miércoles 31 de marzo de 2010

FOTOS EN EL CALENDARIO - SEMANA SANTA


Pese a la recomendación de El fotográfico de no hacer fotos en Semana Santa, el año pasado no tuve más remedio y me tocó hacer reportajes de algunas procesiones en la provincia de Alicante. La que más me llamó la atención fue la Procesión de la Santa Cruz, el Miércoles Santo, en el barrio homónimo de la ciudad de Alicante. Por estrechos callejones portan los pasos en un recorrido por toda la ciudad. Hasta aquí todo normal. El problema viene a la hora de volver y lo que fue cuesta abajo ahora sube. Para conseguir salvar los escalones que separan las calles del Barrio de Santa Cruz de la ermita tienen que ir a la carrera. Pese a que yo, como Rafa Badía, sólo creo en la luz, no pude evitar sentir emoción al ver como aquellos pasos, uno de ellos llevado exclusivamente por mujeres, se iban abriendo camino hasta llegar a la ermita. Y puestos a hablar de procesiones, a esta hora ya estarán en marcha las que se forman a la salida de las ciudades en motorizada ansia colectiva en busca de las playas de Comaruga. Amén.



domingo 28 de marzo de 2010

FOTOS EN EL CALENDARIO - DOMINGO DE RAMOS


Empieza la Semana Santa y con ella una sección que llamaré Fotos en el calendario. En ocasiones hay fotografías que tienen vigencia durante un día o una época determinada. Es el momento de estar atentos y haber enviado las propuestas con anterioridad a los diferentes medios en los que el tema pueda interesar. Inicia la sección una serie de fotografías del Domingo de Ramos en Elche, capital de la palma blanca. Hábiles manos de artesanas trenzan las palmas que se llevarán a bendecir por toda España. El Domingo de Ramos es el Domingo del año. Niños con zapatos apretados (y lustrosos) salen a la calle creyéndose mayores. Hombres con corbatas apretadas compiten por ver quien la tiene más grande (la palma) y mujeres con escotes apretados, desbordados de implantes, hacen equilibrios en infinitos tacones mientras miran de soslayo para ver quien la tiene más grande (otra vez la palma). Una vez bendecida, el orden aparente se convierte en estampida para coger sitio en uno de esos palcos de vanidad: las terrazas de domigo donde sirven berberechos muy caros, patatas rancias y vermut de grifo con una rodaja de naranja. Y la gente va pidiendo rondas como si no costara. El lunes llegará el momento de colgar la palmera del balcón hasta que adquiera ese aspecto de fetiche en el Día de los muertos. A mi el exvoto me parece una suerte de fúnebre calendario, un memento mori que espera a ser sustituido por la palma del siguiente año.






viernes 26 de marzo de 2010

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO


Pocas veces me he salido de la fotografía y los viajes como temática principal de este blog. Pero como es mío y nadie lo censura (de momento), me permito opinar sobre algunos temas que quizá puedan herir sensibilidades. Lo hice con las pasarelas y, tras las últimas noticias publicadas, lo hago ahora con un sector de la Iglesia católica.
Recuerdo haber encontrado algunos curas entrañables en libros y películas. Por un lado José, el cura alcohólico de El poder y la gloria de Graham Greene. Según van pasando las páginas acabas desvistiendo al personaje de unos defectos que lo estigmatizan pero que él no llega a sacudirse de encima. También estaba el padre Nicanor de Cien años de soledad. Quién no ha sonreído imaginando al párroco levitar tras tomar una taza de chocolate caliente para llegar a la conclusión de que la jerga en la que hablaba José Arcadio Buendía era latín: -hoc est simplicisimum: homo iste statum quartum materiae invenit (esto es simplísimo: el hombre ha encontrado el cuarto estado material).
Alguno hubo en el cine: ¿Recordáis a Robert de Niro en Sleepers?
Con estas referencias vengo a decir que estoy seguro que en el amplio paraguas de la iglesia tienen cabida miles de buenos samaritanos que llevan a cabo una labor impagable. Su fe les lleva a estar al lado de los más desfavorecidos sin pedir nada a cambio.
Ahora bien, la cosa cambia cuando agarran la Biblia para hacer su particular exégesis. Armados con mitra, báculo, estola y el poder que les ha sido conferido dejan de ser portadores de valores eternos para convertirse en gozadores de placeres efímeros.
Alzacuellos de autoridad, alzacuellos XXL para abarcar esa enorme papada síntoma de ágapes a dos carrillos, de abundancia en un estómago que llega al punto de querer vender la moto del evangelio a las víctimas de una hambruna. Mofletes sonrosados en beatíficas caras de recién eyaculados. Esa interpretación, esa inversión de la doxología les lleva a arrogarse una falsa divinidad a la que hay que adorar, les autoriza a ofrecer el cuerpo de Dios a la boca de los hombres (literalmente hablando). Eso sí, la santa María siempre virgen. Mientras, la omnipotente sotana vaticana se reúne en conciliábulos que concluyen que hay que matar al mensajero y arremeten contra el New York Times. Dice el Urbi et orbi: “Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quorum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedam pro nobis ad Dominum”. Y por los niños, ¿quién intercede? ¿También Pedro y Pablo?

