miércoles 29 de septiembre de 2010

EL FOTÓGRAFO INCONFORMISTA

Si algo he aprendido desde la primera vez que tuve una cámara en las manos ha sido a no ser conformista. También a saber cuando tengo la foto, sin necesidad de mirar al visor igual que hacía en los viejos tiempos. Es el momento de darse la vuelta con esa media sonrisa del que sabe que ha atrapado un momento. Lo ilustro con dos ejemplos. Había viajado a Düsseldorf con un encargo para el suplemento Fuera de Serie. Uno de los puntos obligados para incluir en el reportaje era la torre en la Burgplatz, junto al Rin. Las fotos hechas por la mañana, a primera hora, no me funcionaban. Necesitaba volver por la tarde cuando hubiera un poco de acción. La primera imagen del artista callejero con las pompas de jabón fue de aproximación. En la segunda estaba más cerca pero no me acababa de convencer. Finalmente, la pompa de jabón envolviendo al niño me da la foto que necesito.


En el caso de la ciudad de Safi, buscando referencias españolas, me encontré con un grupo de niños jugando a las cartas. En este caso fui variando el ángulo de la escena y los protagonistas. La primera foto vuelve a ser de aproximación, la foto necesaria para ir introduciéndome en la escena. Buscaba el momento en que el más travieso de ellos entrara en cuadro. Los cruces de mirada bastaron para provocar su aparición y que me encontrara con la imagen final, la última que hice, donde todo cuadra.





lunes 27 de septiembre de 2010

MI FOTO FAVORITA


Podría decir que esta es mi foto favorita. No sólo por las sensaciones que tuve en el momento de hacerla sino también por su posterior lectura. Me gustaba la escena: el punto de luz de la ventana en contraste con el azul de la medina de Chaouen, el cálido y el frío. Era cuestión de esperar a que pasara algo. Y pasó. El movimiento de la persona no es fortuito, es el resultado de una serie de respuestas que busco a la hora de fotografiar. Se podría resumir en un intento de entender el paso del tiempo, en que nosotros nos vamos y nuestras obras permanecen. Esta fotografía lo representa. Fueron dos disparos, uno de ellos bueno. La posterior lectura fotográfica, tema de la Primera Edición de Caja Azul, acaba de dar la perfección -mi percepción de lo perfecto- a la fotografía. Casi puedo oler las pastas de la bandeja que la mujer lleva a casa. El tono de la ventana representa la calidez de un hogar en contraposición a la frialdad de la calle. Si voy un poco más allá, puedo construir toda una historia en torno a lo que me imagino que pasará cuando la mujer llegue a casa con las pastas.
Podéis pensar que toda esta parrafada es fruto de mi onanismo mental. Pero es tan solo una consecuencia de mi manera de vivir la fotografía. No fotografío nunca lo que veo sino lo que he visto. Todas las sensaciones vividas, lo aprendido, lo acumulado. De todo ello salen las fotografías. Ahora… creo que me he pasado al afirmar que es mi mejor fotografía. No puede serlo en modo alguno. No sería honesto conmigo mismo ni con mi fotografía. Cada día tengo que salir pensando en hacer mi foto favorita, que hasta ahora es siempre la última que he hecho. Nunca pienso en lo que hice sino en lo que estoy por hacer. Creo que era Tino Soriano el que decía que en la entrada de la sede de National Geographic en Washington hay un letrero que reza: “Vales lo que tu último reportaje”. Pues eso.

viernes 24 de septiembre de 2010

MAKING OF - TODO POR LA FOTO



Marruecos no es un país fácil de fotografiar. Y menos aún con prisas. Durante los últimos años he tenido la oportunidad de viajar al país vecino en numerosas ocasiones y estancias más o menos largas. Algunas personas, al ver mi trabajo, me vienen con el cuento de que no se puede hacer fotos de la gente, que si hay que pagar o que les robamos el alma al hacerles fotografías. 


