martes 24 de noviembre de 2009

ROMANCE EN BRUSELAS



Bajo mis pies, adoquines mojados y decenas de hojas que iban muriendo a mi paso. Pisándolas, me sentía como Othar. Orgulloso. Cada gota de lluvia contaba y se empeñaba en ser analogía de mi particular clepsidra. Era otoño, pero no un otoño cualquiera. Era esa clase de otoño que se gusta en las tardes lluviosas de Bruselas.
La vista perdida por las sábanas todavía calientes pero clarividencia en el pensamiento. No había llegado hasta allí para echarme atrás: iba a ser infiel.
Durante mucho tiempo sus fotografías me habían hecho compañía en la cama, ahora iba a conocerla. Miradas indiscretas, sensuales anhelos, eróticos sueños a los que por fin dar forma. Allí estaba ella. Sí, ella. Femenino singular.
Repasando las diferentes corrientes arquitectónicas nunca he tenido claro con cuál de ellas podría establecer paralelismo con el hombre. Quizás el románico. Tosco, duro, pero capaz de albergar en su interior la belleza de un Pantocrátor. También la frialdad de una cripta. Lo que sí tengo claro es que la mujer sería puro Art Nouveau. Belga para más señas. Había conocido a otras de las que apenas recuerdo sus nombres pero sí sus caras. Bajo diferentes lenguas y seudónimos se escondieron; Sezession, Floreale, Liberty, Modernismo, Jugendstil. Pero ninguna denotaba esa sensualidad en el nombre, menos aún en el porte. Víctor Horta decía que el arte debía tocarse. Acariciarse digo yo. Convertir ese encuentro, ese bis a bis, en una experiencia sensitiva, sensorial.
Ella me acepta. Su barandilla se desliza entre mis dedos mientras mi cuerpo responde. Sus ojos policromados me miran fijamente. Tiemblo. Gustav Klimt me había presentado a mujeres parecidas, pero ella las superaba a todas. No supe que decir. Ansiaba llegar a ese monte con nombre de diosa, pero me faltaban las palabras. Los hechos, el tacto, hicieron el resto. Me dio su amor sin condiciones a sabiendas de que era efímero. Cuando ella murió no se volvió a crear belleza. La llegada del Art Decó supuso el principio de la decadencia del arte. No volvió a haber mujeres como ella después de los inicios del siglo XX. Por las noches, entre mis libros, melifluos recuerdos de enamorado se duermen conmigo.

viernes 20 de noviembre de 2009

MARRUECOS ME LLAMA



La semana que viene salgo para Marruecos donde pasaré las próximas semanas hasta que me recoja el de El almendro para volver a casa. Alex Webb (tuve el privilegio de ser su alumno) me contaba que la primera vez que fue a Cuba sintió algo especial, la necesidad de volver una y otra vez a la isla. A mi me pasa lo mismo con Marruecos. Cada vez que visito el país descubro cosas nuevas y me sigo emocionando con las conocidas; el canto del almuédano, la música gnawa, sus medinas, los artesanos, todos sus olores, los cuentos bereberes, el té a la menta...
Me atrae descubrir que poco o nada ha cambiado el país que conocieran Ali Bey, el Moro vizcaíno, Foucauld y tantos otros.



Tengo la costumbre de documentarme cada vez que hago las maletas. Quiero saber que hay, quién ha estado antes o las leyendas del lugar. En definitiva, obtener datos que enriquezcan el reportaje, la sal y la pimienta e incluso tirar de un hilo que acaba formando una nueva historia. Para este viaje a Marruecos he consultado apuntes, mis propias fotos de anteriores viajes, repasado libros y también he leído alguno nuevo. Alguno de ellos un poco tostón pero con datos interesantes (omitiré título y autor/a), otro fascinante: Viaje a Marruecos de Charles de Foucauld y otro hilarante. De este último comentaré. Se trata de los Recuerdos marroquíes del Moro vizcaíno de José María de Murga. Citaré textualmente un apunte al inicio del libro y una nota sobre Erratas.


El apunte

"El autor renuncia generosamente a la propiedad de su obra y, por lo tanto, no perseguirá con todo el rigor de las leyes al que la reimprima; antes bien, si alguno tiene tal humorada, promete protegerle comprándole unos cuantos ejemplares."