lunes 22 de marzo de 2010

LOS INSTANTES DECISIVOS


Al principio, cuando empecé a tener cosas claras en esto de la fotografía, mi cabeza estaba dividida en tercios y tenía grabadas las palabras "El instante decisivo". Salía a la calle obsesionado con una serie de premisas: cámara cargada en mano, mi 35 montado, la hiperfocal ajustada, el dedo en el gatillo, los tercios dibujados y la foto de Cartier-Bresson entre mi mirada y el mundo. Craso error. Repasando las palabras de Rafa Badía en la Primera Edición de Caja Azul comprendí por qué también me divierto al ir a encontrar por la calle. Es muy fácil. Hace años que me había olvidado de todo eso. Hace años que simplemente me divierto haciendo fotos. ¡Ojo! No se han ido los tercios, ni Cartier-Bresson, ni otros muchos referentes, pero están mucho más adentro. Al tomar una fotografía intervienen muchos factores. Tino Soriano creo que había perdido la cuenta al pasar de sesenta. Cuanto antes seas capaz de olvidarte de todos ellos, antes disfrutarás del hecho, del acto fotográfico. Ahora recuerdo con nostalgia aquellas fotos en las que siempre había gente, perros, pelotas o cualquier otra cosa saltando por los aires, cruzándose en mi camino. Sigo haciendo ese tipo de fotografías, por supuesto, pero soy consciente de haber dado un paso de gigante cuando quité de delante de mi cámara el "filtro" del instante decisivo que no me dejaba ver el mundo. Os dejo algunas muestras. Por supuesto, una de ellas, es fruto de la casualidad.




miércoles 17 de marzo de 2010

CREER EN LA LUZ (CONCLUSIONES DE LA PRIMERA EDICIÓN DE CAJA AZUL)

Tras la Primera Edición de Caja Azul y el fenomenal trabajo hecho por Fran Simó para colgar los vídeos, llega el momento de hacer balance. Como tenéis los vídeos a disposición, haré un breve resumen destacando algunas ideas o frases de cada ponente.

ALFONS RODRÍGUEZ


La idea original de Caja Azul parte de una foto de Alfons, por lo tanto era obvio que le correspondiera abrir esa caja, dar inicio a un proyecto que pretende ser de largo recorrido. Y lo hizo a lo grande citando a Cartier-Bresson. Si de experiencias, sensaciones y referencias va la fotografía, ahí iba la primera: Corazón, ojo y cabeza en el mismo eje. Comenzaba Caja Azul. De su intervención me quedo con dos frases:

- Hoy quizá no respondamos a todas las preguntas pero las vamos a plantear.
- El sentido que cada uno le dé a una foto es absolutamente legítimo.


RAFA BADÍA


- La fotografía no es un balance notarial donde hay un debe y un haber y las cuentas cuadran.

- Miles Davis necesitaba su trompeta, sólo se sentía realmente cómodo con ella. Había vinculado el hecho de tocar el instrumento con su existencia. Era su manera de expresarse como para nosotros lo es la fotografía.
- Como Trueba al recoger el Oscar, Rafa sólo cree en la luz (Trueba en Billy Wilder)
- Nos movemos por sensaciones: si te hace feliz hacer una foto, hazla. Haz la foto que quieras hacer.

- Las sensaciones que se formaban en el periodo de latencia han variado con la era digital.

- La fotografía de calle es lúdica. Sales a encontrar no a buscar.


Rafa descubrió que la foto de la canasta en Mongolia es de Paco Elvira y no de Marc Riboud.

PACO ELVIRA


- Es muy importante ver muchas fotos. Todo lo vivido se junta para representarse en el momento de hacer la foto.

- La Piedad como ejemplo de referencia cultural llevada al campo de la fotografía. En otras sociedades quizá no se entienda, pero para nosotros es un icono.
- Nos mostró, con los magníficos retratos de Arnold Newman, como el fotógrafo puede tomar partido.

- Acompañamos a Paco a la Isla de Skye.