Y digo yo, ¿qué pasaría si alguien tuviera la falta de educación de meternos una cámara en la cara y disparar a discreción?
Os puedo decir que hasta ahora no he pagado por ninguna foto en Marruecos. Este hecho, lejos de ser un mérito del que enorgullecerse en charlas en torno a la cacería fotográfica, demuestra cual es la mejor arma a la hora de acercarse a la gente: la empatía. Trato de entender una cultura diferente en muchos aspectos a la nuestra y en la que también veo un reflejo de algunos comportamientos presentes y pasados de nuestra sociedad. Me interesa realmente, mucho más allá de lo que una simple fotografía me puede aportar, la vida de esa gente, su manera de pensar, su generosidad y, sobre todo, cualquier aspecto que me recuerde todo aquello que hemos perdido. El vídeo que os dejo es una muestra de lo que os cuento. Al llegar a un callejón de Chaouen me llamó la atención un grupo de niñas que jugaban a algo parecido a la rayuela y pintaban en la pared. La cámara estaba guardada y así permaneció hasta más de dos horas después. Las fotografías no están entre las mejores de mis viajes a Marruecos, pero en una de ellas se puede ver como ninguna de las niñas está pendiente de un fotógrafo un poco loco que les está haciendo fotos. Si la cámara hubiera ido por delante no habría magia y me hubieran prohibido hacer fotos.

martes 21 de septiembre de 2010

ALFONS RODRÍGUEZ EXPONE EN BARCELONA

Ayer se inauguró en el Salón vestíbulo del Edificio magno histórico de la Universidad de Barcelona la exposición Srebrenica. Memoria de un genocidio del fotógrafo y amigo Alfons Rodríguez. La muestra recoge 40 impactantes imágenes realizadas recientemente con motivo del 15º aniversario de la masacre. Fotografías llenas de tensión, de lágrimas que seguirán cayendo. En palabras del propio Alfons, no es una exposición hecha para gustar sino para remover conciencias. Hay pocas razones mejores para levantar el culo del sofá y tratar de entender que pasa en nuestro mundo, especialmente en un mundo a tan sólo dos horas de nuestros cálidos hogares.




Tras el peaje de unas autoridades crecidas en este tipo de eventos, se dio paso a una visita guiada por el propio autor y el pistoletazo de salida al aperitivo. En apenas unos minutos las bandejas quedaron como si les hubiera pasado por encima el Katrina. Señoras de alta condición social, menguada fortuna y nulos modales, con cierta resistencia a la apoplejía que tienen una agenda cargada de inauguraciones y demás saraos dieron buena cuenta de las patatas chip. La pena es que ni siquiera saben dónde está Srebrenica.

La muestra estará abierta hasta el próximo 8 de octubre.

sábado 18 de septiembre de 2010

ENTREVISTA A CÉSAR JUSTEL

Estos días me encuentro de peregrinación en Noruega y tengo el privilegio de tener a César Justel como compañero de viaje. Durante varias décadas, César recorrió los pueblos de España en busca de fiestas y tradiciones curiosas. Como compañeras de viaje tuvo a María Ángeles Sánchez y a Cristina García Rodero.
Viajero de largos recorridos, cree en el viaje sin billete de vuelta. Me comenta que si tienes dos o tres meses un viaje sale barato, lo que encarece un viaje es la falta de tiempo. Con esa filosofía, se marcha a la India durante un año y medio. Corría el año 1969 y sólo volvió para vender algunos reportajes y viajar de nuevo, esta vez a Sudamérica, con lo obtenido por ellos.

Como anécdota curiosa y buen ejemplo no sólo de la época de vacas gordas sino de la valoración que se hace de la profesión en otros países, César me cuenta que en la década de los 80 le llamó un fotógrafo de la revista alemana Stern para pedirle información sobre las fiestas en España. Cuando se publicó el reportaje le mandó un ejemplar de la revista junto con un cheque de 100.000 pesetas: la información se paga, le dijo. Cobró más por la información que por su reportaje publicado en España.
En una época en la que se debate sobre naciones y nacionalidades parecemos no darnos cuenta que con la pérdida de fiestas y tradiciones dejamos escapar eso que tanto se reclama, la identidad. Charlamos también sobre el papel de la iglesia que ha tratado siempre de catolizar las fiestas, provenientes de ritos paganos en su mayoría. Aunque hay que reconocer que eso también ha evitado que muchas celebraciones desaparezcan.

He aprovechado la tesitura para hacerle algunas preguntas a César.