La nota sobre Erratas

"Este libro las tiene garrafales, pero no me tomo el trabajo de indicarlas, pues tengo mis razones para ello. Primera (y basta y sobra) porque he visto constantemente que nadie las corrige antes de empezar una lectura, sino que lo va haciendo a medida que el sentido o el conocimiento del lenguaje se las dan a conocer. Si esto sucede aun con los libros científicos o con aquellos cuyo contenido es de lo más interesante, ¿podré yo esperar que suceda otra cosa con el mío?
Mis lectores de aquende y allende el Estrecho tomarán en cuenta ésta y otras razones, que me han ahorrado un trabajo inútil y engorroso, y no pensarán en pedir peras a un olmo que no las podría dar.
¡Que la Cruz y la Media Luna los protejan!"

Con una sonrisa y en magnífico estado de ánimo emprendo el viaje. Quiero compartir mi almuerzo en un desvencijado bus camino de Tánger donde buscaré la ciudad canalla que vivieron escritores como Bowles, quiero comer pescado en Essaouira, tomar un té en Meknes mientras los lugareños disfrutan de un partido de la liga española o francesa o perderme en la medina de Fez. Pero sobre todo quiero ir a Marruecos para sentirme fotógrafo. Para que mis fotos vuelvan a moverse y que luego me pueda decir la gente que esa foto está movida.


jueves 19 de noviembre de 2009

UN TRABAJO PARA MARILÓ

Fotografía © TINO SORIANO

Una persona busca trabajo. Tiene amplia experiencia en diferentes campos administrativos (RR.HH, comercial, producción), así como 10 años de experiencia en una empresa de servicios informáticos. Amplio dominio del inglés.
Con este CV no debería ser difícil para alguien encontrar trabajo. Pero ese alguien se llama Mariló, por lo tanto mujer, y recién termina un tratamiento contra el cáncer.

Se ha hablado en diversas ocasiones de la empatía y la humanidad del fotógrafo
Tino Soriano. Los que conocemos a Tino sabemos que esas dos cualidades están incluso por encima de su trabajo fotográfico. Tino ha trabajado en ocasiones anteriores y sigue haciéndolo en reportajes sobre el cáncer. Y ayer nos presentó a toda la blogosfera a Mariló y su hija Ámber.
Recientemente se ha hablado del poder de difusión de los blogs y las redes sociales. Seguro que hay alguien con un trabajo para Mariló, que se encuentra ya en condiciones de incorporarse. El mail de Mariló es [email protected]
Para conocer más de cerca a Mariló, por favor, enlazar con la entrada en el blog de Tino Soriano.

martes 17 de noviembre de 2009

EL RELATO EN UN DIENTE DE AJO


Hoy he leído el libro Los cínicos no sirven para este oficio de Ryszard Kapuściński. El libro está estructurado en tres partes, pero por interpretación, cuando no alusión directa, es la tercera la que aplico a la fotografía o al fotoperiodismo más concretamente. En El relato en un diente de ajo se establece un diálogo entre el periodista polaco y el escritor John Berger, autor de los ensayos Mirar y Modos de ver, dos de los próximos libros que leeré. Antes, la elección de los títulos de mi biblioteca respondía a impulsos o apetencias. Desde hace algún tiempo dejo que sea el propio libro el que me conduzca al siguiente. Pero vayamos al grano. O al diente de ajo. En la última entrada del blog Enfocant, Maria Rosa Vila habla de dilemas morales en el ejercicio del fotoperiodismo. En este libro se habla del relato, de la crónica del periodista. Pero aplicado a la fotografía tendríamos que lo contrario de ese relato fotográfico no sería el silencio, sino nada; el olvido. Esos relatos constituyen un altavoz permanente para aquellos que viven en un mundo sordo o ciego en el caso de las imágenes. Pero donde pone el dedo en la llaga, en este caso Kapuściński, es en que por regla general se ignoran las fotografías, normalmente por exceso de ellas. Para comprender las fotografías es imprescindible la participación activa, la figura del creador activo. Cada historia necesita dos componentes: el autor y el observador, la bilateralidad del arte. Y ahora viene el quid de la cuestión y no puedo estar más de acuerdo. La crisis en el fotoperiodismo no viene determinada por la crisis de los fotógrafos sino por la de los lectores. No hay lectores-observadores a la altura de los magníficos trabajos que se realizan en todo el mundo. Sin un lector a la altura el fotoperiodismo no puede existir. Aquí habría que extenderse en la manipulación de los medios de comunicación, especialmente los televisivos, pero eso da para otra entrada. Otra de las conclusiones del capítulo nos invita a hacer caso cuando una fotografía nos habla. La fotografía exige de nosotros un plus de atención, de concentración, no en cuanto a la técnica, menos en cuanto a la biografía del autor. Simplemente atención a lo que se ve en la foto, a lo que nos cuenta. Sólo con la debida atención podemos conseguir que la experiencia del autor vuelva a la vida a través de nuestros ojos. Ponen como ejemplo una fotografía de August Sander comentada en el ensayo Mirar de Berger. Es la foto de unos campesinos húngaros vestidos de domingo. El ojo que no escucha hablar a la fotografía ve simpleza en la imagen. John Berger hizo una disquisición para obtener un interesante análisis. Mediante la relación entre el cuerpo y los trajes llegó a la conclusión de la incomoda situación para los campesinos, con un cuerpo no adecuado a esa vestimenta.


