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sábado 31 de enero de 2009

AL NORTE DEL RÍO GAMBIA


Hasta hace pocos años lo único que había oído del país es lo que Mecano cantaba en su Blues del esclavo: «…o esto cambia o ´tos pa` Gambia». El país más pequeño de África lleva algunos años recibiendo turismo, principalmente del norte de Europa y toda la vida vinculado a un río. Y es que Gambia es poco más que eso, unos pocos kilómetros de tierra a ambas orillas del río homónimo, que no van más allá de los ochenta en el punto más distante entre las dos fronteras con Senegal.

Los caprichos del colonialismo quisieron que Gambia estuviera bajo control británico hasta 1965. Los ingleses habían llegado tres siglos antes para instalarse en James Island y controlar desde allí el tráfico de esclavos hacia América. Hoy los afroamericanos llegan en peregrinación a la aldea de Juffureh en busca de sus «Raíces», donde los reciben los supuestos descendientes del Kunta Kinte que inspiró el personaje de la obra de Alex Haley, aunque luego el autor achacara a un error de sus asistentes el tremendo parecido de la vida de su personaje con el protagonista de El africano de Harold Courlander.
En el puerto de Banjul el trasiego de mercancías, animales y personas, no necesariamente vivas, es frenético. Cuando piensas que es imposible que carguen más el ferry que cruza hasta Barra, aún siguen empujando. Cabras que vuelan, una niña con una bandeja de fruta sobre su cabeza y un taxi con un féretro en la baca forman las últimas piezas del Tetris que, pienso, debe flotar de milagro.
Ya en tierra, el primer tramo de la carretera que recorre el norte de Gambia no se parece en nada a la accidentada carretera sur, donde en temporada de lluvia lo que parece un charco puede ser en realidad un proyecto de piscina donde nade tu vehículo. Al otro lado de la ventanilla se suceden las imágenes a modo de documental. En los campos de arroz, las mujeres ataviadas con llamativos pareos y sus hijos a la espalda, trabajan la tierra deseando que esta sea un poco más benévola en la próxima cosecha. Quizás se lo pidan al baobab. En un país de inmensa mayoría musulmana también tienen cabida tradiciones ancestrales y ritos animistas como los que se celebran en torno al árbol invertido que parece luchar por alcanzar el cielo. Tras ver decenas de ellos me acuerdo de El Principito y su miedo a que el pequeño planeta estallara debido a las raíces del baobab.
Atrás ha quedado la pesada cantinela de los bumsters. Ese amigo, amigo sin amistad en busca de sacarle unos dalasi a los turistas. El asedio al que se ve sometido el viajero en las localidades costeras se atenúa a medida que avanzan los kilómetros, hasta que llega a desparecer. En una de las paradas del trayecto, otras palabras llegan a mis oídos, más agradables, más melódicas y más en otro idioma. Sin embargo, no consigo adivinar de donde provienen las voces. De repente varios niños salen corriendo de entre los manglares, mojados y al grito de toubab, toubab… La entrada de agua salada en el río Gambia hace posible que encontremos manglares hasta doscientos kilómetros río arriba. Un tronco caído hace de improvisado trampolín donde los niños compiten para ver quien realiza la acrobacia más espectacular. Por supuesto, siempre pendientes de que el toubab-blanquito-capte el instante con su cámara, a la que acuden raudos tras el salto para verse congelados en tres pulgadas de tamaño. Los niños desaparecen bajo el agua y casi sobre ella. El mimetismo entre las turbias aguas del manglar y su piel hace necesario que unos ojos abiertos o una fila de blanquísimos dientes sonriendo balicen la posición del mocoso. De sobras es conocido el axioma de que en un cruce de caminos en África encontraremos un mercado. Es domingo, Farafenni está en mitad de la Transgambiana , blanco y en botella…mercado. Desde muy temprano llega gente de todas partes para vender sus productos en esta encrucijada de obligado paso entre una y otra parte de Senegal. Orondas mujeres lucen sus mejores batiks que parecen competir en estridencia cromática. Venden mangos, pescado ahumado, cuerdas y telas. Entre mil cosas más. En la ribera norte abundan los monumentos megalíticos, como los círculos de piedra de Wassu. No hay unanimidad entre los expertos acerca del significado de estas formaciones que adquieren el característico color rojizo debido al alto contenido en hierro de la laterita, el material empleado en su construcción. Una de las hipótesis más extendida, debido a la cercanía de cementerios, es la de su posible vinculación con ritos funerarios.
Por suerte, al llegar a Kuntaur el trayecto continúa en barco. Mis posaderas y mi estómago se quedan sin comprobar si es cierto que el segundo tramo de la carretera norte deja como autopista a la carretera sur. Un viejo velero y su ruidoso motor me llevan río arriba junto a una humeante taza de ataaya, el ritual wolof del té a la menta. El brebaje hace milagros en mi revuelto estado y la charla fluye animada con los tripulantes que me indican que debo beberlo en tres veces. Del primer vaso se dice que amarga igual que la muerte, del segundo que es dulce como la vida y el último, dulce como el amor. Todos reímos cuando el cocinero cuenta que hay amores más amargos que el primer trago. Las frágiles cayucas que navegan por el río sirven para todo, desde el que la utiliza para pescar o llevar a la familia hasta el que transporta hortalizas o la bicicleta, pero siempre con el ojo puesto en la cercanía de los hipopótamos, el animal que más hombres mata en África tras el mosquito. El tañido de una kora, instrumento ya citado por Mungo Park, recibe nuestra llegada al campamento de Janjangbureh, la antigua Georgetown. Muy a lo lejos, el horizonte dibuja una tormenta tropical que tarda unos minutos en llegar y otros pocos en desaparecer. El calor tras la tormenta llama a los mosquitos para la cena, la de ellos y la de los murciélagos que los esperan en las ramas. Un djembé golpeado con frenesí avisa a las mujeres de Lamin Koto que comienzan a danzar extasiadas, hasta que con las últimas llamas se extinguen también sus ánimos.


DATOS PRÁCTICOS


CÓMO LLEGAR

SPANAIR tiene vuelos directos a Banjul desde Madrid y Barcelona. Más información en www.spanair.com

CÓMO MOVERSE

Es aconsejable contratar los servicios de un operador autorizado. Multitud de guías se ofrecerán al viajero, pero se debe tener en cuenta que carecen de permiso y de un seguro que cubra eventualidades. GAMBIA TOURS realiza recorridos por todo el país con guías que hablan español. Más información en www.gambiatours.gm

MONEDA
El dalasi (1 euro=27 dalasi)

PRECAUCIONES SANITARIAS
Se aconseja la vacuna contra la fiebre amarilla y realizar un tratamiento de profilaxis de la malaria.

Más fotos de GAMBIA:

http://www.rafaperez.com/GAMBIA/index.html

miércoles 21 de enero de 2009

FIORDOS NORUEGOS, DE BERGEN A ÅLESUND

El solo hecho de mencionar los fiordos destapa el tarro de las oníricas esencias de cualquier viajero. Nunca antes, tampoco después, la belleza fue cincelada de manera más lenta ni la dilación esculpida de manera más bella.