El fotógrafo viajero (EFV) - ¿Qué perdemos cuando desaparecen fiestas y tradiciones?
César Justel (CJ) - Parte de nuestra identidad, lo que nos diferencia. No soy partidario de las subvenciones que muchas veces son las responsables de la desaparición de la fiesta.

EFV - ¿Cuál es la celebración más peculiar o la que más recuerdas?
CJ - La primera vez que vi el Paso del Fuego en San Pedro Manrique. Es un buen ejemplo de que todo tiene una causa, de que hay que investigar el ritual. De dónde procede, por qué no se queman los mozos. El ratón -un alias-, que ya murió, bailaba sobre las brasas.

EFV - Como escritor y periodista, ¿cuándo tienes la necesidad de utilizar la fotografía?
CJ - Desde siempre, pero hay que aprender también a olvidarse de la cámara, a saber guardarla. Tomar notas, mirar de captar la esencia del lugar, empaparte de ella. La cámara lo condiciona todo. No hay más que ver que en el momento que aparece la televisión se acaba la fiesta, la espontaneidad.

EFV - ¿Una ventaja y un inconveniente de la fotografía digital?
CJ - La ventaja clara es el peso y el ahorro de dinero y el inconveniente que te esfuerzas menos por la inmediatez del resultado, te relajas sabiendo que si cometes un fallo no es irreparable.
Sobre el peso y el ahorro, le comento que bajo mi punto de vista es todo lo contrario, pero él se ha acostumbrado a trabajar con menos equipo y ya no necesita los carretes y el revelado.

EFV - ¿Qué has aprendido viajando?
CJ - A ser bastante comprensivo y que la gente, en los pueblos, es buena.
Que es muy importante sentir la historia antes de fotografiarla. Siempre desde el respeto, intentando pasar desapercibido. El egoísmo de querer sacar una foto lo rompe todo, lo falsea.

EFV - ¿Cuál es la foto (tuya) que más te gusta?
CJ - Aquélla que es única. Uno foto única tiene mucho valor. A veces, incluso por encima de si es buena. ¿Una foto sólo? Me quedo con todo un trabajo, el libro Pueblos con encanto (El País-Aguilar).

EFV - ¿Está todo perdido? Me refiero a la pasada época de vacas gordas…
CJ - Antes te aceptaban cualquier cosa que les llevaras, siempre y cuando fuera interesante. Ahora se acepta lo que se paga, es decir lo publicitario. Estás falseando el reportaje. Quien paga sale.

EFV - Un consejo para alguien que está empezando.
CJ - Que hay temas. Hay que ir a buscarlos. El problema es que la gente hoy en día quiere trabajar menos. Todos los inicios costaban y había que trabajar mucho, muy duro. Viajábamos con muy poco dinero.
Tampoco puedes endiosarte. Si alguien me viene con el cuento de que tiene un reportaje muy bueno del Cabo de Gata, le digo que tú y cientos más. Necesito ver la diferencia, el enfoque, un buen tema bien trabajado.

EFV - ¿Qué foto te hubiera gustado hacer? Destaca el trabajo de otro fotógrafo.
CJ - Pues probablemente alguna fiesta del extranjero. Como la Romería de Pulque en México.
En cuanto al trabajo de otro, sin duda el de Cristina García Rodero.

Muchas gracias, César.

jueves 16 de septiembre de 2010

FERIA DEL TEATRO DE TÁRREGA_2

La actuación más destacada de las vistas en la Feria del Teatro de Tárrega fue la del sol. La gente buscaba alivio de la mejor manera posible: sombras, periódicos o panaderías daban cobijo al sufrido espectador. Volviendo al coche, escuché las canciones de un grupo que era “El último grito” en esto de la música. No estaban mal.
Para este tipo de fotografías he recuperado la manera de trabajar en la Edad de la Diapo, que dicho así parece un periodo muy antiguo. Me encanta la visión del 35 f/2 montado en una Nikon D700. Ajusto el diafragma a 11 y la hiperfocal hace que me pueda centrar más en lo que pasa a mi alrededor. La ENORME ventaja del digital, sobre todo de la D700, es que también puedo dejar la velocidad fija e ir jugando con el ISO gracias a la fabulosa respuesta a altas sensibilidades. Sólo cambio la velocidad si me interesa algún tipo de movimiento estético, como en el caso de la foto con el tipo subido en el pilón.