La única relación entre esta fotografía y la entrada es la de que gran parte de la carrera de
Kapuściński se desarrolló en África en torno a la situación política en el continente. Sirva la burla de la cabra (click para ampliar) al dictador gambiano Yahya Jammeh como mi humilde y discreto homenaje al trabajo del gran periodista polaco fallecido en el año 2007.

domingo 15 de noviembre de 2009

HÁGASE LA LUZ


A veces ocurre, pocas, pero a veces pasa. Había pasado tres días en la Isla de Tabarca con un tiempo horrible. Además de llover, el cielo estaba de ese color gris tan plano, sin una sola nube que diera un poco de relieve, de vida a las fotos. Poco tiempo antes de coger el ferry de vuelta a la costa alicantina el cielo se puso de tormenta, de acabarse el mundo. Y apenas un par de horas antes de embarcar se colaba el sol entre las nubes. Me encanta la luz que aparece de repente, sin avisar, los días de tormenta. Como la isla es del tamaño de tres zancadas, las de los gigantes de los cuentos, pero zancadas al fin y al cabo, eché a correr como poseso para poder fotografiar los principales puntos de interés de la isla. De entre ese puñado de fotos me gusta especialmente la de la Torre de San José.
Merece la pena ampliar la foto pinchando en ella.

lunes 9 de noviembre de 2009

10-N EL DÍA QUE LOS ESPÍAS SE QUEDARON EN PARO


Ayer se llevaron a cabo las celebraciones del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. Muchos besos, cómo ha pasado el tiempo y que amigos somos todos ahora. Pero yo me pregunto: ¿Qué fue de los espías al día siguiente? Dudo que sus jefes les dieran referencias. No me imagino al señor espía contestando a la pregunta ¿y usted qué sabe hacer?
-Bueno, yo vigilo- le diría un tipo en gabardina al de recursos humanos.
¿Seguirán algunos en la misma ventana? Probablemente ahora sí se exciten al ver a la vecina en ropa interior. Antes no lo tenían permitido o así lo debían hacer notar en el informe. Lo de la mujer del César que no sólo debe ser honrada sino parecerlo. En mi última visita a Berlín todavía vendían pedacitos del muro, no ya del de la vergüenza, sino del de la cara dura. Cosas del birlibirloque de la mercadotecnia. Durante los últimos años se habían cruzado en mi camino algunos libros y no pocas películas con Berlín como protagonista. Dos de los ingredientes, los libros y el cine, que hacen que vea los lugares desde otro punto de vista: el mío, el que me interesa. De aquel Berlín quedan las huellas, el fetichismo a la venta en los puestos de la Isla de los Museos y un par de nostálgicos de la época. En cuanto a las localizaciones las tenemos de dos tipos: las que aparecen en las guías de turismo convertidas en iconos o imanes para la nevera y los escenarios reales donde se libró la Guerra Fría. La Puerta de Brandenburgo, el Check Point Charlie, la Potsdamerplatz, la torre de Alexanderplatz o el muro ilustran portadas de periódicos y revistas de viajes en estos días. El cuartel general de la Stasi no. Normanenstrasse, 22 (Tempelhof). Esa es la dirección de los que estaban en todas partes. Literal. Se cree que, de un modo u otro, una cuarta parte de la población de la RDA tuvo relación con la Stasi, bien como empleados oficiales o como Inofizziell Mitarbeiter, una suerte de vecino de cara amable al que el rencor, la envidia o el miedo les ponía traje de confidente. Una gran parte del buen hacer en las relaciones humanas se basa en la confianza. ¿En qué se podían sostener, más que en la mentira, las relaciones entre los habitantes, entre las parejas, entre los iguales de la RDA? Comunismo casi perfecto, control total de la sociedad. Ya pensamos nosotros. Markus Wolf fue uno de los trabajadores oficiales de la Stasi. El hombre sin rostro inspiró a Le Carré para la novela El espía que surgió del frío, además de formar parte del grupo "Los Romeos", que utilizaban la seducción para alcanzar sus objetivos. Por su lado, el NKVD tuvo su base de operaciones en el barrio de Karlhorst, concretamente en el Hospital de San Antonio y los espías militares soviéticos de la GRU en el barrio de Wünsdorf. Los británicos operaron desde la plaza Fehrbelliner hasta que los jefes de James Bond ocuparon el Estadio Olímpico que vio correr a Jesse Owens. Los americanos fueron a parar al Instituto de física Kaiser Wilhelm, que dirigiera en su día Albert Einstein. Dos acepciones bien diferenciadas para el término inteligencia. Tiendas de lujo, lounges y restaurantes ocupan hoy la Friedrichstrasse, hasta 1989 el punto fronterizo más concurrido. El control al que se sometía a los berlineses en el edificio anexo y las complicadas despedidas dieron en llamar al lugar el Palacio de las lágrimas.