Pese a que otros países los tienen, se puede considerar a Noruega «El país de los fiordos». Su formación sobrevino cuando el hielo, en su viaje hacia una muerte segura, fue avanzando milímetro a milímetro. Inexorablemente engullido por el mar, éste ocupó su lugar por los valles que el sólido elemento había recorrido durante milenios. Penetrar hoy por esos dédalos acuáticos, entre vertiginosos acantilados, sirve para comprender las diferencias entre lo bello y lo sublime a las que se refiere la filosofía kantiana o para llegar a la sublimación a través de la belleza.
En mis manos tenía el pasaje que me iba a llevar desde Bergen hasta Ålesund, pero aún faltaban unas horas para embarcar en el Hurtigruten, el Expreso costero que lleva más de cien años facilitando las comunicaciones y el transporte por el litoral noruego. Desde el Monte Fløyen se tienen las primeras nociones de los paisajes que deparará el viaje siguiendo la costa. A sus pies queda Bryggen, el antiguo puerto que desempeñó un papel protagonista en el comercio hanseático. Las cromáticas fachadas de sus casas de madera, con el característico aspecto ajado que imprime el salitre, se han convertido en la postal más reconocible de Bergen. Junto a ellas, se instalan cada día los puestos del Mercado de Pescado, donde comprar el auténtico «salmón de Jabugo», analogía que certifica la calidad del producto que allí se encuentra. Cerca de la ciudad, en Troldhaugen -la Colina de los Gnomos- tuvo su residencia el compositor Edvar Grieg. En la casa a orillas del lago se siguen interpretando piezas como la «gadgeto-melodía» En la gruta del Rey de la Montaña, de la Suite nº1 de Peer Gynt, obra fruto de la colaboración del mejor músico y el mejor escritor de Noruega. Si tras la obra de Grieg hay un profundo sentimiento nacionalista, no se puede decir lo mismo de Henrik Ibsen, que siempre anduvo a la búsqueda de su sitio en Noruega. En su intercambio epistolar con Georg Brandes le contaba: «Aquí, entre los fiordos, está mi tierra. Pero…pero…pero, ¿dónde está mi hogar?»
Atardece y tras la estela del barco va quedando la silueta de la ciudad. Las páginas de mi libro y mis párpados, sin ganas de levantarle la falda a la luna, se cierran antes que el sol entre en la cuna del mar. O algo así me chiva Joaquín por el auricular. Ya de día, a través de los ojos de buey comienza el desfile de coníferas, abedules y granjas colgadas de farallones junto a las que pacen vacas que, una de dos, hacen prácticas de funambulismo o están bien atadas. El barco sigue navegando entre las angostas heridas geográficas, algunas de ellas entre las más largas y profundas de ese tipo y otras inscritas entre los bienes Patrimonio de la Humanidad. Es el caso de los quince kilómetros del Fiordo de Geiranger. La foto del fiordo desde el mirador Flydalsjuvet, con el saliente de roca y los barcos anclados, es una de las postales más conocidas de Noruega. El deshielo de las últimas nieves alimenta la Cascada de las Siete Hermanas y llena la botella del Pretendiente que, cuenta la leyenda, se dio a la bebida al verse rechazado. Suerte que Stendhal no estuvo por estas latitudes. Caso contrario su epónimo le hubiera causado algo más que taquicardias.
Un pasaje en estado de ataraxia flota hasta Ålesund. La ciudad del Jugendstil, nuestro modernismo, es el rara avis de la arquitectura noruega. Corría el año 1904 cuando un gran incendio asoló la ciudad. Sólo murió una persona, pero casi todas las demás se quedaron sin hogar. La ciudad fue reconstruida por arquitectos educados en Alemania y de ahí la adopción del estilo nacido para demostrar a la industrialización llegada de Inglaterra lo que unos jóvenes podían hacer con sus manos. La Casa del Farmacéutico alberga un interesante centro de interpretación del estilo arquitectónico y de las particularidades que aportó la mitología vikinga, incluyendo motivos florales y figuras femeninas en algunas de las fachadas de la ciudad. Unos centenares de escalones más arriba, en el Mirador del Monte Aksla, se tienen las mejores vistas de la ciudad y las islas sobre las que está asentada. Desde la distancia llega el haz lumínico del Faro de Alnes y casi el aroma de las tartas de arándanos y zarzamoras que hornea la farera en la cafetería sita en los bajos. El guardián de la Isla de Godøy lleva desde 1876 alertando a los pescadores del afamado bacalao, que tiene en Ålesund el mayor centro de producción del teleósteo en salazón. Muy cerca del faro hay uno de esos lugares donde todo el mundo ha soñado alguna vez en retirarse. Cabañas de pescadores disponibles en un régimen de alquiler que incluye la barca y las cañas pero no la garantía de éxito. Sentado en la terraza de una de esas chozas de madera la noche se va acercando, tarde, pero acaba llegando. Cuando la superlación es un pobre término para describir los paisajes vistos, no queda sino volver a Kant y me relajo pensando que el cielo estrellado sobre mi empequeñece al hombre. En la profundidad de la noche me visitan las Valquirias, a las que pido que me permiten vivir lo suficiente para visitar de nuevo los fiordos.


DATOS PRÁCTICOS

CÓMO LLEGAR
SAS Scandinavian Airlines tiene vuelos directos desde Alicante hasta Bergen con salidas los sábados. Para el resto de las ciudades españolas, todos los vuelos hacen escala en Copenhague u Oslo. Para llegar a la capital de Noruega, SAS ofrece múltiples vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Alicante, Málaga, Las Palmas y Tenerife. Hay alrededor de 10 vuelos diarios en cada dirección que enlazan Bergen con la capital noruega y otros cinco diarios entre Copenhague y Bergen.
Las tarifas van desde 244€ ida y vuelta, todo incluido.
Más información y reservas en www.flysas.es o en el teléfono 807 112 117.

HURTIGRUTEN
El viaje en el Expreso de la Costa ha sido designado como «El crucero más bello del mundo». El recorrido completo es desde Bergen a Kirkenes y la información del tramo Bergen-Ålesund es la siguiente:

Del 15 de abril al 14 de septiembre de 2009:

El Hurtigruten se adentra en el Fiordo de Geiranger: Desde 329 euros por persona en cabina interior doble, en sólo alojamiento (no incluye la comida)
Una noche a bordo. Se sale a las 20:00 y se llega a Ålesund a las 8:45 para continuar rumbo a Geiranger y regresar de nuevo a Ålesund a las 18:45

El resto del año 2009, no se entra en el fiordo de Geiranger:

Más información en www.hurtigrutenspain.com o en el teléfono 93 415 27 19


DÓNDE DORMIR

En BERGEN
SCANDIC BERGEN CITY - Håkonsgaten 2 - TEL. +47 553 090 80
www.scandic-hotels.no/bergencity

STRAND HOTEL RICA PARTNER - Strandkaien 2 B - TEL. +47 555 933 00
www.strandhotel.no

En ÅLESUND
CLARION COLLECTION HOTEL BRYGGEN - Apotekergt. 1-3 -
TEL. +47 701 264 00 - www.choicehotels.no/hotels/hotel?hotel=NO024
Hotel situado en unos antiguos almacenes.

ALNES RORBUFERIE - En la localidad de Alnes (Isla de Gødoy) -
TEL. +47 701 851 96 - www.alnesrorbuferie.no
Cabañas de pescadores que incluyen el alquiler de canoas y útiles de pesca.

En GEIRANGER
HOTEL GEIRANGER - TEL. +47 702 630 05 - www.hotel-geiranger.no
Con vistas al fiordo. La web dispone de información en español.


DÓNDE COMER

En BERGEN
BRYGGEN TRACTEURSTED - Bryggestredet 2 - TEL. +47 553 369 99
Comida tradicional noruega.

FLØIEN FOLKERESTAURANT - Fløyfjellet 2 - TEL. +47 553 218 75
Restaurante en la cima del Monte Fløyen, con espectaculares vistas de la ciudad.

En ÅLESUND
SJØBUA FISKERESTAURANT - Brunholmgt. 1 - TEL. +47 701 271 00
Una de las mejores opciones en la ciudad para comer pescado.

En GEIRANGER
RESTAURANT FJORDEN - TEL. +47 702 683 00 - www.hotel-union.no
En el Hotel Union.

MÁS INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Noruega
TEL. 913 197 303
www.visitnorway.es

Más fotos de los Fiordos:

http://www.rafaperez.com/NORUEGA/FIORDOS/index.html

lunes 19 de enero de 2009

EL MARRUECOS DE ALI BEY

Una de las crónicas de viajes más apasionantes, a la par que desconocidas o poco reconocidas, es la que nos habla de las aventuras de Ali Bey. El retrato que hace de su ruta por Marruecos y de las gentes que se iba encontrando tiene vigencia todavía. Si poco ha cambiado el país vecino desde entonces, nada lo ha hecho su capacidad de fascinación.

Ali Bey el Abassy, Príncipe de los Abassidas, hijo de Othman Bey. Así se presentaba Domingo Badía Leiblich en Marruecos un 26 de junio de 1803. Aún hoy existe divergencia de opiniones sobre los motivos que le llevaron a desembarcar en las costas de Tánger. Los propios historiadores alegan unas u otras razones en función de su credo, lo que lleva a teorías con carencia total de sentido crítico, como es el caso de Augusto Casas, o con exceso de él, como puede verse en el estudio de Salvador Barberá. Y no será por falta de información. El diplomático y egiptólogo Eduardo Toda dedicó parte de sus esfuerzos a recopilar cualquier dato o papel sobre Badía, entre ellos las cartas secretas que cruzó con Manuel de Godoy, el Primer Ministro de Carlos IV.
Con Carlos III se había producido una Alianza de Civilizaciones, de hechos y no de imagen, con el país vecino. Sus acuerdos con el sultán pretendían un beneficio mutuo de los avances de la civilización moderna y un aprovechamiento de los recursos aportados por cada país. Todo esto es dilapidado por los siguientes gobiernos y es cuando entra en acción nuestro viajero sin posteridad. Pero antes había que crear al personaje. Domingo Badía aprendió a hablar árabe, aunque en su ortografía había numerosas faltas, estudió astronomía y también tres años de filosofía aristotélica que fueron seguidos de otros tres para olvidarla. Además, se hizo circuncidar en Londres. La verdad es que si el espía Ali Bey pretendía provocar un conflicto que acabara con Marruecos como colonia española, no lo consiguió. Lo que si tenemos es su legado a modo del que dejaran los grandes Viajeros de la Ilustración, que viajaban a la búsqueda de conocimientos pensando en el beneficio que pudieran reportar. Además, su libro Viajes de Ali Bey no hace alusión alguna a política. Es uno de los mejores relatos de viajes de su época, y hubo muchos, en el que encontramos dosis de quijotismo, ciertas reminiscencias de las Cartas Marruecas de Cadalso e incluso un modo de ver el viaje muy similar el de Ibn Battuta o Mungo Park.