Si alguien no lo escuchó, Paco volvió a comprarse un 600 quitándole así romanticismo a la historia de la venta del anterior para irse dos meses a fotografiar Irlanda del Norte.

MARIA ROSA VILA


- Para construir nuestro propio criterio nos serviremos del bagaje cultural, intelectual, personal. Conocer la obra de los grandes fotógrafos, mirar obras de arte o leer sobre Historia del Arte nos ayudarán a construir ese criterio.

- Hay que conocer la cultura visual de nuestro tiempo.

- Es importante conocer el medio para el que se trabaja.
- Una foto puede adquirir distintos significados en función del contexto. Puso como ejemplo la foto de Robert Doisneau.

- La fotografía es la llave maestra de un almacén enorme de emociones.


MANEL ÚBEDA


Con un discurso orientado a su papel como director de fotografía de Idep, no exento de algunos toques de ironía, Manel nos hablo del papel de las escuelas en la actualidad. De cómo algunos de empeñan en ser autodidactas porque mola (pese a estar en la lista de ex-alumnos) y destacó que en España hay un abanico de docentes excepcional en las escuelas de fotografía.



Tras las ponencias se abrió un interesante debate que sólo cesó cuando el hambre hizo acto de presencia. Desde Caja Azul estamos trabajando en la Segunda Edición para intentar superar el alto listón que se ha puesto con esta Primera Edición, en gran parte gracias a vuestra presencia y aportaciones. Gracias.

sábado 13 de marzo de 2010

"CINCO MIRADAS AL COMIC BELGA" EN PAMPLONA


El próximo lunes día 15 a las 17 h. tendrá lugar la inauguración de la exposición "Cinco miradas al cómic belga" en el Palacio del Condestable de Pamplona. La exposición podrá verse hasta el día 5 de abril y se enmarca dentro de los actos del I Salón del cómic de Navarra, organizado por Tiza. Tras su paso por Barcelona (Ficomic y CIAJ) y por Lyon (Francia), es turno ahora de tierras navarras. Cinco miradas al cómic belga es un viaje, cinco viajes: los fotógrafos Patxi Uriz, Félix Lorenzo, Jordi Oliver, Ricardo de la Riva y un servidor, damos nuestro particular punto de vista acerca de este arte tan belga. Si a alguien le pilla cerca y tiene ganas, será un placer poder saludarle el día de la inauguración.

viernes 12 de marzo de 2010

A MIGUEL DELIBES



Ha fallecido Miguel Delibes a la edad de 89 años, tras una larga enfermedad. Se va otro de mis compañeros de viaje. El escritor castellano bastaba de un hombre, un paisaje (casi siempre Castilla) y una pasión para construir una novela. Para siempre nos quedarán sus entrañables personajes. Sirva como humilde homenaje este artículo que publiqué en El Mundo Viajes hace algunos meses. Que bonito sería poder decir algún día lo mismo que Delibes: "Doy mi vida por vivida". Descanse en paz.

TRAS LOS PASOS DE "EL HEREJE"


Quisieron los hados que Miguel Delibes naciera frente al Campo Grande y sus grandes espacios donde respirar. Decía el escritor vallisoletano que, al comenzar a escribir, la literatura y sus sentimientos se imbricaron para que su narrativa tuviera a Valladolid y Castilla como fondo y motivo. Y es a la capital castellana a la que dedicó su última novela.

El hereje habla de Valladolid desde su dedicatoria hasta la escena final en los quemaderos del Campo Grande. Hay otros libros del autor muy vallisoletanos, pero en ninguno se perfila la ciudad de una manera tan nítida. En las novelas de Miguel Delibes no sólo el paisaje es reconocible: es fácil adivinar rasgos castellanos en su galería de personajes, única en la narrativa española del siglo XX. Uno de ellos incluso, el protagonista del relato La partida, recibe el mote de Valladolid. Habla el escritor de que sus novelas las pueblan perdedores, pero pocas veces los perdedores suscitaron sentimientos tan entrañables en el lector. Cecilio Rubes de Mi idolatrado hijo Sisí, el Nani de Las ratas, Azarías de Los santos inocentes o el último, Cipriano Salcedo, permanecerán para siempre en el haber sentimental del lector delibeano. Y si bien es verdad que hay un libro posterior a El hereje, fue éste el último nacido completamente de su pluma. La novela es un verdadero alegato en favor de la libertad de conciencia y, si de libertad hablamos, por la defensa de ella perdió Delibes su empleo en El Norte de Castilla, donde entró como caricaturista en 1941.