En cuanto a los libros o películas que me ayudaron a conocer la ciudad, aquí va la lista totalmente personal y subjetiva.


LIBROS


Hay varios libros de Len Deighton con la ciudad de Berlín como fondo. Cualquiera de las novelas que tienen como protagonista a Bernard Samson nos pueden acercar o ayudar a comprender los "juegos de espías".

De las novelas de Le Carré recomendaría El espía que surgió del frío.

Y mi preferido es Berlín Alexanderplatz de Alfred Döblin.


PELÍCULAS


No me cansaré de ver una y otra vez Good bye Lenin, de Wolfgang Becker.

La vida de los otros de Florian Henckel es una película excepcional que narra lo que fue la Stasi.
El cielo sobre Berlín de Wim Wenders.

Berlín occidente de Billy Wilder.

Más comercial encontramos Spy Game de Tony Scott con algunas escenas ambientadas en la ciudad.

CURIOSIDADES


Es posible recorrer la ciudad por el entramado de túneles subterráneos. Más información en berliner-unterwelten.de
Para los nostálgicos de los Trabant,
trabi-safari.de propone conocer la ciudad montado en uno de esos coches de fenoplast. Además sin esperas. Los habitantes de la RDA que querían uno se apuntaban en una lista de espera y tras diez años tenían la posibilidad de adquirirlo por unos 10.000 marcos.


EL TERCER HOMBRE



DAR AL PLAY MIENTRAS SE LEE EL POST, POR FAVOR

Días atrás se han cumplido sesenta años del estreno de la película El tercer hombre, probablemente la mejor que ha dado el cine británico. Es inevitable que piense en la cítara de Anton Karas cada vez que me acuerdo de la película. En mi último viaje a Viena me dediqué a recorrer los escenarios de la película, rodada en parte en estudio en el Reino Unido, pero con las localizaciones exteriores hechas en una Viena de posguerra, dividida en cuatro sectores.
El guión de la película fue un encargo realizado por el productor Alexander Korda a Graham Greene, el escritor que sonaba a cubitos de hielo en un vaso de güisqui, al tambor de una pistola jugando a la ruleta rusa y que consiguió que sus novelas supieran a hostia consagrada y gota de sudor resbalando por la frente.
Pero sin duda, el gran artífice del éxito de la película es el siempre histriónico Orson Welles. El de Wisconsin consiguió que mucha gente olvidara que el director de la película fue Carol Reed. Aunque creo que el gran mérito de Welles fue lograr la ascendencia del mal sobre el bien. El magnetismo de su personaje, Harry Lime, acaba eclipsando al personaje protagonista, el escritor de novelas baratas Holly Martins. Algunas de las escenas de la película están entre las más recordadas del haber cinematográfico; La metáfora del gato huyendo que sólo quería a Harry, la aparición de Harry Lime en el portal, la persecución por las alcantarillas de Viena (que tanto recuerda a la escena del Othello de Welles en la Cisterna portuguesa de El-Jadida) o el diálogo en la noria del Prater. Y el final... ese final. Yo quiero que las mujeres me despechen como lo hizo una guapísima Alida Valli, guapa como sólo podían ser las actrices del blanco y negro.
Para el recorrido por la Viena de El tercer hombre iba a tener el guión de mi buen amigo Alonso Ibarrola y como guía a un fetichista Gerhard Strassgschwandtner, el mayor coleccionista de objetos relacionados con la película y que regenta el Museo El tercer hombre en la capital austriaca, con objetos tan interesantes como la cítara original de Anton Karas, un proyector Ernemann 7b con el que se proyectó la película en el estreno o grabaciones de Schellack.