SU LLEGADA A MARRUECOS

A su llegada a Tánger, su rápida inclusión en la sociedad más selecta de la ciudad ha llevado a pensar que fue propiciada por su pertenencia a la masonería. Lo cierto es que motivos hubo para que fuera acogido con cariño por la población local. El estricto cumplimiento de los preceptos musulmanes ayudó a ello, ya que asistía a la mezquita a cada llamada del almuecín y daba limosna a izquierda y derecha. La exacta predicción de un eclipse de sol también contribuyó a su feliz acogida. El comportamiento de los habitantes, rayano en lo ditirámbico, lo explicaba el coronel Amorós en uno de sus informes: “Llegó a verse tan colmado de honores y presentes que temió ya fuesen de buena fe al dispensarlos”. La fascinación que le produjo Tánger en esa época sigue magnetizando hoy en día a los viajeros. Su exhaustiva descripción de la medida parece hecha hace dos días y no dos siglos. Continúan humeando los pucheros con cuscús en el que se zambullen varios pares de dedos a la vez, el pan y las frutas siguen siendo excelentes y los jóvenes músicos que yo encontré, dejaban en susurro la estridencia de la que Ali Bey hablaba y que asociaba la prohibición que tenían de entrar en las mezquitas con la posibilidad de despertar al Eterno sobresaltado e iracundo. Viendo pasar la vida junto a un té en el Café Tingis entiendo que llevó a Paul Bowles a quedarse para siempre en la ciudad o a Matisse a exclamar “¡El paraíso existe!”. También la inspiración de Burroughs bebió de fuentes tangerinas. Las huellas del Caballero de Aleppo me llevan hasta Fez, la capital espiritual de Marruecos. Los baños públicos o hammam ya no tienen cuatro cubos en la entrada para los demonios que vienen a bañarse por la noche, ni las gallinas en el mercado cuestan 4 ó 5 francos la docena, pero Fez es en esencia la misma ciudad que conoció Ali Bey. En la Mezquita Al-Qarawiyin sus fuentes, esteras y el lugar de rezo para las mujeres siguen en el mismo lugar y en el lateral del Mausoleo de Mulay Idriss los fieles siguen depositando sus donaciones en el cofre. Y al salir de la mezquita idéntico ritual, las personas hormiguean por las callejuelas de la medina, la más grande y enrevesada de Marruecos. Es fácil acabar perdido en alguno de sus cientos de callejones, muchos de ellos sin salida. Aunque el perderse por esas angosturas puede deparar sorpresas. Tras los insulsos muros de adobe se esconden pequeñas joyas, a veces verdaderos palacios o exquisitos jardines donde habita la paz. Una de esas pequeñas joyas la hallé en el Riad Tafilalet. Fuera de sus muros queda el bullicio de la medina apagado por el rumor de la fuente en su patio milyunanochesco. En la Medersa Bou Inania sigue habiendo estudiantes pero con un pequeño matiz y es que han sustituido las tablillas por libretas. Sus azulejos verdes, el color del Islam, vuelven a brillar tras una minuciosa restauración que la tuvo un tiempo cerrada a las visitas. Dejando a mis espaldas la ciudad los términos decadencia y poder se agolpan en mi cabeza y concluyo que es precisamente esta antonimia la que hace de Fez una ciudad imprescindible en cualquier visita a Marruecos. Hay constancia de la visita de Ali Bey a Meknes (Mequínez) pero la mención que hace en su libro es bastante somera así como la visita a la ciudad que no se prolongó más allá del trámite con el sultán y los rezos en la mezquita. Una breve descripción de las Murallas de la Ciudad Imperial y poco más. La visita a la Ciudad Imperial, el Mausoleo de Mulay Ismail, la puerta el-Mansour en la agitada Plaza el-Hedim y la cercana Volubilis entretendrán al viajero bastante más tiempo del que él pasó. La siguiente etapa me llevó a Rabat y Salé donde el Río Bou Regreg ha sido frontera primero y unión más tarde. Desde el río se tiene una buena panorámica de la Kasbah de los Oudayas. Sus murallas parecen fundirse en las rojizas arenas junto a las aguas del Bou Regreg. En el proyecto de remodelación que se está llevando a cabo está previsto que esas mismas barcas que cruzaban a Ali Bey de una orilla a otra dejen de hacerlo. Pero dos siglos antes de la llegada de Ali Bey hay que destacar otra presencia en Rabat. Como paradójico hay que calificar el hecho de que los expulsados de España como moriscos fueran denominados en Salé “cristianos de Castilla”. Casi la totalidad del extremeño pueblo de Hornachos se encontraba entre esos “cristianos”, que hoy en día ya no tienen prohibida la entrada a la Necrópolis de Chellah, eso sí, previo pago.

ALI BEY SE CASA

A Casablanca le ocurre lo que a Meknes en los relatos de sus viajes. A la ciudad de cinematográficas evocaciones no le hace justicia con sus palabras, aunque tampoco tuvo tiempo para ello. La noche que pasó en la referida como Dar beïda no dio más que para describir el puerto y las murallas. Aunque también es verdad que el desarrollo de la ciudad sobrevino tiempo más tarde y que la impresionante Mezquita de Hassan II, el templo más alto del mundo, no ha cumplido aún la mayoría de edad. En la ruta propuesta a Godoy, Ali Bey mencionaba las fortificaciones y artillería de Mazagán, aunque luego sólo llegara hasta Azzemour. La sola visita de la Cisterna Portuguesa hace que merezca la pena detenerse en la actual El Jadida. En su interior todavía parecen escucharse los chapoteos de la persecución en Otelo de Orson Welles.
La estancia en Marrakech es uno de los puntos clave de su viaje. El sultán Suleimán le regala la propiedad de Semelalia, un edén donde entabla amistad con cigüeñas y gacelas. Durante su estancia en Marrakech y hasta el final de su viaje por Marruecos, puso su empeño en que Suleimán dotara de una constitución a su pueblo. Ali Bey pensaba que la legitimidad de un gobernante debe apoyarse en instituciones que garanticen la propiedad, libertad y felicidad individual. Con el fin de tenerlo controlado, el sultán le regala dos mujeres que no tiene más remedio que aceptar y casarse con una de ellas, Mohana, aunque afirmando que no consumaría el matrimonio. Por lo visto la tentación fue más fuerte y aparcaba su teoría de que “la mujer era una perturbación para el sabio” en esporádicas visitas a la habitación de su esposa, aunque rara vez le permitió visitar la suya. Mientras, en España, la revolución autorizada por el Príncipe de la Paz es abortada por Carlos IV, que entre cacería y cacería decide no consentir que la hospitalidad hacia Badía se vuelva en daño. Eso, o el temor a las represalias de Inglaterra, país aliado con el sultán. En el caso de Marrakech sí hay precisas descripciones de la ciudad. El minarete de la Kutubia, la Zaouia Sidi Bel Abbés, el mercado y la Mellah o barrio judío, todos sin excepción siguen allí. Y por los estrechos callejones siguen pasando con dificultad los caballos.
Camino a Mogador, la actual Essaouira, Ali Bey se topa con una caravana de camellos y tras describir las ventajas sobre otros animales para caminar por la arena, alaba al Creador que dio el camello al africano y el reno al lapón. Y si exactos fueron los comentarios de Marrakech, de minuciosos hay que calificar los de Mogador. Recorriendo las arcadas del mercado, las murallas y cañones de la Skala, notando la presencia de judíos con incontables Estrellas de David sobre las puertas de la medina y viendo volar al Halcón de Eleanora en la vecina Isla de Mogador, sólo me quedó esperar, junto a una buena parrillada de pescado, a que apareciera Ali Bey.

EL LEGADO DE ALI BEY

Los últimos días de nuestro personaje en Marruecos resultan ciertamente convulsos. Tras haber alcanzado la frontera con el Argel, debe regresar a causa de la revolución recién estallada. De vuelta por Oujda y Taza, tras estar a punto de morir de sed, es detenido por orden del sultán y conducido a Larache, desde donde es engañado para embarcar rumbo a Trípoli con gran pesar de Mohana y su criado que lo despiden llorando desde la orilla. Ali Bey pasaría parte de su vida intentando regresar a Marruecos, así como culpándose de su idealismo tan ingenuo y de su quijotesca visión de la vida. Sus descubrimientos del Corredor del Taza, que separaba la cadena rifeña del Atlas, o del curso del río Lukus quedaron a la altura de los hechos por grandes exploradores, pero ¡ay!, Ali Bey era Domingo Badía, español… El reconocimiento le llegaría por parte de Napoleón, que se interesó por sus papeles y de José I que le condecoró con la Orden de España. Sus viajes por Marruecos son sólo la primera parte de sus crónicas en Viajes de Ali Bey, pero el resto es otro viaje. Inshallah!

