
Cuando tenemos la oportunidad de realizar un vuelo en clase Business, siempre alabamos el espacio entre asientos, la variedad de movimientos y posiciones que adopta nuestra butaca, el hecho de que ésta se ponga en posición horizontal, la calidad de la oferta gastronómica, la atención por parte del personal, los productos incluidos en el neceser, que van desde la máscara para dormir y los calcetines hasta cremas hidratantes de grandes firma de la cosmética; e incluso, en el caso de Qatar Airways, la suavidad del tejido del pijama que te dan para que descanses de manera más confortable.
Pero poca gente habla de uno de los grandes privilegios de tener un pasaje en clase Business, que es el de poder utilizar la sala VIP de los aeropuertos.


En mi vuelo de regreso de Maldivas, en la escala que hice en Doha, tuve la oportunidad de pasar algunas horas en la sala VIP. No sólo eso, sino que también hice una rápida visita a la sala reservada a los pasajeros de First Class. Por más alto que vueles, siempre habrá alguien más arriba.
Cuando aterricé en Doha, había un coche esperando en la escalerilla del avión para llevarme hasta la entrada de la Premium Terminal, el módulo para pasajeros de clase Business. Nada más llegar, las primeras ventajas: servicio de botones para que se encargue del equipaje, un espacio para compras exclusivo, sin colas en las cajas, y una bebida de bienvenida. Después de unos días en Maldivas, era el final perfecto.



También han pensado en los pasajeros más jóvenes, con un sala de juegos infantiles para los de menor edad y otra con varias PS3 con los juegos más actuales. Una buena manera de conciliar las ganas de descansar de los padres con las permanentes ganas de divertirse de los niños.

La sala destinada a los pasajeros de clase Business es muy amplia, con diferentes espacios para satisfacer las necesidades de cualquier pasajero. A todas horas, en todas partes, tienes opción de comer alguna cosa, desde algo para picar en el apartado de delicatesen hasta una opípara cena en el bufé. También hay opciones para los amantes del sushi, de los cócteles o, como es mi caso, de los postres. Imposible quedarse con uno solo.


A todas las ventajas de la sala Business, los pasajeros de First Class añaden un spa con tratamientos, jacuzzi y habitaciones privadas con cama para dormir un rato mientras sale el vuelo.
Cuando vinieron a avisarme para embarcar, una vez lo había hecho el resto del pasaje, no tuve más que ponerme el pijama y dormir plácidamente hasta la hora del desayuno, poco antes de aterrizar en Barcelona.




















































Rafa Pérez Fotoperiodista que intenta entender el mundo a través de los viajes y la fotografía.