miércoles 15 de septiembre de 2010

FERIA DEL TEATRO DE TÁRREGA_1

La semana pasada, en un breve hacer y deshacer de maleta, tuve tiempo de pasarme unas horas por la Feria del Teatro de Tárrega. Hace ya varios años que el certamen ha traspasado unas fronteras que no debería tener la cultura y es uno de los más conocidos de cuantos se celebran en Europa. Este año, no lo digo yo que ha sido mi primera visita sino veteranos asistentes al evento, la calidad de lo espectáculos no ha estado a la altura de anteriores ediciones. Por lo menos de los gratuitos al aire libre. Unos cuantos cómicos, algún malabar y una orquesta que apenas perdía el ritmo. Así que decidí darle la espalda a los titiriteros y fijarme en la gente. Lo primero que llama la atención es que Pantene lo tendría jodido para un casting, pero fijándose un poco uno se da cuenta que el anarquismo de hoy en día es de Iphone y pocos problemas para llegar a fin de mes. Entre la gente sí encontré un posible tema a desarrollar en próximos años. Las prisas de este año no dieron para mucho. Aquí os dejo una primera entrega. Mañana más.







sábado 11 de septiembre de 2010

GENTE DE PERPIGNAN

Perpignan me parece una ciudad curiosa. Bueno, en realidad es su gente la que me lo parece. Mis visitas siempre han sido fugaces coincidiendo con el Visa pour l’Image, aunque quizá deba plantearme extender la duración de las estancias en este rinconcito de Francia. El otro día, durante unos breves paseos, me topé con gente de lo más interesante. Un socorrista de lo más particular, los impresionantes ojos de una niña, un turista esperando el bus, gente en un bar con neones que podrían haber salido de cualquiera de las novelas de Kerouac. Por aquí os las dejo.



jueves 9 de septiembre de 2010

VISA POUR L'IMAGE - EL ÁRBOL

Una de las fotografías más comentadas en esta edición del Visa pour l’Image ha sido la imagen expuesta en la Iglesia de los Dominicos. Es una ampliación de 18 metros de alto de una foto de Michael “Nick” Nichols. A estas alturas no voy a venir a descubrir a uno de los mejores fotógrafos, con ese punto tan americano del intrépido fotógrafo-aventurero que tan bien queda en los documentales. Los comentarios que se podían escuchar eran todos superlativos: fascinante, enorme, magnífica, brutal.
Pues a mí me parece sólo la foto de un árbol. Me explico.
No me atreveré a poner un solo pero al trabajo de Nichols, pero esta es la prueba más evidente de lo que se puede conseguir con medios. Si yo, si cualquiera de vosotros llega con un encargo a un bosque de secuoyas -todavía es posible gracias a que el reportaje publicado en National Geographic consiguió parar la tala- tiene una sola opción: buscar la mejor luz posible y realizar un contrapicado, preferentemente con alguna persona al lado de la base del tronco para dar idea de las proporciones y luego tratar de convencer a algún editor para que te pague un poco más que las tarifas del microstock.
Pero, ¿qué pasa si trabajas con medios? ¿Necesitas un helicóptero? Pues lo pides. Planteas un montaje con los últimos avances tecnológicos para fotografiar la secuoya entera y resulta que no es un sueño. Pasas unos meses investigando y consigues los dispositivos necesarios. Está claro que detrás de todo ello hay una trayectoria y algunos de los reportajes más espectaculares que ha publicado National Geographic, pero la foto del árbol en concreto está al alcance de muchos fotógrafos que conozco y que no cuentan con esos medios. Con las tarifas propuestas por la mayoría de medios en España te puedes permitir dedicarle tres o cuatro días a un reportaje, una semana como máximo en la que tendrá que haber luces increíbles, tener todas las puertas abiertas y que pasen el máximo número de cosas delante de tu cámara. Y aquí, 2+2 siempre son 4. Los mejores temas que tengo son aquellos a los que he dedicado más medios y tiempo.