DATOS PRÁCTICOS

CÓMO LLEGAR

CLICKAIR tiene vuelos a Casablanca y Marrakech desde 45 y 40 euros por trayecto respectivamente. Más información en www.clickair.com

DÓNDE DORMIR

RIAD TAFILALET - 17 Derb Miter Zenjfor - FEZ - TEL. +212 035635162
Información y reservas en www.riadtafilalet.com
Situado en el interior de la medina, muy cerca de las Tumbas Meriníes. Cocina con productos tradicionales donde destaca la pastilla, un delicioso hojaldre relleno de pichón. Hablan español.

BARCELÓ CASABLANCA - 139 Bulevard D'Anfa - CASABLANCA
Más información en www.barcelo.com
La garantía del sello Barceló en la parte moderna de la ciudad.

En www.riads.biz gestionan estos alojamientos tradicionales en algunos de los lugares por los que discurre la ruta, como Rabat, Marrakech o Essaouira.


INFORMACIÓN ÚTIL

MONEDA
El valor del dirham con respecto al euro es de 1 EUR=11,44 MAD

PASAPORTE
Es necesario el pasaporte en vigor con una vigencia mínima de seis meses.

GUÍAS
Para algunas ciudades puede ser necesaria la contratación de algún guía, especialmente en la medina de Fez. Abdul es guía oficial y habla un perfecto español. Su teléfono de contacto es el +212 6135 6862

LECTURAS
Por supuesto “Viajes de Ali Bey”. Especialmente recomendable es la edición de la Editorial Optima, con los mapas realizados por el propio autor.
Será fácil reconocer Marruecos en alguno de los libros de Paul Bowles como “Diario de Tánger” o sus movidas “Memorias de un nómada”.
Ali Bey ha servido de inspiración a numerosos viajeros. Testimonio de ello es el libro de Pablo-Ignacio de Dalmases “Quiero ser Ali Bey” (ED. Carena)

OFICINA DE TURISMO
La Oficina Nacional de Turismo de Marruecos tiene representación en Madrid.
Ventura Rodríguez, 24 - 1º Izda.
TEL. 91 541 29 95
www.turismomarruecos.com

Más fotos del Marruecos de Ali Bey:

http://www.rafaperez.com/MARRUECOS/ALI BEY/index.html

CROACIA - LA PENÍNSULA DE ISTRIA

Durante muchos siglos princesa de un baile con diversos propietarios, la Península de Istria reina hoy por derecho propio en este plácido rincón del Adriático como pieza importante del puzzle en que quedó fragmentada la antigua Yugoslavia. Sus pobladores dejaron mucho y muy bueno, pero por encima de todo Istria destila esencia veneciana. No en vano, perteneció a la República Serenissima hasta finales del XVIII. Pero no sólo los venecianos dejaron su impronta en la península más grande del Adriático. Antes fueron los romanos y los francos, también el Imperio Austrohúngaro estuvo por allí. Luego una nueva anexión a Italia para acabar como parte de Yugoslavia tras la Segunda Guerra Mundial y principalmente de Croacia tras la de los Balcanes. Sedimentos culturales y arquitectónicos perfectamente apreciables son la herencia que todas esas civilizaciones dejaron en Istria para uso y disfrute de una nueva invasión: el turismo. Pero antes de la llegada de los primeros turistas se habla de una posible relación de Jasón, los argonautas y los colquídeos con la fundación de Pula. Mitología aparte, los que seguro estuvieron por allí fueron los romanos. El anfiteatro, conocido como Arena, fue edificado bajo mandato de Vespasiano y pasa por ser uno de los mayores anfiteatros romanos. Hasta 20.000 enardecidas almas, ávidas de panem et circenses, señalaban la suerte del gladiador en las munera. De poco servía el diestro manejo de la red, el tridente o la espada si era el caprichoso pulgar de un emperador el que ponía fin al sueño de conseguir el rudis o sable de madera. El subterráneo del recinto alberga una interesante exposición sobre el cultivo del olivo y la vid en la antigua Polensium. Otros vestigios romanos completan el legado heredado de los romanos. El Arco de los Sergios o Puerta de Oro, el Foro, el Templo de Augusto o el Mosaico “El castigo de Dirce”, junto a la Capilla de Santa María Formosa. De periodos posteriores cabe destacar la Catedral de la Asunción y el Castillo, construido en forma de estrella por los venecianos. Pula tiene, como cada ciudad que se precie, su dosis del “síndrome Hemingway”. Es decir, cuando se cita a un personaje de cierta relevancia en las guías de turismo con la coletilla “estuvo aquí”, independientemente de que ese estuvo aquí no se extendiera más allá de unos días o meses en el más prolongado de los casos. Es el caso de James Joyce, que pasó cinco meses dando clases de inglés a los altos rangos de la armada austro-húngara, hasta que el descubrimiento de un complot de espionaje obligó a todos los extranjeros a abandonar la ciudad. Desde la cercana Fazana salen los barcos para las Islas Brijuni. En las catorce islas que componen el archipiélago aparecen, entre robles y encinas, templos romanos, huellas bizantinas y…¿elefantes y cebras? El benigno clima convirtió a Brijuni en la residencia de verano del Mariscal Tito y en el depósito de extravagantes regalos de los mandatarios llegados de allende los mares. El punto de surrealismo desaparece cuando llegamos a cualquiera de sus calas. Aguas cristalinas mantenidas gracias a la prohibición del tráfico rodado, a excepción de los carros de golf y el tren turístico. Un área de 36 Km2, incluyendo las islas, conforma el Parque Nacional Brijuni. Llegados a Rovinj o Rovigno, en casi toda Istria se comparte toponimia, leones de San Marcos nos dan la bienvenida. La ciudad se sabe importante, bella y no se acompleja ante esa Venecia que tiene al frente y que un día fue su dueña. De un lado y de otro del puerto, de abajo o de arriba, Rovinj es bonita se mire por donde se mire y eso debieron conocerlo aquellos primeros turistas que llegaron a la ciudad, allá por 1888, coincidiendo con la apertura del Balneario Maria Theresa por parte de la sociedad Vienesa en su plan de desarrollo de balnearios marítimos para los niños pobres y pacientes de raquitismo del Imperio Austrohúngaro. La iglesia de Santa Eufemia preside el casco antiguo ejerciendo de perfecta atalaya y por la vista obtenida desde la torre, diríase pez ese imbricado conjunto de casas en busca del Gran Azul. Los adoquines de sus callejuelas parecen obligar al paso lento y admirar cada detalle. Narcisista, altiva o presumida quizás no sean los adjetivos adecuados para describir una localidad, pero aquí la excepción es regla y, rendidos al hedonismo, será inevitable acabar en alguna de las heladerías de la parte antigua. Desde la localidad de Vrsar llegan tañidos de guitarras, las del festival que se viene celebrando desde hace cinco años en época estival. La tranquila localidad es el marco ideal donde fusionar acordes y agua en el festival “El mar y las guitarras”, que bajo la dirección de Sasa Dejanovic reúne a virtuosos de la cuerda en la Basílica de Santa María del Mar y en la Plaza de San Antonio. La tranquilidad y el silencio de Vrsar fueron valoradas por el clero para hacer de Vrsar su lugar de descanso y por Casanova para escribir uno de los capítulos de sus correrías. De sus dos visitas a la entonces Orsera dejan testimonio dos libros. Llovía cuando llegó, como así dejó constancia el galán en sus “Memorias”. En los años siguientes a sus dos visitas se registró un significativo aumento de la natalidad, dejaron escrito en los libros de iglesia. Cerca de Vrsar encontramos el paraje natural del Canal de Lim, un fiordo de once kilómetros y un destacado fondo marino que le ha valido la consideración de Reserva Especial. No es que en Porec o Parenzo no haya indicio del paso de los romanos, sus calles principales todavía conservan la nomenclatura Decumanus y Cardo Maximus, sino que la joya bizantina de la Basílica Eufrasiana lo eclipsa todo. Milimétricas teselas forman, desde el siglo VI, extraordinarios mosaicos ornamentales. Mosaicos como la representación de Cristo sosteniendo el libro con la inscripción Ego sum lux vera y que están entre los mejores ejemplos de arte bizantino en el mundo. Esta precisión en las composiciones no pasó inadvertida para la Unesco que, en 1997, decidió añadir la Basílica a su lista de bienes Patrimonio de la Humanidad. Ya en la calle conviene estar atentos a los detalles de esos palacetes incluidos en fábulas y de los que parece que vaya a escaparse algún suspiro, a través de sus ventanas, de la boca de una soñada Julieta. La Península de Istria guarda un secreto en su interior. Un secreto a medias, ya que Julio Verne se adelantó a la promoción turística y descubrió en su libro “Matias Sandorf” algunos de los encantos de Pazin, como sus castillos y cavernas. Pero hay otro buen puñado de localidades para ir topándose con ellas como por casualidad. Tras un rato en que lo único que superaba en decibelios al silencio monástico eran mis propios pasos sobre los adoquines, me di cuenta de que Groznjan estaba habitado. Las pocas almas que habían acudido a la misa de tarde se reunían ahora a comentar en la plaza de la iglesia. Groznjan, igual que Motovun, es una de esas aldeas de patrón medieval a la que se llega tras transitar por una carretera que es pura Toscana. Viñedos y olivos franquean la entrada a estos dos enclaves del interior de Istria donde la verdadera joya se esconde bajo tierra. Adiestrados perros olisquean el terreno en busca de la codiciada trufa, blanca o negra, que en sus ejemplares más orondos ha sobrepasado el kilo de peso. Y bien vale su precio cuando es su aroma el que sube por el epitelio olfativo, llegando a los glomérulos que lo trasladan al sistema límbico y el hipotálamo para que liberen las hormonas que anticipan el epicúreo momento de la degustación. Y luego está Oprtalj. Si los frescos de la Iglesia de Santa María estuvieran en la vecina Italia o en Francia, habría toda una infraestructura turística montada alrededor de ellos, tienda de recuerdos incluida. Pero Oprtalj guarda con celo el interior de ésta y de otras iglesias repartidas por los alrededores. Y más vale que así siga siendo. Sus valiosos frescos serán los primeros en agradecerlo.