HOMENAJE A LAS LETRAS

La ciudad propone el acercamiento a ella de la mano de esas páginas. La ruta de El Hereje es un pequeño homenaje a todas las letras que el escritor plasmó pensando en su tierra. El marco de la novela es el Valladolid del siglo XVI, una época en la que la afición a la lectura llegó a ser tan sospechosa que el analfabetismo se hacía deseable y honroso. El protagonista, Cipriano Salcedo, viene al mundo en una casa de la corredera de San Pablo, precisamente el día en que las Tesis de Lutero provocan el cisma de la iglesia. La calle, hoy conocida como de las Angustias, se encuentra cerca de la plaza de San Pablo y el impresionante retablo adelantado que es la fachada de la iglesia homónima. Mezcla de estilos isabelino y renacentista, la iglesia de San Pablo vio el bautizo de Felipe II, con trampa incluida. El futuro rey nacía en el palacio de Pimentel, hoy sede de la Diputación Provincial, y como la fachada pertenecía a otro barrio sus padres disponen la abertura de una ventana lateral por donde asomar al recién nacido y que, de esa manera, pueda ser bautizado en San Pablo. En la iglesia sitúa Delibes la Conferencia de Valladolid, donde se debate acerca de la vida y obra de Erasmo, y es también aquí donde ofician el funeral por Doña Catalina de Bustamante, madre del protagonista que pide ser enterrada en el atrio porque en el interior había «unos desagradables efluvios que quitaban la devoción». Frente a la iglesia encontramos el antiguo Palacio Real, de los tiempos en que la Corte se desplaza a Valladolid y que actualmente es sede de Capitanía. Por el lateral de San Pablo se llega al colegio de San Gregorio, sede del Museo Nacional de Escultura. Si espectacular es la fachada de San Pablo, no le va a la zaga ésta otra atribuida a Gil de Siloé. El museo se encuentra actualmente en restauración esperando recuperar algunas de las obras que se pueden ver actualmente en otros espacios. Obras de Juan de Juni, Gregorio Fernández o Berruguete, el escultor de moda en la época en que data El hereje. No había familia que se preciara sin un Berruguete en casa. La ruta parte ahora en busca de la plaza de Fabio Nelli. Por el camino encontramos el palacio del Licenciado Butrón, oidor de la Cancillería en el que, probablemente, se inspira el personaje del tío de Cipriano. El palacio de Fabio Nelli, un lugar donde, además de visitar el Museo Arqueológico, se puede tener idea de cómo era la vivienda de una persona con ciertas dosis de poder e influencia en el Valladolid renacentista. La calle Expósitos conduce a la plaza de la Trinidad donde ubica en la novela el Hospital de Expósitos. Por mediación de su tío, estudió Cipriano junto a aquellos niños abandonados que cantaban las letanías con un énfasis directamente proporcional a la donación económica hecha al hospicio. Como modelo de edificio de la época sirva el palacio del Conde Benavente, primero hospicio y hoy sede de la Biblioteca. La iglesia de San Nicolás daba paso a la judería de la que hoy no queda rastro y que, en su día, albergaba los almacenes de lanas que comerciaban con Flandes. La situación de la judería era estratégica por la cercanía del Puente Mayor sobre el Pisuerga, ese río del que se suele sacar provecho de su paso por Valladolid. De lo que sí queda no sólo rastro, sino también presencia, es del convento de Santa Catalina donde moraban algunas de las monjas implicadas en el proceso inquisitorial que derivó finalmente en el auto de fe. Anexa al Patio Herreriano, la capilla de Fuensaldaña fue el lugar donde fue enterrada doña Leonor de Vivero, madre del doctor Cazalla. La prolongación de la calle recibe el nombre del egregio doctor, ya que allí estuvo ubicada la casa de la familia Vivero, lugar de encuentro para la celebración de conventículos o conciliábulos, reuniones donde se ponían en duda verdades verdaderas para abrazar las nuevas tesis propuestas.

