviedo (y de muchos otros sitios) sin falta de silla de ruedas, una angina de pecho fue clarificadora en mi caso.
También descubrí que hay escaleras como único acceso a edificios públicos, centros de formación, algún centro de salud, etc. La ventaja que tiene una persona con alguna dolencia cardíaca respecto a una con problemas de movilidad importantes es que no requiere esos 80 cm, para tener acceso a los sitios, y que escalones pequeños o bordillos no suelen ser un obstáculo importante o insalvable.
Por eso valoro y aprecio este reportaje, aproxima las vivencias de mucha gente a quienes tienen la suerte de llevar una vida sin complicaciones físicas añadidas. Enhorabuena.
Muchas gracias, Eddy. A veces necesitamos estar ante algún problema que nos toque de cerca (en tu caso de muy cerca) para reflexionar sobre si nuestras ciudades están hechas para todos.
Muy interesante este viaje por Oviedo, predicando con el ejemplo.
Gracias, Pau
Primero de todo agradecerte Rafa que aceptaras la invitación a este experience trip tan especial y que se realiza por primera vez en Europa y puede que en el mundo. Feliz porque se realice en Oviedo y a petición del destino, tu tierra y mi segundo hogar.
Gracias también por tu implicación, por querer entender, comprender y recorrer el destino sin levantarte de la silla incluso en situaciones complicadas.
Dicho ésto y más cosas que ya te he comentado, tío!!! si llego a saber la leche que te das no os adelanto, en el vídeo es impresionante pero en vivo, ese twitt hubiera supuesto otras 7 millones de impresiones más, jajaja.
Me quedo con el momento en el que me dices: Miguel, vas a subir a Santa María del Naranco, sabes que me emocioné porque jamás, incluso cuando caminaba con los bastones había podido acceder.
Nos vemos pronto.
Fue un placer, Miguel. Una gran experiencia como viajero. Lo de la leche, ni siquiera un susto
Si vuelvo a coincidir contigo de viaje, ten por seguro que no te quedarás sin visitar un sitio.
[...] -80 centímetros, el tamaño sí importa: Los mensajes solidarios o, mejor dicho, justos han calado en mí. Últimamente me fijo mucho cuando entro en algún lugar o camino por alguna avenida si son accesibles para personas con movilidad reducida. Por eso es muy de agradecer el artículo de mi amigo Rafa Pérez, El Fotógrafo Viajero, en el que nos muestra cómo Oviedo se abre a cualquier visitantes. Porque aquí lo que se destaca es que la ciudad es accesible a todas las personas sin exclusión de ningún tipo y eso, Rafa, como buen contador de historias, lo narra como nadie. [...]