GASTRONOMÍA


La cocina istriana es predominantemente mediterránea. No faltarán en la mesa buenos pescados y verduras aderezadas con un aceite de oliva del que Marcial ya ensalzara sus bondades. El bilbilitano no dudaba a la hora de ponerlo a la altura del aceite de Córdoba o el de Venafro, en Italia. En la Almazara Obitej Ipsa, en la localidad de Oprtalj, se dedican a la elaboración de aceite de gran calidad y realizan visitas guiadas.
Los caldos de la región comienzan a alcanzar cotas de gran calidad. Entre sus vinos destaca la variedad Malvasía de la que Plinio el Viejo era un enamorado. La Bodega Familiar Kabola, emplazada en un rústico edificio en la localidad de Kremenje, dispone de una tienda donde ofrece degustaciones de sus diferentes variedades. Y la trufa no queda sino probarla. Una excelente oportunidad es la celebración, en octubre, de “Los días de las trufas”. Durante 30 días diferentes actos en las localidades alrededor de Motovun tienen a la trufa como la estrella de sus celebraciones. Los mejores restaurantes homenajean al hongo como se merece. Algunas buenas propuestas son el restaurante Zigante de la localidad de Livade, Konoba Marino en Momjan, Pod voltom en Motovun y Toklarija en Buzet.

DATOS PRÁCTICOS

CÓMO LLEGAR

Swiss ofrece vuelos a Zagreb con escala en Zurich.
Más información en el Tel. 901 116 712 o en www.swiss.com
En el aeropuerto de Zagreb es aconsejable alquilar un vehículo para moverse con total libertad por Istria

CATAI tiene programas y circuitos por Croacia que incluyen el recorrido por Istria.
Más información en los teléfonos 914 093 281 y 915 576 500 o en www.catai.es

MÁS INFORMACIÓN
Oficina Nacional de Turismo de Croacia

Claudio Coello, 22B, 1ºC

TEL. 917 815 514

www.visitacroacia.es

Más fotos de La Península de Istria:

http://www.rafaperez.com/CROACIA/ISTRIA/index.html

EL TICINO, LA SUIZA MEDITERRÁNEA


El suave clima, su cultura y el carácter lombardo hacen del Cantón del Tesino una pieza difícil de encajar en el puzzle de la Confederación Helvética. Su caprichosa geografía convierte en simple paseo la distancia que separa los glaciares de las palmeras. Por todo ello la región es conocida como la Suiza mediterránea.

Corría el año 1882 cuando la construcción del Túnel de San Gotardo garantizaba por fin la conexión entre la Suiza alemana y el Tesino durante todo el año y, por ende, entre el Mar del Norte y el Mediterráneo. La región ha sido tradicionalmente tierra de paso, hecho aprovechado por los duques milaneses para levantar la fortaleza de Bellinzona, inexpugnable plaza con doble misión, defensiva en cuanto que protegía de las invasiones llegadas del norte y de peaje al comercio que tenía en aquel punto su paso obligado. Bellinzona, capital del Tesino y puerta de entrada a los Alpes, conserva todavía parte de la grandeza de la época ducal. Prueba de ello son sus tres castillos, en la lista de los bienes Patrimonio de la Humanidad. El más grande y antiguo es el Castello Grande o de Uri ya mencionado en documentos del siglo VI. En el patio se podía refugiar el pueblo entero en caso de conflicto. Por una escalinata se puede acceder todavía desde el barrio antiguo hasta la muralla defensiva que une este castillo con el de Montebello. Reconstruido en varias ocasiones, su primera construcción data de finales del siglo XIII o principios del XIV. Su torre principal y el palazzetto albergan el Museo Histórico y Arqueológico. Desde 1479 domina la parte alta de la ciudad el Castello di Sasso Corbaro. En el casco antiguo esperan portales rococó, la burguesa casa rossa o el patio de la Casa del Municipio, donde en la escalera que accede a la Sala Noble se encuentra la vidriera con la imagen de Ludovico Sforza “el Moro”, mecenas del genio Leonardo da Vinci cuando este se traslada a Milán y el ducado abarcaba, además de la Lombardía y el Piamonte, la región del Tesino. Las soleadas orillas del Lago Maggiore dan lugar al clima más suave del país. Una media de 2300 horas de sol anuales tiene la culpa de haber convertido a Locarno en centro vacacional. Asentada sobre el amplio delta del río Maggia, la situación de la ciudad es privilegiada. Además de ser punto de salida de excursiones por los valles vecinos, la ciudad cuenta con una amplia oferta cultural y una intensa vida nocturna. Esta dama de las camelias, que encontraremos en primavera junto a mimosas y magnolias, tiene su punto álgido con la celebración del Festival Internacional de Cine en agosto. Piazza grande se convierte en improvisada sala de cine donde las estrellas del celuloide presentan sus novedades. Como de cine se podría considerar el marco donde aparece la Iglesia de la Madonna del Sasso. A poca distancia del centro parte el funicular de Contrada Cappuccini que lleva en pocos minutos a este antiguo lugar de peregrinación asentado en un pequeño cerro y con el telón de fondo del Lago Maggiore, perfecto contraste para el intenso amarillo que viste la fachada. Al otro lado del río Maggia aparece Ascona. Coqueta ciudad enclavada en la pintoresca bahía que forma el Lago Maggiore. Su fama se la debe a los artistas e intelectuales que llegaron a principios del siglo XX a vivirla. Ascona era una ciudad que se vivía. La presencia de anarquistas rusos contribuyó a crear un terreno fértil para las vanguardias. Pronto se convirtió en un punto de referencia para el espíritu laico de centroeuropa y allí confluyeron tendencias muy heterogéneas. Profetas, anárquicos, sociedades teosóficas y algún escritor poblaron Ascona y alrededores en busca de vivir una utopía. De estas experiencias culturales salió, entre otras cosas, la fundación de una colonia naturista en Monte Veritá. El casco antiguo creció alrededor de la Iglesia de San Pietro y Paolo. En su interior se pueden contemplar tres pinturas de Giovanni Serodine, pintor nacido en la ciudad en el siglo XVII y seguidor de Caravaggio. Es otro pintor, Paul Klee, el que expone en el Museo de Arte Moderno. Entre todos contribuyeron a dotar de alma a los deliciosos cafés y restaurantes de la fachada marítima, el lugar perfecto donde ver y ser vistos. Los valles del Tesino son la carta de presentación de la región y compiten en belleza con los paisajes más hermosos de Suiza. Tanto Ascona como Locarno son excelentes puntos de partida para emprender un periplo por alguno de los valles que se abren al norte y estos, a su vez, en otras direcciones, a otros valles recorridos por una suerte de venas fluviales que marcan el ritmo cardiaco del cantón. Al este de Lugano está Val Verzasca. El Tesino se compone de 238 comunes de los que la mitad tienen menos de 500 habitantes, y luego está Corippo, que cuenta en la página censal con tan solo 22 inscritos. Entre impresionantes desfiladeros y profundas gargantas aparecen encajados pueblos como el citado Corippo o Lavertezzo y su Puente dei Salti. Con el buen tiempo el puente se convierte en trampolín de saltos. Abajo esperan el río y los aplausos del público menos valiente que prefiere mirar desde la distancia. En el montañoso pueblo de Sonogno muere Val Verzasca. Famoso por los rusticis, casas de campesinos con dos o tres siglos de antigüedad, no puede ser más acertado el bautizo de Valle Maggia. Uno de las mejores medios para visitarlo es mediante los eficaces autobuses postales de color amarillo. Identificados por el cuerno sobre disco negro y su peculiar claxon interpretando las notas de la Obertura de Guillermo Tell de Rossini. Los pequeños pueblos se van sucediendo, como salidos de una chistera y la arquitectura tradicional y deliciosas iglesias, casi siempre románicas, son la carta de presentación de localidades como Cevio, Moghegno o Bignasco, donde el valle pierde su nombre y se ramifica para convertirse en Val Bavona y Val di Prato. El primero forma una espectacular garganta que conduce hasta la remota aldea de Sonlerto, a los pies del glaciar del Pico Basódino. En Val di Prato, la curiosidad llega tras pasar Prato Sornico y Peccia. El controvertido arquitecto Mario Botta ha dado forma a la Iglesia de San Juan Bautista en el pequeño pueblo de Mogno. Como siempre en la arquitectura de vanguardia diversidad de opiniones. Y para responder a la joya de la arquitectura moderna, siglos de historia en la románica San Nicola en Giornico, ya en el Valle Leventina. La cripta y el Pantocrátor no tienen desperdicio. A Lugano se la conoce como el Río de Janeiro del viejo continente, se supone que por las vistas que ofrece desde alguno de los montes que la circundan. Vistas y paisajes que ya contemplara el padre de Harry Haller, el lobo estepario. Cuando Herman Hesse llegó al pequeño pueblo de Montagnola era tan solo un extraño alemán con sombrero de paja e incluso, para los más pequeños, el pintor de mamarrachos. Tras “Siddartha”, “El lobo estepario” y el Nóbel de literatura a sus espaldas, Hesse pasó a ser “el eterno caminante”, apodo que le dieron sus vecinos de Casa Camuzzi, donde residió 12 de los 43 años que pasó en la pequeña localidad, los últimos de su vida. Hoy la casa alberga el Museo Herman Hesse. A su muerte le sucedería lo mejor que le puede ocurrir a un escritor, ser adoptado por los jóvenes rebeldes de medio mundo. Eran tiempos de la generación del flower children, religiones pacifistas y evaporación de tabúes sexuales. Todos ellos convirtieron a Hesse en su mentor. Lugano la ciudad de los coquetos colmados, también lo es de destacables iglesias. Si bella se puede considerar a la Catedral de San Lorenzo, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica lombarda, Santa María de los Ángeles no le va a la zaga. Sus notables frescos, representación de La última cena incluida entre ellos, son obra de Bernardino Luini, posible discípulo de Leonardo da Vinci. En los embarcaderos del Lago Lugano parten los barcos que hacen excursiones por el lago. Es la mejor forma de llegar a pueblecitos como Gandria, antiguo nido de contrabandistas, hoy más conocido por sus buenos restaurantes de pescado, o el pintoresco Morcote, antiguo pueblo de pescadores, hoy sus casas de color terracota están pobladas por artistas.