LOS AUTOS DE FE

El lugar de confluencia de las dos comitivas, la de los condenados y la Real, fue la plaza de la Fuente Dorada. El destino de ambas era la Plaza Mayor donde se iba a celebrar el auto de fe. Cerca de la plaza de la Fuente Dorada ubica Delibes la Taberna del Garabito, donde el padre de Cipriano tomaba un vino «que con cuatro vasos nublaba la inteligencia». Hoy en día, ese vino ha sufrido una transformación cualitativa. Valladolid y su provincia cuentan con algunas de las mejores D.O. de todo el panorama vinícola español. Es la Plaza Mayor, denominada antaño Plaza del Mercado, el epicentro de la historia. Concluye El hereje con la celebración del auto de fe de 1559 y su posterior sentencia. En realidad, fueron dos los autos celebrados en la Plaza del Mercado. El primero el 21 de mayo y el último el 8 de octubre. Los libros de historia certifican que algunos de los personajes de la novela de Delibes no son producto de la imaginación del autor. Así, en el primer auto fueron condenados el doctor Cazalla y las monjas de Santa Catalina. También el Licenciado Herrezuelo, el único que no se retractó y fue quemado vivo, por lo que guarda gran similitud con el personaje de Cipriano Salcedo y pudiera ser ese licenciado el molde donde se fraguó nuestro protagonista de la novela. El segundo auto de fe, esta vez con la presencia del rey Felipe, originó la condena de Carlos de Seso y fray Domingo de Rojas, entre otras personas. Tras la condena, fueron llevados en mulas, con los correspondientes sambenitos colgados, hacia el actual Campo Grande, eufemísticamente llamado por el pueblo «Brasero de herejes». Hoy el Campo Grande es un agradable lugar donde los vallisoletanos acuden en sus ratos de asueto, una especie de locus amoenus donde el propio Miguel Delibes se declarara a su novia Ángeles de Castro. A él mismo le gustaba compararse con uno de aquellos árboles que han crecido allí donde los plantaron y comentaba que cualquier traslado hubiera supuesto el desgarramiento, dolor y riesgo propios de un trasplante. Por eso ha sido fiel a su escenario vital, porque necesitó a Valladolid. Otros homenajes se han rendido al libro y, por ende, a la figura de Miguel Delibes. Por parte de la Asociación de Hostelería, la creación del pincho El Hereje en el certamen gastronómico del año 2004 y el Hotel Meliá Recoletos bautizó a su restaurante con el nombre del libro. Hubo un intento por parte del director cinematográfico José Luis Cuerda de llevar las páginas de la obra a la gran pantalla, pero finalmente no se pudo llevar a cabo. Sí llegó a buen puerto la iniciativa del grupo Azar Teatro. Cada año, la semana renacentista de Valladolid pone las fechas, allá por mayo, y los actores su arte para dar vida a los personajes y llevar a las calles vallisoletanas la representación de la obra. A esos personajes, los de su prolífica obra, dedicaba Miguel Delibes sus palabras al recibir el Premio Cervantes en 1994: «Yo no he sido tanto yo como los personajes que representé en esta carnaval literario. Ellos son, pues, en buena parte mi biografía».

jueves 11 de marzo de 2010

FOTOS EN LOS MUSEOS


A la hora de fotografiar en el interior de los museos me he encontrado de todo. Desde los países donde con tu carné de prensa tienes todas las facilidades, hasta aquellos donde lo mejor es pagar religiosamente la entrada y pasar como un turista al que sí le permiten hacer fotos. Cuando ya he hecho las fotos de rigor, las que sé que publicará el medio, me gusta darme una vuelta para ir a la búsqueda de situaciones curiosas. Hablaría también de los guardias de seguridad de los museos y su exceso de celo, pero otro día les dedicaré una entrada.




viernes 5 de marzo de 2010

LADRONES DE FOTOS


Había estado todo el día rondando por el barrio del Trastevere, en Roma. Tras hacer unas fotos nocturnas de la plaza y la Basílica de Santa María, reparé en los restos de lápidas incrustados en la pared de la iglesia. Me quedé un rato esperando a que los fieles entraran a misa, a poder ser vestidos de rojo, para fotografiarlos al cruzar la puerta. De pronto escuché los pasos de alguien que en lugar de entrar, salía. Levanté la cámara justo en el momento en que se acercaba a besar la cruz. Un único disparo. Él no me vio en ese momento pero a la salida nuestras miradas se cruzaron. La mía escrutando en busca de un permiso que no sabía si me concedía, la suya, inquisitiva, me hizo ahorrarme el segundo disparo. Le había robado esa foto, había captado un momento íntimo de su vida. Esta historia sucedida en Roma hace un par de años siempre me lleva a preguntarme por nuestro papel como ladrones de fotos. Caminando las calles componemos la historia de nuestras vidas sirviéndonos de las de los demás, adquirimos experiencia de lo que vemos, de lo que otros viven. Escudados tras un angular (por lo de querer estar cada vez más cerca que decía Bruce Gilden) nos colamos en otras vidas, congelamos un momento, robamos un recuerdo. La magia llega cuando la persona se ha dado cuenta de ello y ves en su mirada aprobación. ¿Cuántos momentos? ¿Cuántas vidas ajenas para formar el álbum de nuestras vidas? Eso sí, puestos a ser ladrones, me quedo con el carterista de guante blanco al que le cantaba Sabina.