Algunas curiosidades:

De todos los protagonistas de la película sobrevive el niño Herbert Hablik, Hansel en la película. Regenta un estanco concedido por el ayuntamiento tras el accidente en una tarde de baño en el Danubio que le dejó postrado en una silla de ruedas.

En los créditos de la película aparecen nombre y apellido de todos los actores, pero no de la actriz que aparece como Valli.

La famosa frase en la noria del Prater es errónea. La frase, que parte de una improvisación de Orson Welles decía: "En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz. ¿Y qué tenemos? El reloj de cuco."
El reloj de cuco es un invento alemán y Welles mostró a posteriori su arrepentimiento por el error.

Anton Karas era un músico callejero cuando Carol Reed lo encuentra por las calles de Viena y decide que interprete el tema principal de la película.


ALGUNAS FOTOS

Sombra en el Museo El tercer Hombre

Portal donde vivía Harry Lime


Fotogramas oríginales en el Museo El tercer hombre



Portal donde aparece Harry Lime


Noria del Prater


Arboleda del cementerio parecida al lugar donde Alida Valli hace su sensual paseo de despedida

jueves 5 de noviembre de 2009

BARRIO SÉSAMO CUMPLE 40 AÑOS


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ FELICIDADES !!!!!!!!!!!!!

Hoy ha saltado la noticia del cuadragésimo aniversario de Barrio Sésamo, aunque la fecha exacta de su primera emisión fue un 10 de noviembre de 1969.
Fue una de las series de mi infancia, cuando todavía me plantaba delante del televisor, un Telefunken de exangües colores, que luego fue un Grunding, también de paupérrimos tonos y al que, como no, había que golpear repetidas veces en el lateral para que sintonizara correctamente.
Entrañables personajes que forman parte de los que crecimos con bagatelas tales como asignaturas de Historia, Geografía o Literatura (Catalana y Castellana) en las aulas, con Heidi, Marco o mi idolatrado Willy Fog en la 1 de TVE y con unos valores... dejémoslo en diferentes, por no herir sensibilidades. No todo fue positivo en esa época, pero dado el carácter alegre de la serie dejaremos eso para otra entrada.
Estoy convencido que cualquier día de estos tendré claras las técnicas explicaciones de Coco, mucho más productivas intelectualmente que los episodios de violencia que hoy dan de merendar a los niños. Aunque una de ellas si me quedó clara: la del arriba y abajo que empleo a diario para accionar el disparador de la cámara.

Enhorabuena por extensión a toda la generación nacida en la década de los setenta.

martes 3 de noviembre de 2009

W0RLD PRESS PHOTO 2009 O EL PRECIO DE LA CULTURA



LO ESENCIAL


Por quinto año la exposición World Press Photo visita Barcelona. Esto no ocurre por casualidad. La gente de Photographic Social Vision lo ha venido haciendo posible, pero este año con una salvedad: No ha encontrado patrocinador que hiciera posible la gratuidad del evento. Este año las entradas estarán disponibles a partir del 11 de noviembre en las taquillas del CCCB al precio de 4,50 euros. Existe la posibilidad de compra anticipada por 2,50 euros. Más información en la web Photographic Social Vision

Exposición World Press Photo 2009. En el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) del 11 de noviembre al 13 de diciembre de 2009.

EL FONDO

¿Qué pasa con la cultura? ¿Qué pasa con la cultura en Barcelona?
En una anterior entrada del blog hablaba de que creía en la cultura como signo de progreso de una sociedad, como pilar básico de un sistema educativo fuerte.
No sé cuanto cuesta traer el World Press Photo a Barcelona, en todo caso una cifra ridícula al lado del presupuesto del Palau de la Música o del Ayuntamiento de Santa Coloma, por poner ejemplos recientes. Una cifra ridícula comparada con el dinero que maneja en publicidad la telemierda. ¿De verdad que no hay nadie que quiera ligar su nombre, su marca a la CULTURA?
¿Dónde queda aquella ciudad que se vivía? La ciudad donde había que estar.
Quizá deba seguir acercándome a Madrid cada vez que quiera ver teatro, musicales o eventos fotográficos de altura.
Un poquito de reflexión a quien toque. Nosotros lo tenemos claro.