DATOS PRÁCTICOS


DÓNDE DORMIR

HOTEL LUGANO DANTE
- Piazza Cioccaro, 5 - Lugano - TEL. +41 091 910 57 00
www.hotel-luganodante.com
HOTEL BELVEDERE
- Via ai Monti della Trinità, 44 - Locarno
TEL. +41 091 751 03 63 www.belvedere-locarno.com

DÓNDE COMER

La cocina del cantón es probablemente la mejor de Suiza. De clara influencia italiana, no faltará en su carta el rissotto o las pastas, junto a pescados de agua dulce y los excelentes vinos del Tesino.
LA PERLA DEL LAGO
- Restaurante en el Casino de Lugano con excepcionales vistas al lago.
Via Stauffacher, 1 - TEL. + 41 91 973 72 72 - www.casinolugano.ch
GROTTO DE LA SALUTE
- Los grotto son restaurantes tradicionales, generalmente con amplios jardines donde comer con la llegada del buen tiempo.
Via dei Sindicatore, 4 - Massagno - TEL. +41 91 966 04 76 Cierra sábado y domingo.
DELLA CARRÀ
- Uno de los mejores restaurantes del cantón. Conviene dejarse aconsejar por Alfredo, especialmente a la hora de elegir uno de los vinos de su amplísima bodega.
Via Carrà dei Nasi - Ascona - TEL. +41 091 791 44 52
OSTERIA SASSO CORBARO
- Cocina de altos vuelos en el singular marco del castillo homónimo.
En Bellinzona. Cierran los domingos por la noche y los lunes. TEL. +41 091 825 55 32

MÁS INFORMACIÓN

www.misuiza.com

sábado 17 de enero de 2009

LA RUTA DE WASHINGTON IRVING

A principios de 1828 llegó a España el escritor romántico y diplomático estadounidense Washington Irving. Se instaló en Sevilla, en una casa con patio en el popular Callejón del Agua de la judería hispalense. Irving venía con el propósito de estudiar la historia del descubrimiento de América, por eso pasaba las mañanas en el Archivo de Indias donde códices, manuscritos y documentos cartográficos le hablaban acerca de las primeras huellas de los europeos en el Nuevo Mundo.

La primavera en Sevilla invitaba al literato a perderse por sus calles en los ratos de ocio, a pararse para hablar con sus gentes. Su relación con la ciudad fue una verdadera historia de amor. A Washington Irving le enamoraron los paseos por el puerto, aquellas idas y vueltas a la fábrica de cigarros y mujeres como la Carmen de ojos negros que también le robaría el corazón a Mérimée. Irving descubrió otra Sevilla, más allá de la monumentalidad erigida con el oro traído de las Indias. Recorrió cada centímetro del patrimonio andalusí, fijó su vista en la exquisita ornamentación de la Giralda, percibió aromas de los deliciosos jardines que daban vida a lugares como el Alcázar y escuchó historias de cada piedra que una sobre la otra dan forma a la Torre del Oro. Pero un hecho iba a marcar para siempre la vida y los recuerdos de aquel soltero de mirada infantil; la lectura del relato romántico del adiós a Granada del último rey moro. El desconsolado llanto de Boabdil despidiéndose de la Alhambra lo llevó a realizar, un año después de su llegada a España, el recorrido entre las dos capitales de la Andalucía legendaria, la Baja y la Alta, de las dos llanuras, la campiña y la vega. Lo que no llegó a saber el escritor norteamericano es que, aquel itinerario, iba a ser fuente de inspiración de numerosos escritores románticos e insignes viajeros. Los Ford, Borrow, Delacroix o Dumas, por citar algunos, también dejaron sus huellas en el camino. A día de hoy, las diligencias y los mercaderes han dejado paso a otra clase de viajeros y medios de transporte, aquellos polvorientos caminos que unían las dos ciudades están ahora recorridos por la A-92. Pero indagando un poco, encontramos a lo largo de los pueblos de la ruta muchos de los encantos que enamoraron a Washington Irving.

EN RUTA HACIA GRANADA

Al filo del farallón de los Alcores y en su punto más alto, se yergue Carmona. La antigua ciudad romana forma un magnífico conjunto amurallado cuajado de monumentos. Entro en las entrañas de la antaño Karmunah por occidente. Asentada sobre un bastión del siglo VIII a.c. se abre el Alcázar de la Puerta de Sevilla y tras flanquear sus dos pasos, uno de factura islámica con el arco de herradura y el otro de obra romana, uno intuye lo que va a encontrar en cada rincón de la ciudad. Llego a la Plaza de San Fernando, falsa Plaza Mayor donde flotan historias en el aire, salidas de bocas en busca de sombras que mitiguen el alto canto de fuego del sol de Andalucía. Bajo un sol de justicia, decido aparcar las visitas y cambiarlas temporalmente por el arte del buen yantar. Después de dar cuenta en Casa Carmela, en la Plaza de Abastos, de una generosa ración de salmorejo y papas en amarillo con bacalao, estoy listo para emborracharme de emoción con la visita a la Iglesia de Santa María. Me detengo unos instantes en el Patio de los Naranjos, antiguo patio de abluciones y observo los detalles de la torre, edificada sobre la base del alminar. Me llegan ecos del hierático canto del almuecín, que un día dejó paso a la lectura del Talmud y este a su vez a las misas cristianas. En el punto más alto del alcor los árabes construyeron un Alcázar que utilizaría más tarde de morada Pedro I “El cruel”. Abandono Carmona por la Puerta de Córdoba y cruzando por tierras labriegas aparece Marchena, una de las típicas villas agrícolas y monumentales de la campiña sevillana. El blanco caserío se esparce entre dos colinas en mitad de la cuenca del río Corbones, inacabables trigales en el llano y verdes olivares en las alturas. El paisaje se torna despejado, a veces abstracto. Esa inmensidad y la legendaria presencia de bandoleros por esos pagos, hicieron palpitar a más de un viajero romántico, y de pronto Astigi Vetus. Dicen de Écija que es «el pueblo que no se ve hasta que se está encima», también que es «la sartén de Andalucía» y ninguna de las dos afirmaciones está falta de razón. Nada más verla, se respira proverbial longevidad, característica común a muchos pueblos de Andalucía. Parto de la mano de los Siete Niños de Écija, la conocida cuadrilla de bandoleros que, con sus andanzas, alimentó mentes de poetas, literatos y viajeros. Al sur espera, señorial y altiva, Osuna. En el siglo XV, la casa de Osuna acumuló más de cuarenta títulos y paseaban por sus calles hasta media docena de grandes de España, como grande fue la excentricidad de Mariano Téllez Girón, que, en su época de embajador de Rusia, hacía añicos la vajilla tras los banquetes. Eso acabó con el patrimonio de la casa y con su lugar de descanso eterno en el panteón de sus mayores. Hoy las calles de la antaño ciudad universitaria nos hablan de ese pasado ducal. De ello se encargan lugares como el Palacio del Marqués de la Gomera, el más representativo de las grandes obras dieciochescas de corte colonial o el Palacio del Cabildo. Irving recordaría tiempo más tarde la fascinación que le produjeron la ciclópea fachada de la Colegiata y el austero cuadrilátero que encerraba las aulas de la Universidad. También se detuvo en sus ventas, de las que ya no queda ninguna muestra. Me pregunto cuantos secretos habrán quedado enterrados entre sus paredes, sus piedras. Secretos de tantas páginas escritas por los románticos literatos y viajeros, secretos de alcoba de mujeres de vida alegre que vendían placer sin placer y de botines de jóvenes bandoleros.
Uno de los protagonistas de los paisajes de la ruta es, sin duda, el caballo andaluz. Compañero inseparable del viajero romántico que no escatimó elogios para referirse a la belleza y habilidades del noble bruto. Medio de transporte de Irving o de Richard Ford, que llegó a dibujar el caballo con el que recorrió dos mil millas por la piel de toro. Al salir de Osuna tengo el privilegio de asistir al espectáculo de la doma en un cortijo. El mundo equino ha generado también delicados trabajos de artesanía, como la guarnicionería.