Ayer cruzaba un comentario en el blog de Alfons Rodríguez sobre el trabajo de Stephanie Sinclair. Si en lugar de dedicar varios meses a su reportaje de la poligamia en América, tres de ellos sin hacer fotos, le hubiera dedicado unos días, ¿qué hubiera pasado? Simplemente que no habría reportaje.

martes 7 de septiembre de 2010

VISA POUR L'IMAGE - CONCLUSIONES

La semana pasada me pasé un par de días por el Visa pour l’Image. La idea era tomar el pulso a la situación actual de las agencias e intentar mostrar algún trabajo y seguir aprendiendo viendo exposiciones. En cuanto a las agencias, cada vez van menos, estaban todas centradas en actualidad. Sin embargo, me fue muy útil contactar como en anteriores años con la Association Nationale des Iconographes (ANI), una asociación de editores gráficos, muchos de ellos freelance, que revisan tu portfolio y te ponen en contacto con gente que pueda estar interesada en tu trabajo. Parece ser que van a fructificar un par de cosas de las que ya hablaré a su debido tiempo. En cuanto a las exposiciones, me quedo con las que muestran el mundo de un modo más amable.

La retrospectiva dedicada a William Albert Allard muestra una selección de algunas de las fotografías que ha tomado durante sus cinco décadas de profesión. Un maestro en el uso del color.
Me gustó el trabajo de Hubert Fanthome sobre Eloi, el bebé burbuja. Sin duda, me parece que tiene la mejor edición gráfica de todo el Visa. Un tema con un escenario reducido que no cansa para nada y hace unas magníficas transiciones entre foto y foto. La melodía perfecta.
Por mi dedicación a la fotografía de viaje me interesó especialmente la exposición de Danielle&Olivier Föllmi.

Por supuesto, William Klein, uno de los grandes de la fotografía de calle.
Los reportajes dedicados a la religión me parecen fascinantes: el del Cáucaso de Justyna Mielnikiewicz, el de Kazuyoshi Nomachi (¿un japonés musulmán?), el de Munem Wasif y el espectacular uso de las luces extremas que hace Gali Tibbon en su reportaje Ecos de la Jerusalén cristiana.
También destacaría el de Andrea Star Reese sobre un grupo de homeless y el de Stephanie Sinclair sobre la poligamia en América. Stephanie contaba que estuvo tres meses antes de tomar una sola foto y luego trabajó durante varios meses más en la historia. En la próxima entrada pondré un ejemplo muy claro del resultado de trabajar con medios.



miércoles 1 de septiembre de 2010

CARTA DESDE ASTURIAS_2ªPARTE

En el mes de agosto Avilés ha estado en fiestas y como toda celebración que se precie incluye en su calendario el tradicional campeonato de tiro con gomeru (tirachinas). La ciudad está un poco revolucionada con la obra (actuación) de Niemeyer. Los diarios hablan de la belleza de la curva, el arquitecto dice que el hormigón armado tiene un vocabulario muy rico y que su arquitectura está basada en la búsqueda de la belleza. (A partir de aquí deja de hablar el arquitecto y doy paso al ignorante que llevo dentro). Habla Niemeyer de la búsqueda de la belleza y le recomendaría que, a sus casi 103 años, se diera algo de prisa por encontrarla. Poniéndome tan onírico como me lo permiten un par de sidras, acabo reconociendo en uno de los pegotes la perfecta forma del plato de arroz a la cubana que prepara mi madre (antes del huevo y el tomate). Un visionario pastelero ha sabido endulzar esas formas e incluso les ha dado color, bautizando a su creación como las niemeyitas.


Si hoy es jueves esto es Puerma. Y en Casa Florinda sirven fabada. Hay mujeres de perfectas permanentes que en su día pensaron que una suscripción a La Nueva España y un puesto de trabajo en el Banco Herrero garantizaban la yernoneidad. Hoy opinan que mejor en el ayuntamiento con cartera de urbanismo.
Hay socios del Sporting que cuentan chistes sobre el Oviedo, ahora que lo ven en la distancia. Pero en el momento de la verdad todos se callan. La fabada provoca el venteo de abanicos y bufidos varios. De segundo huevos con tomate y arroz con leche de postre. Tras tres platos, salgo al grito de ¡campeones, campeones y ríete tú del gol de Iniesta!, pera cauto que es uno, lanzo la pregunta al aire:
- ¿Qué hay para la resaca de fabada?
Ainhoa me contesta que una vez que le dolía la barriga le dieron en la farmacia una piruleta farmacéutica que sabía a sanidad.