La campiña se va encrespando y cediendo ante las colinas repletas de olivos. Llegamos a tierra de gente brava, como así lo certifica su historia. Cuando el otro día Lucio Marcio, allá por el 206 a.c., atacaba Astapa, los habitantes optaron por una inmolación colectiva. Camino hacia el cerro de San Cristóbal, con la compañía de algún que otro chucho, pronto somos multitud. Dos lugareños se unen a mí para disfrutar de una de las mejores panorámicas de la región desde el llamado “Balcón de Andalucía”. Me cuentan historias del ilustre José María El Tempranillo y de cómo la Colchona, mujer de un cosario (transportista local), comenzó a universalizar la fama de sus navideños dulces distribuyéndolos por pueblos del camino hasta la capital califal. «Pero oiga, aquí no todo son polvorones o mantecados, que en el ayuntamiento dejó su firma Don Miguel de Cervantes»-espeta orgulloso uno de los hombres.

LAS AGRESTES TIERRAS DE MÁLAGA

Me voy aproximando al reino de Granada, la ruta penetra en la provincia de Málaga. La tierra se ha vuelto encarnada y al caer de un pequeño desnivel aparece la Laguna Salada. La mayor laguna de Andalucía y una de las principales colonias de cría de flamenco en España, contiene aguas salobres de endorreico carácter y se alimenta de aguas del substrato. La superficie reflectante duplica las estilizadas figuras de la avifauna y es todo un espectáculo ver los cielos surcados por rosáceas nubes de flamencos. El sol se derrama por el horizonte y las sombras comienzan a acostarse. Tumbado, relajado en la cama del hostal me duermo leyendo y pensando en las palabras que la joven rodeada de serpientes dijo al infante Don Fernando “Mañana, salga el sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera”. Por la mañana decido hacerle caso y muy temprano cruzo el Arco de los Gigantes hasta la Real Colegiata de Santa María la Mayor. Todavía duermen las campanas de las más de treinta iglesias que dominan el perfil de Antequera, ciudad de decidido sello español, como la calificó Irving, de rancio abolengo, digo yo, pues hasta su nombre rezuma un pasado ancestral; Anticuaria (la antigua) la llamaron los romanos. Precisamente fueron estos los que dejaron olvidado el magnífico Efebo de bronce, conservado en una de las salas del museo municipal. Con ese historial no es de extrañar que la ciudad sea fuente inagotable de leyendas y romances, como el de la Peña de los Enamorados. La shakesperiana historia de Tagzona, la musulmana hija del alcaide y su pretendiente cristiano Tello. Viéndose perseguidos y acorralados se asomaron en demasía desde la cima del cerro. Tanta clase de historia o humanidades, como lo llaman ahora, abre el apetito. La siguiente ronda de visitas monumentales toca por los bares de la ciudad, verdaderas joyas en el placentero arte del tapeo.
Al fondo de la vega aparece el hiriente blanco del caserío de Archidona. La Plaza Ochavada, de forma octogonal, ofrece la imagen de gran patio de vecinos y uno tiene la sensación de que los chismes y cotilleos pululan a sus anchas por el aire. Se forman corrillos de gente que se cuentan, que se hablan y que enseguida me cuentan y me hablan. Con la calma que requiere el trayecto, subo hasta la Ermita de la Virgen de Gracia, la casi verticalidad de algunos de los tramos hace que llegue exhausto. Pero el cansancio queda mitigado nada más cruzar el hermoso patio abarrotado de geranios. En el interior de la ermita, fechada en época omeya, una agradable sorpresa; la construcción cristiana sobre arcos de herradura me muestra que la pequeña ermita fue construida sobre los restos de la mezquita.

EL ROMÁNTICO EMBRUJO DEL REINO DE GRANADA

Desde la autovía se divisa el perfil de Loja, con la Iglesia de la Encarnación y los restos de la alcazaba dominándolo. Justo en el lugar donde el Genil abre el cerco de colinas que ciñen la vega está aparcado el pueblo. «Por su situación dominante a las puertas del paso montañoso, Loja ha sido denominada, con notorio acierto, la llave de Granada»-dijo un emocionado Washington Irving sintiendo cercano el aliento de la ciudad soñada. Nos desviamos al sur y aparece silvestre, con su dramática geografía, Alhama de Granada. Al filo de una hoz rocosa se corta súbitamente el caserío, las casas penden del acantilado, silos excavados en la roca y senderos imposibles se dibujan en el tajo. Si Loja fue considerada la llave del reino nazarí e Íllora el ojo derecho, Alhama fue la joya más querida, la pérdida más llorada. «¡Ay de mi Alhama!»-reza la balada. El aura de leyenda que envuelve el pueblo se percibe plenamente recorriendo las plazas y los quebrados adarves del Barrio Árabe. El río, tras cercenar la hoz, corre en busca de los Baños Árabes. El balneario en funcionamiento guarda celosamente en sus bajos las impresionantes salas bañadas por la tenue luz de los lucernarios. Arriba, la moda de las aguas termales atrae a masas que retozan en las aguas y se someten a relajantes tratamientos. En la comarca de los Montes Occidentales, puertas de la vega por el norte, el viajero encuentra Montefrío, máxima expresión de la geometría. Quebradas aristas y dramáticos e imposibles equilibrios dan forma a uno de los pueblos más bonitos de Andalucía. El promontorio coronado por la fortaleza árabe, envuelto en pinos, tiene a su pie encaladas casas incrustadas en la roca. En sus calles se encuentra la esencia de los pueblos andaluces, estrechas y empinadas arterias de blanquísimas fachadas, balcones engalanados con macetas de geranios y vecinos en la calle, sentados en cuidadas sillas de enea en busca del baño de sombra que mitigue el castigo del astro rey. Dos paradas más antes de llegar a Granada, en busca de historia más que de encanto. La primera Fuente Vaqueros. Imantado por el espíritu del arquitecto de La Casa de Bernarda Alba, espero que sea contagioso, visito la casa natal de Lorca. El segundo alto en Santa Fe. En 1491 se firmaban las capitulaciones entre los Reyes Católicos por un lado y el rey Abdallah y Boabdil por el otro. Al año siguiente sería el turno del almirante Colón.
Los anhelos de Washington Irving y debo reconocer que los míos propios, se colmaron al vislumbrar Granada. Pero voy a dejar que sea Irving quien lo explique. «En la distancia se divisaba la romántica Granada coronada por las rojizas torres de la Alhambra, por encima de cuyas almenas refulgían como la plata las cumbres nevadas de la Sierra». Debo reconocer que el que escribe estas líneas no es objetivo al hablar de Granada, tampoco lo pretendo, pero es que la capital de la vega es una de mis debilidades como viajero, esa ciudad a la que irremediablemente vuelvo para creerme parte del sueño oriental de la Alhambra, el mismo vivido por Irving que fue huésped durante algunos meses en las habitaciones que le dispuso la tía Antonia. Tiempo que aprovechó para tomar notas de las historias que dieron forma a sus Cuentos de la Alhambra. Historias que le contaban su guía Mateo y el moro que vendía ruibarbo y quincalla en el Albaicín, barrio de engalanadas rejas, patios árabes y húmedos salones que huelen a alhucema. Por sus calles llegan el eco de los cantos de la Iglesia de San Gregorio y melodías de seda fluyendo de dolientes guitarras. La nómina de visitas es interminable; los baños árabes, el paseo de los tristes, la alcaicería, pero decido echar un último vistazo a la Alhambra bañada en oro mientras atardece en el mirador de San Nicolás. Camino lentamente por las calles del Albaicín y entro en una tetería con un ejemplar de Cuentos de la Alhambra. Leo «esta ciudad ha sido siempre el objetivo de mis ensoñaciones; y muchas veces he pisado, en mi imaginación, los románticos salones de la Alhambra. Aquí tenéis, por una vez, un sueño hecho realidad». Los sueños cumplidos han sido dos, el suyo y el mío. Gracias señor Irving.


DATOS PRÁCTICOS

CÓMO MOVERSE
La mejor manera de recorrer la ruta es en coche. Coincide en su mayor parte con la A-92 que une las ciudades de Sevilla y Granada.

DÓNDE DORMIR

BARCELÓ LA BOBADILLA - Finca La Bobadilla, Apdo. 144.
En LOJA - Provincia de GRANADA
www.barcelo.com

DÓNDE COMER

LA ALMAZARA DE CARMONA - Santa Ana, 33 - Tel. 954 190 076 - Carmona
MESÓN DE DIEGO - Pza. de la Constitución, 12 - Tel. 958 360 121 - Alhama de Granada
LA FINCA - A-92 (salida 175) Ctra. Iznájar-Salinas - Tel. 958 321 861 - Loja

PARA MÁS INFORMACIÓN
La Fundación El Legado Andalusí tiene la sede oficial en Granada, en el Corral del Carbón. C/ Mariana Pineda, s/n - Tel. 958 225 995

EN LA WEB
www.rutaslegadoandalusi.es

viernes 9 de enero de 2009

ESTOCOLMO Y STIEG LARSSON


Construida sobre 14 islas entre el Lago Mälaren y el mar Báltico, la capital sueca ha recibido una inesperada promoción, estando en boca de lectores de todo el mundo, gracias a la trilogía firmada por Stieg Larsson. Mikael y Lisbeth se han convertido en los mejores guías turísticos para descubrir Estocolmo y su belleza sobre el agua.

Nada queda, sino lo que cuentan los libros, de los orígenes de Estocolmo y la construcción de una fortaleza por el regente Birger Jarl, allá por 1250. Tampoco hay rastro del pasado vikingo de una ciudad que comenzó a desarrollarse en los siglos XV y XVI tras haber jugado un importante papel en el comercio hanseático.
Cuando llega el buen tiempo y los días comienzan a alargarse en busca del sol de medianoche, los globos aerostáticos buscan su lugar en el skyline de la ciudad. Estocolmo es la única capital del mundo que puede sobrevolarse en globo. Para una vista con los pies en el suelo conviene dirigirse al Grand Hotel, el lugar donde se alojan los galardonados con los premios Nobel, previo a la cena en el Salón Azul del Ayuntamiento cada 10 de diciembre. La foto que se puede tomar desde allí incluye la propia torre del Ayuntamiento, rematada por tres coronas doradas, el Palacio Real, el Parlamento, la Ópera y un buen puñado de iglesias del barrio de Gamla Stan (Ciudad Vieja). Pasear por los empedrados callejones de trazado medieval es todo un ejercicio para voluntades férreas, de lo contrario será muy fácil acabar magnetizado por alguno de los anticuarios, galerías de arte o pastelerías que ocupan los bajos del peatonal casco antiguo. La plaza Stortorget es el centro neurálgico de Gamla Stan y un buen punto de partida para visitar los numerosos edificios históricos que alberga el casco histórico, como la barroca Riddarhuset (Casa de la Nobleza), la Catedral o el Palacio Real, utilizado por los reyes suecos en actos de representación, ya que su residencia habitual se encuentra en el Palacio de Drottningholm. Un puente conecta Gamla Stan con Riddarhomen (Isla de los Caballeros), donde destaca la iglesia donde los reyes suecos encuentran descanso eterno desde el siglo XVI. Otra vista interesante es la que se tiene desde el ascensor de Katarina en Slussen. Desde allí se puede ver a los barcos partir hacia la Isla de Djurgården, donde están las principales atracciones de la ciudad en lo que a oferta cultural y de ocio se refiere. En Skansen, museo etnográfico al aire libre, se puede ver como ha sido la vida en Suecia durante los siglos pasados. El museo Vasa, el más visitado de Escandinavia, alberga los restos de un particular “Titanic sueco”. El 10 de agosto de 1628 se botaba el flamante navío real Vasa. A los 500 metros de haber zarpado, una ráfaga de viento lo escoró y hundió en aguas del Báltico donde permaneció durante tres siglos. Risas y personajes de cuento se dan cita en el museo Junibacken, dedicado a la escritora Astrid Lindgren, creadora de Pipi Calzaslargas y si con eso no es suficiente, el parque de atracciones Gröna Lund acabará de satisfacer a los más exigentes. La oferta de museos se complementa con más de un centenar de propuestas repartidas por toda la ciudad. No van desencaminados los que afirman que el Metro de la ciudad es la galería de arte más larga del mundo. Muchas de sus estaciones están decoradas y compiten en belleza con las de Lisboa o Moscú. El diseño sueco en decoración y moda lleva años suscitando admiración, por lo que habrá que marcar en nuestro mapa zonas como Drottninggatan con sus tiendas de moda y los almacenes NK, Östermalm y sus tiendas exclusivas o el SoFo, donde la élite del diseño convive con propuestas un poco más alternativas. Y los seguidores de Abba están de enhorabuena porque está prevista la apertura, en fecha por definir, del Abbamuseum en Slussen.
Si se dispone de un poco más de tiempo, que nunca será suficiente, se puede visitar alguna de las 24.000 islas que conforman el archipiélago. Casas de madera, de vivos colores, salpican este onírico paisaje de la costa sueca.


DATOS PRÁCTICOS


CÓMO LLEGAR

SAS y su socio Spanair ofrecen un vuelo diario a Estocolmo desde Madrid y otros nueve a la semana desde Barcelona. También Málaga está conectada con Estocolmo con una frecuencia a la semana. Las tarifas van desde 87€ por trayecto para los vuelos directos, tasas aeroportuarias y cargos de emisión incluidos. Más información en www.flysas.es

Desde el aeropuerto de Arlanda hay un servicio de tren (Arlanda Express) que conecta con la ciudad en tan sólo 20 minutos. Hay entre 4 y 6 salidas a la hora.

Más información en www.arlandaexpress.com

ALOJAMIENTO

CLARION HOTEL SIGN - Östra Järnvägsgatan 35 - TEL. +46 8 676 98 00
www.clarionsign.com
Situado junto a la Estación del Arlanda Express, el hotel más grande de la ciudad cuenta con un Spa en la terraza.
VICTORY HOTEL - Lilla Nygatan 5, Gamla Stan - TEL. +46 8 506 400 00
www.victoryhotel.se
Hotel-boutique en el corazón de la Ciudad Vieja.

GASTRONOMÍA

MATHIAS DAHLGREN - Södra Blasieholmshamnen 6 - TEL. +46 8 679 35 84
www.mdghs.com
Alta gastronomía en el restaurante del Grand Hotel.
GRILL - Drottninggatan 89 - TEL. 46 8 31 45 30
www.grill.se
Interesante parrilla en un ambiente que roza lo “kitsch”.

LOCALES CURIOSOS

LIGHTCAFÉ - Hornstulls Strand 1
Probablemente el único café de luz del mundo. Una buena opción para sobrellevar la oscuridad del invierno.
www.iglo.se/Home.aspx

CAFÉ MELLQVIST - Hornsgatan, 78
El café frecuentado por intelectuales es uno de los escenarios en el que se sitúan algunas escenas de la trilogía Millenium y donde, el propio Larsson escribió alguno de sus capítulos.

EL ESTOCOLMO DE MILLENIUM

La Oficina de Turismo tiene prevista la realización de unas rutas en diferentes idiomas para seguir las huellas de la trilogía Millenium por Estocolmo. El barrio de Söder, Bellmansgatan donde se sitúa la casa de Blomkvist, el pub The Bishops Arms, la Plaza Mosebacke o el edificio de Millenium son algunos de los puntos que recorrerá.

MONEDA
La corona sueca. 1 euro equivale a 10 coronas suecas aproximadamente.

MÁS INFORMACIÓN
En la web de Turismo de Estocolmo www.stockholmtown.com
Contiene completa información sobre todas las posibilidades que ofrece la capital sueca.

Turismo de Suecia también dispone de una completa web en español con un apartado específico sobre Estocolmo www.visitsweden.com/suecia
VISIT SWEDEN - TEL. 91 414 09 10